YAIMARA
Preparo mi bolso para salir hasta el Coliseo Romano, que es donde será la sesión de fotos, comienzo a bajar las escaleras, mi corazón se acelera cuando veo a Mariano entrar, me apresuro a salir y me llevo la sorpresa de que a quien busca es a la Guanaja.
Tanta rogadera para demostrarme a la primera, que era lo que yo decía; bajo el último escalón y me cruzo de brazos mirando la escena, pero esto no se queda así, camino hacia ellos como si no supiera lo que pasa.
—Mi príncipe— digo atravesándome entre los dos como si la insoportable no existiera y le planto un besote en los labios —era verdad que venías por mí, vamos para que nos dé tiempo de hacer cositas antes de llegar a mi sesión— lo tomo por el brazo y lo saco de ahí, como novia idiota enamorada, mientras sólo escucho a Loretta tartamudear el nombre de Mariano.
—Ni me hables— le digo cuando abre la puerta del carro para que suba e intenta decir algo, debería estar feliz por lo que hice, pero me molesta lo que ví y no sé por qué —ya veo que tú eres más rollo que película. (dices más de lo que en realidad es).— él me mira por un momento, mueve su cabeza a un lado como tratando de que esas dos neuronas que tiene en el cerebro hagan contacto y funcionen; se sonríe, cierra la puerta y da la vuelta para montarse él.
Comienza a conducir y sólo aprieta sus labios, espero que diga algo, pero maneja en silencio unos metros más antes de detenerse.
—No estés celosa preciosa— me dice y yo quedo con la boca abierta de lo creído que es este tipo.
—¿Celosa yo? Sigue creyendo que chicharrón es carne— le respondo y como si yo no pesara nada, me levanta del asiento y me sienta sobre sus piernas.
Toma mi rostro en sus manos, creo que me besará, pero no lo hace, se queda mirándome a los ojos.
—Entre esa mujer y yo nunca podrá existir absolutamente nada— dice finalmente y me besa de una manera en extremo distinta a la que antes me había besado, esta vez sus labios se unen a los míos con más ternura que pasión, si este hombre sigue así estoy embarcá (complicada).
MARIANO
Me encantó la manera en cómo Yaimara marcó su territorio, pero más aún que lo hiciera ante Loretta. Sé que está molesta y por eso prefiero arrancar el vehículo, aunque no sepa aún el lugar al que vamos, porque si no lo hago es capaz de bajarse.
A medida que avanzamos por la vía, me voy haciendo consciente de que por alguna extraña razón, su molestia me satisface, eso significa que hay algo más y siento la necesidad de asegurarle de que entre esa mujer y yo no hay, ni habrá nada.
Después de un intercambio de palabras donde defendió con un chicharrón que no está celosa, la siento sobre mis piernas, tomo su rostro para verla a los ojos, hasta que me dejo llevar por el sin fin de emociones que me invaden y me entrego en el beso más sentido que he dado en mi vida, para luego abrazarla a mi cuerpo respirando su aroma.
Unos minutos después, ambos somos conscientes de que algo pasó, Yaimara vuelve a su asiento y yo conduzco hasta un restaurante cercano al Coliseo Romano, que es donde me dice que tiene su sesión fotográfica.
Llegamos a un lugar donde sé que en el menú hay un sin fin de ensaladas, que es lo que comen las modelos y me sorprendo cuando pide una pizza, no comenté nada, pero no hizo falta.
—No me mires así, que no hay ningún contrato que me haga matar de hambre— expresa y yo únicamente me río, entonces por primera vez comenzamos a conocernos.
Me fascina ver ese brillo en los ojos cuando habla de Cuba y cómo desde una loma se vé entera su ciudad, me sorprendo de que aún utilicen coches tirados por caballos para transporte público y estos se mezclen en las vías con los vehículos automotores.
—¿Me llevarías a conocer tu país?— la pregunta sale sola de mi boca al ver el entusiasmo con el que habla.
—Si tú me llevas a conocer Venezuela— me responde de inmediato.
—Hecho— le digo y cerramos el trato como en los negocios, con un apretón de manos.
El tiempo pasó en un abrir y cerrar de ojos, tuvimos que darnos prisa porque en diez minutos debo estar en el Coliseo.
LIBORIO
Llevo más de media hora esperando en el lugar donde a Yaimara le deben hacer las tomas, hace tiempo que debió llegar, aunque hubiera tomando el transporte público ya ha tardado bastante. Esta mañana no pude hablar con ella, debe estar pensando que Loretta es mi pareja, necesito que sepa que entre esa mujer y yo no hay ninguna otra relación que no sea de empleada y patrón.
Aparca a unos metros de mi un Audi blanco y de él se baja un hombre más joven que yo, rodea el auto y abre la puerta de copiloto, mis celos afloran y tengo que controlarme cuando veo que de él sale la mujer que ocupa mis pensamientos y lo peor de todo es que se despiden con un beso en los labios.
Ella se percata de mi presencia y levanta la mano para saludarme, pero no le respondo el saludo, doy la vuelta y camino hasta mi vehículo apretando los puños, debo dejar el lugar porque si la enfrento quedaré en evidencia y no estoy en posición de pelear por ella.
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Comments
Salomé Páez
No hay nada y no habrá, pero si lo hubo, ya que fue tu ex novia a la que le propusiste matrimonio
2025-03-22
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Salomé Páez
Lo mismo pasa con ella, el es el jefe y ella la empleada.
2025-03-22
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Salomé Páez
Exacto, no son nada solo jefe y empleada
2025-03-22
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