CAPÍTULO 10

En la casa de los Lombardo

Nos estacionamos en una calle cercana a la casa, para que no sospecharan nada.

—Esperen aquí, enseguida volvemos— Les dije a los chicos bajando de la camioneta

—Mateo y yo vamos con ustedes— Dice Josué

—No es necesario Josué, no te preocupes

—Señorita, el coronel nos dio órdenes específicas, las cuales tenemos que seguir

—Está bien, está bien, vamos entonces

Dentro de la casa

—Esperen aquí, no hablen con nadie por favor

—Entendido— Dice Josué

—Mateo, quédate vigilando— Ordena Josué

—Entendido— Dijo Mateo

Las chicas y yo nos fuimos hacia nuestros cuartos, para poder cambiarnos, teníamos que hacerlo rápido, porque tenía miedo de lo que podía pasar, pero a la vez no tenía de que preocuparme, por el hecho de que Josué es muy serio, al igual que Mateo, y no hablan con personas que no conocen, y sobre todo si se trata de asuntos importantes.

En la sala

—Disculpe señor, quien es usted, y como entro?— Pregunta Ezequiel

Josué se quedo en silencio.

—Señor, si no me dice quien es usted, me voy a ver en la obligación de llamar a los de seguridad para que lo saquen— Exclamó Ezequiel

Josué siguió callado, mirando a una sola dirección.

—Si así lo desea señor— Dice Ezequiel mientras llama al de seguridad

Josue no reacciono en ningún momento, se quedó callado y quieto.

—Dígame Ezequiel— Dice el de seguridad

—Necesito que saque a este señor, a la fuerza si es necesario

—Enseguida— Dice acercándose a Josué

Josué voltea y mira fijamente al de seguridad, sin decir nada, haciendo que esté se aleje.

—¿Que sucede?— Pregunta Alex saliendo del despacho

—Lo que pasa joven, es que, el señor aquí presente, que al parecer es militao o al menos eso aparenta, se reusa a retirarse— Le dice Ezequiel a Alex

—Buenos días, me podría decir que necesita— Alex espera unos segundos para que Josué le responda, pero el sigue sin responder —Si no quiere responder esta bien, pero se va a tener que retirar— Alex agarra del brazo a Josué haciendo que él reaccione sacando su arma y apuntándole a la cabeza.

—Señor, necesito que se calme— Dice Alex

 Ezequiel que está detrás de Josué lo agarra del cuello y Alex aprovecha la oportunidad para hacer que suelte el arma, pero Josué lo empuja haciendo que caiga al suelo.

 Josué vio que el arma estaba en el suelo e intento agarrarla, pero Alex se lo impidió sujetandolo fuerte. Josué intenta soltarse del agarre dándole un golpe, y empiezan a pelear, Josué logra agarrar el arma, pero en eso Alex lo agarra de los brazos haciendo que el arma apunte al techo y se dispare.

En el piso de arriba

—¿Ya están listas?— Les pregunté a las chicas en el pasillo fuera de mi cuarto, pero en ese momento escucho un disparo, y bajo rápidamente hacia la sala

En la sala

Al momento de bajar a la sala, veo que Josué y Alex estaban forcejeando con el arma.

—¡Josué, suficiente!— Exclamé fuertemente, y al instante Josué aparto a Alex y entraron a la casa, Mateo, Eva, Leonel, Danilo y Manuel, con armas en mano, rodeando toda la sala

—Manos arriba— Dice Danilo

—Suficiente, bajen las armas— Ordene

—Pero sargento— Expresa Eva

—Es una orden— Dije sería, mirándola a los ojos

Todos guardaron las armas y la situación se tranquilizó, bueno eso creía.

—Sarita, Livia, acompañen a los chicos hasta la camioneta

—Entendido— Dijo Sarita

—Yo no me muevo de aquí— Dice Josué

—Josue, por favor, camina— Le dice Livia a Josué

—Está bien, yo me encargo

—Maria me podrías explicar que está pasando, y por qué estás vestida con ropa de militar— Dijo Alex agarrándome del brazo

—Es mejor que la suelte— Dice Josué acercándose

—Usted no se meta— Le dice Alex a Josué

—Tranquilo— Le dije a Josué

—Estoy esperando una explicación

—Maria, yo creo que es hora de irnos— Dice Jimena

—Está bien, vámonos, te explicare cuando vuelva ok— Le dije a Alex mientras me iba

En el Cementerio Militar

—Buenas tardes, señores, el día de hoy estamos aquí para acompañar a la familia del fallecido Adrián Cortéz, que fue un excelente coronel, compañero, un gran hijo, hermano y sobre todo, un muy buen padre. La sargento Maria Reyes va a dedicar unas palabras

—Adrián Cortez, fue uno de los mejores coroneles, el me enseñó muchas cosas, fue un excelente maestro, conmigo y con los militares a prueba, siempre nos tuvo paciencia y cada vez que nos entrenaba, nos hablaba de su familia, de sus hijos, de la suerte que tuvo al tener a su lado a una mujer magnífica y hermosa, su esposa, siempre nos decía que los amaba y que los extrañaba.

—Yo puedo decir con total certeza, que como coronel y como padre, el fue excelente, en donde sea que él esté, se que estará cuidando a su familia.

Después de decir eso, fui a darle mi pésame a la esposa del fallecido coronel Adrián Cortez

—Mí más sentido pésame— Le dije a la esposa del coronel Adrián mientras la abrazaba, después de eso le di la mano a sus hijos dándoles el pésame

Después de un rato

—Es hora de irnos, les agradezco a todos que hayan venido, esta es la información que necesitan para atrapar a Javier Robert

—Entendido coronel— Dije

—Josué, Eva, Leonel , Danilo, Mateo, Manuel, su misión es protegerlas a toda costa

—No se preocupe coronel, ellas están en buenas manos— Dice Josué

—Coronel, yo sigo creyendo que esto es innecesario, mis hermanas y yo nos podemos cuidar solas

—No está en discusión, es una orden— Dijo serio

—Se pueden retirar

—Nos vemos coronel— Le dije y después nos fuimos

En la camioneta

—Chicos, el problema va a ser, en donde se van a quedar

—No se preocupe por eso señorita, ya tenemos dónde quedarnos, es un lugar muy cerca de su casa, nos vamos a turnar por noche

—Está bien, cualquier cosa me avisan

—Entendido— Dice Josué

En la casa de los Lombardo

—Eva, Martín, se quedan conmigo a vigilar, ustedes tres váyanse a descansar, mañana nos vemos a primera hora

—Entendido— Dice Mateo

—Por cierto Josué, me podrías dar tu celular para llamar a Juan

—Claro que si señorita, tomé— Le entrega un celular a Maria

—Mañana te lo devuelvo

—No se preocupe señorita, es para usted

—¿En serio?

—Sí, en serio

—Gracias

—No hay de que señorita

Apenas entre a la casa, Ezequiel me dijo que vaya al despacho, ya que Alex me estaba esperando, no me quedo de otra que ir, e intentar explicar lo que había pasado, bueno, al menos lo iba a intentar, solo le iba a decir un poco de la verdad, para que se quede tranquilo. Pero cuando entre al despacho me lleve la sorpresa de mi vida.

—¿Que haces aquí?

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