Narra Samantha
Hoy es mi día libre, por fin, la casa desde hace unos días está como pesada, Esteban está distinto desde el día de la visita de Samira, lo siento bastante alejado, yo sé que no hemos pasado de unos besos, pero la química entre nosotros siempre ha sido especial y todos los días hablábamos de los niños, de cómo nos había ido en el día y de nosotros.
Aunque si lo pienso bien puedo decir que es lo mejor ya que el es un hombre casado y aun no se ha divorciado, además, su esposa es todo un personaje y lo que menos quiero son problemas, he estado reuniendo para irme a otro país, necesito estar preparada por si algo sucede y lo estoy, no he gastado prácticamente nada de mi sueldo, no sé hasta cuando soportaré el trato de Samira.
Me voy a pasar el día a la playa luego de darle comida a los niños, dejo a Estefan con Bertha y salgo, lo que mas me encanta de esta ciudad es la playa, siento que con un día bajo el sol y al estar en contacto con la arena y el agua salda recarga mis energías, me siento renovada y hasta pienso con más claridad.
Hoy me siento un poco decaída, por lo que voy a tratar de pasar todo el tiempo que pueda aquí, creo que hasta voy a comer aquí mismo, quiero comer algo distinto, no preocuparme por nada el día de hoy y lo mejor de todo es que a mi hija la playa parece gustarle tanto como a mí.
Gracias a la maravillosa forma de ser de los niños Alexia conoció a una niña en la playa y pareciera que se conocieran de toda la vida, lo que me llevó a conocer a una pareja que me pareció excelente y que eran los padres de la niña.
Estuvimos hablando de la facilidad de los niños de relacionarse y cada uno relatando las vivencias que hemos tenido en el caótico mundo de la paternidad y de la maternidad, ya que cada uno tiene puntos de vista distintos en cada situación.
Según me cuentan tienen una tienda donde venden alimentos y amablemente me dan la dirección por si en algún momento necesito algo, cambiamos números telefónicos y se ofrecen a llevarme a casa lo que agradezco porque estoy segura de que esta niña se quedará dormida en el camino a casa.
Cuando llegamos puedo notar que hay un auto extraño en casa, lo que no me agrada ya que tengo una idea de quien es el dueño o mejor dicho dueña de ese auto, no es normal que haya visitas y menos un domingo.
Entro a la casa por la puerta de servicio para evitar cualquier tipo de comentario malintencionado, así como encontrarme con alguna persona de las que se encuentre en la casa, pero como mi suerte no es la mejor cuando voy a subir las escaleras a mi habitación me encuentro a Samira de frente.
-Pensaba que estabas divirtiéndote con mi esposo - dice con toda su mala intención
-Señora Samira yo solo soy una empleada y hoy es mi día libre, no tengo idea de lo que está hablando – digo tratando de mantenerme tranquila, por lo que pienso en que aun no tengo el dinero que necesito para irme de aquí
En ese momento veo a un hombre mayor salir de la sala y acercarse a nosotras, puedo decir que es un hombre apuesto, para su edad se conserva bastante bien y la maldad le sale por los poros, me mira de arriba debajo de una manera bastante despectiva, que provoca en mí unas ganas terribles de insultarlo.
-Así que esta es la niñera que te quitó a tu amadísimo esposo, de verdad que tiene muy buen gusto el hombre, eres mi hija pero hay que aceptar que esta mujer está divina – de verdad que este hombre no sabe lo que es respeto
Intento seguir mi camino cuando escucho a Samira decir que necesita hablar conmigo, que deje a la niña en la habitación y baje nuevamente luego de respirar profundo varias veces.
-Díganme que quieren hablar conmigo - les dije tratando de aparentar tranquilidad
-Hasta altanera es la mujercita, tal cual como a mí me gustan – dijo el hombre sin contenerse
-Padre por favor, la necesitamos de nuestro lado – dijo ella muy bajito
-Está bien, necesitamos que convenzas a tu jefe para que acepte las condiciones que le he ofrecido para el divorcio – sentía su intensa mirada mientras hablaba
-Yo no tengo idea de que hablan y no tengo ninguna influencia en las decisiones que el señor tome en su vida – ese hombre me daba muy mala espina, tenía cara de lobo hambriento
-Ya que según tu no sabes nada, te lo voy a contar, hace algunos días le envié a Esteban unos documentos en donde renunciaba a realizar repartición de los bienes habidos durante el matrimonio, así como cualquier tipo de tipo de indemnización y además, queremos que se quede con el niño y todo lo que tenga que ver con él – yo veía a Samira y su cara era un tempano de hielo
-¿De verdad estas renunciando a tu hijo? – le pregunté asombrada
-No seas igualada aun soy tu jefa, a mi no me hables así, no tengo que darte explicaciones de las decisiones que tomo – se hacia la ofendida y eso no me agradaba
-Sólo necesito saber si nos vas a ayudar – tomo la palabra el padre de ella
-Yo no tengo porque ayudar a nadie, eso no es parte de mi trabajo – no sé qué están creyendo estos dos, yo ni siquiera sabia de lo que me estaban hablando
-Necesitamos que nos ayudes, solo di tu precio y tendrás lo que quieras, nosotros queremos lo mismo que tú, que ese divorcio se resuelva lo más pronto posible y de esa manera tu tendrás a tu príncipe azul y nosotros lo queremos – estas personas están locas, en definitiva
-No entiendo porque no hablan directamente con el señor Esteban y solucionan todo esto con él, insisto en que yo no tengo nada que ver con sus decisiones, solo soy su empleada – seguía repitiéndoles
-Vamos a hacer que te creemos, aunque te vamos a hacer la vida de cuadritos de ahora en adelante, vas a preferir haber aceptado nuestra oferta, puedes retirarte – esas palabras me dejaron fría y no se hasta que punto pueden hacer mi vida más difícil de lo que ha sido en el ultimo año
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Comments
Elizabeth Moreno
piensan que todo lo compra el dinero padre e hija rstan al mejor postor
2023-08-29
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