Sin embargo es inevitable desear una escapadita, un relajo o algo por el estilo.
De repente la ampolleta de mi mente se enciende mientras veo a Sofi, me fijo en su maleta, y se que se quedará unos días con nosotros. También se que si le pido que me vea a los niños para tener un momento a solas con Richard aceptará con todo gusto porque ama a sus sobrinos. Tanto así que diariamente se veían por medio de videos llamadas.
Se que puedo pedirle su ayuda para tener momentos íntimos con mi esposo, no es que no los tengamos, pero nada se compara con tener una velada romántica, o una ida a un hotel.
Sonrio con la mirada perdida, de solo imaginarme a los dos solos, me quedo embobada.
—¿Valery? —jalonean mi hombro —. ¡Valery!
—¿Ah? ¿Qué? ¿Qué pasa?.
—Pasa que te estamos hablando mujer. ¿Estás en otra o que? —me pregunta Sofi.
Me río nerviosa y observo a los tres intercaladamente —. Estaba pensando.
Mis niños se encogen de hombros y Sofi me mira detenidamente subiendo las cejas de arriba a abajo.
Le lanzó una patada por debajo de la mesa. Ni fuerte ni tan suave, lo suficiente para que deje de insinuar frente a los peques.
—¡Auuch! —me mira enojada, se cruza de brazos y me saca la lengua.
Ya se le pasara.
Miro el reloj que está en la pared y veo que faltan pocas horas para que Richard salga del trabajo, si quiero salir con él, debo hablar pronto con ella.
—Niños—ambos levantan sus caritas hacia mi.
—Necesito hablar con la tía, ya que terminaron de comer, retiren sus platos y vean un poco de televisión en lo que hablo con ella.
—Si mami—responden al unísono, tomaron sus platos, servicios, y se retiraron.
—¿Y bien? —pregunta Sofi.
—Necesito pedirte un favor.
—Soy todo oídos, suéltalo…
Sonrío de oreja a oreja —. Necesito que veas a los niños está tarde y noche. Quiero salir con Richard, pensaba en ir a buscarlo al trabajo, para ir a cenar y luego —me acercó a ella y susurro—. Ir a un hotel, tu sabes… de esos que tienen jacuzzi —le guiño un ojo.
Mi hermana me mira sorprendida y suelta una estruendosa carcajada —. No sabía que tenías esos gustos… mmm me gusta. Me encanta que vuelvas a ser esa Valery que se perdió en el camino. Por supuesto que cuidare de los niños para que disfrutes con ese zángano bueno para nada.
Junto mis cejas disgustada —. Sofía, ya, no empecemos. Tú sabes cuánto lo amo, es el padre de mis hijos.
Cruza los brazos y resopla—. Lo sé, lo sé, pero eso no me hace aceptarlo ni menos aún quererlo. Simplemente lo mastico pero no lo trago. Odio que hayas perdido tu esencia, que ese maldito te tenga aquí, encerrada, como si no tuvieras derecho a tener una vida más que estar de dueña de casa.
Ruedo los ojos, pensando que está es una vez más de las miles de veces que me ha dicho lo mismo y mi respuesta será exactamente la de siempre —. Fue mi decisión, y estoy feliz con ello.
—¡Aggggr! —gruñe como si fuera un animalito, la amo, pero es mi hermana menor, y por lo tanto mi deber es cuidar de ella, no ella de mi.
Vuelvo a mirar la hora, me levanto nerviosa y le digo —. Voy a bañarme, te encargo a los niños por favor, que no vean televisión más de una hora por favor.
Asiente mordiéndose la lengua porque se que quiere darme una plática larga, honestamente no lo necesito.
Subo rápidamente a mi habitación, abro el armario, y niego con la cabeza al darme cuenta que no tengo casi nada de ropa decente para salir.
Nota mental: Debo comprarme vestidos.
Comienzo a rebuscar entre las prendas que están colgadas hasta que doy con un vestido que tiene más de diez años, es negro, con cuello alto y parte de los hombros descubiertos, tiene unas pinzas en la cintura que hace que se acentúe, y su largo es hasta la pantorilla. Es sexy y elegante a la vez. De esa clase de vestidos que dejan ver, pero a la vez no, provocando a usar la imaginación.
Definitivamente le encantará.
Tomó una toalla y entro a la ducha, canto una canción mientras me imagino la noche de pasión que tendremos juntos, siento como el agua tibia baja por mi rostro, de pronto escucho el tono de llamada de mi celular, sin embargo lo dejo sonar, no es momento de salir a contestar, si es urgente, me llamarán nuevamente.
Al terminar de lavarme el cabello salgo de la ducha. Me secó por completo y voy a vestirme.
Me siento en la cama cuando mi celular vibra, lo tomó y veo que es un mensaje de Richard. Me ha llamado tres veces y por consecuencia dejó un mensaje.
"Valery tengo una reunión importante, llegaré tarde a casa, no me esperen".
Frunzo el ceño, ¿Una reunión?, ¿De nuevo?, ya van cuatro reuniones seguidas en lo que va de la semana, ¿Acaso están abusando laboralmente de él?, de solo pensarlo me entra un coraje.
No le respondo, ya que el plan que tengo en mente resultará aún mejor de lo que imaginé.
Voy a su trabajo, lo espero a que termine la reunión, y lo invito a comer. La guinda de la torta es una noche de pasión en un hotel, ideal para que pueda desestresarse y liberar malas energías.
Pegó un gritito de emoción.
Me levanto de la cama más que feliz, me pongo el vestido y me miró al espejo.
Abro la boca anonadada ante lo que veo.
¡Diablos Valery! ¿Dónde estabas oculta?
El vestido se ciñe a mi cuerpo acentuando mis curvas. Por Dios, había olvidado las caderas que me gastaba. Y es que cuando me volví dueña de casa a tiempo completo, los vestidos, blusas coloridas, y jeans ajustados pasaron de lado dando lugar a las poleras anchas y pantalones sueltos. Por qué honestamente, es mucho más cómodo que estar apretujada.
Suspiró y pienso que tal vez debería preocuparme un poco más de mi.
Pero Richard nunca me ha dicho nada, es más, me insta a ocultar mi cuerpo, como si le avergonzara, ¿Será que no quiere que muestre la celulitis o estrías que llevo?, sacudo la cabeza ignorando aquel pensamiento, las estrías son las marcas que me recuerdan las hermosas vidas que traje a este mundo. Y eso jamás, jamás me avergonzara.
Son solo ideas locas mías.
Continúo observandome, admirando la belleza que definitivamente no he perdido, por mucho tiempo que haya pasado. No es para tanto, solo tengo treinta años.
Veo mi busto, es increíble el cambio, de un sostén sin relleno, a uno que realmente te las realza, ¡Cielos!, parece que me hubiera puesto implantes.
Pase de copa C a copa D, y es que siempre he sido voluptuosa, pero nunca use los brasier con relleno que me regalaba Sofi, me daba mucha vergüenza que vieran mi delantera.
Ahora, a esta edad, me enorgullece.
Busco entre mi zapatos, y optó por unos botines café… para complementar el look me pongo un cinturón en la cintura igualmente café con hebilla dorada.
Me siento en el tocador, y me maquillo para luego ondular mi oscuro cabello.
Cuando termino, tomó de mi pequeña cajita de terciopelo roja un collar de doble cadena con un dije redondo.
Me miró por última vez y sonrió coqueta, el que quiere puede.
¡Y yo si que quiero!.
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Comments
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Por lo menos te quieres un poco, si te encuentras hermosa, ojalá resulte todo bien
2025-03-19
0
Calo
esta bien que te quedes en casa y no teabajes pero una arrgladita no le cae mal a nadie. Hoy se quitará la venda de los ojos y te dolera saber todo lo que diste , te humillaste y justificaste a es patán no valio la pena
2024-09-12
3
Maria Fuenmayor
Por fin se va a enterar que esposo no es tan fiel como ella pensaba.
2024-09-06
1