Después de esa noche me mantuve más alerta y más alejada de Alirio, lo evitaba a toda costa, procuraba no quedarme a solas con él en ningún momento ni por ningún motivo, me alejé lo más que pude de él para evitar cualquier incidente.
Apenas cumplí la mayoría de edad y me gradué de la secundaria, me fui de mi casa, busqué un trabajo de medio tiempo como mesera, como no ganaba mucho, no podía arrendar un apartamento sola, así que lo hice con mis amigas Ingrid y Stella.
Entré a la universidad a estudiar mi carrera de medicina, estaba muy feliz iniciando mi gran meta de ser doctora, todas teníamos carreras diferentes, por lo tanto horarios y clases diferentes, pero compartíamos nuestro tiempo de amistad los fines de semana, haciendo del apartamento un salón de belleza, dónde yo les secaba y planchaba el cabello, mientras Ingrid nos hacía pedicura y Stella manicura, así nos turnábamos hasta quedar listas las tres.
Cada quince días, en mi fin de semana libre nos íbamos a un antro o discoteca a bailar, cantar, gritar, saltar y desestresarnos, de esa chica introvertida que yo era, quedaba muy poco, disfrutaba al máximo divertirme con ellas, era gracioso, casi siempre salíamos bien maquilladas, peinadas y con tremendos tacones y después de cuatro o cinco horas bailando hasta la hora loca para cerrar el club, regresábamos sudadas, despeinadas, y con los zapatos en la mano.
Nunca he sido muy bebedora, razón por la cual casi siempre, era la encargada del dinero del taxi para regresar y para cualquier emergencia, era regla que sí salíamos las tres, las tres regresábamos juntas y yo la hacía cumplir muy bien.
No estaba pensando en relaciones en este momento, pues con mi poca pero mala experiencia en ello, me sentía bien estando sola concentrándome en mis estudios y disfrutando de mi soltería y mi libertad.
En mis clases había conocido guapos compañeros pero aunque soy gran admiradora de la belleza masculina y no puedo evitar escanear un hombre de arriba abajo cuando lo veo, detallando su perfecta musculatura desde sus piernas, pasando por sus muslos y trasero, subiendo a observar su abdomen, no importa si tienen cuadritos o algo de grasa de igual me encantan.
Ver su inflado pecho, su ancha espalda y sus musculosos brazos, sus grandes manos, el vello corporal, las venas brotadas al hacer fuerza y las gotas de sudor corriendo por sus pieles, es extaciante para mí, admiró y disfruto de cada detalle masculino que la naturaleza les concedió.
Todo iba a buen ritmo en mi vida, ya iba por mi tercer semestre, mis notas excelentes como siempre, mi trabajo bien con las propinas me hacía buen sueldo, no había nada de qué quejarse, ya sentía que mi vida había mejorado.
Un sábado por la tarde se dañó el aire acondicionado central del restaurant, estuvo pesado el trabajo yo que casi nunca sudó sentía mi espalda mojada de tanto calor, pero nuestros clientes fueron comprensivos, el señor Gerardo dueño del restaurante solicitó a un técnico venir a arreglarlo.
- Buenas tardes, se encuentra el señor Gerardo..? Me habló un hombre mientras colocaba los menús que había recibido en su sitio.
- Si, quién le dijo que lo busca..? Dije girándome para atender.
- El Señor Ascanio Álamo vengo por lo del aire, me respondió un señor de unos 45 años, venía con su ayudante, un chico moreno de unos 1,92 de estatura, cabello negro azabache, de espalda ancha y gruesos brazos bien definidos, de nombre Alex que volvería mi mundo de cabeza, mi corazón dio un vuelco.
- Ya se lo llamo. Y me dirigí a la oficina.
- Señor Gerardo lo busca el técnico que llamó por lo del aire.
- Ah qué bueno, por fin..! Ya se estaba demorando, voy a hablar con él, por favor Solmary nos llevas una jarra de agua bien fría.
- Enseguida señor Gerardo
Fui a buscar el agua, regrese y ya estaban bajando el aire,
Me quedé hipnotizada observando sus músculos hincharse al cargar el aire el solo para bajarlo como si no tuviera que esforzarse, coloque el agua en una mesa cerca y le dije al Señor Gerardo.
- Aquí está el agua, que me pidió.
- Gracias, me respondió Alex con una suave voz grave y profunda que me hizo temblar, mientras me mostraba una blanca y brillante sonrisa de comercial de crema dental, que casi hace caer mis bragas, baje la mirada y me retiré.
No sé ni qué pasaba por mi mente solo se que no podía dejar de verlo, hacía mi trabajo como una torpe atolondrada a cada rato algo se me olvidaba.
- Solmary el cliente de la mesa diez me pidió que te recordara el jugo que te pidió. Me dijo Aura una de mis compañeras de trabajo.
- Ay si..! El jugo del señor se me había olvidado.
- Se te olvidó..? Tienes problemas Solmary..? Tú no eres así, nunca se te olvida un pedido..?
- Uhmm no tranquila, fue que me lo pidió después, ya se lo llevó.
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Comments
Gaby🌹
hermosa historia!!
2024-05-28
0
Carmina Rubia Altava
muy bonita historia
2024-04-09
0
Inirida Contreras
encantadora la historia
2023-09-01
3