"¡Fui yo!".
Eran solo dos palabras, pero
resonaron en la sala como un
trueno crepitante y resonaron
en los oídos de los asistentes,
sacudiendo todos los
pensamientos de sus mentes.
Incluso Trent, quien seguía en
el escenario, se quedó atónito.
Era un veterano
subcomandante de la frontera
occidental. Había luchado en
cientos de batallas junto al
mismísimo Rey Blithe, pero el
rugido de James lo dejó
perplejo por completo,
haciéndolo incapaz de
reaccionar por un instante.
Cuando finalmente logró
moverse, vio a un hombre que
entraba en la sala.
La persona llevaba una
máscara negra de fantasma, y
un escalofrío emanaba de su
cuerpo.
Este escalofrío parecía
penetrar en toda la sala,
bajando la temperatura unos
cuantos grados.
"¿Es él?".
"¡Es la persona con la
máscara de fantasma que
mató a Warren Xavier!".
Las celebridades finalmente
reaccionaron, sus rostros
palidecieron de asombro y terror cuando James pasó
junto a ellos.
Recordaron la espantosa
imagen que había sucedido
hacía tan solo medio mes,
cuando le arrancaron el brazo
a William Xavier, y Warren
Xavier fue decapitado,
cayendo su cuerpo sin cabeza
en un charco de su propia
sangre.
"¿Tú?", dijo mientras la
expresión de Trent se
ensombrecía.
Conocía la máscara de
fantasma que llevaba este
hombre. La había visto en las
imágenes de vigilancia,
cuando este hombre asesinó a su padre.
"¿El remanente de los
Caden?". Trent miró fijamente
a James, quien seguía
acercándose a él. Puede que
fuera un subcomandante
curtido en mil batallas, con
más de cien batallas en su
haber, pero la sed de sangre
que sentía de este hombre no
la había experimentado nunca.
El rostro de James estaba
oculto por la máscara, y sus
ojos rojos como la sangre eran
lo único que quedaba al
descubierto.
Henry, quien había estado
siguiendo a James, vio a Thea
ensangrentada en el
escenario, sus jadeos superficiales eran el único
indicio de que estaba viva. Su
corazón empezó a latir con
fuerza.
Entonces supo que estaba a
punto de producirse una
masacre en el salón.
Llevaba suficiente tiempo
trabajando bajo las órdenes de
James como para saber cómo
era su temperamento.
Solo había dos cosas que le
importaban a James. Los
camaradas que luchaban
junto a él...
Y la chica que lo salvó de aquel
infierno, su salvadora que
había estado en su mente
desde aquel fatídico día.
James había pronuciado a la
gloria y el honor eminentes
por Thea Callahan.
Si hubiera conservado ese
honor, probablemente se
habría convertido en el jefe de
los Cinco Comandantes en el
futuro.
Sin embargo, Trent se había
atrevido a atormentar así a
Thea.
Los dragones tenían láminas.
Si los tocabas, la muerte
estaba asegurada.
Thea era la lámina de James.
Trent era un hombre muerto. ¡
Nadie podía salvarlo ahora!
Incluso si el Rey Blithe se
presentaba ante ellos, ¡sería
cortado si se atrevía a hacer
un intento de detener a James!
El gran salón quedó en
completo silencio.
James y Trent establecieron
contacto visual.
El cuerpo endurecido por la
batalla de Trent temblaba
ligeramente bajo la mirada de
James, y el sudor se
acumulaba inexplicablemente
en su frente.
James metió la mano por
detrás y sacó un trozo de cable
increíblemente fino.
Su mano se apretó alrededor
del alambre, hecho de agujas
de plata, y caminó lentamente
hacia el escenario de la
subasta mientras la multitud
lo observaba en silencio.
¡Tap! ¡Tap! ¡Tap!
El sonido de sus zapatos
anchos de cuero resonó
rítmicamente por todo el
salón, sobresaltando al
público con cada paso que
daba.
Sus pasos se hicieron más
pesados, llegando a parecerse
a un terremoto al final,
consiguiendo incluso hacer
temblar las mesas y las sillas.
"El... Dragón...".
La cara de Trent se contorsionó de horror al ver el
cable de aguja de plata en la
mano de James.
Solo había una persona en
este mundo capaz de usar
cables de aguja de plata para
la batalla. ¡Solo una!
¡Chass!
Con un movimiento de
muñeca de James, el cable se
dividió instantáneamente. Las
agujas de plata explotaron
hacia Trent, incrustándose
con precisión entre sus cejas.
Entonces volaron de regreso a
James, convergiendo de nuevo
para formar un fino cable,
ahora teñido de rojo por la
sangre.
Trent murió sin llegar a
pronunciar del todo sus
últimas palabras.
Lo único que sintió en su
muerte fue un profundo pesar.
Divisó un cable en las
imágenes de vigilancia, pero
estaba demasiado lejos para
poder identificar lo que era.
Si lo hubiera sabido, nunca se
habría atrevido a meterse con
Thea Callahan, ¡aunque le
dieran todo el valor del
mundo!
¡Se trataba del Dragón Negro!
El legendario Dragón Negro
de las Llanuras del Sur, uno de
Los Cinco Comandantes, ¡a la
altura de su superior!
Sin embargo, sabía que
aunque fueran del mismo
rango, ¡ni siquiera diez Reyes
Blithes ganarían contra un
solo Dragón Negro!
Trent cayó lentamente
mientras la multitud
horrorizada lo observaba, sin
poder siquiera gritar de dolor.
Thea se dejó caer en el
escenario.
En su aturdimiento, vio a la
persona que llevaba la
máscara de fantasma.
El dueño de la máscara se
acercó a ella. Intentó aclarar
su visión borrosa para poder memorizar la máscara, pero
había perdido demasiada
sangre. Su mente se vio
envuelta en una niebla
mientras se desmayaba.
Justo antes de que la
inconsciencia la consumiera,
sintió que un par de brazos
fuertes la levantaban.
“No dejes ni un solo miembro
del ejército occidental con
vida. En cuanto a los Xavier,
no los toques. Les mostraré lo
que es la verdadera
desesperación, porque así es
como van a morir".
La voz de James resonó
claramente en todo el salón
mientras salía con Thea.
Los soldados completamente
armados miraban atónitos a
su subcomandante muerto,
temblando de miedo mientras
se situaban alrededor de la
plataforma.
Con su orden recibida, Henry
se dirigió hacia ellos, abriendo
su cazadora mientras metía la
mano en ella y sacaba sus
cuchillos arrojadizos.
¡Chass!
Los cuchillos volaron hacia
sus objetivos, y dos de los
soldados de la frontera
occidental cayeron,
formándose un charco de
sangre bajo ellos.
Henry se dirigió detrás del
escenario, pero la pelea
terminó casi
instantáneamente. Todos los
soldados de la frontera
occidental cayeron al suelo
antes de que pudieran
reaccionar.
El gran salón volvió a sumirse
en un silencio.
Las celebridades de
Cansington estaban ahora
encogidas en el suelo, con la
cabeza enterrada en los
brazos mientras permanecían
tan quietas como podían.
Pasaron diez minutos antes de
que algunos de los asistentes
más valientes volvieran a
ponerse en pie, respirando
conmocionados al ver los
cuerpos de Trent y de los
demás soldados de la frontera
oeste tendidos en charcos de
su propia sangre.
En cuanto a los demás Xavier,
estaban demasiado perplejos
por el susto como para
hablar.
En ese momento, el terror les
invadió.
Recordaron cómo el hombre
dijo que les iba a mostrar la
verdadera desesperación, que
así era como morirían.
Alguien finalmente reaccionó
y llamó a la policía.
Pronto llegaron algunos
policías. Encontraron a los Callahan secuestrados y los
liberaron, luego aseguraron
los parámetros y empezaron a
interrogar y a tomar
declaraciones.
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Updated 26 Episodes
Comments
Alexander Vesurger
El cable de agujas de plata me parece como un látigo, o como la cola de un dragón, su golpe rápido como el rayo y preciso como un bisturí, muy buena historia me gusta.
2023-04-15
0
Ivette Castro
Un libro interesante...con mucha emoción
2023-03-21
3