Capítulo 6

...POV Richard...

Muevo el vaso de lado a lado, esperando que el barman se digne a llenar mi copa.

—Veo que empezaste sin mí—dice Leo al llegar, toma asiento en la banqueta que está a mi lado —. ¿Qué te pasó ahora?

Frunzo los labios fastidiado. Me pregunto cuánto demorará el alcohol en hacer efecto.

—Se quiere divorciar.

—¡No me digas! —elevó ambas cejas —. Bastante se tardó.

Lo fulmino con la mirada, y no entiendo por qué carajos es mi mejor amigo.

—Déjate de tonterías, esto es serio.

Leo resopla, levanta la mano e indica al Barman que le sirva un trago.

—Está bien, dime, ¿Que hiciste para que se quiera separar?—bebe de su copa y me mira sin expresión alguna.

Suelto un suspiro —Me encontró follando con la hija de mi jefe.

A Leo casi se le cae la mandíbula.

—Y eso no es todo. ¿Recuerdas que Valery era la mejor en Boxeo, pero luego del nacimiento de Héctor dejó ese deporte?

Asintió expectante, como si esperara el resultado de un partido de fútbol. Ignoro la expresión de su rostro porque ahora mismo necesito desahogarme.

—Me golpeó Leo, me golpeó. A mí y a ella —la vergüenza me hace sonrojarme, bebo el contenido de un sorbo y apoyo la copa en la barra esperando que me lo vuelvan a llenar.

El muy maldito me mira con ojos abiertos debido a la sorpresa, y luego echa a reírse a carcajadas. Lo hace tan fuerte y con tantas ganas que la gente nos mira como si además de borrachos, estuviéramos locos.

Me llenan la copa y vuelvo a beber mientras espero a que mi supuesto mejor amigo se calme.

Maldita la hora en la que lo llame.

—Eres un idiota Richard.

—¿Qué?—vuelvo mi rostro incrédulo—. ¿Que dices?

—Que eres un idiota, un imbécil. Siempre te dije que ella era demasiado mujer para ti. Y ya ves que es verdad.

Las ganas de golpearlo me nublan los sentidos, intentó levantarme pero me mareo al instante. Leo pone la mano sobre mi hombro, y me mantiene sentado.

—Calmate. Soy tu amigo y es mi responsabilidad decirte las cosas. Te lo advertí, muchas veces. Te dije que dejaras de engañarla, que no se lo merecía. Tienes una familia Richard, no es un juego.

—Pero yo la amo.

—¿Amarla?, no, no la amas. El amor no hace el daño que tú has hecho. Debiste haberla dejado sola.

La rabia crece a cada segundo, y sin poder evitarlo suelto la pregunta que por años me ha carcomido —. ¿Para que?...¿Para que tú la hubieras conquistado?, ¿Acaso eso querías?

Leo apartó la mirada rehuyendo mis ojos, su silencio dice más que las palabras, y confirma todas mis sospechas.

—Vete.

Me mira con confusión, se que me quiere decir más, pero se contiene.

Tampoco quiero escucharlo.

–Dale el divorcio, y déjala en paz —me mira por última vez y se levanta para irse.

No le respondo, porque si le digo que jamás le daré el divorcio se que es capaz de partirme otro diente.

Reposo mis codos sobre la barra, dejó caer todo mi peso y dejo que mis pensamientos fluyan.

Visualizo a la mujer que estuvo frente a mi, horas atrás, y no lo puedo creer.

¿Era ella Valery?

Si no lo hubiera visto con mis propios ojos, no lo creería.

¿Dónde está la esposa tonta y sumisa que creía todas y cada una de mis mentiras, por muy estúpidas que sean?

Porque lo que veo es una mujer que alzó la voz, que se levantó y fue capaz de enfrentarse a mi.

Quizás podría merecerlo, pero ¿Quién puede culparme?, soy un hombre, tengo necesidades.

Valery siempre estaba cansada, y para ser honesto, no me encendía la pasión. Durante un tiempo subió de peso, y su ropa de dos tallas más, no le ayudaba en nada.

Cada vez que la veía desnuda, me causaba repulsión su cuerpo con estrías, eran horribles, parecía que un tigre arañó su abdomen.

No me apetecía tocarla, menos aún, hacerle el amor.

Estoy en mi derecho de satisfacer mis necesidades con otras.

Además, no fue algo que yo empecé, fue culpa de mi ex compañera de trabajo, hace cinco años. A la descarada siempre la sorprendía mirándome, y cada vez que podía buscaba el contacto conmigo, tocaba mis manos, mis brazos e incluso mi pecho.

La gota que rebosó el vaso fue cuando luego de una cena—entre compañeros de trabajo—nos quedamos solo ella y yo. Cómo soy un caballero me ofrecí a llevarla a su hogar.

Me invitó a entrar para tomar un café, y yo acepté, de un momento a otro la tenía encima mío dejando besos húmedos en mi cuello, acarició mi entrepierna y todo se descontroló.

¿Qué puedo decir?

Ese huevito quería sal, y yo se lo di.

Después de eso, fueron muchas las veces que me iba a su casa. No la quería, solo me satisfacía. Ella tampoco exigió más ya que sabía que estaba casado.

Éramos, ¿Cómo decirlo?... Amigos con derechos.

Fue la primera mujer con la que engañe a Valery, pero no la última.

Vinieron una tras otra, sentí que abrí la caja de pandora, y todos mis más oscuros deseos los satisfacía con otras.

Unas más jóvenes, e incluso unas señoras, por supuesto bien dotadas.

¿Quién diría que las mayores podían ser tan candentes?

Pero ahora todo se fue al carajo, Valery me descubrió, y me pidió el divorcio.

No puede hacer eso, no lo voy a permitir, no me puede dejar, no lo merezco. Le he dado una casa, estabilidad económica, y dos hijos. Todo lo que ella siempre quiso.

Debería estar feliz de no estar trabajando como el resto de las mujeres, solo se queda en casa, lava mi ropa, me sirve comida, y se ocupa de los niños.

¿Qué más quiere?

Está loca si cree que la dejaré ser libre. Es mi esposa, no tírare a la basura diez años de relación.

Con respecto a los niños… la verdad es que yo nunca quise ser padre. El embarazo de Héctor me tomó por sorpresa, fue una época en la que aún no terminaba mi carrera.

Abortarlo no era una opción, fui criado por padres conservadores.

Y Lily a pesar de ser planeada, se que no podría estar a mi lado.

Si soy sincero, no soy un padre cariñoso. Tampoco lo fueron conmigo, no puedo dar algo que nunca he recibido. Por esa razón deje la crianza en manos de Valery.

No lucharé por quedarme con ellos, ¿Qué haría yo?. No, definitivamente no, es responsabilidad de ella, no mía.

Dejaré que crea que es libre, porque si piensa que permitiré que otro hombro la toque, está equivocada.

...Yo la hice mujer, es mía....

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Comments

Verónica Bustos

Verónica Bustos

realmente es un macho ,pero macho menos,tiene un concepto del hombre muy errado ,ya que el echo que demuestre afecto a su familia no lo hace menos hombre al contrario lo enaltece ,en cambio el echo de andar de falda en falda solo demuestra lo inseguro que es .

2025-02-10

0

Delia Alonso

Delia Alonso

Siempre el mismo pensamiento de poder sobre otra persona......se aprecia lo que se tiene cuando se pierde

2025-01-19

0

Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz

Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz

Eres un maldito desgraciado y aun así pretendes controlarla

2025-03-19

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