En Italia en el aeropuerto.
Stefano
“se ve tan hermosa, por todo los cielos esa mujer logra mover mis sentidos” pensó acomodando mi pantalón.
Me acerqué a ella y susurré a sus oído.
—Fabiola, llegamos…
Ella abrió lentamente sus ojitos, quería no verla y dejar de sentir lo que estaba sintiendo.
—Mm, ¿ya llegamos?
—Sí, ven bajemos.
Ella giró para verme y sonrió, eso era su cara angelical y dulce, la verdad era como si el mundo no existiera, me perdí en su mirada y mis labios se curvaron, sentí como por primera vez en mi interior fluía algo diferente tenerla cerca, poder mirarla y recorrer cada línea de expresión, su sonrisa, esa mirada como lo haces Fabiola.
Ella me habló y sacó de mis pensamientos —Stefano ¿adonde iremos?
—Mm, a la finca de mis padres.
Ella frunció el ceño — ¿Qué?
Sonreí negando con la cabeza — trabajas como mi asistente, entonces quise traerte aquí necesito un poco de tiempo para aliviar mi cansancio.
Ella rodó los ojos me acerque y tomé del mentón sus ojos se conectaron con los míos, me acerqué a su oído, inale ese aroma dulce a flores—hará lo de siempre, pero será mejor lo prometo. — Susurré, me separé de ella y vi como ella se mordió su labio inferior.
Comencé a caminar el chófer nos esperaba, ella venía detrás mío a pasos ligeros ella no era muy alta, creo que tenia 1,70 unas curvas perfectas,su cabellera me encantaba,esa cintura y ni que hablar de sus atributos, mordí mis labios, “como le digo que quiero estar con ella? que es la única que domina mi demonio interior,lo que nunca antes me paso con otra,ella podía hacer que yo quisiera ser una mejor persona,¿que será esto? ¿será que me estoy enamorando de ella?
ella me tomo el brazo e hizo girar casi me voy encima de ella nuestros labios estaban muy cerca de unirse ella tragó saliva audiblemente,yo sonreí lleve mi mano izquierda a su cintura y la derecha a su mejilla, acaricia suavemente ella cerro sus ojos,su pecho comenzó a subir y bajar,era ella ,era yo ambos sentíamos atracción,a ella se le notaba más que a mi, yo siempre fui frio.
La acerque mas a mi y uní nuestros labios, eso disfrutaba cada vez que deseaba sentir ella solo se dejaba llevar era pacifico,era una ola de calor saliendo de mi interior —Fabiola—susurre alejándome de ella,sus ojos se abrieron lentamente,su mirada llena de brillo,era noble y yo maldición… me maldecía mentalmente ella era un ángel y yo era un demonio con sed de venganza,no quería perder esa tierna mirada,no la quería perder,me di media vuelta y comencé a caminar,no dije una sola palabra,ella era esa pieza que a mi me faltaba.
Fabiola tenía esos ojos como para perderme en ellos,ella era la luz en medio de la niebla que yo arrastraba en mi alma. su risa era como volver a vivir,cada latido de su corazón era el sonido más fuerte en medio de mi silencio. la amaría de cualquier forma,en cualquier mundo,con cualquier pasado.
ella entró al auto con su rostro ruborizado, me gustaria saber que ella piensa,se sentó junto a mi en el asiento trasero.
—Buenos días ¿Joven a la finca o desea ir a otro lugar?
—solo vamos a la finca y queremos almorzar, ¿cómo estuvo todo por aquí? am te presento a mi prometida Fabiola.
ella arrugó la nariz y negó rápidamente—Stefano…
yo la fulmine con la mirada y puse mi dedo índice en sus labios ella se mordió ligeramente sus labios. Ella parpadeo y negó efusivamente. Me acerque a ella, roce mis labios en el lóbulo de su oreja y susurré —Tu eres mi perdición y yo hablo en serio cuando digo que eres mi prometida.
Ella estaba más roja que antes,así que la atraje y bese sus labios, ese sabor tan exquisito—Stefano…
la besé y fui bajando hasta la cavidad de su cuello mi rostro estaba hundido en su aroma irresistible.—Guarda silencio, solo déjame descansar mi mente.
Ella pasó su mano en mi cabello, sus caricias estaban despertando a mi amigo,—Mm, no creo que quieras apagar lo que estás encendiendo.
Ella se separó de mí, su mirada fue directo a mi pantalón,sonreí y ella bajó su mirada—Lo siento.
santo cielos hasta eso ella lograba decir con tanta sensualidad, sus labio regordetes,me hicieron perderme en ella, la volví a callar estaba completamente deseoso y no pensaba perder el tiempo la quería solo para mi. Un hechizo,mi mano se deslizó detrás de su nuca y la atraje el acceso a sus labios eran exquisito, mi móvil sonó y eso me sacó de ese momento, ella y yo estábamos agitados me acerque y susurré —Esto no termina aun.
Fabiola solo negó con la cabeza,ella se recostó en la ventanilla del auto.
-Dime Isaac que pasa?
-Stefano, el padre de la niña Fabiola está en la cárcel.
sonreí mirando la ventanilla mi interior comenzó a sentir esa misma aura,fría y con sed de venganza,apreté mis puños.
-Mmm,bueno creo que está donde debe de estar, no crees.
mire a Fabiola ella me miró y sonrió del otro lado de la línea se oyó un suspiro.
-Stefano… Tus padres estarían muy tristes ellos eran…
Cada palabra era muy fuerte,sentí explotar de ira.
-Isaac, disculpame pero de verdad no necesito tus consejos.
Corte la llamada y cerré mis ojos recordando las palabras de mi abuela “Enzo fue un mal hombre arruinó a tu padres, además que fue el amante de tu madre”. apreté mis puños, abrí mis ojos ya no estaba en esa nube de paz y de amor,todo termina al recordar tales cosas.
Llegamos a la finca,yo me baje lleno de ira y me fui directamente a mi despacho con mi maletín, no sin antes dejar ordenes,—por favor Enrique puede llevar a la señorita a su habitación.
Enrique asintió, Fabiola tomó de mi antebrazos —necesitamos hablar—yo mire su agarre y agarre su mano ejerciendo algo de presión vi el miedo en sus ojos.
—Lo haremos luego, te advierto no te me acerques nunca más en tu vida de esta manera yo no soy muy adorable.
las lágrimas de ella me hicieron sentir una punzada en mi corazón,ella frotó su muñeca—lo se eres un demonio.
Ella subió las escalera siguiendo a Enrique entre en mi despacho y tire todo lo que encontre.—¿¡PORQUE TENIAS QUE SER TU!? Si estaba sintiendo amor por la hija de mi mayor enemigo, el hombre que causó la muerte de mis padres.
Me serví whisky,me senté en el sillón mis lágrimas comenzaron a caer,el dolor volvió aquellos recuerdo. “Hijo te amamos” el dolor y sabor amargo en mi boca de nuevo pensaba que destruir a ese hombre iba hacerme feliz y no fue asi, yo deje el vaso de whisky sobre la mi escritorio y me lleve la manos a mis rostro,sentí como mis lagrimas salian ,escuche un sonido en la puerta,solo me quede allí sin mirar, unos brazos me rodearon ,esa calidez que sentí fue gratificante calmaba a mi dolor,me levante allí estaba ella con su mirada dulce,después de lo que le hice ella vino a consolarme, yo era el que mandó a su padre a la cárcel eso estoy seguro que no me perdonaría.
Me aferre a su cintura y llore en sus brazos ella solo acariciaba mi espalda.
Ambos estaban sintiendo lo mismo y sus actos eran evidentes,Stefano muchas veces se negó aceptar que sentía algo por ella . Esa tarde ella,tomó del rostro de él y miró fijamente—Stefano sea lo que sea que estés sintiendo deja ir.
La miro a los ojos de ella—Mis padres nunca se irán.
Ella asintió—Lo sé, mi madrina y tu padre fueron muy buenos amigos de los míos.
“fueron muy buenos amigos” resonó en la cabeza de Stefano.—Fabiola mejor vete, déjame solo.
Ella se separó de él y sin decir nada salió del despacho—Señor Enrique, ¿tienen caballerizas?
El hombre asintió— vea usted puede ir aquí derecho, está el establo.¿sabe montar?
Ella sonrió y negó ligeramente— No , solo me gustaría ver a los caballos y si me enseñan quizás aprenda.
Stefano recibió una llamada…
●Hola mi niño, gracias por este momento.
●Abuela, ¿cómo estás? No quiero hablar de ello.
●Debes seguir con Fabiola, ella debe sufrir las consecuencias, así Vallolet y Enzo serán castigados…
●¡Abuela, basta! No me interesa seguir con esto.
●Mm, ¿ ya estás enamorado de esa gorda?
●Lo siento abuela no deseo escuchar más, necesito descansar tengo mucho trabajo.
Stefano cortó la llamada, se paró frente al ventanal, vio a Fabiola que venía de los establos, sonrió y se fue a seguir adelante con su plan.
Ella fue a caminar a los establos, después de ver todo ella regresó Enrique la recibió con un chocolate caliente.—Esto esta exquisito.¿El señor está en su despacho?
Enrique asintió—le lleve café no se preocupe ya se le va pasar
Ella soltó un suspiro, quería saber porque estaba angustiada, sacó su móvil y comenzó a mirar las redes.
“ENZO GIOVANNI FUE ARRESTADO POR EL DELITO DE LAVADOS DE ACTIVOS”
Fabiola comenzó a llorar mientras sus manos temblaban—¿papá,no esto no puede ser?
Stefano estaba con los documentos que eran firmados por Enzo y los que los llevaron a ir a la cárcel, mientras que él estaba en su despacho, Fabiola sintió que le estaba faltando el aire,Enrique la ayudó a llegar hasta la puerta,que daba al jardín.
Enrique—Señorita traeré agua.
Ella asintió con lágrimas en sus ojos,ella se llevó la mano de ella a su rostro. Enrique corrió al despacho joven la señorita se siente mal Stefano dejó todo y salió del despacho .
Camino a pasos agigantados y llegó hasta ella, la escuchaba llorar desde la puerta poco a poco se acercó,se puso de cuclillas frente a ella—Fabiola ¿te sientes bien?
Ella se lanzó a sus brazos,este se levanto con ella aferra al cuello de el—shii,tranquila.
él acariciaba su cabello ,ella lo miró con el rostro húmedo de sus lágrimas—Mi padre no es culpable de nada, estoy segura. El miro a los ojos de ella ese brillo se había nublado gracias a la tristeza que él mismo le estaba causando, cómo era esto como un pequeño dulce y ahora era como ácido, su mirada irradiaba dolor.
—¡Me voy!
Stefano la miró con disgusto. — No, estás trabajando aún.
Ella sonrió y se alejó de él. — ¿trabajando? Me pregunto si estar paseando por la finca es trabajar después de que me hiciste esto—Le señaló su mano tenía un moretón y Stefano trago saliva — Creó que estás equivocado, yo soy tu asistente, no soy ni tú novia y mucho menos tu prometida.
Ella se dispuso a irse.—Esto pasó porque tú fuiste quién lo provocó.
Las palabras de Stefano le dolían a Fabiola, pero ella no se dejaría.
Fabiola frunció el ceño — ¿ Qué estás diciendo?
Él se paró con las manos en sus bolsillos y la miró de arriba abajo—Tú eres la que me provoca constantemente.
Ella negó con la cabeza — Eres un maldito.
Fabiola entró a la casa Enrique venía con un vaso de agua.—Miré aquí tiene un poco de agua.
—Gracias.
Ella bebió el agua y fue a su habitación, el sol ya no se veía casi, ella salió al balcón se sentó en el sillón y abrazó sus piernas, está arrepentida de haber venido con Stefano.
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Comments
Rosalinda Quintanilla
Stéfano no tiene criterio mira que dejarse llevar por lo que dice la vieja loca
2024-05-06
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