En Susumira, un reino bastante distante de Pallango, su rey está tratando de salvar la vida de un hombre que encontró en lo profundo del abismo, lugar dónde él busca unas plantas especiales que le ayudan a mantenerse controlado de un hechizo que lo viene atormentado durante años.
- "Estamos haciendo todo lo posible por salvarle la vida; si supera está noche, quizás tengamos suerte; pero está irreconocible. ¿Por qué no le pide a la princesa Majic que lo cure?", expresó su Canciller de Salud.
- "Tiene la marca del reino de Pallango, pero aún tiene mucha energía de los Senmorta, él tiene que resistir por su propia fuerza y recobrar la conciencia, si no lo hace la princesa Majic absorberá esa energía negativa y con el enigma rojo activado, podría salirse de control, el príncipe Josag está en Fontana no habría quien contenga tanto poder. Si él resiste, mi hija podrá reconstruir la piel quemada, pero no puedo arriesgarla antes", afirmó el rey Carpio.
Solo quedaba esperar, si todo salía bien podría ganar un aliado poderoso, estaba seguro de que era el rey Khwan que todos creían muerto; a diferencia de los demás reinos que heredaba la corona el mayor de los hijos, en Pallango lo heredaba aquel que el rey anterior había designado, y su padre lo había escogido, lo que causó la molestia de su hermano mayor; la juventud en un rey era muy mal visto en Hurmaya, pero la historia de todos los reinos iba a cambiar muy pronto, y jóvenes reyes tendrían que tomar las decisiones más difíciles de la historia.
Hace dos años, el tercer hijo del rey de Pallango regresaba de una supuesta cacería, pero lo que estaba haciendo era conseguir pruebas para demostrar que su hermano mayor estaba contrabandeando armas con la reina de Boron, y lo peor de todo estaba teniendo una aventura con ella; si el monarca de aquel reino lo descubría tal vez se involucrarían en una guerra por mancillar el honor de su corona; sabía que su hermano le interesaba muy poco lo que sucediera con el pueblo, era mayoritariamente un incompetente.
- "Padre, tienes que detener esto ahora, él cree que puede hacer lo que quiera sin importar las consecuencias de sus actos", expresó indignado el príncipe Khwan.
- "¿Por qué crees que contrabandea? Porque he cerrado todas sus fuentes de ingreso, ¿meto a prisión a mi hijo?; lamentablemente es el heredero a la corona; ya que no puedo anunciarte a ti, porque aún no te has casado. Tienes una prometida, pero estás dándole de larga en el asunto de la boda", expresó el rey de Pallango con molestia.
- "Una prometida escogida por el Consejo Real, que no sería más que una espía del duque de Leeya, dándole más poder; además de ser superficial y soberbia, para nada un material de una reina digna que me ayude a mi propósito", manifestó el príncipe Khwan, dando un puñetazo en el escritorio.
- "Entonces busca a otra, que puedas controlar que sea adecuada para ser reina, que sea pronto, y sobre lo que indique el Consejo Real apoyaré tu matrimonio; mientras tanto ya no tengo más ideas para detener a tu hermano", expresó el rey de Pallango, retirándose del Despacho.
El príncipe Khwan detestaba la idea de casarse para poder ser digno al trono; conocía a cada doncella de Pallango, algunas demasiado dulces y sumisas que terminarían asustadas de su accionar y no tenía intención ni tiempo de tener cuidado en su trato y encima cuidarlas con tantas cosas que tenía que preocuparse; otro grupo de damas eran superficiales, egoístas o caprichosas, en fin todos los pretextos que podría encontrar.
Aquella tarde, el príncipe Khwan fue a reunirse con el duque de Song, no había tenido tiempo de avisarle, las puertas estaban extrañamente abiertas y sin custodia, el joven príncipe avanzó; en medio del jardín los guardias habían rodeado a una joven mujer; tenía los ojos de color negro y rasgados, los labios cerezas carnosos llamaron su atención, tenía en las mejillas las marcas de algunas fuertes bofetadas, temblaba cuando los guardias lograron sostenerla y por orden del duque la llevaban a rastras a la mazmorra, mientras gritaba que era inocente, aún en tal situación esa muchacha parecía no rendirse.
Cuando el duque de Song se percató de la presencia del príncipe se acercó a él, a darle los saludos protocolares.
- "¿Quién es?, ¿Por qué se la llevan?", preguntó el príncipe Khwan, sin expresión en el rostro.
- "Contraté a un grupo de personas para arreglar el jardín y pongan las nuevas plantas que he traído desde Fontana, era para que vengan mañana, pero hoy llegaron ella con un muchacho, según le dijeron al mayordomo porque iban a adelantar el trabajo; pero resulta que son unos impostores, no sé cómo llegaron a meterse a la casa, y han robado las joyas de mis hijas, esa muchacha tenía un par de aretes en su alforja y el muchacho que la acompañaba ha desaparecido. La detendré hasta que atrapen a ese granuja. Delincuentes, cada vez empiezan más jóvenes", expresó indignado el duque.
- "No cabe la posibilidad de que el muchacho la haya implicado y ella sea inocente, realmente parecía sincera", comentó el príncipe Khwan.
- "Todos ellos son iguales, sin educación y sin valores, uno debe mantenerlos siempre a raya", expresó con desdén el duque, "¿qué lo trae por acá, Su Alteza?, continuó preguntando.
- "Venía a ver los caballos que quería comprar", improviso el príncipe, su amigo Lord Chien le había comentado que las hijas del duque de Song solían ser muchachas prudentes, pero al escuchar el pensamiento del padre lo hizo dudar, así que cambio de plan inmediatamente.
Por otro lado, los guardias aventaron a Huimang a la mazmorra, lastimó sus rodillas al caer pesadamente, se abrazó a ellas y se puso a llorar; tenía planes de casarse con Minwo, confiaba en él, pero la habia usado como pantalla mientras él se introducía en la propiedad y robaba las joyas, para luego huir, dejando en su alforja dos aretes sin que se diera cuenta, y terminara siendo acusada injustamente; amaba a ese hombre pero la había traicionada de la peor manera, si aquellas joyas no aparecían y ella era sentenciada culpable, le esperaba la horca; en Pallango el robo era castigado al igual que un asesinato; y el hombre que había jurado amarla la había abandonado a su suerte.
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Comments
Gladys Cristina Navas Melos
por ahora no me identifico con casi nada voy a seguir adelante pues no le encuentro ni pie ni cabeza
2025-02-11
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Tere Roque 🇨🇺
otro más ➕️ del montón, un HP y degenerado, sin oficio ni beneficio k horror
2025-01-14
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Maria Gonzalez Gonzalez
maldito infeliz pocos huevos del novio.
2025-04-03
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