YAIMARA
El trabajo de hoy me ha dejado más que agotada y siento mi cuerpo pegajoso de tantos productos y cremas, ni mi cabello se salvó, aparte de todo eso, los cambios de vestuario; quiero llegar al apartamento y meterme debajo de la regadera una hora.
Los fotógrafos aprovecharon la luz del sol, que recién se está ocultando, aunque es poco más de las ocho.
Liborio se comportó hoy muy extraño conmigo, primero pensé que cuando levanté la mano para saludarlo no me habia visto, pero después llegó a la locación como una hora antes de terminar, habló con el equipo y se fue sin dirigirme la palabra en ningún momento; tal vez no sea nada, pero debo hablar con él, no me conviene que tengamos una mala relación.
Hago todo el recorrido del metro pensando en eso, debo buscar hacer aquí aunque sea un curso de uñas y reunir el dinero para apostillar mi título. No puedo depender de una sola cosa en un país que no es el mío y apenas me estoy adaptando, si un día el italiano no me quiere en su agencia, debo tener otra manera de subsistir.
Salgo de la estación y veo nuevamente al hombre que me sigue, ya esto me tiene harta, aprovecho que hay muchas personas para caminar hacia su dirección, él vira cuando se da cuenta que voy a su encuentro, pero le doy alcance enfrentándolo.
—Cosa vuoi da me? (¿qué quieres de mí?— le pregunto con un tono de voz que deja sentir mi molestia —perché mi segui? (¿por qué me sigues?)
—Mi confondi con qualcun altro, non so di cosa stai parlando (Me estás confundiendo con otra persona, no sé de qué estás hablando)— responde sin mirarme a los ojos y se interna en la estación perdiéndose entre la gente.
Apresuro el paso para llegar al edificio porque ya está oscureciendo, parece que ahora sí me deshice del tipo; sin embargo, no me confío, faltan pocos metros para alcanzar mi cuadra, dos hombres salen del callejón y uno me arranca el bolso mientras el otro me inmoviliza contra la pared apuntándome con un arma de fuego, estoy aterrada, miro para todas partes, no entiendo nada de lo que me dicen y no veo a alguien que pueda ayudarme.
MARIANO
Estoy a punto de entrar al estacionamiento del edificio y veo venir a Yaimara corriendo; sin importarme que el vehículo está obstruyendo el paso, me bajo rápidamente para saber que le sucede.
Al verme se refugia en mis brazos llorando y no logra articular una sola palabra, eso me alarma y siento algo en mi pecho al verla tan vulnerable, la retiro de mi cuerpo buscando signos visibles de violencia, le pregunto qué le pasó, pero no me contesta, el custodio del estacionamiento interrumpe pidiéndome que retire de la entrada el vehículo y le entrego las llaves para que sea él quien lo mueva, no voy a soltar a mi morena.
Trato de adivinar qué le pasó y veo que no trae su bolso.
—¿Te asaltaron?— le pregunto y ella responde que sí en un hilo de voz.
El vigilante me regresa las llaves de mi carro y me da una botella de agua, le doy de beber, de a poco se va calmando, entonces empieza a contar lo sucedido.
De inmediato la llevo a la estación de policía para denunciar el hecho, los trámites de documentos robados a extranjeros suelen ser tardados y engorrosos.
YAIMARA
Nunca en mi vida pensé vivir una experiencia de estas, mi país será pobre y todo, pero los pocos malacabezas que hay no se andan paseando por la calle con una pistola en la mano.
Salí corriendo en cuanto me dijeron que me fuera sin mirar atrás, el camino hasta mi edificio se me hace largo, veo a Mariano bajarse de su carro y me lanzo a sus brazos, todavía tiemblo como hoja y me cuesta hablar; sin embargo, y aunque suene extraño, en su pecho me siento segura.
Una vez que estoy más calmada me lleva a la delegación de policía para denunciar el robo de los documentos, sobre todo por el permesso di soggiorno (permiso de permanencia), menos mal que el pasaporte siempre lo dejo en el apartamento y si no fuera por la costumbre que tengo guardarme las llaves en los bolsillos, no hubiera tenido dónde dormir hasta que regrese Claudia de Milán.
LIBORIO
Después de ver a la mulata con otro, fui directo a hablar con mi médico, si yo la ví primero y fui quien la trajo, no tengo por qué renunciar a ella sin pelear, también debo saber quién es el hombre con el que se está viendo, de todos modos, comenzaré a tomar medidas.
A partir de este momento haré lo que no hice meses atrás, cuando los estudios a los que me sometieron por mis constantes dolores de cabeza, náuseas y dificultad de coordinación arrojaron una mancha consistente para diagnóstico de tumor cerebral, preferí no saber nada más y unicamente tomar el tratamiento para reducir los síntomas, pero las cosas han cambiado, estoy dispuesto a rehacer mi vida con Yaimara y dada la diferencia de edad, debo estar en perfecto estado para conquistarla.
En dos días seré ingresado para hacerme todos los estudios y debo conseguir la manera de que la morena esté a mi lado. Salgo del hospital directo a la locación, ahí está ella posando tan hermosa como siempre, pero su imagen besando a otro hombre llega a mi mente y me molesta; como soy consciente de que con esta enfermedad vienen cambios de humor, prefiero ignorarla por los momentos.
Tamborileo mis deseos en el volante mientras espero mi encargo.
—Tutto pronto, signore (Todo listo señor)— me dicen el par de hombres que contraté a la vez que me entregan el bolso de Yaimara.
—e il telefono cellulare (¿y el teléfono móvil?)— pregunto y me responden que lo llevaba en el bolsillo del pantalón y se lo dejaron, ahora solamente tengo que esperar su llamada para ir a su auxilio.
***¡Descarga NovelToon para disfrutar de una mejor experiencia de lectura!***
Updated 62 Episodes
Comments
Maritza De Jesús Seña Pantoja
errda, que vaina, tan jodida, porque el ser humano, tiene que actuar erradamente? porque complicar todo ?
2025-02-27
1
Salomé Páez
Que desgraciado el tipo, espero que ella se entere y le dé la cortada
2025-03-22
2
mariposa 🦋
ya la cagaste Liborio!!! 🫣
2025-03-21
1