capítulo 4- peligro...

Suyin estaba desorientada, no sabía porque de pronto los guardias del emperador irrumpieron su residencia y fue arrastrada hasta el salón privado de este, donde la obligaron a arrodillarse y de un momento a otro, el príncipe también ha sido escoltado en ese salón.

— alteza, ¿que esta pasando?¿por qué me han traído?— suplica.

— no lo sé, me han dicho que mi padre desea verme, no se porque la han traído...—

Las puertas se abren y el emperador pasa en compañía de todo su séquito de sirvientes, Bao y Suyin hacen una reverencia ante él hasta que toma asiento, pero cuando Bao levanta la mirada, puede ver el enojo en la expresión del emperador.

— príncipe Bao, he escuchado los rumores sobre tu matrimonio, imagina mi sorpresa al enterarme, del porque la princesa Xia desea el divorcio.— menciona de manera firme.

—perdona padre, me aseguraré de disciplinarla para que no comente esa clase de tonterías.— Bao levanta las manos juntas y hace una reverencia.

—¿por qué disciplinar a la princesa? La mujer que tienes de rodillas, es quien debe ser disciplinada y aprender a respetar a la señora de su hogar.— señala el emperador a Suyin.

Suyin se encoge de hombres al escuchar y aunque le gustaría reclamar, no puede hacerlo pues podría perder la lengua por contradecir al emperador.

— no se de que habla padre, la concubina Suyin ha sido muy comprensiva al aguantar a la princesa y recién sufrió un ataque de su parte.— responde Bao.

—así la princesa le corte la lengua a todas las concubinas, tu solo callas y le das la razón, ¿sabes a quien ofendes al permitir los abusos hacía la princesa Xia? Te recuerdo que el gran general Yuan, es su padre.— le grita.

— pero padre, sería injusto, no puedo permitir que dañe a las concubinas solo porque a ella no le agradan.—

— ¡hijo estúpido! Las concubinas son quienes dañan a tu esposa, los sirvientes de la residencia han hablado y le han contado la infinidad de veces que esa mujer ha entrado a la residencia de la princesa Xia a robar sus cosas y me han dicho las veces que la has encerrado solo por reclamar lo suyo.— el emperador se veía furioso.

No es que realmente le importe mucho Xia, pero si ella en verdad busca la manera de comunicarse con el gran general, este podría negarse a seguir en el campo de guerra, entonces, serían los príncipes quienes tendrían que ir a batalla, pero perderían la mayor fuerza, ya que el gran general y sus hijos, son la mayor fortaleza del imperio. El emperador ordena que se le castigue a Suyin y que se le degrade a lavandera durante tres meses.

— pero padre...no es justo...beneficiar a Xia solo por su estatus...no es...

El emperador mira a Bao con molestia. —lo justo es que la concubina pague por herir a su señora, una concubina no tiene más autoridad que la esposa.—

— alteza...por favor ayúdeme...soy inocente.— habla finalmente Suyin.

Pero los guardias la levantan y la arrastran fuera de la sala, mientras que el emperador le ordena Bao quedarse. Suyin es arrastrada hasta el campo trasero del palacio, donde la colocan de rodillas sobre una madera y prepara la tabla de castigo. Xia se para ante ella.

— espero que esto sirva, para que comiences a aprender, quien manda.— Xia muestra una sonrisa burlona.

El castigo da inicio, el primer golpe acierta en la espalda de Suyin y esta grita, comenzando a llorar mientras pide piedad, pero de nada de sirve, porque van golpe tras golpe hasta contar los diez, aunque con el último, la chica acabó inconsciente.

— déjenla en una habitación de las lavanderas.— ordena Xia.

Yao se acerca y Xia se sostiene de su brazo para ser guiada lejos de ese lugar. Xia sabe que aunque Suyin fue castigada, no puede depender siempre del emperador, así que debe de prepararse, si siguen sin concederle el divorcio, simplemente huirá del palacio, pues su objetivo es salvar a los Yuan, porque si algo sabe, el emperador no es un buen aliado como cualquiera puede pensar, aunque ahora la ayudo, sabe que no será así siempre.

Al día siguiente, Xia le pide a Yao que la ayude a vestirse con ropa simple y cómoda, pues quiere salir, por suerte, no se necesita el permiso de su esposo para poder salir del palacio. Como de costumbre, Xia es guiada por Yao hasta el carruaje, pero Bao se interpone en su camino, observando la ropa de Xia.

— ¿a donde vas? Nisiquiera te arrepientes por lo que hiciste ayer. ¿Ahora irás al pueblo pedir limosna? Vas vestida como una plebeya.— menciona molesto.

— creo que no necesita darle explicaciones, si usted nunca actúa como un esposo, yo no tengo porque actuar como esposa.— presiona el brazo de Yao.

La doncella la ayuda a subir, pese a que el príncipe le exige no irse.

— bien, vete, ya no será mi culpa si te atrapan los bandidos.— le grita.

El carruaje cruza la puerta principal, dirigiéndose al centro, aunque el palacio esta cerca del pueblo, el camino al centro es largo y primero deben ir por un camino a campo abierto, Xia va con calma, pues lleva guardias con ella y duda puedan atacar los bandidos en pleno centro y menos cuando se trata de un carruaje del palacio, saben que no es fácil evadir a los soldados del emperador.

En el centro, Xia baja con ayuda de Yao y le pide a la doncella llevarla a una armería, lo que sorprende a la joven, pero no se niega a llevarla, pues Yao ha estado con ella desde hace mucho y sabe que en algún momento, los hermanos de Xia intentaron entrenarla, pero Xia esta muy acomplejada por su ceguera. Al cruzar la puerta, de inmediato llama la atención de los pocos clientes y no falta quien le de miradas lascivas a las dos. Xia camina hacía las espadas y toca una ambas manos, delineando la empuñadura.

— cuidado preciosa, si no ves te vas a cortar las delicadas manos.— menciona uno de los hombres.

Xia en un ágil movimiento, saco la espada y apunto directamente al cuello del hombre, sorprendiendo a los presentes con su precisión.

— tiene razón, como no veo, podría cortarle el cuello.— sonríe con burla.

— t-tú...¿sabes a quien amenazas?— pregunta el hombre.

— ¿y tú tienes ideas a quien acosas? Me presento, Yuan Xia, hija menor del gran general Yuan, imaginó que conoces las habilidades de mi familia.—

— u-una Yuan...l-lo siento princesa...diculpe mi descortesía.—

El hombre hace una reverencia y sale corriendo de ahí. Xia regresa con gran precisión la espada dentro de la funda; un hombre de capucha, ha observado todo, había escuchado de los Yuan, pero según su información, la hija era débil debido a su discapacidad. El hombre le hace una seña a otros hombres y le siguen al salir de la tienda.

Xia por su parte, sigue revisando las espadas, también pide dagas y una lanza, una vez hecha su compra, hace que los guardias suban todo en el carruaje, llevando ella solo una espada envuelta en una tela.

— alteza, no comprendo porque compro todo eso...se puede lastimar.— menciona Yao preocupada.

— no pasa nada, planeo entrenar, Yao, necesito sobrevivir, tú misma has visto que el palacio no es un sitió seguro, no confío en nadie, ni en el emperador.—

— lo se, su excelencia me pidió protegerla y hasta el momento, no puedo hacer nada, ofender a las concubinas, sería peligroso y lo que menos deseo es dejarla sola.— Yao agacha la mirada.

— lo comprendo Yao, no es tu culpa, pero estaremos bien, tú y yo, demostraremos nuestro potencial pronto.—

— alteza...— Yao sostiene las manos de Xia y ella sonríe.

Después de algunas compras, van de regreso al palacio, pero tras salir del pueblo, el carruaje se detiene de manera brusca y se escucha la conmoción fuera, ante esto, Yao saca un par de dagas de una funda que lleva en su pierna. La puerta es abierta y Yao se lanza contra el hombre que la abrió, Yao pelea con él sin alejarse del carruaje, pero del otro lado, la puerta es abierta y un par de hombre jalas a Xia, quien sostiene con fuerza su espada y cuando la sacan, los empuja, golpeando el pecho de ambos con la palma causando que una energía los haga retroceder y así ella saca la espada.

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— ¿no se supone que ella era débil?— pregunta uno de los delincuentes.

— eso se suponía, pero no creo que pueda hacer mucho, es ciega.— asegura el otro.

Los dos se intentan acercar pero Xia los ataca con sin fallar, que si no fuese por armaduras, ahora tendrían una gran herida en el pecho.

— les dije que no se confíen.— les habla otro hombre.

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Este era el hombre de la capucha, que no dejaba ver su rostro. Ordena a los otros dos que vayan contra los guardias, mientras que él se encarga de Xia.

— mejor has todo por las buenas, no queremos herirte.— le habla a Xia.

— yo tampoco, así que retírese y no enviaré a la guardia por usted.— menciona burlona.

En un ágil movimiento, se lanza contra aquel hombre, quien se defiende con su espada, pero siente como su cuerpo es empujado hacia atrás, al parecer, sabe pelear y canalizar su energía. El hombre apoya el pie para evitar ser arrastrado hacía atrás y ataca, Xia detiene el golpe de la funda de espada y ataca también, la intención del chico no es herirla, así que este solo usa la funda de su espada para los ataques y aunque Xia es hábil, ella sabe que su cuerpo no es aún apto para una batalla larga, pero trata de resistir.

— he jugado suficiente...—

El hombre la ataca con la funda y cuando ella lo detiene con su espada, el enemigo logra atacarla usando su mano y le da un golpe en el estómago, usando la energía tal como Xia lo uso antes y debido a la intensidad de este, Xia se desmaya y es sostiene por el hombre y da la orden de retirada llevándose a Xia.

— ¡alteza! —

Yao rápidamente toma un caballo para seguir a los delincuentes.

...

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Comments

lizmoon20-1

lizmoon20-1

Hombre imbécil corre mientras puedas.

2025-03-18

0

Lina

Lina

yao te quiero mucho tu si eres leal

2025-03-05

0

Lina

Lina

tan poquito, mejor nada

2025-03-04

0

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