Mi hogar eres tú

Sebastian llegó al Palacio Rosa, en cuanto entró al estacionamiento noto que ya estaba casi lleno.

Desde que llego Azuna todo había cambiado, era muy buena administrando y su buen trato y discreción había atraído a más clientes.

En cuando entro, su mirada estaba encaminada en buscar a Azuna, como anfitriona, siempre corría entre la cocina y la barra.

Procuraba que el servicio fuera excelente, las mejores bebidas siempre estaban en el bar, siempre los mejores aperitivos, las habitaciones, nada estaba fuera de su control, todo para complacer al cliente.

Pero había algo diferente, una de las salas había sido remodelada.

Su curiosidad era mucha, ¿qué había hecho esa mujer?.

Se acerco a ver, sin saludar a ninguno de los presentes que se percataron de su presencia.

Esa sala era como sacada de los sueños retorcidos del Marqués de Sade, había cuerdas, látigos, tablas de castigo, etcétera.

-¡Que rayos tiene Azuna en la cabeza! No somos un club sadomasoquista. Dijo Sebastian entre dientes.

Azuna, lo vio llegar, ella sabía que la discusión del día anterior era solo una escusa tonta por que ella estaba furiosa por no poder ser feliz y su tristeza y frustración la quería sacar de alguna forma, y escogió la peor, lastimar a su mejor amigo.

Ciertamente, él era la persona que fue más honesta con ella, no había nada oculto, nunca le mintió, ni se cuido de ella, no estaba a la defensiva, se mostró tal cual era, ella lo respetaba mucho, le tenía afecto.

Pero al no poder sacar su furia con sexo desmedido, se sintió furiosa y solo se le fue a la yugular a la persona menos indicada.

Azuna se acerco a Sebastian, le coloco la mano sobre el hombro.

-Querido, ¿qué opinas del nuevo cuarto de juegos?

Sebastian se dio cuenta de su presencia hasta que ella le toco el hombro y le hablo.

-No sé si esto vaya a funcionar. Pero si tu crees que esta bien, entonces esta bien.

-¿Qué te pasa?, no tienes ganas de platicar al respecto

Cada vez que Azuna hacia alguna modificación antes le pedía su opinión, platicaban los pro y los contra, nunca se aventuraba sin la aprobación de Sebastian. Esta vez fue diferente, solo lo hizo y ya.

-Azuna, no quiero discutir nada

Sebastian tenía un tono triste en la voz, al parecer no quería discutir con ella, solo se inclinó y le dio un cálido beso en los labios.

-Hola querida, todo lo que te haga feliz por mi esta bien.

-¿Qué actitud es esta?, ¿Quieres probar los nuevos juguetes?

Sebastian se sorprendió aun más Azuna al escuchar lo que acababa de decir, ella nunca había hecho nada en el Palacio Rosa, estaba hablando enserio o era otra mala broma. La miro con curiosidad.

-Ven, mira.

Cuando Sebastian la vio de nuevo se percató de que tenía puesto una falda corta de cuero negro pegado al cuerpo, unas botas largas con tacón de aguja, un corset a juego con la falda corta, una coleta alta, sin duda era una mujer muy bella, se pinga cualquier tipo de atuendo, pero ese look la hacia ver tan sexy y extremadamente dominante.

- ¿Qué vas a hacer?

-No es obvio, castigaré a los chicos malos.

Entonces varios de los miembros se anotaron para poder hacer uso de esa sala, ¿qué era esto?, realmente ¡ella se convertiría en una Dominatriz!.

Ella entro en la sala, no había privacidad en ninguna de ellas, los asistentes podían observar las practicas que tenían otros miembros en salas particulares para ciertas prácticas o en la sala general donde se practicaban orgías.

Azuna le dio una amplia sonrisa llena de inocencia a Sebastian, entro en la sala mientras él se quedo estupefacto mirando al interior.

Azuna entro en la sala, enseguida paso uno de los miembros anotados en una amplia lista que estaba en la puerta de la sala.

Entro un gran hombre, cabello negro, cuerpo atlético. El es el embajador del consulado estadounidense.

Ella comenzó por colocarle un collar de perro

- Tu eres mi perro y mi perro solo ladra cuando quiere algo, si mi perro no obedece se merece un castigo, ¿quedo entendido?

-El hombre asintió con la cabeza, en ese momento Azuna dio un fuerte golpe en con el fuete en la cara del hombre.

-¡No entendiste, los perros ladran no asienten con la cabeza!, Ponte en 4 patas como perro, ¡ahora!

Él hombre, se coloco en 4 patas

- Entendiste mis ordenes perro

-Guau, guau

-Buen perro, como premio puedes lamer mi bota.

Azuna dio una serie de ordenes y el hombre obedecía, cada vez que el hombre olvidaba actuar como perro, Azuna daba un fuerte castigo.

Sebastian estaba asombrado de ese cambio radical en esa mujer, que hace algunos meses se la pasaba llorando en su recámara, en qué momento se volvió tan cruel, se desvanecieron todos sus límites

Hizo que ese hombre lamiera sus botas, lo golpeo tan fuerte en el trasero. Lo golpeo y humilló tanto, y ese hombre estaba tan satisfecho. Salió de la sala, jurando que era la mejor experiencia que había tenido en la vida.

La lista por probar el "fuete" de Azuna era extensa, no solo hombres estaban ahí también varias chicas.

A cada persona que entraba en la sala la golpeaba y torturaba tan fuerte y tan salvaje, como era posible que nadie notara que ella lo estaba disfrutando de modo equivocado, no era el sadismo por placer, era por su desahogo personal.

Seguramente no pensó en realmente satisfacer a las personas que entraban, sólo quería causar dolor. Sin ningún filtro.

Para ser la primera vez que se hacia esto en el Palacio Rosa se podía decir que había sido un éxito.

Varias personas con la piel tan roja, algunas con la piel a punto de estallar en sangre. Pero todos satisfechos.

Algunos se fueron decepcionados pues Azuna solo podía dar ese "servicio" a diez miembros por sesión, la lista superaba los diez miembros, pero ya estaban anotados para el siguiente fin de semana.

En cuanto salio la última pareja Sebastian cerro todas las puertas solo estaba el personal que realizaba la limpieza.

Fue a donde Azuna estaba revisando el consumo de las bebidas. Ya se había cambia su atuendo negro. Parecía tan normal y apacible, concentrada haciendo cuentas.

-Entonces ¿no regresaras a casa?

- Ahora el Palacio Rosa es mi casa, no tienes que esperarme. Anda vete a descansar. . .

Azuna contestó a Sebastian sin levantar la vista de su inventario.

-Mi hogar eres tú, me quedo contigo.

Esas palabras sorprendieron a Azuna y levantó la vista con mirada de asombro y clavo sus ojos en el rostro triste de Sebastian.

Más populares

Comments

JoceRockstar

¿cómo llegamos hasta este punto de la historia?

2020-11-27

44

Maria Zetina Custodio

Ya me esta cayendo bien Sebastian me gustaría que también azuna se enamore

2020-11-25

22

ALMA D. V. G. 🇲🇽

Que manera tan tonta de sacar su frustración, su rabia, su importancia, su soledad, no se da cuenta que Sebastián le puede dar lo que tanto necesita y ya no sentirse vacía y sola, cierto que no empezó de la mejor manera, pero lo de Darío tampoco, ya que estaba desilucionada y dolida por la traición de Rubén, que complicados somos los seres humanos 😳😳

2021-05-10

2

Total
We will open more payment methods as soon as possible
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play