Capítulo 19

—No volteen, pero el director y el profesor de Inglés vienen hacia acá —habló en voz baja Barbara para que la horda de féminas que estaban a su espalda no escucharan.

Antes de que la pelinegra pudiera voltear una voz suave irrumpió —. Valery, ¿Quieres bailar?

—Yo....eeeh...—respondió casi atragantándose.

~{!Ay mamita, ¿Qué hago?}~

Dió un vistazo rápido a su hermana y amiga, quienes por supuesto con sus miradas la alentaban a aceptar.

~{¿Qué más da? esta es tu noche Val}~

—Esta bien —se levantó y tomó la mano que Aiden había extendido para ella. Podía sentir cómo las miradas llenas de celos se clavaban en su espada, sobre todo la de cierta siliconada.

Un cosquilleo se acrecentó en su estómago, y con una sonrisa nerviosa caminó junto a él hasta la pista de baile.

Aiden se posicionó frente a ella, tomó su cintura y susurró en su oído —. Estás preciosa.

Val tragó saliva con difícultad y con un hilo de voz habló —. Gracias, tu te ves muy bien.

No podía negar las infinidad de cosas que sentía con el toque de sus manos, sentía el calor de su piel traspasando la fina tela de su vestido.

Ya no recordaba la última vez que todo su interior ardía con fervor. Richard, los últimos años, cumplía con su papel de esposo, más no le hacía el amor como un amante locamente enamorado.

Únicamente depositaba su semilla en ella y se marchaba, sin importar si Valery había alcanzado el clímax. Daba igual, pues el placer se lo daba a muchas otras.

Una nueva canción se escuchó en cada rincón del lugar, Aiden sonrió como un lobuno y un extraño brillo se filtró por sus pupilas, bajó su mano hasta la espalda baja de ella —. Baila conmigo Val —su voz ronca y profunda transmitió una corriente eléctrica en sus temblorosas piernas, lo que la llevo a poner sus dos manos sobre su duro pecho para evitar caer al suelo.

—Debe dejar de hablarme así director.

Este levantó una ceja y sonrió con picardía —. ¿Porqué?... ¿Sientes lo mismo que yo?

La pelinegra abrió los ojos como plato —. ¡¡¿Qué?!!

—No soy un niño Valery, soy un hombre que sabe lo que quiere y va por ello. Y yo te quiero a tí.

La música continuaba sonando y ellos eran la única pareja que no se movía.

Consternada y pálida era su expresión, ¿Qué es lo que acababa de escuchar? ¿Qué la quiere a ella?

Su corazón martillaba con fuerza dentro de su pecho con tal declaración. Mentiría si dijera que aquello no le provocó nada. Por qué la verdad es que sentía como en una montaña rusa experimentando miles de cosas a la misma vez.

Aiden aún con la mano en su espalda la impulso a moverse al son de la música, sus cuerpos estaban unidos y se movían en perfecta armonía.

Quién los viera pensarían que son una pareja indudablemente única.

Valery mantenía su mirada fija en los ojos de él, su mente maquineaba preguntas sin respuestas. Interrogantes que necesitaban ser contestadas.

—Pero...¿Porqué yo?

El castaño esbozo una radiante sonrisa bajo las múltiples luces de colores —. ¿Porqué no?

—Digo...tengo hijos.

—¿Y eso que? —contestó él sin titubear.

Val abrió sus ojos, ~{¿Acaso no le importa? ¿No se da cuenta que somos un pack?}~

—Estoy casada —añadió fijando sus ojos en algún punto lejano del club.

Aiden soltó una profunda carcajada —. No mientas Valery, se que estás en proceso de divorcio.

—Traicionera—masculló pensando en Alba.

—Lo más importante para mí es saber si aún lo amas. Si lo haces, prometo alejarme y dejarte en paz —hizo una pausa en la que ambos corazones latían cuáles caballos desbocados. Puso su mano bajo el mentón de ella y alzó su rostro, quedando a solo un centímetro de rozar sus labios —. Pero si no, te seguiré y te conquistaré. Tu amor y tu corazón serán mios, y me perteneceras así como yo a tí. Si me das la oportunidad, descubriremos juntos lo que es ser amado de verdad.

El tiempo se detuvo, eran solo ellos y nada más.

La mirada de ella brillaba, así como la de él —. ¿Porqué yo?

Aiden beso su frente con cariño —. Desde que entraste a mi oficina no he podido dejar de pensar en ti, te busco en cada recreo, en cada momento, cada día. Me intereso por como estas, si te tratan bien, si estás cómoda—beso su mejilla —. Siempre me pregunté que era el amor a primera vista, creí que era una estupidez, hasta que te vi. Dime qué estoy loco, pues creo que lo estoy, pero por ti —acarició su mejilla —. Si crees que por ser madre y una futura divorciada eres menos, estás equivocada, no te hace perder tu valor como mujer. Al contrario, eres una guerrera que ha demostrado salir airosa de una situación sumamente difícil. Dame la oportunidad.

Valery paso las manos por su nuca y acarició su cabello —. No lo amo, si te soy sincera creo que deje de hacerlo hace mucho. Mantuve la fé en nuestro matrimonio por los niños —frunció los labios—. No voy a negar que me haces sentir muchas cosas, sin embargo aún no logro identificar que siento exactamente por ti. Puedo darte la oportunidad de intentarlo, más no te aseguro que me enamore de tí, ¿Quieres correr el riesgo?

—Si.

—Pero, ¿Estás seguro de lo que me pides?, no estoy sola, tengo dos hijos que amo con mi vida, y jamás haría nada que les hiciera daño.

Aiden bajo su rostro y dejo un beso húmedo en su cuello —. Lo estoy, estoy muy seguro.

Val entrecerró los ojos —. ¿Y la siliconada que te tenía muy bien agarrado del brazo el otro día?

Este se carcajeó —. ¿Celosita?.

—No te creas director.

—La verdad es que estoy a punto de despedirla, hace mucho que se toma la atribución de hacer esas cosas, y ya me tiene cansado. Si tú me dices que la despida, yo lo hago. No arruinare está oportunidad por nada.

—¿Enserio? —abrió la boca.

—Claro que si.

—No seas tontito, jamás te pediría que hicieras algo así, no soy quien.

El castaño rió y fijó sus preciosos ojos en su boca, deseoso por probarla.

Sus rostros se acercaron cada vez más, sin dejar de mirarse con anhelo.

Aiden se inclinó a ella y la besó con suavidad. Esta cerró los ojos y se dejó llevar, extasiada por el escalofrío de placer que recorría su cuerpo.

El contacto es suave al principio, pero luego, sus lenguas entrelazadas exigían más, demandaban más. Aquel beso se volvió intenso, hambriento, con sus corazones aleteando como pájaros ansiosos.

Se separaron por falta de aire, sus miradas brillaban de emoción, y una agradable sensación de paz calentaba sus pechos.

—Después de este beso no puedes decir que no eres nadie para mí —Aiden besó su mejilla.

Valery acarició su cuello y entrelazo los dedos en su cabello —. Entonces no permitas que esa mujer se vuelva a acercar a ti.

—Lo prometo —inquirió con una sonrisa que probablemente no se le borraría en lo que queda de noche.

Val soltó una risilla y miró a su lado.

—¿Ellos no son Daniel y Sofi?

—Si, ¿Ella es tu amiga?.

—No, es mi hermana.

—¡Oh!, lamento decirte que ella no volverá a casa esta noche.

—Lo sé, lo siento por tu amigo, no sabe en dónde se ha metido.

—¡¿Qué?! —la confusión en el rostro se Aiden era evidente.

Más populares

Comments

María Elena Cisneros Martínez

María Elena Cisneros Martínez

me gusta no se dejó

2025-02-01

0

Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz

Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz

Que lindos /Angry/

2025-03-19

0

Martha Cárdenas

Martha Cárdenas

aa que genial jajajaja

2025-03-15

0

Total

descargar

¿Te gustó esta historia? Descarga la APP para mantener tu historial de lectura
descargar

Beneficios

Nuevos usuarios que descargaron la APP, pueden leer hasta 10 capítulos gratis

Recibir
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play