Matthew
Pasaron varias semanas , el castigo que le habían impuesto a Hannah hoy llegaba a su fin se veía feliz porque casi no se notaban los golpes que le había propinado su padrastro , podía disimularlo con algo de maquillaje haciéndolo casi imperceptible al ojo , mientras esperaba que saliera del colegio, Anna apareció de repente con su mochila colgada en su brazo derecho, vestía una falda blanca y una blusa oscura, se acercó a verme, se veía rara, extraña, como que algo le sucedía, como si algo tramaran esos ojos felinos, no me inspiraban nada bueno todo lo que salía de esta mujer.
—Matthew—Sollozo mientras secaba sus lágrimas con sus manos.
—Hey ¿Estas bien? —Le pregunte.
Negó con la cabeza—Tengo problemas, estoy muy mal—Confeso hecha un mar de lágrimas.
Levante una ceja y la mire con desconfianza lo único que falta es que me diga que está embarazada, me la corto entera y se la lanzo a los perros—Oculte mi mano derecha detrás de mi espalda y cruce mis dedos—Que no sea lo que pienso diosito—Suplique para mis adentros.
— ¿Qué te pasa? —Le pregunte directamente.
—Te... te necesito—Se me hecho encima a llorar.
Rodé los ojos y bufe con fastidio—Espera, espera... —Me despegue de la garrapata haciéndola a un lado.
—Pensé que te sucedía algo grave, haces esto solo para molestar a Hannah, lárgate—Sonreí—No me interesas.
—La pasábamos bien Matthew, ¿Por qué me alejaste? —Inquirió rabiando—Me toco el rostro y se acercó para besarme.
—Tú lo dijiste, la pasábamos bien, eso acabo, tiempo pasado, de mi vida estas Out—Le hice una seña con la mano—Largo—Ordene seriamente.
Ella me miro molesta, estaba furiosa, se alejó unos pasos al sentir mi desprecio y repulsión hacia ella.
— ¿Me usaste? —Inquirió Anna frunciendo el ceño molesta, cruzada de brazos en una postura bastante altanera.
—Así es, un poquito de esto, un poquito de aquello, jamás me interesaste solo fuiste el producto de una venganza, una deliciosa... venganza a la que tu participaste —Solté filoso, frio, mirándola a los ojos con seriedad —Yo te dije desde el primer momento que una vez que estuvieras conmigo no podrías alejarte, porque no vas a encontrar a ninguno como yo, que te toque, que te haga sentir lo que yo te hacía sentir, te dije que podría destruirte si quisiera y tu seguiste, lo tomaste como un juego, no me vengas con reclamos, eres libre, puedes buscar cualquier tipejo pero solo serán novatos pusilánimes, no vas a sentir nunca otra vez lo que es que te toque un hombre de verdad, y eso te lo mereces, mereces llevar mi marca en tu ser, no vales la pena, yo no te tomaría enserio ni por chiste después de cómo te burlaste de Frank ¿que se podría esperar de alguien como tú?— Reí en su cara—No vales nada, en cambio Hannah, tiene actitud, principios, sabe darse a respetar, es toda una mujer que cualquiera se sentiría dichoso de tenerla a su lado—Manifesté.
Me dio una cachetada muy fuerte en mi rostro haciéndome girar hacia un costado.
— ¿La verdad te duele? —Le pregunte regalándole una sonrisa a boca cerrada.
Hable frio, distante e hiriente, para que en su vida se me vuelva a acercar, tenía que poner un alto ahora mismo, o definitivamente le haría la vida imposible tanto a Hannah como a mí, me siento una porquería por hablarle así, no lo merece, pero se lo ganó a pulso.
—Un día, escúchame, un día...—Me señalo con su dedo índice acusatoriamente— te harán lo mismo y sentirás lo feo que se siente y te vas a acordar de mí, todo vuelve como un circulo, te lo juro que te vas a arrepentir por haberme dejado, me vas a suplicar de rodillas—Manifestó riendo pese a que unas lágrimas rodaban por su mejilla—Me las pagaras—Se acercó observándome a los ojos— Tú lo quisiste así.
—Vete Anna ya dijimos todo, se acabó.
Me dio una cachetada—Muérete, imbécil.
Me quede sentado en los escalones mirando el horizonte, el sol estaba algo fuerte, el cielo podía verse con nubarrones blancos.
Los niños pasaban correteando con sus padres, un perrito Pastor Alemán se acercó y me lamio el rostro, era cachorrito y muy juguetón.
—Oh pero que rufián—Rei.
Luego vi que su ama lo llamo y salió corriendo tras de ella, la cual había pasado trotando haciendo actividad física.
Nunca pensé en la muerte, tan seguido desde que Marcus murió ¿Habrá algo después de exhalar el último suspiro? ¿Cómo será mi muerte? ¿Por una enfermedad? ¿Un accidente improvisto? ¿Natural? Pienso en todo lo que dejaría si abandonara este mundo y tengo miedo, miedo de perder esto, aunque sé que no será eterno quiero aprovechar cada instante de mi hermana, de mi madre, de Hannah, quiero estudiar para poder tener un futuro prometedor con Hannah, quiero tantas cosas.
Imagine la casa con mama unos años mayor, Hannah cocinando y dos niños una parejita, un varón y una nena correteando por la casa haciendo berrinches porque peleaban por un juguete.
Sentí que me envolvieron de atrás y me besaron la mejilla—Que pensativo—Dijo Hannah— Deslizo sus manos por mi abdomen y pectorales—Lindo—Mordió mi cuello suavemente—Delicioso—Rio.
—Ah que rico—Me contuve—Cuando haces eso me enciendes, si te excedes, me excederé—Solté una risa.
—Te tengo en mis manos—Se carcajeo Hannah y trono los dedos—Así te tengo.
—Así es—Reí.
— ¿Sabías que hoy estas muy muy lindo? —Inquirió Hannah.
— ¿Sabías que me muero por comerte la boca, abrazarte y llenarte de besos? —Le pregunte.
—Mmm.
Me gire y la abraze tomándola por la cintura y la atraje hacia mí, observaba sus ojos perdidamente—Hermosa—Sonreí
Ella acomodo su cabello sueltos detrás de su oreja y sonrió.
— ¿Qué te toco hacer hoy? —Le pregunte curioso.
Ella suspiro—Limpiar y barrer todo el jardín y limpiar los salones de clases.
—Ah, divertidísimo—Reí.
—Ni te lo imaginas—Rodo los ojos y soltó un soplido de fastidio.
Hannah acaricio mi rostro y estampo sus labios con los míos, lo disfrute como nunca, había besado muchas bocas pero ninguna como la de ella, tenía algo especial, algo que la hacía única y que hacia detonar una explosión de sensaciones distintas dentro de mi ser.
Me separe de ella—Si sigues besándome y tocándome tan sensualmente, me generaras algo que no quiero decir.
— ¿Y si quiero que eso suceda? —Inquirió con picardía.
Menee la cabeza—No me tientes satanás porque estoy a nada de pecar de lujurioso.
Hannah soltó una risa—Estas en mis manos.
—Que perversa—Deslice mis labios por su cuello y mordí con suavidad—No sé si pueda resistir la tentación—Reí.
— ¡Nos vemos Miller!—Exclamo Ben poniéndose una gorra plana hacia atrás saliendo en su patineta perdiéndose en la calle.
Lo salude con la mano.
— ¿Tus cosas bien? —Pregunto Hannah—Estabas como ido hace un rato—indago observándome.
—Si...pensaba en ti, en nuestro futuro—Confesé.
— ¿Ah sí? ¿Lindo o feo? —Inquirió abrazándome.
—Hermoso.
La vi directo a esos ojos verdes, que hipnotizan—Yo... antes de conocerte no creía en esa tontería del amor, en un Romeo y Julieta que se amaran de esa forma, no creía en el término amor, no lo comprendía, pero tú con tu forma de ser cambiaste eso.
— ¿Aunque todos digan que vamos a durar lo que una dona dura en la mano de homero Simpson?—Inquirió Hannah riendo.
—La gente no sabe nada, lo que nos pasa, cuando nos miramos, quizás estén envidiosos de esta magia ¿no crees? —Le pregunte.
—Si.
—Yo...Te amo Hannah.
Apoye mi frente en la suya—Que esto no se acabe por favor—Suplique.
Una lágrima recorría la mejilla de Hannah—Matthew—Me abrazo más fuerte.
—Como no quererte con esa carita, cada día te vez más hermosa—Confesé.
Hannah vestía una campera desprendía de color negro de algodón y unos jeans azules una remera oscura de una banda de Metal, un chokers negro en el cuello.
Su cabello lacio y oscuro, su piel blanca, esa nariz perfecta y perfilada, la delicadeza de esa piel, todo me parecía hermoso en ella cada día me gustaba más y más, cada día me volvía cada vez más loco por ella.
Ella sonrió—Como no quererte siendo tan cariñoso.
Hoy tenía el auto y cenaríamos en casa de mi padre.
— ¿Tu padre, cómo es? —Pregunto Hannah.
—Meh, normal no te creas, la guapura esta toda reunida en los genes de mama.
Hannah rio—Que malvado.
Conduje hasta la casa de mi padre nos bajamos y ella observo la casa.
—Es linda ¿verdad? —Le pregunte
—Sí, ¿aquí Vivian antes? ¿Extrañas algo de aquí? —Inquirió curiosa.
—Sí, papa le compro la otra casa a mama cuando se divorciaron, esta es una herencia de mi abuela por eso la quiso retener con él en vez de venderla y lo que más extraño son las barbacoas que comíamos todos reunidos los fines de semana papa la hacía, esos días de verdad se sentía un verdadero hogar con todas las letras.
—Ya veo...
Tome las llaves e ingresamos adentro.
— ¿No hay nadie? —Pregunto Hannah.
Yo solté una risilla—No... Aquí podemos hacer cositas —Reí.
Ella me miro estupefacta, no entendía nada.
— ¿Entonces...que hacemos aquí? —Pregunto sonriendo.
—Bueno... te prepare una sorpresa—La mire y no pude evitar sonreír.
Caminamos por el pasillo, tome un ramo de rosas que Abbie me había dejado apropósito en nuestro plan sumamente planeado de antemano, se lo entregue a Hannah, lo observo como si nunca hubiera recibido un ramo.
Ella las olio—Son preciosas, me gustan mucho, nunca me había regalado flores
—Como tú. —Sonreí—Me alegro de ser el primero.
—No es un catorce de Febrero pero puedo hacerte sentir como si todos los días fueran especiales—Mencione en un tono seductor —Puedo enloquecerte con mis besos y hacerte perder la razón con solo deslizar mis dedos a través de tu hermosa piel—Manifesté sonriendo.
— ¿Ah, sí? —Inquirió con cierta picardía.
—Por supuesto, puedo sorprenderte como no tienes una idea.
La tome de la cintura, tome el control que estaba sobre una mesita y encendí el equipo de música y una canción romántica sonó de fondo.
—Bella dama ¿quisiera bailar esta pieza? —Tome su mano y la bese mirándola a los ojos, me sentía Jack de la película Titanic con su colorada, pero yo no tenía nada que envidarle a ese mequetrefe, Hannah era mil veces más sensual que Rose.
Ella soltó una risilla—Claro que sí.
Dejo el ramo sobre la mesa del Living—Enseguida las ponemos en agua—Mencione.
Coloque mi mano sobre su cintura y tome su mano la proximidad de nuestros cuerpos era dolorosa, sentía un magnetismo, quería tenerla pegada a mi toda la noche si fuera posible.
— ¿Sabes que me vuelve loco aparte de tus ojos? —Pregunte mordiéndome el labio.
—No—Dijo Hannah con la voz media ronca, luego la compuso.
—Tus labios tentadores—Confesé.
— ¿Ah, sí?
—Sí ¿y sabes que más me encanta de ti?
— ¿Qué? — Soltó una risita.
—Tranquila no tiembles, no te hare nada que no quieras—Reí.
Ella rodo los ojos sonriendo— ¿Que te encanta de mí? —Pregunto curiosa.
Me acerque más a ella—Ese cuello tentador que me está gritando, pruébame, me pones en modo vampiro succionador.
Ella soltó una carcajada—Suena tentador, señor vampiro.
Me acerque a ella, olí, roce mis labios por su cuello.
—Matthew—Dijo Hannah susurrante.
— Si, preciosa.
—No juegues así, me haces mal.
—Quiero volverte loca esta noche.
—Malo.
—Tranquila todo a su tiempo, porque te aseguro que cuando pase causare un caos en todo tu ser y desearas tenerme a cada momento, vas a pasar más tiempo desnuda que con ropa a mi lado.
Ella me miro con deseo, podía leerla, podía sentir esa tensión que desprendíamos pero contuve mis ganas para pasar a la segunda sorpresa.
—Ven— la lleve hacia el comedor tomándola de la mano.
Había una cena a la luz de las velas, plan romántico, el mantel era de un rojo oscuro, los cubiertos y platos distribuidos para que nos miremos de frente una luz tenue pero especial creaba un ambiente perfecto para una velada de amor.
—Por favor, toma asiento—Le acomode la silla, se sentó y proseguí a sentarme en el otro extremo mirándonos de frente.
Ella tenía una forma de mirar mis ojos diferente, una forma la cual me debilitaba, me hacía sentir débil, era mis más completa debilidad, mi razón y mi locura al mismo tiempo, eso en parte me ponía ansioso, esta pasión que siento me está quemando la piel por dentro de la epidermis, si por mi fuera tiraba todo los platos al suelo y la recostaba sobre la mesa para degustar lo que tanto tiempo he deseado, su hermoso y tentador cuerpo.
—Esto es fascinante—Menciono Hannah.
—Y lo que falta—Asentí sonriendo.
Descorche una botella de vino y las serví en nuestras copas.
—No hay nada como el placer de saborear un buen vino, una vez oí una frase que hablaba de él decía "El vino lava nuestras inquietudes, enjuaga el alma hasta el fondo y asegura la curación de la tristeza" este día no quiero que exista la tristeza Hannah, no quiero que pienses en cosas feas, piensa en todo lo bueno que te ha pasado, en mí, en tus deseos, en lo que quieras lograr esta noche, no hay espacio para la tristeza hoy quiero que seas la mujer más feliz , hoy quiero que pases la mejor noche de tu vida.
Levante la copa—Brindo por tu compañía, por haberte conocido, por haberme vuelto loco por ti—Mencione feliz.
Ella rio y levanto la copa—Brindo por tener tu amor solo para mí, por ser tan atento, y por ser el héroe que salvo mi vida y la de mama—Confeso con mucha felicidad.
Los cristales de las copas chocaron y ambos bebimos mirándonos a los ojos.
— ¿Todo lo planeaste tú? —Pregunto Hannah.
—Me ayudo Abbie , pero si todito yo ¿Te sorprendí?
—Mucho.
—Quiero aclararte que con ninguna chica me esmere tanto como contigo, eres especial para mí.
—Adulador
Esa mirada me quemaba, era fría pero a la vez cálida, era fuego pero a la vez era hielo, quizás el bien y el mal dentro de una misma mujer, era capaz de hacerme temblar las piernas a ese punto, me llegaba a estremecer la mujer que tenía en frente Hannah Jenkins una chica que despertaba en mi incontables locuras de amor.
Sonreí—Me enloqueces Hannah, me enloqueces. —Tome un sorbo de vino para relajar mis instintos que estaban llegando al límite, en cualquier momento saltaba como hombre lobo a su presa por arriba de la mesa y todo se iba a descontrolar.
—Mmm —me sobe el estómago—Veamos que nos preparó Abbie—Levante las cejas hacia arriba y abajo reiteradas veces.
Ella rio.
Aplaudí y una señorita vino con una bandeja, tenía un uniforme de chef y un gorrito muy mono de color blanco.
—Buenas noches ¿Cuál es la entrada? —Pregunte cordialmente.
Coloco un plato en cada lugar.
—Crema de Mejillones con manzana y cilantro—Dijo la chef.
—Abbie tiene estilo —Dijo Hannah.
—Sí que lo tiene—Asentí.
Al rato vino la chef con el segundo plato
—Salmon a la escandinava —Dijo la chef
—Sabes nunca comí pescado porque a mi padre le aborrecía—Admitió Hannah.
—Ahora puedes probarlo —Le señale el plato.
—Mmm está muy rico Matthew—Comento.
—Sí.
— ¿Quieres tomar otra cosa? —Inquirí cordialmente.
—No, el vino está bien.
—La música ¿podrías bajarle un poco?, es que no te oigo bien.
—Sí, no te preocupes.
— ¿Yo creo que tu padre ayudo en esto? —Pregunto Hannah.
—Seguramente.
—Deberías hablar con él y hacer las paces, se nota que te quiere no es como el mío, él se preocupa por ti.
— ¿Tú crees? —Le pregunte mientras jugaba con mi tenedor.
—Si—Dijo Hannah —Hazlo.
—Lo pensare.
—Me llenan de felicidad estos detalles
—Es lo mínimo que te mereces —Tome su mano, apoye la mía sobre la de ella y la apreté sintiendo sus dedos, su textura, su suavidad.
Era como sentir una corriente eléctrica cuando la tocaba, dios.
Luego la chef vino con el postre.
— ¿Disfrutaron los platillos anteriores? —Inquirió la chef regalándonos una grata sonrisa— ¿Preparados para el postre? —Sonrió.
—Si —Menciono Hannah Emocionada.
—Por supuesto—Dije esperando algo delicioso.
—Trufas de Cava y frambuesa —Nos sirvió los platos—Una lluvia de sabores en sus paladares—Menciono emocionada.
—Lo que más me gusta son los postres—Menciono Hannah mirando el plato—Esto se ve peculiar no lo he comido.
—Golosa—Mencione riendo—Yo ya quiero devorarte—Le di una mirada llena de deseo.
— ¿Cómo dices? —Inquirió Hannah con la boca llena.
—Le hablaba a las trufas, se ven... exquisitamente... apetitosas—Comente riendo.
—Si claro—Hizo un mohín y un gesto de desinterés con la mano.
—Tontita.
Ella rio.
—Nosotros nos retiramos—Menciono la chef y un cocinero que estaba en la cocina el cual no había visto.
— ¿Cuánto les debo? —Le pregunte a ambos.
—No se preocupe este servicio está todo pago—Menciono la chef retirándose—Que pasen una hermosa velada.
—Muchísimas gracias —Dijimos los dos al unísono.
Luego de cenar estábamos acabándonos la botella de vino, ya estábamos algo desorientaditos y risueños, dos tontos borrachitos tirados en el sillón.
— ¿Quieres ver mi otra sorpresa? —Le pregunte.
Hannah me miro la entrepierna y soltó una risa.
Yo solté una carcajada —No, esa no, bueno si, bueno no aun—Reí— ¿Sí o no? —Inquirí riendo.
—Está bien.
—Ven —Subimos los escalones con dificultad a las risadas.
Hannah se reía por que caminaba según ella chueco.
— ¡Esa eres tu borrachita! —Exclame.
—Ah sí soy yo ¡son mis piernas! —Soltó una carcajada.
Frene cerca de una puerta y la lleve contra la pared dándole no un beso suave, si no uno posesivo que la hiciera sentir todo lo que despertaba en mi interior. Devore esos labios, mordí, succione, introduje mi lengua dentro de su boca en un jugueteo sensual.
Paramos para respirar, ella cruzo un brazo por detrás de mi cabeza y estampo de nuevo sus labios con los míos.
Ingresamos al cuarto, ella se quedó estupefacta cuando entramos, muchas velas formando un caminito iluminando el lugar hacia la cama acompañada claro de un caminito de pétalos de color rojo.
El cuarto estaba lleno de pétalos, la cama también, había una rosa sobre la almohada, la cama estaba con un acolchado de color azul y pétalos por todas partes formando un corazón sobre la misma.
—Esto es increíble—Se dio vuelta —Es hermoso—Se tapó la boca, sus ojos brillaban a punto de soltar lágrimas de felicidad.
—Nuestra primera vez tenía que ser hermosa Hannah, inolvidable, hubiera querido mas pero el presupuesto llego hasta aquí—Reí.
Hannah me abrazo muy fuertemente—Eres increíble.
—Tú lo eres.
Se separó de mí, deslizo sus manos por mi abdomen.
— ¿Quieres hacerlo Hannah? —Le pregunte con algo de preocupación— No quiero que te sientas presionada —Bese su rostro—Si no quieres no te preocupes no me voy a enojar, me conformo con quedarme charlando sobre esa cama toda la noche, abrazarte y decirte todo lo que siento por ti.
Ella asintió —Sí, quiero.
Sonreí—Prometo hacerte feliz hoy y siempre.
Ella levanto la vista hacia mí—Matthew, yo te mentí—Confeso
— ¿Cómo? —Fruncí el ceño.
—Yo, nunca he tenido un novio ¿Cómo podría haberlo tenido con padres como los míos? —Inquirió con cierta vergüenza, bajando la vista.
Abrí mi boca en una "O" —Pero me dijiste...
—No quería sonar una inexperta estúpida...
— ¿Por qué? —Le pregunte curioso.
—Nunca me anime a llevar a nadie a mi casa, por ya sabes, mi padre.
—Shh no digas nada más Hannah—Apoye mi dedo índice sobre sus labios.
Ella sabía cómo envolverme en su completo misterio, ese misterio que la rodea, eso que me atrae tanto de ella...
Sígueme en instagram me encuentras como Danny_Perezok
Un abrazo de gol para todos los que siguen esta historia.
D.P
***¡Descarga NovelToon para disfrutar de una mejor experiencia de lectura!***
Updated 52 Episodes
Comments
Eugenia Venegas Oyarzo
espero que MATTHEW se desinfecte antes de querer estar con Hannah 😤 harta falta que le hace 😂🤣😂
2023-02-02
1