Narra Samantha
Hace varios días que la señora Samira se fue y la casa volvió a la tranquilidad de siempre, los niños van a la escuela en la mañana y puedo asegurar que mi hija Alexia se ha adaptado bastante bien a sus clases, la maestra me ha estado hablando de que es una niña superdotada, así que eso me da mucho orgullo.
Esteban me contó que ya habló con él padre de ella para informarle acerca del divorcio y al parecer el lo ha aceptado, me parece bastante bien por él.
Desde que la señora se fue hemos estado más unidos, hablamos en las tardes después que llega por largo rato, más como amigos que como otra cosa.
Hoy estoy un poco deprimida, ya que hace un año mi vida cambió, hoy se cumple un año desde que mi esposo fue asesinado y que tuve que huir con mi hija para salvarla del peligro que corríamos.
De vez en cuando reviso las noticias a ver si se ha sabido algo de quien mandó a asesinar a mi esposo, pero nada ha cambiado desde los titulares de los días siguientes al asesinato en los que decían que yo lo había matado en un arrebato de celos, a la vez que había huido con mi hija y una gran cantidad de dinero, lo más extraño de todo es que le busqué entre diversas listas de policías internacionales y no tengo orden de captura emitida.
De todos modos no puedo volver a mi país y mucho menos a esa ciudad, me da miedo que aún me estén buscando.
El día pasó con normalidad, los niños estaban como hiperactivos pero a la hora de dormir conciliaron el sueño rápidamente.
Hoy fue uno de esos días en los que Esteban está en algún evento por lo que suele llegar tarde y no lo veo hasta el día siguiente.
Me acuesto y no puedo dormir, no logro conciliar el sueño, tengo un montón de cosas rodando mi cabeza y vuelvo a recordar una y otra vez lo que sucedió esa noche, así que decido levantarme, coloco a los niños en una sola cama y enciendo el monitor para bebés, así podré saber si alguno se despierta.
Bajo al despacho y veo que no hay nadie tomo un vaso y me sirvo un trago, paso por la cocina y le coloco un poco de hielo, no soy de mucho tomar pero siento que necesito un trago.
Me voy al patio trasero y me siento a tomar mientras voy dejando mis lágrimas salir, no quiero que nadie me vea así por lo que está noche es ideal, todos duermen y no hay nadie dando vueltas.
Comienzo a recordar como nos conocimos mi esposo y yo, todos esos momentos alegres y no tan alegres que vivimos juntos, hasta llegar a esa noche en la que mi vida feliz y perfecta fue hecha trizas en tan solo unos minutos.
De pronto veo que alguien se me acerca y es él, es Esteban, al parecer está llegando de donde sea que estuviera y se sienta a mi lado, tiene un pantalón de vestir negro y una camisa manga larga blanca con las mangas arremangadas hasta los codos y algunos botones abiertos que dejan ver algo de su pecho velludo.
-Los empleados no deben beber en horario laboral - dice con una pequeña sonrisa en los labios
-Mi horario termina en el momento en que Estefan se duerme y comienza cuando despierta - respondo mientras miro un punto equis al frente
-¿A que se deben esas lágrimas? No me diga que Samira volvió a golpearla - su rostro cambió mientras secaba mis lágrimas con sus pulgares
-Si eso hubiera sucedido le garantizo que no me hubiera encontrado aquí - trataba de esbozar una sonrisa pero no me salía
-¿puedo saber por qué una mujer tan hermosa como usted está llorando sola a mitad de la noche? - me miraba con una interrupción en su rostro
-Hoy se cumple un año de la muerte de mi esposo y eso me tiene triste - las lágrimas seguían saliendo sin poder detenerlas
Sentí sus brazos envolverme y fue lo mejor que había sentido desde hace mucho tiempo, me sentí cuidada, protegido y hasta querida, creo que eso era lo que necesitaba en ese momento y él lo entendió, ya que no dijo nada solo me abrazó hasta que sentí que ya no tenía más lágrimas para botar.
-Gracias - exclame sin soltarme de su agarre
-Voy a estar para ti cada vez que quieras y que me necesites, no tienes por qué sufrir sola, en lo que pueda estar para ti ahí estaré - me regalo la más enorme sonrisa que haya visto jamás
No sé por qué ni de donde me salió ese arrebato, pero de un momento a otro lo besé, él inmediatamente me respondió ese beso y no nos separamos hasta que el aire nos hizo falta.
De un momento a otro estábamos en el piso, sentía su enorme cuerpo sobre el mío, sentí una de sus manos en mi cabello y con la otra tocaba mi cuerpo por encima de la ropa.
Yo le tenía una mano detrás de la nuca y la otra tocaba suavemente su espalda, sentí que sus besos era lo único que necesitaba en ese momento y había olvidado todo a mi alrededor.
Jugaba con mi labios, su lengua recorría toda mi boca y de vez en cuando me daba suaves mordiscos en mi labio interior haciendo que leves hemidos salieran de mi boca y cada vez que esto sucedía sus ojos se ponían más oscuros, se notaba que le encantaba la respuesta de mi cuerpo a cada cosa que hacía.
Estaba deseando que el tiempo se detuviera y sentir de nuevo el amor de un hombre, pero de pronto se escuchó un llanto en el monitor, los dos nos quedamos estáticos, el colocó su frente sobre la mía y solo dijo ve, me levanté y mi ropa era un desastre, casi que salí corriendo de allí.
***¡Descarga NovelToon para disfrutar de una mejor experiencia de lectura!***
Updated 65 Episodes
Comments
Irene Nievecita
Que feo lo que hace, no tiene justificación que llore por su esposo y se bese con un hombre aún casado y que más encima sea su empleador, ¿ donde queda su ética?
2023-12-03
1
Elizabeth Moreno
después de una tristeza inmensa llega estebsn a revolver su vida y entregarse los besos y caricias de esteban que calor!!!!!!
2023-08-29
3
Melisuga
Subió la temperatura entre esos dos.
2023-04-11
5