9 segunda vida

En algún bosque de Inglaterra, año 1100

una princesa va corriendo por el bosque, su carruaje ha sido atacado por bandidos, quienes al reconocerla, habían pensado en secuestrarla para pedir rescate, pero al ver lo hermosa que era las intensiones iban a ser otras. En un descuido, ella consiguió escapar y empezó a correr. Su vestido se rasgaba con las ramas que iba pasando. La piel de su cara se lastimaba también, pero no importaba tenía que ponerse a salvo.

De pronto tropezó, los tacones que llevaba no eran para esa clase de ejercicio, pero tenía que intentarlo. Cayó de cara al piso y se arrastró hasta esconderse detrás de un árbol, su respiración agitada no podía disimularse y ellos ya estaban cerca, la iban a oír. Tapaba su boca con sus manos intentando hacer el menor ruido posible. Las lágrimas caían por sus ojos, temía ser encontrada y lo que sabía que le iba a pasar.

De pronto una luz cegadora apareció de la nada, la princesa no se atrevía a salir de su escondite, pues escuchaba los gritos de aquellos que la perseguían, era como si alguien o algo los estuviese exterminando. Se tapó los oídos para no seguir escuchando, su respiración se había calmado un poco y ya no lloraba. Cerró sus ojos con fuerza, quería despertar de esta oscura pesadilla.

Ya paso todo princesa- dijo una voz suave.

Ella miró hacia arriba y se encontró con los ojos negros más atrapantes que había visto en su corta vida, tomó la mano que estaba extendida para ayudarla a levantarse y se quedó hipnotizada con ellos. No podía articular ninguna palabra, hacía un rato que se venía obligado a respirar porque hasta de eso se había olvidado.

Por un momento se quedaron mirando el uno al otro sin hablarse, la sonrisa que él poseía en su rostro al saber que por fin había regresado no podía disimularla y ella se sentía rescatada por un príncipe.

¿Cómo te llamas pequeña princesa?- le pregunté.

Ga-Galadriel, soy la cuarta hija del rey de Inglaterra- me dijo tímidamente.

Hermoso nombre, para tan linda princesa- le dije aun manteniendo su mano con la mía, tenía ese mismo calor que recordaba de antes, esa mirada de mar profundo y su largo cabello rubio, a pesar de que estaba todo desordenado y con hojas enganchadas en él.

Debo volver a mi casa, pero no sé por dónde queda- me dijo encogiendose de hombros.

Yo te llevaré, seré como tu caballero y te devolveré a la seguridad de tu hogar- la llevé hasta donde un caballo aún esperaba a su dueño, que seguramente era alguno de los que había matado. Pero obviamente no estaban sus cuerpos ahí, porque no quería asustarla.

Gracias- me dijo mientras la ayudaba a subir al caballo y pude sentir como se tensó cuando subí detrás de ella.

¿cuántos años tienes?- necesitaba escuchar su dulce voz, así que cualquier pregunta me vendría bien para sacarle conversación.

Tengo 16 años- me reí internamente, parecía un castigo divino el haberla encontrado nuevamente a esta edad. Y me maldecía por haberle prometido esperarla hasta los 18 siempre, porque siendo sinceros, deseaba más que nada en el mundo poder volver a sentir su nívea piel, pero bueno mi palabra era de honor.

Tardamos varias horas en llegar al castillo, en el camino hablamos de muchísimas cosas incluyendo los planes de su padre de casarla a los 19 años con el rey de algún otro reinado, no voy a mentir me hervía la sangre de solo imaginarla en brazos de otro hombre, pero me calmaba el saber que ella no estaba de acuerdo con eso, pensaba que el casamiento debía ser por amor y no por obligación.

Su madre, al saber por los guardias que ella estaba a salvo, salió a recibirla con los brazos abiertos y llorando, su padre miraba todo de una forma extraña apoyado en una de las columnas de la entrada al palacio.

Hija por dios santo ¿estás bien? ¿Tienes alguna herida?- la abrazaba, la soltaba para revisarla y la volvía a abrazar. Esa señora me estaba mareando.

¿Y tú quien eres?- me grito el rey. Me presenté como un caballero de la realeza, no era muy difícil convencerlos de que eso era verdad, los diablos podíamos hacer que los humanos creyeran lo que nosotros queríamos. - a partir de ahora serás la custodia personal de mi hija- sonreí porque el ahora estaba bajo mi poder, no me costaría mucho hacer que al final no la casara con él otro príncipe.

Vi como Galadriel sonreía gustosa con la noticia de su nuevo custodio y yo también esboce una sonrisa, pasaría más tiempo con ella.

Los días pasaban amenamente, la acompañaba a sus largas caminatas por los jardines del palacio. Debía admitir que los humanos se daban gustos bastante extravagantes para su corta vida. Durante la noche volvía a mi reino a hacer los trabajos que requerían de mi presencia, ya que al saber de la vuelta de su madre, tanto Caleb como Logan, me habían pedido que me quedara en la tierra, que ellos se harían cargo de todo allí abajo.

Por alguna razón, que quizás pudiera sospechar si la pensara con detenimiento, no pude convencer al rey de no casar a su hija. Un día mientras acompañaba a la princesa en uno de sus recorridos, ella empezó a llorar desesperadamente.

Mi padre me casará el día de mi cumpleaños número 18- lloraba a mares y a mí me partía el corazón.

Tranquila princesa- le dije abrazándola y acariciando su cabello.

Pero ni siquiera lo conozco, es más yo no lo amo. Yo amo a otra persona- eso hizo que me tensara de golpe, como podía ser que se hubiese enamorado y yo como un idiota no lo había visto.

¿quién es ese hombre que se ha robado su corazón alteza?- le pregunté seriamente.

Eres tu Erkan, tú eres quien desvela mis sueños, eres tú quien calma el dolor de mi corazón y por quien este late fuertemente- me dijo levantando su cabeza para mirarme a los ojos.

Entonces, escapa conmigo Galadriel, vámonos donde nadie nos conozca y podamos ser felices- le dije antes de besarla, otra vez había podido probar esos labios, tan tiernos, tan dulces y tan perfectos.

El día anterior a mi cumpleaños, estaré esperándote en la caballeriza. Quiero que nos vayamos ese mismo día- me dijo cuando nuestros labios se separaron.

Asentí a su petición y pude ver un leve sonrojo en sus mejillas y el brillo que tanto me gustaba en sus ojos. Era nuestra promesa de amor y por ella haría cualquier cosa.

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Comments

Carolina Acosta

Carolina Acosta

otra oportunidad que les brinda 😊

2024-04-18

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