DE REGRESO A LOS ÁNGELES

ARIANA

Desperté y estaba en el hospital. Sebastián estaba sentado a mi lado con el celular en su mano. Dirigió su mirada hacia mi.

— Ariana, ¿cómo te sientes?

No contesté.

— Se que me debes odiar en estos momentos y no hay justificación ante lo que he hecho pero si tan solo me escucharás lo que quiero decirte, tal vez me entiendas un poco.

Entender un poco. Sebastián está loco.

— No quiero saber nada. Ya no importa. Ya no quiero pensar más en esto. Quiero el divorcio.

— ¿El divorcio? Ariana yo te amo.

— Ya tomé mi decisión. Llegando a Los Ángeles me regreso a casa de mis padres.

— Ariana no puedes. Estás embarazada.

—¿Embarazada?

— Eso dijo el doctor anoche. Si llevas a mi hijo en tu vientre definitivamente no te dejaré ir.

— Tampoco dejaras a la otra porque está embarazada.

— Tú eres mi esposa y madre de mi hijo.

— No voy a discutir más sobre mi decisión. Te voy a pedir que por favor no me busques más y vete.

— No me iré. No me iré. Aquí estaré hasta que te den de alta.

Poco minutos después, el doctor entró.

— Bueno, creo que podés regresar a tu casa. Fue un desmayo lo que sufriste ayer porque estás embarazada. Cuando viajes a tu país deberías llevar un control prenatal.

— Gracias doctor.

Salí del hospital y Sebastián iba detrás mío. Subí a un taxi sin dejar que el subiera. Llegué al hotel. Hablé con mi profesor justificando que me regresaba a Los Ángeles por motivos personales. Estaba decidida a regresarme cuanto antes a mi casa pero antes tenía que buscar a Étienne y que me explicara porque me engañó.

Preparé mi maleta. Hablé con Amelia y Bety antes de irme. Las abracé y les agradecí por su amistad.

Me dirigí al museo y ahí estaba Étienne.

— Hola Étienne. ¿Podemos hablar en privado?

— Ariana. No hay nada que hablar.

— ¿Por qué lo hiciste?

— No lo sé.

— No lo sabes. Dos años pasamos de novios y tú estabas casado.

— Vete. Lo mejor es no vernos más. No voy a negar que verte me ha movido un poco mis sentimientos por ti, porque a pesar de todo si te quise.

— Eres un cínico. No se ni para que vine. Todos los hombres son iguales.

Di la media vuelta y salí del museo. Tomé un taxi para ir al aeropuerto.

Llegué a Los Ángeles. Fui a casa de Sebastián e hice las maletas con todas mis cosas. Me senté en la cama y empecé a llorar. Me había hecho la fuerte desde que salí del hospital pero sentía un nudo en mi garganta.

En la habitación habia un retrato con nuestra foto de boda. La tomé en mi mano y la deje caer al piso, quebrándose en mil pedazos el vidrio. Cogí la foto y la rompí.

Tomé mis cosas y salí de la mansión. Llegué a casa de mis padres.

— Hija mía— mi madre me abrazó— te he estado llamando pero las llamadas entran a buzón de voz. Estaba preocupada por ti.

— Mamá— Me puse a llorar— ¿Puedo quedarme aquí?

— Si hija, esta es tu casa.

Fui a mi cuarto. Me di un baño y en cuanto salí, me acosté.

Mi papá entró.

— Hija— mi papá me abrazó— No dejaré que ese cretino pongo un pie en esta casa. Esta vez aunque quede en la quiebra no dejaré que esa familia te haga más daño.

— Si papá.

Estuve un rato hablando con papá sobre el divorcio y el contactará a sus abogados.

Esa noche no puede dormir. Mis pensamientos iban y venían. Me imaginaba a Sebastián haciéndole el amor a esa mujer, riéndose de mi. Lloré sin parar esa noche.

A la mañana siguiente, muy de mañana me alisté y salí a la compañía de celulares para reponer mi número y comprar un smartphone, luego me dirigí a una clínica. Necesitaba confirmar el embarazo.

Estando en la clínica, me hicieron un ultrasonido. Tenia 6 semanas de embarazo. Me sentía con muchos sentimientos encontrados.

Regresé a la casa. Afuera estaba Sebastián parado en el portón, asi que bajé del auto.

— Creíste que no me daría cuenta que habías dejado Paris. Hablemos.

— No tengo nada que hablar contigo. Asi que, con permiso.

— ¿Y nuestro hijo? No me voy hasta que te regreses conmigo.

— Eres un cínico, mentiroso y traidor.

Entró una llamada al celular de Sebastián.

— Contestale, ella también es la madre de tu hijo.

Entré a la casa. Dejando el auto afuera. Le di las llaves al chófer de la casa para que metiera el auto a la mansión.

Saqué mi celular y entré a redsocial. Busqué la noticia de Sebastián con esa mujer. Vi su foto y su nombre. Ella es muy hermosa, es pura sensualidad. Me sentía quebrada emocionalmente. Era como si mi autoestima fuese sido pisoteada con tan solo ver sus fotos.

Me levanté hacia la ventana y Sebastián ya se había marchado.

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Comments

Rosalba Pimentel T

Rosalba Pimentel T

Se dice "hubiese sido", no fuera sido.

2023-11-30

5

jesus paradas

jesus paradas

no vale la pena que llores por ninguno son unos cobardes.

2023-09-28

6

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