Capítulo 15 La muerte de Trent Xavier.

"¡Fui yo!".

Eran solo dos palabras, pero

resonaron en la sala como un

trueno crepitante y resonaron

en los oídos de los asistentes,

sacudiendo todos los

pensamientos de sus mentes.

Incluso Trent, quien seguía en

el escenario, se quedó atónito.

Era un veterano

subcomandante de la frontera

occidental. Había luchado en

cientos de batallas junto al

mismísimo Rey Blithe, pero el

rugido de James lo dejó

perplejo por completo,

haciéndolo incapaz de

reaccionar por un instante.

Cuando finalmente logró

moverse, vio a un hombre que

entraba en la sala.

La persona llevaba una

máscara negra de fantasma, y

un escalofrío emanaba de su

cuerpo.

Este escalofrío parecía

penetrar en toda la sala,

bajando la temperatura unos

cuantos grados.

"¿Es él?".

"¡Es la persona con la

máscara de fantasma que

mató a Warren Xavier!".

Las celebridades finalmente

reaccionaron, sus rostros

palidecieron de asombro y terror cuando James pasó

junto a ellos.

Recordaron la espantosa

imagen que había sucedido

hacía tan solo medio mes,

cuando le arrancaron el brazo

a William Xavier, y Warren

Xavier fue decapitado,

cayendo su cuerpo sin cabeza

en un charco de su propia

sangre.

"¿Tú?", dijo mientras la

expresión de Trent se

ensombrecía.

Conocía la máscara de

fantasma que llevaba este

hombre. La había visto en las

imágenes de vigilancia,

cuando este hombre asesinó a su padre.

"¿El remanente de los

Caden?". Trent miró fijamente

a James, quien seguía

acercándose a él. Puede que

fuera un subcomandante

curtido en mil batallas, con

más de cien batallas en su

haber, pero la sed de sangre

que sentía de este hombre no

la había experimentado nunca.

El rostro de James estaba

oculto por la máscara, y sus

ojos rojos como la sangre eran

lo único que quedaba al

descubierto.

Henry, quien había estado

siguiendo a James, vio a Thea

ensangrentada en el

escenario, sus jadeos superficiales eran el único

indicio de que estaba viva. Su

corazón empezó a latir con

fuerza.

Entonces supo que estaba a

punto de producirse una

masacre en el salón.

Llevaba suficiente tiempo

trabajando bajo las órdenes de

James como para saber cómo

era su temperamento.

Solo había dos cosas que le

importaban a James. Los

camaradas que luchaban

junto a él...

Y la chica que lo salvó de aquel

infierno, su salvadora que

había estado en su mente

desde aquel fatídico día.

James había pronuciado a la

gloria y el honor eminentes

por Thea Callahan.

Si hubiera conservado ese

honor, probablemente se

habría convertido en el jefe de

los Cinco Comandantes en el

futuro.

Sin embargo, Trent se había

atrevido a atormentar así a

Thea.

Los dragones tenían láminas.

Si los tocabas, la muerte

estaba asegurada.

Thea era la lámina de James.

Trent era un hombre muerto. ¡

Nadie podía salvarlo ahora!

Incluso si el Rey Blithe se

presentaba ante ellos, ¡sería

cortado si se atrevía a hacer

un intento de detener a James!

El gran salón quedó en

completo silencio.

James y Trent establecieron

contacto visual.

El cuerpo endurecido por la

batalla de Trent temblaba

ligeramente bajo la mirada de

James, y el sudor se

acumulaba inexplicablemente

en su frente.

James metió la mano por

detrás y sacó un trozo de cable

increíblemente fino.

Su mano se apretó alrededor

del alambre, hecho de agujas

de plata, y caminó lentamente

hacia el escenario de la

subasta mientras la multitud

lo observaba en silencio.

¡Tap! ¡Tap! ¡Tap!

El sonido de sus zapatos

anchos de cuero resonó

rítmicamente por todo el

salón, sobresaltando al

público con cada paso que

daba.

Sus pasos se hicieron más

pesados, llegando a parecerse

a un terremoto al final,

consiguiendo incluso hacer

temblar las mesas y las sillas.

"El... Dragón...".

La cara de Trent se contorsionó de horror al ver el

cable de aguja de plata en la

mano de James.

Solo había una persona en

este mundo capaz de usar

cables de aguja de plata para

la batalla. ¡Solo una!

¡Chass!

Con un movimiento de

muñeca de James, el cable se

dividió instantáneamente. Las

agujas de plata explotaron

hacia Trent, incrustándose

con precisión entre sus cejas.

Entonces volaron de regreso a

James, convergiendo de nuevo

para formar un fino cable,

ahora teñido de rojo por la

sangre.

Trent murió sin llegar a

pronunciar del todo sus

últimas palabras.

Lo único que sintió en su

muerte fue un profundo pesar.

Divisó un cable en las

imágenes de vigilancia, pero

estaba demasiado lejos para

poder identificar lo que era.

Si lo hubiera sabido, nunca se

habría atrevido a meterse con

Thea Callahan, ¡aunque le

dieran todo el valor del

mundo!

¡Se trataba del Dragón Negro!

El legendario Dragón Negro

de las Llanuras del Sur, uno de

Los Cinco Comandantes, ¡a la

altura de su superior!

Sin embargo, sabía que

aunque fueran del mismo

rango, ¡ni siquiera diez Reyes

Blithes ganarían contra un

solo Dragón Negro!

Trent cayó lentamente

mientras la multitud

horrorizada lo observaba, sin

poder siquiera gritar de dolor.

Thea se dejó caer en el

escenario.

En su aturdimiento, vio a la

persona que llevaba la

máscara de fantasma.

El dueño de la máscara se

acercó a ella. Intentó aclarar

su visión borrosa para poder memorizar la máscara, pero

había perdido demasiada

sangre. Su mente se vio

envuelta en una niebla

mientras se desmayaba.

Justo antes de que la

inconsciencia la consumiera,

sintió que un par de brazos

fuertes la levantaban.

“No dejes ni un solo miembro

del ejército occidental con

vida. En cuanto a los Xavier,

no los toques. Les mostraré lo

que es la verdadera

desesperación, porque así es

como van a morir".

La voz de James resonó

claramente en todo el salón

mientras salía con Thea.

Los soldados completamente

armados miraban atónitos a

su subcomandante muerto,

temblando de miedo mientras

se situaban alrededor de la

plataforma.

Con su orden recibida, Henry

se dirigió hacia ellos, abriendo

su cazadora mientras metía la

mano en ella y sacaba sus

cuchillos arrojadizos.

¡Chass!

Los cuchillos volaron hacia

sus objetivos, y dos de los

soldados de la frontera

occidental cayeron,

formándose un charco de

sangre bajo ellos.

Henry se dirigió detrás del

escenario, pero la pelea

terminó casi

instantáneamente. Todos los

soldados de la frontera

occidental cayeron al suelo

antes de que pudieran

reaccionar.

El gran salón volvió a sumirse

en un silencio.

Las celebridades de

Cansington estaban ahora

encogidas en el suelo, con la

cabeza enterrada en los

brazos mientras permanecían

tan quietas como podían.

Pasaron diez minutos antes de

que algunos de los asistentes

más valientes volvieran a

ponerse en pie, respirando

conmocionados al ver los

cuerpos de Trent y de los

demás soldados de la frontera

oeste tendidos en charcos de

su propia sangre.

En cuanto a los demás Xavier,

estaban demasiado perplejos

por el susto como para

hablar.

En ese momento, el terror les

invadió.

Recordaron cómo el hombre

dijo que les iba a mostrar la

verdadera desesperación, que

así era como morirían.

Alguien finalmente reaccionó

y llamó a la policía.

Pronto llegaron algunos

policías. Encontraron a los Callahan secuestrados y los

liberaron, luego aseguraron

los parámetros y empezaron a

interrogar y a tomar

declaraciones.

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Comments

Alexander Vesurger

Alexander Vesurger

El cable de agujas de plata me parece como un látigo, o como la cola de un dragón, su golpe rápido como el rayo y preciso como un bisturí, muy buena historia me gusta.

2023-04-15

0

Ivette Castro

Ivette Castro

Un libro interesante...con mucha emoción

2023-03-21

3

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