Los 95 años de mi abuela había llegado a su fin, la conocí desde muy niño por la razón de que vivíamos en la misma casa. Su herencia claramente estipulaba que aquella casa quedaba a mi nombre, pero que por respeto debía dejar los cuadros y muebles donde estaban.
Siempre que de niño iba al segundo piso a llevarle una sopa a mi abuela cuando estaba enferma, pasaba por el pasillo mirando al suelo para no tener que ver el horrible cuadro colgado en la pared. El cuadro de una anciana de mirada penetrante.
Nadie nunca me contó algo de ella, pero como exigía la herencia, no debía mover el espantoso cuadro de su lugar.
Un día, como cualquier otro, me levanté a preparar mi desayuno, y casi me llevo un susto con el cuadro. Veía a la nada con una mirada tan tétrica … Parecía que había cambiado el gesto que mostraba normalmente, frunciendo el ceño, como intentando ver algo a lo lejos. Era sumamente espantosa.
En medio del susto, solo, reaccione echándole una sábana encima que quedó colgando de tal forma cubría el cuadro. Durante todo el día me pasé por el pasillo sin tener que ver ese rostro mirándome
Ya al caer la noche, pude escuchar un ruido muy sigiloso. Al salir al pasillo para ver de dónde había provenido el ruido, pude notar que la sábana se había caído. Mi corazón dio un vuelco. Ahora el rostro de la
anciana me estaba sonriendo de una manera macabra, mostraba sus malgastados dientes y se notaba exageradas arrugas en su rostro. Realmente no sabía por qué mi abuela apreciaba tanto ese cuadro y me intrigaba más que ella no lo encontrará horrible. Fue un martes por la mañana cuando casi me da un infarto por algo que llegue a ver.
Estaba desayunando mi clásico café y empanado de pollo, al momento que noté una cabeza asomándose por el extremo de la puerta para verme.
Pegué un grito que se debió de haber escuchado en toda la cuadra, a la par que la cabeza se escondió rápidamente. Salí al pasillo a ver qué era lo que había pasado, pero no vi nada: nada aparte de ese horrible cuadro, que de nuevo había cambiado los gestos de su rostro
Estaba sería.
Yo sabía perfectamente que esa cabeza que había visto era la de esta mujer, no sé cómo, pero había estirado su cuello para vigilar lo que hacía.
La noche siguiente decidí hacer algo más inteligente.
Coloque una cámara delante del cuadro, con la intención de comprobar si era de este, de dónde salió la cabeza, o si en verdad el cuadro hacía movimientos extraños. La dejé grabando tres días, en los cuales salí fuera de Lima a otro departamento de mi país. Al tercer día, subí directamente al segundo piso para ver
subí directamente al segundo para ver las condiciones del cuadro y de la cámara. El cuadro cambió una vez más, ahora estaba enojada, tenía una expresión llena de rabia y de furia, sus ojos brillaban de odio... ¿Por qué?
Pasé a revisar lo que había capturado mi cámara en los tres días que estuve ausente. El primer día no hubo movimiento alguno hasta que cayó la noche, pude ver claramente cómo la cabeza del cuadro miraba a los lados, quizá revisando si había alguien cerca, y después vi cómo estiraba su cuello y salía del cuadro.
El cuello se estira a mientras la cabeza de la anciana recorría todas las habitaciones, curioseando.
Cuando finalmente volvió a su postura, cambio su expresión a la de una sonrisa. A la mañana siguiente pude verla repetir el mismo procedimiento, solo que ahora, después de haber vuelto a su posición normal, empezaba a moverse más.
Estaba saliendo del cuadro.
Al salir completamente, vi que era una mujer extremadamente alta, ¡era el doble de mi estatura!; tenía que caminar agachada para no chocar con el techo. Pero su altura no se debía al tamaño de su cuerpo en sí, sino a que su cuello estaba estirado exageradamente.
La anciana se paseó en toda la casa, buscando algo … Gritando el nombre de mi abuela mientas sollozaba. Al regresar al cuadro, su expresión era una llena de odio–La que mantenía actualmente–.
Fue entonces que me harte. Me decidí por botar ese horrible cuadro; pero justo cuando lo retire de la pared, la anciana saco sus brazos a través del cuadro, pasa ahorcarme.
Sus dedos se clavaban en mi cuello a la par que me quitaban el aire, me estaba matando, no podía respirar. Estaba a punto de dejarme vencer cuando me liberé de milagro y arrojé el cuadro. La anciana regresó sus brazos dentro del cuadro y siguió mirándome con odio, ahora desarreglada.
Llamé de inmediato a mi padre para contarle lo sucedido. Sabía que no me creería, pensaría que me estaba drogando … No fue así.
– Hijo, ese cuadro … La anciana de ese cuadro, era tu bisabuela – me dijo mi padre a través del celular que nos comunicaba.
– ¿Mi bisabuela? ¡Eso no importa ahora, ¿No escuchaste lo que te dije?!
– Lo sé, es que … Ella murió de una manera peculiar – me dijo con dificultad mi padre –. Ella sufría de una depresión horrible. Un día no pudo más con su soledad y se ahorcó.
Esa noticia me impactó. Está bien, que mi bisabuela ahorcara era algo extraño y en parte triste, pero ella quiso matarme y me costaba explicarle ami padre lo que me sucedía. Le iba a colgar y buscar otra solución
Hasta que me contó una última cosa.
–Lo raro de ese cuadro, hijo, fue que lo pintó tu abuela el mismo día en que tu bisabuela se ahorcó, exactamente antes de que lo hiciera – me explico mi padre –. Bueno, fue a petición de tu bisabuela que ella lo pinto, pues según ella, a través de ese cuadro la cuidaría mientras viviera de cualquier persona que le quisiera hacer daño … Hijo, ¿Hay algo que?
---le corté el teléfono. Fácilmente\, podría decir que hubo un problema en la línea.
Corrí al pasillo con ligereza. El cuadro estaba vacío, el rostro de mi bisabuela no estaba. Sentí en ese momento una respiración helada a mi espada. Ahí estaba ella.
La anciana extremadamente alta, ángel protector de mi abuela. Me miró unos segundos con esos ojos llenos de odio, llenos de maldad, llenos de venganza.
Ese cuadro veía todo, lo sabía, estoy seguro de que vio cómo yo le subía a mi abuela una sopa, una sopa cargada de veneno, y cómo hacía caso omiso a los gritos de ayuda que emitía en su agonía.
Ella sabía quién era el responsable de la muerte de mi abuela, y puede que mi abuela lo sospechaba, puede que esa sea la razón de por qué me demandó en la herencia que mantuviera el cuadro en la casa, puede que...
La anciana empezó a ahorcarme. Sentí que mi
respiración se cortaba hasta que empecé a escuchar pasos en la casa que se acercaban a las escaleras.
Mi bisabuela volvió rápidamente al cuadro con esa expresión de odio en su decrépito rostro. Era mi hermana, llegaba a casa, me había salvado la vida. Le pedí que tomara el cuadro y lo guardara en el sótano.
Y mientras se lo llevaba, pude ver a mi bisabuela haciéndome señas de muerte.
Nunca más volví a entrar al sótano, e incluso años después de estos sucesos, podía escuchar por la noche el ruido de la manija del sótano, siendo forzada, en vano, como si alguien quisiera salir de ahí.
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Comments
Mica❤😘
nota mental nunca tener un cuado en casa despues de que muera algien de la familia jajaj😂😨
2023-09-07
4
Celia Veron
porq en el primer capitulo dice q mato al padre y en el segundo lo llamo al padre???
2022-06-17
1
Camilaarmy4ever
Wey a quien se le ocurre leer esto a las 2:23 de la mañana??
Pues a mi😩😩 ahora tengo miedo😩👊
2022-02-04
3