Huimang calienta su cuerpo al pie de la fogata que han encendido en la montaña en que se ocultan para preparar el ataque que realizarán contra el príncipe Bupae, que traicionando a su hermano y a la voluntad de su padre los atacó a traición, aunque lograron escapar los persiguió de manera brutal.
En la última pelea, el príncipe Khwan recibió un ataque mortal que le permitió a ella escapar, después de que su amigo Lord Chien iniciará una busqueda y lograra encontrarla, decidida a vengarse logró reunir a un ejército, ella ha usado el oro que logró esconder en secreto para sustentar los gastos de tremenda campaña.
El príncipe Bupae subestimó a la esposa de su hermano, lo ha obligado a replegarse en el palacio de Pullango como su último bastión para defenderse, Huimang está decidida a no tener piedad, ese hombre le ha quitado todo lo valioso que tenía, no va a dejar que se salga con la suya.
Pese al calor de la fogata, siente el viento frío de la montaña, que le recuerda la sensación helada en aquella mazmorra del ducado de Song; pasó tres noches encerrada en ella no le dieron con que abrigarse, ni tampoco comida, ni sabía cómo estaban sus padres adoptivos, ella siempre les preparaba la comida y les encendía la chimenea, estaba muy preocupada por ellos, quien los cuidaría sino tienen quien más los pueda atender.
Pensaba en eso cuando escuchó los pasos de los guardias, preguntó insistentemente a dónde la llevaban y cuándo vería al juez, pero nadie le daba una respuesta, la luminosidad del día hirió sus ojos que habían estado en la penumbra, los guardias la lanzaron con fuerza a los pies del duque de Song, quien había ordenado no tenerle piedad.
- “No logramos encontrar a tu cómplice, tenemos tres días buscándolo y ha desaparecido. Dudo que lo tengas, pero debo preguntar antes de llevarte a la prisión, ¿tienes cómo pagarme esas joyas?”, preguntó con soberbia el duque de Song.
- “Su excelencia, soy inocente, no sabía lo que Minwo pensaba hacer, no tengo el dinero, pero trabajaré muy duro para devolverle, deme tiempo por favor”, suplicó Huimang.
- “Ni trabajando hasta anciana alguien como tú podría devolverme el valor de las joyas”, dijo el duque de Song, mientras reía con sorna.
El anuncio de la presencia del príncipe Khwan se escuchó en el patio, la reverencia de los presentes no se hizo esperar.
- “Pagaré la deuda de la muchacha”, dijo el príncipe Khwan con profunda y gruesa voz, sin expresión en el rostro.
Escuchar ello sorprendió a todos especialmente a Huimang, ella no pudo evitar mirar al príncipe fijamente, aquella fue la primera vez que lo hizo de esa manera, se quedó grabado en su recuerdo los bellos y fríos ojos negros, mandíbula perfectamente delineada y labios carnosos, definitivamente era el hombre más apuesto que había visto; sin embargo, cuando sus miradas se encontraron un frío helado recorrió todo su cuerpo.
- “¿Pagar su deuda Alteza?”, preguntó sorprendido el duque.
- “Sí, ¿no me escuchó?, (haciendo una señal a uno de su sequito para que le entregue una bolsa con monedas de oro) creo que encontrará suficiente el pago. (Dirigiéndose a dos damas de su corte) lleven a la señorita al carruaje y hagan lo que les indiqué”, manifestó el príncipe Khwan sin emoción alguna.
- “Sí, Su Alteza”, afirmaron las damas al unísono.
Huimang no entendía lo que ocurría, hubiese querido negarse, pero durante tres días no había recibido alimento alguno y estaba debilitada, las damas de la corte la ayudaron a caminar y a subir al carruaje.
- “Creo que debería alimentar a sus prisioneros, especialmente si aún no han recibido juicio, ni sentencia, me retiro”, comentó el príncipe Khwan, para luego subir a su corcel.
Días antes, el príncipe recibió información de lo que había estado haciendo su prometida, Lady Czuly en Boron, con pretexto de participar en la boda del príncipe Leven, con su licencioso comportamiento tenía la manera de cancelar el compromiso, pero necesitaba una mujer con quien comprometerse, alguien que no resultara una amenaza para sus planes, sino fácil de controlar para él, pero no tan dócil para no dar batalla a los sinvergüenzas de la familia real.
Así que le pidió a su asistente investigar sobre la muchacha que tenía prisionera el duque de Song, logró averiguar que su nombre era Huimang, vivía con sus ancianos padres, a quienes cuidaba con mucho esmero, vivían de la pequeña florería que tenían en el pueblo y de cualquier trabajo que consiguieran, era una muchacha amable, autodidacta y domadora de caballos; así que no era una flor delicada.
Las damas de la corte habían ayudado a bañarse y cambiarse a Huimang, todo arreglada tenía la presencia de una dama de sociedad, poseía una elegancia natural que la sorprendía; cuando vio por la ventana a sus padres adoptivos, se alegró y quiso bajar de inmediato, pero una dama de la corte la detuvo.
- “Ellos están bien, han estado en el palacete del príncipe Khwan muy bien atendidos, Su Alteza ha pedido que lo espere acá, por favor tome asiento para que le sirvan los alimentos mientras lo espera”, dijo la dama de la corte del palacete del príncipe Khwan.
- “Pero…”, se atrevió a decir Huimang.
- “El príncipe le acaba de salvar la vida, sus padres están bien mi Lady, le aconsejaría no molestar a Su Alteza”, expresó seria aquella dama de la corte.
Huimang sabía que le debía su vida al príncipe, y sus padres estaban en aquel lugar aparentemente bien cuidados; su estómago emitía sonidos que evidenciaban el hambre voraz que tenía, varios platillos se iban poniendo sobre la mesa, el aroma de los alimentos la llevaron a sentarse; habían más cubiertos de lo que estaba acostumbrada, incluso de aquellos que veía cuando acompañaba a algunas señoritas, cuando le pagaban para mantener los arreglos florales hermosos durante sus fiestas de té; igual trató de utilizarlos como los había visto usarlos a ellas.
Cuando terminó los platos fueron retirados, y el príncipe aún no llegaba, sabía que le debía la vida, pero estaba siendo muy descortés haciéndola esperar de esa manera, cuando se animó a irse, las puertas se abrieron, y el imponente príncipe Khwan ingresó con ese mismo rostro sin emoción y con aquella mirada fría.
Él la miró, no se había equivocado, con el arreglo y la ropa adecuada, la humilde muchacha parecía una noble de cuna, así que por primera vez en mucho tiempo él sonrió, ella dio pasos atrás aquella expresión le dio más miedo que la anterior indiferencia.
- “Su Alteza Real, le agradezco que me haya ayudado, ¿porqué me encuentro en su palacete?”, preguntó Huimang.
- “Porque quiero contraer matrimonio contigo, ¿aceptas?”, respondió el príncipe Khwan.
Huimang no pudo disimular su sorpresa, acaso el tercer hijo del rey de Pullango estaba demente, como le podía pedir a una simple chica como ella matrimonio; el asombro era tal que no podía emitir palabra alguna.
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Comments
Katerine Torres gallego
khwan yo me acuerdo de él, es el supuesto hijo de un rey pero en realidad él es el hijo de un hombre con el cuál lo engaño la reina que los senmorta lo creen del bando de el, su pongo que en el momento es el esposo de karoly
2025-03-03
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Katerine Torres gallego
huimang no estoy segura pero creo que es la hija de cira tal ves este equivocada, khwan no creo que esté muerto él es una pieza clave aquí tienen un poder muy especial para derrotar a los senmorta
2025-03-03
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Gladys Cristina Navas Melos
todavía no la entiendo pero ya lo voy a lograr es bastante complicada .
2025-02-11
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