Capítulo 8

La emperatriz había decido cenar en la terraza, ya que solo serian ella y su hijo Andrés y además sería algo ligera porque últimamente tenía más hambre de lo normal y era imposible un embarazo, por su edad y por la medicación que tuvo después de dar a luz a Andrés.

-Madre ¿qué quieres de regalo? Ya sabes que lo que me pidas te lo doy

-¿de verdad, me darás lo que pida?

-¡Claro madre! Ya sabes que por ti haría lo que sea

-mmm, bueno lo que quiero es que dejes en paz a Leah, la esposa de Dereck, no quiero que te metas con ella, por dios Andrés es tu cuñada y...

-Madre, sabías que yo estaba enamorado de Leah desde antes de que su padre la casara con mi hermano y que también solicite el matrimonio, pero el marqués Lombrath nunca respondió

-Lo sé cariño, pero tu matrimonio desde que eras un pequeñito bulto en mi vientre se decidió, así que no había forma de que la promesa se deshiciera porque el reino se benefició con eso

-Aahh si Madre, pero ¿qué hay de lo que yo siento, de lo que quiero?

-Lo sé hijo, pero no todos nos casamos por amor, pero con el tiempo llega o al menos lo toleras y...

-supongo que eso pasó con mi padre ¿o me equivoco?

-no, no te equivocas, yo también no quería casarme, pero era mi obligación y ni modo, además mi reino se benefició y este también, tus abuelos les dieron tierras fértiles a mis padres y ellos les cedieron el ejército que no es por nada, pero eran muy buenos, solo que nunca pudieron demostrar sus habilidades porque mi país era prácticamente una isla que no tenía conflictos y era pacífica

-¿O sea que el ejército privado de la familia imperial son de tu tierra? ¿Y visite la tierra de mi madre y nunca lo supe?

-así es mi vida, pero ahora solo sirve para entrenar porque tus abuelos murieron y solo tu tío y yo fuimos los únicos hijos,, pero al ser una isla sin beneficios, la hicieron apta para entrenar a los próximos soldados de élite

-¡Vaya sin querer, viví un tiempo en tu tierra!

-Si bueno, no cambiemos el tema, no quiero que vuelvas a enamorar a Leah, tu matrimonio es en seis meses y en dos meses más vendrá tu futura esposa para vivir aquí y se acostumbre a las costumbres de aquí

-¡Aah! Si está bien, aunque no prometo nada

-pues tienes que, me oíste

-Tratare

En eso la puerta se abre y entra un hombre albino y de ojos rojos yendo directamente hacia la pequeña mesa donde estaban la emperatriz y Andrés

-Esposa, príncipe, vaya ya veo porque no me avisaron que ya estaba cenando

-Majestad, lo siento, pero a mí me avisaron que tenías una reunión importante y que posiblemente cenarías en la oficina por eso le pedí a Andrés que cenara conmigo

-Así es padre, toma asiento y come aunque sea el postre, madre dice que está muy rico

El emperador pasó a sentarse entre la emperatriz y su hijo

-¿y qué es todo esto Alondra?

-Bueno, se le llama cena, esposo, ¿por qué?

-Ja, ja, muy graciosa, lo pregunto porque es mucha comida y la verdad estoy preocupado por la cantidad que estás comiendo ¿estás segura que no hay embarazo?

-Segurísima, es más ya el doctor me reviso y no hay nada, aunque mandara a un mago para que me revise bien porque puede ser un caso de reacción al medicamento que por mucho tiempo consumí después de tener a andres

-Eso espero- contesto el emperador tomado la mano de Alondra, - pero creí qué ya no la tomabas ¿que paso?

-Bueno, al parecer mi cuerpo no toleraba ningún otro remedio y se acostumbró a este

-por favor cuando venga ese mago quiero estar presente

-claro esposo-, dándole un beso en los labios al emperador

-¡cof, cof! No se olviden de mí, yo aún estoy aquí, majestades-, dijo Andrés para levantarse e irse de allí.

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