Después de afinar los detalles, el señor Tom, la abuela y yo salimos en la camioneta de compras, ella tenía que ir al banco y yo tenía que comprar algunas cosas, si me di cuanta que en Phoenix, Todo era Taylor, miré por la ventana y muchos de los comercios era con ese hombre, es como si una sola familia fuera la dueña de la ciudad, la abuela y yo vivíamos a las afueras, así que necesitaría una camioneta para mí, gracias a Dios, tengo licencia de conducir, ahora, no sé si me conviene hacerlo, debido a que mis padres se fueron debido a accidentes de automóvil, pero quizás ese era su destino, ¿quién dice que también es el mío?
— Abuela, ¿a dónde vamos primero?
— Vamos al banco, no tienes que gastar el dinero así, vamos a ver cuando ahí en mi cuenta.
— No te preocupes abuela, el dinero solo es un bien material, yo quiero comprar una caja fuerte para guarda algunas cosas importantes, ¿dónde la puedo encontrar?
Ella se quedó pensando, pero cuando llegamos al banco en frente estaba la respuesta la Ferretería Taylor, mi abuela fue al banco y yo entré a la ferretería, el lugar era muy moderno y había de todo, una chica en sus 20 me atendió.
— ¿En qué puedo ayudarte?
Su actitud no era buena, yo era un cliente y me estaba mirando como su fuera a robar algo, y su pregunta fue en mal tono, pero no importa, sea como sea, yo soy el cliente, y el cliente siempre tiene la razón.
— Quiero una caja fuerte.
— ¿Qué?, una caja fuerte, y para que una adolescente quiere una caja fuerte.
— ¿A todos los que compran aquí?, se le pregunta para qué están comprando lo que compran, ¿es un requisito?
La chica se ofendió muchísimo, como si no fuera ella, la que estaba preguntando de más, tenía intenciones de contestarme mal, pero un hombre adulto apareció, y me pregunto.
— Niña, ¿qué buscas?
— Una caja fuerte.
— Ven por aquí te muestro lo que tenemos.
— Gracias.
Seguí al hombre hasta el lugar donde estaba las cajas, tenían muchas y en varios modelos me interese por una negra, él me explico que tan segura era y el precio, de verdad iba a comprar esa, pero entonces.
— Quiero esa caja.
Miré en dirección a la persona que hablo, era un chico alto, muy pálido, de pelo negro que se me hacía muy familiar, no podía tener más de 18 años, pero quería mi caja, ¿qué le pasa?, se acercó, se quitó los lentes y me miró, tenía ojos color verde, me recordaba a un bloque o algo así, eran muy lindos, eso no importa la caja en mía.
— Está es mi caja, búscate otra, y me la voy a llevar, por qué la necesito, señor, pagaré ahora.
— Espera, tú no sabes quién soy, si quiero algo es mío.
Es en serio, como es que un chico puede ser así, es solo una caja, va a pelear por ella, cuando yo llegue primero. La chica de antes vino casi corriendo y comenzó hablar.
— Dimitri, ¿cómo estás?, quieres esa caja, no te preocupes es tuya, ¿verdad señor Smith?
El hombre, asintió con la cabeza, no iba a pelear por eso, el chico se veía complacido, de sentirse superior a mí por solo eso, ¡qué idiota!, no sé, pero me resulta familiar, es guapo y fanfarrón, que desperdicio.
— Señor el chico se ve desesperado, se la puede dejar, debe otro modelo similar, es mejor que la tenga parece que su valor y superioridad depende de quitar las cosa de otros, no vamos a bajar su valor, ¿verdad?
Se quedaron fríos, los empleados, con lo que dije, el chico, hizo una mueca de disgusto, dio la media vuelta y se fue, parecía que su disgusto no le permitió decir nada más, ¡idiota!
— Buenos pare que el chico desistió de su compra me la llevo.
Le sonreí al señor, pague en efectivo, la caja pesaba un poco, así que no la movería hasta que la abuela llegara, en eso, la abuela entró a la ferretería con cara de sorprendida, se sentó en un asiento, fui donde ella, y le pregunté.
— Abuela, ¿paso algo?
— En el banco...
— ¿Qué pasó en el banco?
Salieron lágrimas de sus ojos, no sé si el llanto es bueno o es malo, ya que no la veo desespera, así que espere a que se calmara, la gaste que estaba en la ferretería nos estaba mirando.
— Abuela, cálmate un poco, todo va a estar bien, no te preocupes, yo...
— No sabía que tenía todo ese dinero, que mi hijo me había dejado tanto, yo estoy muy sorprendida.
— Papá, siempre hablaba de que hacías la mejor comida, y que tus dulces eran únicos, siempre salíamos a ver las películas viejas que te gustaban, esas en blanco y negro, papá siempre te llevaba en su corazón.
Se puso a llorar con más fuerza, ha, ha, ha, ¡Dios mío!, abuela quiero estar alejada del llanto, y tú lloras así, bueno todo va a estar bien, la consolé por un largo tiempo hasta que se calmó, tomé mi caja fuerte, y salimos de la ferretería, monte mi caja atrás, nos subimos en la camioneta y mi abuela me preguntó.
— ¿Qué más necesitas?
— Abuela, algunos muebles para la casa, luego comida que pueda comer, y una camioneta.
— ¿Sabes conducir?
— Sí, casi tengo 17 ya tengo licencia.
Nos dirigimos a la mueblería, en realidad iba a botar todos los mueves de la casa, tengo que aprovechar, por qué el lunes tengo que comenzar en mi nueva escuela, estos días, debo acomodarme y adaptarme a esta nueva vida.
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Comments
rubi salgado
ese vampirito no la deja ni al sol ni sombra la está siguiendo todo este tiempo
2024-10-07
1
Janet Herrera
😂😂😂😂 en tu cara Dimitri es astuta la niña 😂😂 mmmm es el mismo chico del cementerio no me quiero imaginar que provoco los accidentes para que esta niña se valla con su abuela ya que se nota que es alguien respetable ,🤦🏻♀️ ya empieso a sacar conclusión 😂😂😂😂
2024-03-15
2