Capítulo cinco
Después de un rato de silencio reconfortante entre Rocío y Marta, la primera tomó un sorbo del té, sintiendo el calor reconfortante del líquido en sus manos temblorosas.
—Marta, no sé cómo enfrentar todo esto. Me siento perdida, como si todo lo que he conocido se estuviera desmoronando frente a mí —expresó Rocío con la voz cargada de emociones, mirando fijamente la taza entre sus manos.
Marta asintió comprensiva. Su mirada reflejaba el cariño y la solidaridad hacia su amiga en un momento tan delicado.
—Rocío, es normal sentirse así. Pero quiero que sepas que sé que tienes fuerza y capacidad para superar lo que sea que venga. Tu determinación para enfrentar la verdad y hacer lo que es correcto para ti y tus hijas es admirable. Siempre te han menospreciado y no te mereces lo que él te hizo y encima lo negó —aseguró Marta con una sonrisa reconfortante—. Todo irá bien, aunque ahora parezca oscuro. Y si tienes suerte conocerás a una persona que vea todas tus virtudes.
—Lo que menos quiero hacer ahora es conocer gente. Igual, gracias por estar aquí, Marta. No sé qué haría sin ti. No sé por dónde empezar —musitó Rocío con sinceridad.
—Nadie sabe exactamente qué nos deparará el mañana, pero juntas encontraremos la manera de atravesar esto. Toma tu tiempo para sanar y decidir los pasos a seguir. Estoy aquí para ti, Rocío —respondió Marta.
—No quiero verlo —indicó Rocío y Marta sonrió.
—Tengo un cerrajero que puede solucionar eso. Deberías enviar a las niñas a dormir a casa de una amiga. ¿Puedes? —preguntó Marta y Rocío dijo que sí—. Perfecto entonces. Eso está solucionado. ¿Qué más quieres hacer?
—Necesito un abogado —indicó Rocío.
A pesar del peso emocional, se sintió agradecida por tener a Marta a su lado. La presencia de su amiga le dio un atisbo de esperanza en medio de la confusión y el dolor.
Entre conversaciones y momentos de silencio compartido, el día avanzó lentamente. Rocío se sumergió en la tranquilidad, permitiéndose sentir todas las emociones que la embargaban.
Ambas fueron a la cocina y cuando Rocío se sentó a cenar se dio cuenta de que era la primera vez en más de un año que alguien cocinaba para ella y se puso a llorar. ¿Por qué había dejado que su vida no fuera valorada?
—Tranquila —le dijo Marta abrazándola cuando el timbre sonó—. Yo voy, tú solo toma algo de agua.
Marta fue a la puerta donde Marcelo se encontraba furioso por no poder entrar a su propia casa. Ella le pidió que se marchara sin abrir la puerta. Le dijo que Rocío necesitaba tiempo para estar sola.
—¿Tú? Seguro le estás metiendo estupideces en la cabeza a mi esposa. Dile que venga y me abra la puerta, no estoy como para estas estupideces —espetó Marcelo enojado.
—Ella no quiere verte. Vete por favor —pidió Marta con paciencia, aunque ese hombre no se lo merecía.
—¡Rocío! Abre la puerta —exigió Marcelo y su esposa se acercó.
—Vete, está ya no es tu casa —dijo ella desde adentro, al lado de su amiga—. No quiero volver a verte.
—¿De qué estás hablando? Ábreme la puerta, quiero bañarme y cambiarme —exigió él.
—Báñate en casa de tu amante, yo ya no quiero soportar más estas cosas —indicó ella tratando de que no se notara que había estado llorando.
Los vecinos empezaron a salir, por lo que él no tuvo más opción que irse para no hacer la cosa más grande.
—Volveré mañana y mejor que estés lista para hablar —indicó él, con soberbia, y se marchó.
Rocío abrazó a su amiga, feliz de no haber cedido ante ese hombre. Aunque por dentro se moría, no quería que él la viera así.
Al caer la noche, Marta se pidió de que Rocío descansara y, tras despedirse con un abrazo reconfortante, le prometió que estaría allí a la mañana siguiente.
Rocío se encontró sola nuevamente, pero esta vez, aunque el futuro aún parecía incierto, sintió un rayo de esperanza por la determinación que había encontrado dentro de sí misma.
El proceso de sanar y decidir los pasos a seguir sería largo y difícil, pero ahora, con la certeza de haber tomado una decisión valiente, se sentía un poco más preparada para afrontar lo que venía.
Sin embargo, en medio de la noche la llamaron del hospital para decirle que su esposo había sufrido un accidente de tránsito. A pesar de la tormenta emocional que había estado atravesando, un sentimiento de preocupación la invadió. Sintió la obligación de ir al hospital, aunque su mente estaba en conflicto, aunque primero llamó a su amiga porque sentía que no podía conducir.
Marta, al ver la expresión preocupada de Rocío, se ofreció a acompañarla al hospital. Durante el viaje, Rocío estaba sumida sus pensamientos. Se sentía culpable por la situación, aunque en su interior sabía que su relación había llegado a su fin.
Al llegar, se encontraron con Marcelo, quien estaba siendo atendido. Rocío sintió una mezcla de emociones al verlo en ese estado, pero la sensación de responsabilidad hacia él pesaba más que su propio dolor.
—¿Estás bien? —preguntó Rocío con preocupación.
Marcelo, adolorido por el accidente, asintió sin decir mucho. Su rostro reflejaba confusión y cierta incomodidad al ver a Rocío ahí.
—Vine para firmar la internación —mencionó Rocío, tratando de ocultar sus sentimientos.
—Gracias por venir —respondió Marcelo, con un tono más suave que de costumbre.
Marta observaba la interacción entre ellos con preocupación. Sabía que Rocío estaba lidiando con mucho y quería asegurarse de que no se dejara llevar por la culpa.
Después de firmar los documentos, Rocío decidió quedarse en el hospital. Se sentía atrapada entre sus propias emociones y la necesidad de cumplir con sus deberes como esposa. A pesar de la distancia emocional, su sentido de responsabilidad aún pesaba en su interior.
Sin embargo, mientras pasaban los días, Rocío notó que Marcelo estaba nervioso y evitaba ciertos temas cuando ella se acercaba. Algo no encajaba. Aunque no quería profundizar, había un presentimiento incómodo en su interior.
Una tarde, mientras caminaba por el pasillo del hospital, después de haber ido a casa para preparar todo para las niñas, vio a Marcelo hablando por teléfono en un rincón apartado. Intentó ignorar la sensación de inquietud que le provocaba. Pero una voz interna le dijo que debía investigar más.
Autora: Osaku
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Updated 105 Episodes
Comments
Clara E.
Algo bastante complicado después de tantos años de solo velar por el bienestar de los demás
2024-11-01
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Clara E.
Por favor que Marta no sea la amante 🙏🏼
2024-11-01
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Clara E.
Es que es así, lamentablemente. Es un volver a empezar. Pero no desde cero, sinó desde la experiencia
2024-11-01
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