Las campanas de la iglesia sonaban anunciando la llegada de la novia, las personas se pusieron de pie, muchos esperaban burlarse porque creían que una muchacha de pueblo por más elegante que se vistiera no iba a lucir como una noble; sin embargo, grande fue su sorpresa al ver que Huimang lucía increíblemente hermosa, como si en verdad fuera una princesa de sangre real.
El príncipe Khwan no creyó que aquella muchacha de cabellos negros podría verse más hermosa, pero era innegable que aquella niña con cara de ángel podía ser cautivante, aunque estuvo tentado a dejarse llevar por la emoción ante la indiscutible fascinación que le provocó, se dijo a sí mismo que la mujer frente a él solo era otra pieza para garantizar el futuro de su reino y que los negocios no se mezclan con el placer.
Lord Chien notó el ligero cambio en el rostro de su amigo, aunque para los demás esa mirada seguía fría y distante, podía notar el destello de calidez que la joven novia había provocado en el príncipe; debía ser muy especial aquella niña pensó Chien, pero no entendía por qué su amigo le pedía entrenarla para ser general, si a simple vista lucía frágil, aun así pensó que sería divertido ese extraño requerimiento.
- "Te advierto que no es para compartir", advirtió el príncipe Khwan a su amigo.
- "Ni lo había pensado, es obvio que el matrimonio te da el derecho de exclusividad", comentó Chien.
- "Es una niña, con mucho carácter, pero niña al fin, aunque no lo creas tengo mis límites", llegó a decir Khwan antes de que llegara la novia al altar.
- "Lo sé, no con inocentes, no con casadas. No tienes que advertirme, tengo los mismos límites", susurró Chien.
La ceremonia empezó, Huimang estaba muy nerviosa tratando de mantenerse serena, pero era casi imposible, tenía miedo de olvidarse alguno de los detalles que le habían enseñado que debía hacer durante la ceremonia; por un momento miró la puerta preguntándose si debía correr en ese momento, pero Khwan le tomó la mano y le susurró al oído.
- "Tranquila, si sales corriendo igual te traeré a rastras", susurró el príncipe con una sonrisa burlona.
Huimang se molestó y volvió a mirar de frente; sin embargo, ese comentario del príncipe le había quitado los nervios y estaba seguro de cada uno de los pasos que debía dar en la ceremonia.
Cuando llegó el momento de los anillos, se acercó la princesa Dogaji, la hermana menor del príncipe Khwan, según los comentarios que le habían llegado a Huimang , aquella princesa era la doncella más hermosa de todo el reino y parecía ser cierto, al verla se impresionó la princesa tenía una piel impecable y lozana, ojos café tornasolados y su cabello castaño oscuro era largo, brillante y sedoso. Cuando la princesa entregó los anillos, le sonrió a Huimang y le causó una grata impresión; con el tiempo se convertirían en grandes amigas.
Después que el monje los declaró oficialmente en matrimonio, ambos saludaron levantando las manos a los presentes; el príncipe Khwan tomó la mano de Huimang y ambos se dirigieron al carruaje que los esperaba, afuera de la iglesia había mucha gente esperando a los novios, fuera del cordón formado por los oficiales, la población viendo a la princesa del pueblo.
- "Parece que tiene admiradores, princesa", susurró Khwan, y Huimang nuevamente sintió una vez más aquel hormigueo recorrer su cuerpo.
¡Beso, beso, beso!, gritaban los pobladores emocionados.
- "Deberían darle al pueblo lo que pide", comentó Lord Chien.
- "Es la princesa del pueblo, no deben creerlo, muestren lo real que es", continuó diciendo la princesa Dogaji.
Huimang se sonrojó, no podía negarse, ya le había advertido el príncipe que debía haber algunos besos en público; ella se acercó al príncipe un poco y sin siquiera pensar cerró los ojos. Khwan río por dentro, tomó ligeramente la mejilla de su esposa, dándole un beso tierno.
Cuando pudo notar que ella dejó de estar nerviosa, pensando que eso era todo, la acercó rápidamente intensificando el beso que ella no sabía ni como responder.
Huimang cuando sintió esa invasión en su boca primero se asustó, los besos con Minwo apenas habían sido unos roses de labios; el príncipe, en cambio, había descontrolado todos sus sentidos.
Mientras él besaba con más ímpetu, sin pensar en toda la gente mirando; ella no tuvo más que apoyar sus manos en el pecho del príncipe para no dejarse caer, porque por alguna razón sus piernas empezaban a flaquear.
En un punto él hacía un baile con sus labios y ella solo se dejaba llevar; cuando el apasionado beso acabó ella se quedó la sensación de querer un poco más; los aplausos de la gente la despertaron de lo que parecía un ensueño, ella solo agachó la cabeza porque no era capaz de mirar a nadie.
Ya en el presente, Huimang recuerda ese primer beso entre ambos, y recorre sus labios con sus manos, por alguna razón los príncipes Khwan incendian la pasión que en esas fechas, ella desconocía, él parecía siempre llevarla al deseo aunque pusiera resistencia, estaba indefensa ante los encantos y embrujos de un hombre que no se conformaba con un no como respuesta, ya que siempre encontraba la manera de hacerte cambiar de opinión.
- "Su majestad es mejor que descanse, mañana hay mucho trabajo por hacer. He pedido que arreglen otra habitación, supongo que querrá una limpieza profunda de la habitación principal, después de que el canalla de Bupae la estuvo ocupando este tiempo", dijo Lord Chien sacándola de sus pensamientos.
- "No creo que pueda ocupar esa habitación nunca más, que quemen todo lo que haya, no pienso volver a ingresar ahí", manifestó la reina Huimang con rabia.
Lord Chien se acercó a ella y le tomó la mano, ella se lo quedó mirando, ella parecía aguantar las ganas de llorar, pero si aún quisiera hacerlo, no haría delante del general.
- "No me pida una respuesta ahora, necesito pensarlo, es muy pronto", dijo Huimang.
- "Sé que es muy pronto, solo téngalo en mente, esperaré a que esté lista", soltando muy despacio la mano de la reina.
La reina abandonó el salón del trono real, y Lord Chien la quedó mirando hasta desaparecer, el rostro inocente y lleno de vida había desaparecido, aunque seguía siendo una mujer hermosa, odiaba haberle pedido aquello, pero era la última voluntad de su mejor amigo.
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Comments
Katerine Torres gallego
ella es la reencarnación del primer esposo de karoly, creo que no me estoy equivocando
2025-03-03
0
LectoraPR
No me digas que le está proponiendo matrimonio o que lo declaren muerto.
2025-02-11
0
Tere Roque 🇨🇺
uffffffffffff cuál 🤔 👀 😱 😏 🙄 será ésa última voluntad
2025-01-15
1