...LÍA BLOSSOM...
Aprender a vivir día con día después de dos pérdidas tan significativas en mi vida me desgarró el alma completamente. Ya no sabía cómo hacer para seguir viviendo.
Lo único que me quedaba era mi madre que estaba cada día peor, mi esposo y mis suegros. No podía contar con amigos ya que cuando todo comenzó a ir mal nadie quedó a mi lado. Allí me di cuenta de que nadie valía la pena, que realmente amigos no eran porque al primer problema me habían abandonado sin remordimientos.
Ya tenía veintidós años y me sentía destruida, completamente deshecha.
Acabé mi carrera solo para que dónde quieran que estén mis amados familiares estén orgullosos de mi y porque conseguir un trabajo me haría más fuerte, tal vez hasta me ayudara con ésta pena que quiere matarme.
Edward poco me comentaba sobre la empresa, solo me decía que necesitaba que le firmara algún papel o documento importante porque la dueña seguía siendo yo por herencia aunque él la manejara.
Cada vez que iba a la empresa los empleados me miraban con lástima. Ya sonreír me costaba muchísimo y no sabía cómo hacerlo a éstas alturas.
Entrar a la empresa me dolía porque en la oficina que era de mis padres ahora estaba mi esposo solo. Solo pensar que mi padre había muerto y que mi madre no estaba completamente en sus cabales me daba ganas de llorar. Quería irme lo más rápido de allí porque acabaría llorando sin poder controlarme.
Fui a ver a mamá como cada día. Había días donde más daño me hacía verla porque estaba completamente perdida en el tiempo. Aveces pensaba que mi padre entraría por la puerta, otras se vestía para ir a la oficina y esperaba que él la buscara pero yo no sabía cómo hacer para decirle que el no llegaría ni ahora ni nunca.
-Mamá papá no vendrá, ¿Por qué no buscas una telenovela?- preguntaba con un nudo en la garganta
-¿Cuánto va a tardar hija?
-Va a tardar mucho tiempo mamá, no deberías esperarlo- le pedía con mi voz quebrada
Había días donde estaba más lúcida y recordaba que él se había ido pero cada vez eran menos. Aveces creía que era mejor que ella no recordara nada así no sufría tanto como yo.
Después comenzaron algunos delirios y a ver cosas que solo ella podía ver mientras que yo intentaba no asustarme. Un día en particular llegué y ella estaba acariciando un perro pero no había tal animal. Aún no había diagnósticos que apoyaran ninguna enfermedad en realidad, que difícil.
Comencé a pensar que mamá sufría demencia aunque una parte de mi se negara en rotundo a pensarlo.
Cada día que volvía a casa después de ver a mamá me sentía devastada, más perdida. Sin amigos, sin mi Nana, sin mis padres, sin mi esposo que me escuchara porque era un obsesivo de su trabajo ya nada me quedaba. Estaba peor que sola. ¿Con quién podría contar al menos para darme apoyo? A mis suegros los quería pero no podría contarle todo lo que ocurría en mi interior.
Pero como siempre me equivoqué creyendo que nada podría ser peor. Llegué un día y la empleada más nueva me dijo que estaba un poco alterada ese día. Por momentos temblaba, en otros se veía mejor. Me acerqué con cuidado y ella me miró pero volvió su atención a la televisión. Después la ví rascar sus brazos con desesperación al punto de llegar a enrojecerlos y la detuve.
-Mamá basta, te harás daño, detente- le pedí y pareció funcionar
-No dejes que se muevan, ¿No ves eso?- se agitó con violencia en mis brazos
-Mami mírame, no hay nada ahí, no se de qué hablas
Ella se tranquilizó y yo respiré tranquila intentando entender que era lo que su mente la hacía imaginar ahora. Ella había estado tejiendo a dos agujas pero hasta eso fallaba por su condición ya que no podía llevar prolijidad ni mantener un punto correcto pero si la distraía no importaba.
De pronto tomó una aguja y comenzó a clavarla en su brazo derecho. Vi la sangre comenzar a salir pero ella no se detenía. La detuve y comencé a gritar para que llamen al médico de urgencia.
-Tienes que matar las cucarachas, me están caminando por dentro, míralas- Ella me decía fuera de si queriendo volver a hacerse daño, no podía dejar de llorar horrorizada
Él médico llegó y le aplicó un sedante para después poder realizar las curaciones correspondientes. Yo aún seguía en shock muy afectada, jamás creí a mi madre capaz de hacer tal atrocidad.
-Lía lo único que pienso es que ella representa un peligro para ella misma y para los demás. Siento que tiene un cuadro de demencia, las otras enfermedades no son consistentes con ella- el médico de la familia me vió con pena y me abrazó mientras lloraba desconsolada
-Tiene que haber un tratamiento- pedí con esperanza separándome de él quien negó con la cabeza
-No he visto cuadros que empeoren tanto en poco tiempo Lía pero debes considerar que ella esté en un lugar donde puedan cuidarla las veinticuatro horas del día para que no se haga daño- me aconsejó y supe que tenía razón pero yo no estaba lista para dejarla ir, no allí ni ahora
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Comments
Λlι Cαя∂ιηαlι✨ ♥️
Si, ningún medico puede ver que le pasa a tu madre, hay sapo enterrado. Y lo que más me extraña es que en ningún examen sale, ningúna medicación. Eso es extraño, este hombre debe estar, con muchos metido en todo esto. 😱😱😱😱😱
2025-03-20
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Karina Stipelcovich
El marido un maldito qué bien hizo todo para que no sospeche de él. Esa empleada que puso algo le da a la señora para volverla loca y algo hizo en el auto
2024-08-20
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Cristina Mark
uuuy esta muy buena
2024-05-26
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