Capitulo 10

La tranquilidad y seguridad que Eliza había trabajado tanto por mantener se

desmoronó tras la muerte del duque. Con su partida, llegaron los cuervos,

familiares y parientes lejanos, atraídos como carroñeros por la noticia de su

fallecimiento. Vinieron con el pretexto de rendir homenaje en el funeral, pero

Eliza sabía que sus verdaderas intenciones eran menos nobles.

El funeral del duque fue un evento solemne y sombrío. Eliza, vestida de

negro, sostuvo a Thomas y Anne a su lado mientras recibían las condolencias de

los invitados. Las caras conocidas de los familiares del duque estaban allí,

sus miradas llenas de evaluación y desprecio.

—Lady Eliza, mis más sinceras condolencias —dijo un pariente con una sonrisa

falsa—. Debe ser muy difícil para una mujer joven y sin experiencia manejar una

situación tan complicada.

Eliza mantuvo su compostura, su rostro sereno, aunque por dentro estaba

asustada y nerviosa. Sabía que la batalla por la tutela de los niños y la

administración del ducado acababa de comenzar.

—Gracias por sus palabras —respondió Eliza con cortesía, aunque su voz

temblaba ligeramente—. Haré todo lo posible para honrar la memoria del duque y

cuidar de sus hijos.

Las miradas de los familiares no eran amables. Sentía sus ojos juzgándola,

evaluando cada movimiento, cada palabra. Aunque mantenía la compostura, el

temor crecía dentro de ella. Sabía que muchos de ellos desconocían que era la

tutora legal de los niños y que estaban ansiosos por deshacerse de ella.

Durante la recepción posterior al funeral, los familiares se reunieron en

grupos, susurrando entre ellos. Algunos ni siquiera intentaban ocultar su

desprecio.

—Una trepadora —murmuró una tía lejana—. No puedo creer que haya llegado tan

lejos.

—Solo está aquí por el dinero y el poder —dijo otro pariente.

Thomas, que estaba cerca de Eliza, escuchó los comentarios y se enfureció.

Antes de que Eliza pudiera detenerlo, se giró hacia los adultos con una mirada

desafiante.

—¡No hables así de mi madre!

Eliza sintió una oleada de orgullo y preocupación por Thomas. Acarició su

hombro y lo atrajo hacia sí, tratando de calmarlo.

—Está bien, Thomas. No necesitas preocuparte por lo que dicen.

Los familiares intercambiaron miradas incómodas,

Eliza sabía que esta confrontación solo había aumentado la

tensión, pero también le dio la fuerza para mantenerse firme.

Esa noche, mientras el castillo se sumía en el silencio, Eliza tomó una

decisión. No podía permitir que los niños quedaran vulnerables ante las

intenciones de los familiares. Decidió trasladar a Thomas y Anne a su propia

habitación, donde podría vigilarlos de cerca.

—Vamos, pequeños —dijo Eliza, tratando de sonar tranquila—. Dormirán en mi

habitación esta noche. Quiero asegurarme de que estén a salvo.

Thomas y Anne la siguieron sin protestar, sus rostros aún marcados por el

dolor y el cansancio. Eliza preparó camas improvisadas para ellos en su

habitación y cerró la puerta con llave, asegurándose de que estuviera bien

cerrada. Colocó muebles pesados contra la puerta, creando una barrera

adicional.

—No te preocupes, Anne —dijo Eliza mientras arropaba a la niña—. Estoy aquí

para protegerte. Nadie te hará daño.

Anne asintió, sus ojos grandes y llenos de confianza en Eliza. Thomas se

sentó cerca, observando a su nueva madre con una mezcla de admiración y

gratitud.

—Gracias, mamá —dijo Thomas en voz baja.

Eliza sintió un nudo en la garganta al escuchar esa palabra. Sabía que tenía

que ser fuerte por ellos, aunque por dentro estaba asustada y nerviosa. No

podía permitirse el lujo de mostrar debilidad.

Esa noche, Eliza apenas durmió. Cada ruido la hacía saltar, cada sombra

parecía una amenaza. Se mantuvo alerta, velando por los niños mientras ellos

dormían.

Al amanecer, los primeros rayos de sol iluminaron la habitación. Eliza se

levantó con cuidado, observando a los niños que aún dormían pacíficamente.

Sabía que los días siguientes serían difíciles, pero estaba decidida a

protegerlos y cumplir con la promesa que le hizo al duque.

A medida que los familiares comenzaban a despertar y a moverse por el

castillo, Eliza se preparó para enfrentarse a ellos. Sabía que su posición como

tutora de los niños le daba cierta ventaja, pero también sabía que necesitaría

toda su astucia y determinación para mantener a salvo a Thomas y Anne.

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Comments

Yalani Díaz

Yalani Díaz

muy buena trama tiene mucho trabajo para sacar a las aves de rapiña pro por amor a los niños lo va a lograr

2024-06-24

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