Alfredo Limpió las lágrimas de su hermano, le era difícil verlo en tal estado, con los ojos enrojecidos y húmedos.
Alfredo lleno de angustia y sin saber que decirle a su hermano, lo abrazó con fuerza.
Joaquín al ser abrazado se desahogó con más fuerza, siempre quiso ser el mismo y contarle a su hermano este secreto, sabía que la sociedad jamás lo aceptaría por ser así, pero lo que él quería no era esto, si no ser aceptado por las únicas personas que le importaban.
- Siempre seré tu hermano, pase lo que pasé. - dijo Alfredo.
Joaquín era justo lo que quería escuchar. - Gracias por aceptarme.
Alfredo le dió una palmadita en la cabeza.
Temprano en la mañana, Mary se encontró con Alfredo, era como si este la hubiera estado esperando, tal vez por su mirada extraña sobre ella.
- ¿Tu lo animaste a decirme?
Mary entendió de inmediato. - No, pero si de dí mi propio apoyo.
Alfredo asintió. - ¿Sabes? Eres una verdadera bendición para esta casa, al principio me costó aceptarlo, pero ahora lo digo sin ningún problema.
Mary no esperaba esto y no supo que decir, ni que hacer.
- Por eso te digo sin problemas, ahora que tú, mujer con expresión de indiferencia permanente, tu me gustas y quiero perseguirte oficialmente y no voy a descansar hasta que aceptes ser mi novia.
Mary frunció el ceño con desagrado, ahora resulta que le gusta al hombre loco. - Lo siento, pero he decidido vivir sin pareja por el resto de mi vida.
- Aún no digas nada, te aseguro que voy a conquistarte. - dijo con firmeza.
Mary no dijo nada, de todas formas el hombre se iba a cansar con el tiempo al ver que no había resultados, ella no estaba interesada en él ni en lo más mínimo, pero aún así le deseó suerte en su corazón y se pusó hacer sus propias cosas sin que esto le afectará.
Por la tarde, Alfredo se encontró a su hermano y a Mary platicando alegremente, Alfredo frunció el ceño ¿Por qué ella solo sonreía a los demás y a él no? - ¿Qué los tiene tan felices?
Joaquín sonrió. - Bueno pues resulta que la señorita ambiciosa hará otro comercial. - se rió.
Mary sonrió y está sonrisa dejó deslumbrado a Alfredo, ella se veía tan bien sonriendo que, que Alfredo casi no podía controlar sus instintos, quería correr y abrazarla, por lo menos hacer eso no era tan grave, a comparación de lo que realmente deseaba hacerle.
¡Espera! - ¿Otro comercial? - preguntó extrañando y dándose cuenta de algo.
- Si, hace unos cuantos meses hizo un comercial ¿Qué no lo viste? - preguntó Joaquín.
- No.
- ¿Puedes imaginarte? Trabajó para nuestra empresa y nadie se había dado cuenta. - dijo divertido.
Alfredo se sintió molesto, lo que sentía sin duda eran celos, ¿De qué? No tenía idea, solo sabía que estos eran muy fuertes.
Mary no estaba interesada en la plática de ambos, pero al encontrarse con la mirada de Alfredo, sintió un escalofrío.
Esa mirada le era tan familiar, ese tipo de mirada la había acompañado todo el tiempo en que estuvo con ese hombre, este la miraba así cada vez que bebía, después ella quedaba completamente herida y adolorida.
La respiración de Mary se volvió inestable, Alfredo se percató de esto. - ¿Qué te pasa? - se hincó y sostuvo su rostro.
Mary asustada, reaccionó por impulso y le dió a Alfredo un fuerte manotazo.
Los tres se sorprendieron, incluida la misma Mary.
- ¡Perdón! Yo no quería. - dijo Mary llena de pánico.
- ¿Qué te pasa? - a Alfredo pareció no importarle.
- No es nada, yo tengo cosas que hacer. - se levantó y fue directamente a la cocina.
Al quedarse los hombres solos.
- Hermano ¿Qué pasa contigo? - preguntó Joaquín.
Alfredo sonrió incómodo. - Bueno ¿Qué te puedo decir? - se hizo el desentendido.
- La verdad ¿Qué pretendes con Mary?
- Me gusta. - dijo con seriedad.
Está vez su hermano se rió a carcajadas. - Mejor rindete.
- ¿Ese es el apoyo que me das? - preguntó incrédulo.
- En los últimos meses, los cuales no había presencia tuya en casa, ella y yo nos acercamos y contamos nuestros secretos, lo siento no puedo decirte nada, ella me lo confío y no puedo defraudar su confianza.
Alfredo resopló, pero estás palabras no harían que se rindiera tan fácil.
Rodrigo estaba nervioso, vería a esa chica otra vez, eso hacía que su corazón se emocionará, estaba frente a esa casa buscándola para llevarla al set de grabación.
Al principio le incomodaba saber que ella vivía aquí, más tarde supo que quien vivía aquí realmente eran sus jefes, eso lo hizo sentir con un peso menos en su corazón, tal vez era debido a que él podría considerarse poca cosa por eso.
- ¿Quién eres tú? - salió un hombre.
Rodrigo lo reconoció como su jefe principal. - Soy Rodrigo, vengo a buscar a Mary. - sonrió.
La sonrisa del hombre molestó a Alfredo.
- ¿Para que las buscas?
- La llevaré al set de grabación.
- Estoy lista. - apareció Mary.
Mary es una mujer de veinte años, tiene piel blanca, ojos cafés claros, cabellos castaños oscuros, es esbelta, no tiene un gran busto, ni un gran trasero, pero es bastante bonita, más aún con una falda blanca de vuelo y una blusa rosa claro.
A los dos hombres que estaban frente a ella les costó reaccionar.
- ¿Nos vamos? - preguntó ella.
- Claro. - sonrió Rodrigo.
Rodrigo y Mary subieron al auto, lo que no esperaban era que Alfredo subiera con ellos.
- ¿Señor?
- Yo los acompaño. - dijo sin dejarlos opinar.
- Está bien, no hay problema, señor. - dijo Rodrigo.
La cara de Alfredo se volvió extraña.
- ¿Dónde está Matthias? - preguntó Rodrigo con una sonrisa.
- Joaquín se encargará de los niños hoy. - dijo divertida.
Rodrigo se rió.
Al verlos así la cara de Alfredo se volvió oscura, esa mujer nunca había hablado así con él.
Al llegar al lugar, Mary fue rodea por unas cuantas personas, estás le explicaron una serie de cosas, entre ellos había un chico muy animado, era más esbelto de lo que un hombre debería de ser, con cabello un poco largo y claro, ojos color miel, el chico parecía afeminado.
Alfredo frunció sus cejas con desagrado, pues Mary se llevaba bien con ese tipo en especial, claro que todo era su propio punto de vista.
Mary nunca cambió su expresión en absoluto, Peter le hablaba y le sonreía lleno de ánimo, ella solo asentía.
- ¿Señor, quiere algo de beber? - preguntó Rodrigo.
- No es necesario. - dijo con frialdad.
Alfredo miró de pies a cabeza a Rodrigo, un tipo alto, moreno claro, cabello oscuro y ojos oscuros, Alfredo los desdeñó, pues consideraba a Rodrigo como un hombre común y corriente, se comparó así mismo, un hombre alto, musculoso, tenía piel morena debido a que le gusta hacer ejercicio al aire libre, sus ojos son grises y tiene el cabello negro puro, simplemente ese par de hombres no podían ganarle con el físico, entonces Mary tenía que fijarse en él y no en ese par de perdedores.
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Comments
Magnolia Gutierrez Martinez
Éste hombre es sencillito y carismático
2025-03-25
0
Magnolia Gutierrez Martinez
Él que persevera alcanza
2025-03-25
0
Olga Perez
así o más sencillito
2024-08-29
0