La reina Huimang había pedido un día para dar a conocer su decisión, y ahí estaban nuevamente las miradas inquisidoras de todos aquellos que querían ponerla contra la pared, exigiendo que contraiga nupcias con algún miembro de la familia real, la única forma para mantener su estatus de reina gobernante; ella apretó los puños, no podía permitir después de tanto padecimiento dejarse arrebatar lo que le había jurado a Khwan proteger.
- “No voy a dejar que me arrebaten lo que el rey Khwan protegió tanto, además ya había pensado en ello, y aunque esperaba tener más tiempo para tomar una decisión, haré lo que tenga que hacer por el bien de Pullando”, expresó la reina, tratando de mantenerse serena.
Los tíos del rey Khwan estaban entusiasmados de saber a quien habría escogido la reina para ser su consorte, más de una vez habían tenido sueños lujuriosos con la monarca, la belleza de la reina había despertado el deseo de más de uno desde que Khwan se casó con ella, saber que alguno de ellos podría hacer realidad sus sueños libidinosos los excitaba y ni siquiera intentaban disimularlo.
- “Como ha entendido ello, debe saber que no podemos esperar mucho tiempo para las nupcias, sin un rey Consorte ningún reino querrá vendernos algo, y necesitamos urgentes muchas cosas para sobrevivir hasta recuperarnos, al menos debemos dar el anuncio de su compromiso y pronta boda”, expresó el duque de Leeya, que ya había llegado a acuerdos con los dos tíos de Khwan, para ver la manera de deshacerse de la reina nacido el heredero.
- “No debe preocuparse el duque, esta mañana llegó el mensaje del rey Fortem, quien nos ha comunicado el envío de su ayuda en los próximos dos días”, aseveró con calma Lord Chien, conde de Gao (su padre había fallecido durante las batallas y el había heredado su título nobiliario.
- “Esas son buenas noticias, aún asi la reina deberá casarse en quince días; además después de muchas deliberaciones teniendo en cuenta la naturaleza de este nuevo matrimonio y para que no sea un arreglo que lleve a un divorcio, creemos conveniente que esta vez debe haber sello matrimonial”, manifestó el duque de Song, haciendo con ello imposible el divorcio, lo que obligaba a la reina a estar con el consorte toda su vida.
La reina respiró agitadamente y se volteó dando la espalda a todos, era más evidente que eso era una trampa, la querían con uno de los tíos de Khwan, y cuando tengo el hijo que necesitan como heredero deshacerse de ella, además si por alguna razón eso no funcionaba, se aseguraban de mantener su matrimonio con el consorte al no poderse disolverse por el sello. Como quisiera tener el temple frío y sereno de Khwan en esos momentos, pensó, recordando su vida con él.
Khwan la había hecho ponerse ropa de batalla y llevado a la arena del cuartel del ejército de Pullango, le había dicho que tenía que aprender a defenderse, pero ella creía que eso era una exageración, qué tendría que pasar para ella verse envuelta en una lucha en que tendría que usar, espadas, lanzas o flechas.
- “Ya está lista, creo que puede empezar con las lecciones básicas”, dijo Khwan mirando a Chien.
- “¿En verdad?, ¿con todo eso puesto?, eres un exagerado Khwan. (Dirigiéndose a Huimang) ¿Domaría con caballo con esa ropa?”, preguntó Chien y ella negó con la cabeza, el joven general le señaló un cobertizo, “ahí, hay ropa adecuada para el primer día de entrenamiento, vaya a ponérsela, Alteza”, continuó diciendo Chien.
Huimang se dirigió al cobertizo y Chien le hizo una señal al príncipe Khwan de que vaya a ayudarla, era obvio que aún era muy pronto para la joven haya aprendido a sacarse la ropa de batalla sola e iba a necesitar ayuda, ya que no habían traído a ninguna dama para que la asistiera, al príncipe no le quedó más remedio que seguirla desencajado.
Huimang se sorprendió de ver Khwan ingresando con ella y cerrando la puerta detrás de sí, había ropa en una banca, pero deseaba que el príncipe saliera para poder cambiarse.
- “Su Alteza, debería salir para poder cambiarme”, expresó Huimang.
- “¿En verdad podrás quitártelo sola?”, preguntó Khwan con la misma mirada fría de siempre.
Huimang se dio cuenta que en efecto no sabía como sacarse esa vestimenta, pero se moría de vergüenza que fuera el príncipe quien la ayudara, miraba apenada.
- “Sé que no te agrado, llevas unos días conociéndolo y te llevas mejor con Chien, le diré que mejor él te ayude”, expresó Khwan volteándose para salir.
- “¿Le ha dicho usted a él nuestro trato?”, preguntó molesta Huimang.
- “No”, respondió en seco Khwan.
- ¿Entonces cómo se vería que vaya a decirle a otro hombre que le ayude a su mujer a cambiarse?, ya deje de hacerme pasar vergüenzas; si no hay más remedio ayúdeme usted”, dijo Huimang dándole la espalda.
La joven princesa tragó saliva y dejó que el príncipe la ayudara a cambiarse, aunque las manos de Khwan estaban frías el roce de sus manos en la piel de Huimang le daban una sensación de calentura que no entendía, mientras la suave la piel de la muchacha hacía desaparecer la acostumbrada indiferencia del príncipe.
Al ver la espalda descubierta de la princesa, Khwan se dio cuenta de una cicatriz redonda en la parte baja, no pudo evitar tocarla, lo que sobresaltó a Huimang alejándose de él inmediatamente.
- “Lo siento, me extrañó tu cicatriz”, expresó Khwan.
- “La tengo desde siempre según mis padres, creo que ya puedo cambiarme sola”, manifestó Huimang avergonzada.
- “Claro”, respondió Khwan.
El príncipe se retiró del cobertizo pensando que era extraño una cicatriz en ese lugar, si su joven esposa fuera de una familia real, diría que esa cicatriz ocultaba la marca de nacimiento de uno, ya que ese era un lugar donde podría aparecer la marca, no el más común, y justo la cicatriz era redonda como calzando perfecto, Khwan no pudo seguir pensando en ello, porque notó que se habían formado dos filas de oficiales.
- “¿Qué sucede Chien?”, preguntó Khwan.
- “Tu hermano Feng está de vuelta en Pullango”, respondió con gesto molesto Chien.
El príncipe Khwan puso su expresión asesina, el regreso de Feng no podía significar algo bueno, Bupae hacía cosas desagradables porque era ambicioso y amaba ser poderoso; en cambio, Feng hacía cosas terribles solo porque adoraba ser cruel; además iba a todos lados con el conde Shashou, hermano de su madre, que tenía los dedos cubiertos de anillos, que según dicen lleva una gota de sangre de todos aquellos que ha matado.
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Comments
LectoraPR
Jajaja, compórtate hombre que no puedo con esta cara que me haces poner cada vez que abres la boca. Ya me canse de rogar a la tierra que me trague y me escupa en otro lugar distante, me cachis!
2025-02-12
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Fanny Alicia Rodriguez Gracia
ojalá que majik ayude a recuperar el príncipe para que pueda volver a salvar a la esposa
2024-11-22
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indira avila
🥹 claro que es una princesa
2024-12-12
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