Estaba cayendo la tarde y ya los niños comenzaban a irse en compañía de las personas que los habían traído al parque, cuando a lo lejos veo a un pequeño llorar, tendría unos cuatro años, era moreno, cabellos negros y unos ojos color miel que resaltaban en ese hermoso rostro.
Sus lágrimas caían y solo se escuchaba que llamaba a su mamá, me acerqué a él en compañía de mi bebé y comenzaron a jugar los dos como si se conocieran de toda la vida, ya había pasado más de una hora y la madre del niño no aparecía.
-¿Por casualidad sabes llegar a tu casa? – el niño asintió y le dije que me indicara el camino
Mil cosas pasaban por mi mente, como era posible que una madre dejara a su pequeño sólo a estas horas, podía pasarle algo y el niño se notaba que era muy inteligente, pocos niños saben el camino de vuelta a su casa.
Luego de caminar varias cuadras el pequeño me dijo que habíamos llegado, era una casa enorme y se notaba que las personas que vivían allí eran adineradas, la casa era hermosa y se notaba que estaba muy bien cuidada, por lo que pasamos el jardín y llegamos a la puerta para tocar el timbre.
Casi de inmediato abrió la puerta una señora mayor que me vio con mala cara y cuando vio al pequeño se espantó.
-Niño Estefan ¿Qué hace usted con el niño? – me dijo casi en un grito
-Lo encontré sólo en el parque y lo acompañé hasta aquí – la mujer me quitó al niño de la mano con rudeza
-¿Qué sucede aquí? – venia llegando un hombre de tez bronceada, sus ojos era iguales a los del pequeño un color miel que resaltaba ante unas cejas pobladas y un rostro digno de una portada de revista
-Papiiiii – grito el pequeño mientras corría a los brazos de su padre
El hombre se agachó y abrazó al niño, este le contó en ese idioma de los niños que solo sus padres entienden que había ido al parque con su mamá y que yo lo ayude a regresar porque no encontraba a su mamá.
El hombre me miró de arriba abajo, obviamente la ropa que tenia puesta demostraba mi carencia económica, pasó a la casa y la mujer que me había abierto la puerta estaba cerrando cuando el hombre habló.
-¿Cómo se te ocurre dejar a esa mujer afuera? No escuchaste que ayudó a Estefan a llegar a casa, ¿Dónde está mi esposa? – con una seña de la mano me dijo que pasara
Ya mi pequeña se había quedado dormida de tanto jugar en el parque y Estefan me lanzaba los brazos para que los cargara a él también, lo cual era un poco difícil en ese momento.
La empleada le explicó que la señora había salido con el niño en horas del mediodía y no había regresado, además había despedido a la niñera y no había dejado que nadie la acompañara para el paseo con el niño.
Me senté en un mueble que estaba cerca y Estefan se sentó en una de mis piernas mientras Andrea estaba en la otra, quedándose profundamente dormido, así que tenia a un niño en cada uno de mis brazos profundamente dormidos.
El hombre me miró con una ternura que hace tiempo no veía en la mirada de ningún hombre, últimamente todos me veían como un pedazo de carne al que le podían sacar algo y ese era el por que de mi idea de dejar a mi niña en un orfanato.
-¿Tienes empleo? – preguntó con esa voz varonil que deleitaba mis oídos
-No señor –
-¿Has trabajado en algún momento como niñera? Al parecer mi pequeño se la lleva muy bien contigo, suele ser arisco con todo el que se le acerca pero contigo es distinto – veía como acariciaba la mejilla del pequeño
-En donde vivía trabajaba como maestra de preescolar así que tengo experiencia con los niños – sonreí al recordar esa época de mi vida
-¿Puede comenzar a trabajar ahora mismo? Necesito con urgencia una niñera tiempo completo para Estefan, no sé si deba hablarlo con su esposo antes –
-Soy viuda, tendría que quedarse mi niña aquí también ¿eso se podría? No quisiera apartarme de ella – el hombre sonrío y puedo decir que tenía una sonrisa muy hermosa
-Me parece bien, entonces déjeme ayudarla a llevar a mi príncipe a su cuarto y así le indico cual será su habitación – cargó al niño levantándolo de mis brazos y su roce m causó un escalofrió que no puedo explicar
-¿No habrá problema con su esposa? Como usualmente somos las mujeres quienes contratamos a la persona que va a cuidar a los niños – vi como se sobresaltaba y se ponía serio colocándose frente a mí
-Esa mujer no tiene derecho de refutar alguna orden que yo haya dado en esta casa, el único que puede despedirla soy yo y si no puede cuidar a su hijo de 4 años en un simple paseo ¿usted cree que pueda escoger a alguien para que lo cuide? Además mi esposa está enferma y eso lo notará en su estadía en esta casa, recuérdelo y téngalo en cuenta solo yo puedo despedirla… no le pregunte su nombre – decía mientras me miraba fijo a los ojos
-Samanta, ese es mi nombre y lo tendré en cuenta señor… - no había pensado que nombre decir y ese fue el primero que se me vino a la mente, el nombre mi madre
-Eleazar, mi nombre es Eleazar Medina – me dio la mano presentándose
Llegamos a la habitación, yo cambié al niño de ropa mientras Eleazar me explicaba donde estaba cada cosa en su habitación y me indicaba donde estaba la mía, mi pequeña se quedó profundamente dormida en la cama de nuestra nueva habitación mientras yo la veía dormir.
Mis lagrimas corrían por mi rostro en cascada y trataba de no dejar que mi llanto se escuchara para que los niños no se despertaran, estaba en mi habitación agradeciendo al universo de haber conspirado para que encontrara este empleo y este techo para poder quedarme al lado de mi hija.
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Comments
Blanca Montero Angulo
pobresita, dando gracias que encontró empleo. 😔😔😔😔😔
2024-04-15
5
Mariela Canales
se pone interesante
2024-02-08
2
Guadalupe ArgRiv
me está gustando mucho
2023-12-05
0