Capítulo 2
Más tarde Cecilia llegó a la capital, tenían una mansión que sólo habitaban cuando iban a la capital o cuando llegaban sus hermanas de visita.
—Señorita Cecilia bienvenida.—saludaba Carmen
—Gracias. ¿Qué tal todo? ¿Cómo estás?—preguntó
—Todo bien señorita, el señor Patricio la ha estado buscando.—respondía la ama de llaves
—Si supongo es que mi celular no tiene carga, deja me pongo de acuerdo con él para mañana.—respondía Cecilia mientras tomaba asiento en el sofá para llamarlo
Después de terminar de hablar con Patricio, decidió llamar a su amiga Isis para salir de fiesta algo tranquilo. Ya que tenía la reunión temprano a otro día.
📲—claro Cecilia, pasó por ti.—afirmaba Isis
📲—Perfecto, aquí te espero.—respondió para terminar la llamada
Ese día Cecilia se puso un vestido rojo que causaría furor, ya que ella tenia un cuerpo de envidia. Se le veía hermoso. Más tarde Isis llegó por ella.
—Qué guapa te ves, amiga.—la adulaba Isis
—Tu también, cada vez más guapa.—le correspondía Cecilia
—Yo digo que es noche de Salsa.—sugería Isis
—Si, hace mucho que no sacudimos el cuerpo. Vamos.—afirmaba Cecilia mientras subía a su coche
—Claro te la pasas trabajando, pero cuéntame ¿cómo están tus hermanas, tu abuela y obvio margarita?—preguntaba
—Todas están bien, mi hermana Vanessa llega antes del cumpleaños de mi abuela. Espero que también lo haga Rebeca.—respondía Cecilia
—¿ya tienes novio? O todavía sigues esperando al príncipe azul.—pregunta incómoda
—Tienes razón, solucionare mi vida sentimental este año. La verdad no he conocido a alguien que llame mi atención.—respondía con toda honestidad
—Deja de ser tan puritana, aunque sea disfruta las mieles del deseo. Después de todo eres independiente y millonaria. Así que tienes total libertad.—la aconsejaba a dar ese paso
—Me convenciste busquemos chicos lindos.—respondía Cecilia sin embargo no se sentía segura de esa decisión
Llegaron a mamá rumba, estaba lleno como de costumbre. Había muchachos de diferentes partes del mundo en ese lugar se bailaba salsa. Cecilia tenía una personalidad fuerte e imponente eso la volvía más interesante para los hombres. Cecilia se percató cuando estaba bailando con un chico con acento colombiano que desde la mesa del fondo una mirada se clavaba en ella. Era un hombre como los mismos dioses del Olimpo, no sabía si eran los tragos que llevaba o que al verlo le provocaba, sus latidos se iban de cero a mil. Agradeció al colombiano por el baile y volvió a su mesa.
—Me siento tan bien, me hacía falta salir de mi rutina.—decía mientras le daba un trago a su bebida
—No entiendo porque no te has ido de la hacienda para conquistar el mundo.—le decía su amiga mientras tras terminaba su cigarrillo
—Es legado de mi familia, además amo lo que hago. Disfruto mucho de ello, sabes que me encanta estar con mis madres.—aseguraba Cecilia
—Cambiando de tema ¿Ya viste al chico de la mesa del fondo?, no te ha quitado la mirada desde que llegamos.—mientras hacía una seña discreta para que Cecilia volteara
—¿Debería de invitarlo a bailar, no crees?
—Eres una atrevida, me encanta la idea ve por el amiga.—la animaba Isis
Cecilia estaba apunto de ponerse de pie, cuando el chico misterioso ya estaba parado junto a su mesa.
—¿Bailamos?—preguntó el dios del Olimpo
—Si—respondió Cecilia sin aliento
Cecilia sentía una corriente eléctrica que recorría todo su cuerpo, él era muy atractivo. Bailaron varias veces durante la noche, Cecilia estaba algo tomada, pero a la vez se sentía atraída por el hombre misterioso. El la besó y ella sentía que él corazón se le saldría del pecho, ella quería más.
—Besas muy rico señorita, me llamo Said. ¿Y tu?—preguntó
—Me llamó Cecilia, debo decirte que eres muy atractivo.—respondió
—Tú demasiado hermosa. ¿Puedo invitarte a mi departamento a tomar un trago?
-Si, vamos.—en verdad estaba tomada, sin conocerlo se había ido con el, algo demasiado imprudente
Ambos salieron del lugar, Cecilia no había notado que los acompañantes que traía no eran sus amigos eran su chofer y sus escoltas. Ya estando en la camioneta comenzó a besarla, ella le correspondía. Pero el noto algo diferente en ella, sentía el temblor de su piel como cuando tocas a una mujer por primera vez. Eso le intrigaba aún más.
Llegaron al penthouse de Said, ella se le colgó del cuello y comenzaron a besarse apasionadamente.
Él la cargo hasta su habitación, mientras ella lo llenaba de besos. El bajo el cierre del vestido para dejar al descubierto sus senos, él los besaba y Cecilia no podía dejar de soltar sus gemidos. Said la recostó en la cama y le terminó de quitar el vestido descubrió que traía un liguero demasiado sexy, eso lo volvió loco. Era la mujer más sensual que había tenido en sus brazos. Cecilia sentía su sangre hervir, ya era tiempo de que conociera las mieles de la pasión. Así que solo se dejó llevar.
Said comenzó a besar todo su cuerpo, su piel era tan suave y su aroma a flores era embriagador. Ella estaba lista para que la hiciera suya, el se colocó encima de Cecilia, se miraron fijamente. Ella exclamó:
—Se gentil, es mi primera vez.—
Said sonrió la besó y poco a poco se introdujo dentro de ella, la embistió lentamente hasta que ella dejara de sentir dolor. Él era el primer hombre en la vida de Cecilia, eso lo hacía sentir importante. Así que poco a poco la embistió hasta que ambos llegaran al máximo placer. Cecilia gemía y Said no dejaba de embestirla sobre todo de probar sus senos, los lamía, la mordía a él le gustaba como se movía. Ambos llegaron al borde de la pasión.
Said se recostó en la cama junto a Cecilia, la abrazó y se quedó mirando a esa mujer tan bella. No sabía quién era y cómo llegaron hasta su habitación, él sentía que algo más los unía.
Casi al amanecer, Cecilia despertó abruptamente, solo para observar Said al lado suyo. No fue un sueño realmente ella había tenido intimidad con un hombre. Miro el reloj que estaba aún lado, era hora de volver. Así que se levantó cuidadosamente se puso su vestido y se llevó los zapatos en la mano. Salió cuidadosamente del penthouse, pero había alguien en la puerta. Ella ya había mandado su ubicación a Carmen para que enviara por ella.
—Señorita ¿a donde va?—preguntó el guardaespaldas de Said
—Debo irme ahora, ya pedí un taxi. Me debe estar esperando abajo. No se preocupe su jefe está dormido. Quiere revisarme solo traigo mi celular y mi ropa.—respondía Cecilia
—Está bien le abriré el ascensor, que le vaya bien.—se dirigió a ella de una manera cortés
—Gracias. Nos vemos.—se despidió
Cecilia iba en el ascensor recordando el momento y se sonrojaba. Llego hasta el lobby, después de unos minutos se encontró afuera con su chofer.
—buenos días señorita Cecilia, Carmen le envío su abrigo.—saludaba el chofer
—Gracias Jose, vamos a casa.—daba la orden
Carmen era la ama de llaves y administradora de la mansión en la capital, Cecilia se quedó dormida durante el trayecto. Llegaron a su casa y entró de inmediato para tomar un baño para salir a la reunión. Era imposible para ella concentrarse después de aquella noche, lo bueno es que no volvería a ver a Said o por lo menos eso pensaba ella.
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Comments
PATUBELA
Guardarse tanto tiempo para luego regalar el tesorito a un extraño en una noche de copas una noche loca?? En serio te pasas Ceci...de veras!!! 🤦🏻♀️🫢
2024-12-15
5
Michell
Eso no se hace es demasiado inseguro
2024-02-22
3
Miraval 💃🇨🇴🇨🇴🇨🇴🇨🇴🇨🇴
Que mentalidad tan frívola, salir a beber, embriagarse y tener sexo con algún desconocido sin cuidarse, menos mal es una novela 🤭🤭🤭🇦🇲.
2023-11-26
4