Capítulo 15

* Georgina.....

Salí rápidamente de la hacienda por la parte de atrás con la ayuda de Aghata; que me fue a advertír que mí supuesto papá había llegado, no me atreví a preguntar cómo se dió cuenta que yo no era la verdadera Gina Pastori, lo importante es que me ayudó a salir de ese lugar.

Llegué a la entrada de la hacienda, pude salir sin ser vista pues el guardia que estaba en la portada, entró a la hacienda pues había una discusión, cuando iba caminando en la carretera se me acercó un auto, me pitó y al mirar hacía el conductor me habló.

- Sube.

Seguí caminando y no le hice caso y volvió a hablar.

- Aghata me pidió el favor que te llevará a Florencia, sube, te voy a ayudar a huir.

Ahí si supe que ese chico estaba ayudándome por petición de Aghata, me subí y al llegar a Florencia me dejó en una posada cerca al aeropuerto, le dí las gracias, no me quiso recibir dinero, entré y me registré en la recepción, use mí verdadero nombre, ya no había caso que me esconda más, si él quiere buscarme para que pague por lo que hice, me encontrará fácilmente.

A las 5 de la mañana salía mí vuelo a mí nuevo destino, todo el tiempo pensé que Angelo me vendría a buscar, miraba a todos lados a ver si lo veía, ja que ilusa, Angelo me debe estar odiando y no lo culpo, es lo que me merezco por mentirle.

Ya en el avión rumbo a Colombia empecé a sentirme mal, sentía náuseas y no quise comer lo que dieron en el vuelo, es la primera vez que viajo en uno, y los nervios me estaban pasando factura.

Decidí no volver a Sermoneta y más bien buscar a mí papá, la última vez que hablé con él me dijo que había estado enfermo, que cuando lo iba a visitar que me quería ver antes de morirse, que yo sabía que él no podía volver a Italia, pero siempre le tenía algo de rencor por haberme abandonado por otra mujer, cuando yo apenas era una niña de casi 3 años. Aunque el siempre estuvo pendiente y me enviaba algo de dinero, lo dejó de hacer cuando cumplí los 18 años, pero la verdad es que de lo que mandaba no veía nada, pues mí alcohólica madre se lo gastaba en ella y no en mí.

Llegué a Bogotá después de 9 horas de vuelo, allá ya eran las 8 de la noche, cuando estaba haciendo la fila del taxi afuera del aeropuerto un chico se me acercó a hablarme, ya lo había visto antes, pues viajó en mí mismo vuelo desde que salí de Florencia, él me habló en español y es muy poco lo que le entendía, aunque mí papá es colombiano no aprendí mucho el idioma, sólo lo básico, yo era muy pequeña cuando él se fue.

- No hablo mucho español. - Trato de ignorarlo, me da miedo que estando en un país que no conozco me pase algo por hablar con desconocidos.

- Entiendo, yo hablo italiano. - Que suerte la mía, me encontré con una italiana, jajaja, empecé a hablarle en italiano para que me entienda. - Te preguntaba que para donde vas, para saber si podemos usar el taxi como colectivo si vamos para la misma localidad.

- Voy para Chapinero. - Habla italiano, será más fácil comunicarme con el.

- Que casualidad, yo también. - veo que se siente intimidada con mí presencia.

Ya me tocaba abordar el taxi, pues había llegado de primera en la fila, lo pensé bien y decidí irme con él.

- Y a qué parte de chapinero vas? Le pregunté mientras me subía al auto.

- Para Santa Porciúncula. - Veo que se sorprende.

- Sube, yo también voy para allá. - Inmediatamente se sube al taxi conmigo.

Le doy indicaciones al taxista de que vamos a Santa Porciúncula y le doy en un papel la dirección a donde me debe llevar.

- Gracias, y como te llamas? - se ve simpática la gordita.

- Georgina, y tú? - Ya que más da preguntarle su nombre, la verdad no creo volverlo a ver.

- Julián, y a qué vienes a Colombia, pues, si se puede saber. - Espero que no piense que soy un entrometido.

- A buscar a mí papá, no lo veo desde que tenía casi 3 años y quisiera visitarlo, la última vez que hablamos me enteré que estaba muy enfermo. - Si que es metiche jajaja.

- Que triste, bueno, espero que lo encuentres y este mejor de salud. - le digo sinceramente.

- Si, eso espero, estoy muy ansiosa por verlo. - Está simpático el chico.

Cuando menos pensamos el taxista paró avisándonos que habíamos llegado, es una casona antigua pero en muy buen estado.

- Está es la dirección a qué vienes? - Le digo sin creerlo, estamos frente a mí casa.

- Si, es la que me había dado mí papá para cuando me decidiera visitarlo. - Me mira sorprendido.

- Que casualidad, está es mí casa, y tu papá no se llamará Oscar Rivera? - Si me dice que si, mí papá tendrá que darme muchas explicaciones.

- Si, porque preguntas, lo conoces? - Será un sobrino de mí papá?

- Que si lo conozco? es mí papá!!!. - Se sorprende al igual que lo estoy yo.

- Mira, más bien entremos a la casa, si es así, entonces tenemos mucho de que hablar, sobretodo porque no sabía que tenía un hermano, y por lo que veo tampoco sabías de mí existencia. - Esto es de no creer.

Julián entró conmigo a la casa, su mamá salió a saludarnos, estaba feliz de ver a su hijo y se quedó mirándome.

- Hijo, que alegría verte y está señorita quien es? sigan, sigan....Oscar!! llegó Julián. - Está señorita se me parece a alguien, quien será, primera vez que Julián trae a una mujer a la casa.

La señora nos guió hasta la sala, allí había un señor acostado en un sofá, viendo televisión, me imagino que es mí papá.

- Mamá, papá, les presento a Georgina.... mí hermana. - En el momento en que dije que era mí hermana, mí papá volteó a mirarnos, empezó a llorar, con dificultad se paró del sofá y estiró sus brazos.

- Hija que alegría, ven dame un abrazo. - Mi hija, la que abandoné hace 23 años a la fuerza, está aquí conmigo.

- Hola papá, como estas? - Correspondí su abrazo y lágrimas salían de mis ojos sin control.

- Bueno mí niña, un poco mejor, me hacen diálisis cada 2 días, y en espera del transplante, pero ahí me voy sosteniendo. - No vale la pena decirle mentiras, no es sino verme y darse cuenta que estoy mal.

- Y dígame señorita, como es que se conoció con Julián? - No entiendo, como llegaron juntos si Julián estaba en Medellín y está señorita viene de Italia.

- Eh - Julián apretó mí brazo y empezó a hablar, entendí que debía quedarme callada.

- No nos conocemos mamá, de casualidad cuando llegué, ella también llegaba en un taxi, me preguntó por la dirección y le dije que era mí casa, ahí fue que me dijo que buscaba a su papá que se llama Oscar Rivera, me asombré pues nunca me dijiste que tenía una hermana. - Apreté el brazo de mí hermana para que no me delatara, luego de hablar me quedé mirando a mí papá y agachó la cabeza.

- Y tú tampoco me dijiste que tenía un hermano papá, porque? - Esto hay que aclararlo.

- Bueno, ya es hora de dejar tantos secretos a un lado, sabía que tarde o temprano esto saldría a la luz, sientense y pónganse cómodos que esto va para largo, la idea era que el día que me avisaras que venías a Colombia, yo iba a hablar con Julián de que tenía una hermana, y cuando estuvieras acá hablar contigo hija, pero ya que el destino permitió que hoy estén juntos, voy a contarles porque no les había dicho que no eran hijos únicos. - Después de 23 años es hora de decirles la verdad.

- Mí mamá sabía que tenías una hija? - Creo que si sabía, pues no la veo sorprendida.

- Si lo sabía Julián, siempre lo supe, además tú papá no es el único que dejó un hijo en Italia. - Estoy muy nerviosa, pero Julián debe saber la verdad.

- Cómo asi mamá? - Esto si no me lo esperaba.

- Si, yo dejé en Italia a un hijo de 7 años, su padre me obligó a dejarlo porque descubrió que tenía una relación con tu papá, y que lo iba a dejar por él. - Empecé a llorar y Oscar me abrazo para consolarme.

- Por Dios, no entiendo nada, ustedes huyeron juntos a Colombia, y dejaron a sus hijos en Italia? - le pregunté a mis padres.

- Si Julián, no nos quedó de otra, pero nunca dejamos de estar pendientes de ustedes, pero al menos yo podía hablar con Georgina y le enviaba algo de dinero, con el hijo de Elena fue más complicado, el papá no le permitió tener contacto alguno con él, el tipo es un duro de Roma, tiene mucho poder y dinero, y eso dejó a tu mamá con las manos atadas, pero el muchacho hace como 3 o 4 años la contactó, y pudo saber de él, ella explicó los motivos por lo cual lo abandonó, y aunque el dijo que la entendía; nunca la ha venido a ver, sólo la llama de vez en cuando.

- Papá, y que tiene que ver eso, con que nunca nos hayan dicho que tenemos hermanos?. - Esa parte si que no la entiendo.

- Es verdad, no tenemos excusa el negarles el saber que tenían hermanos, sólo que pensábamos que tal vez nos juzgarian por lo que hicimos, y además veíamos muy lejos la posibilidad de que nos volviéramos a reunir, nosotros no podemos volver a Italia, y sé que Georgina me guardaba mucho rencor, y ni que decir del hijo de Elena si su padre había roto cualquier vinculo con su madre.

- Y tú mamá, que excusa tienes? - Necesito saber su punto de vista.

- Ninguna, no tengo excusa de haberme enamorado, sólo me ataba a ese matrimonio mí hijo, pero ya no podía vivir en el infierno en que me tenía mí esposo, por eso no me arrepiento de haber huido con tu padre, aunque no sabía que en el camino iba a perder a mí angelito. - Ya no pude más y empecé a llorar, sabía que este día iba a llegar.

- Por favor, papá, debes contarnos bien toda la historia para así comprender lo que hicieron con los hijos que dejaron en Italia, al menos Julián estuvo desde que nació con ustedes, pero nosotros que? - Algo muy grande debió pasarles.

- Hija, yo era un empleado de una Vinícola en Sermoneta, la misma en la que tú trabajabas, allí conocí a tú mamá, era una mujer muy hermosa pero de muy mala reputación, yo era muy inestable emocionalmente, por lo que me deje llevar por su belleza y por la experiencia que ella tenía, hasta que se embarazó de ti, nos fuimos a vivir juntos pero allí me di cuenta de la verdadera cara de Salma, era manipuladora, celosa, perezosa, y lo peor es que es una bebedora, me tocaba ir a los bares a sacarla para que no bebiera mientras estuviera embarazada de ti, cuando naciste yo debía cuidarte pues ella no lo hacia, ahí me di cuenta que esa mujer no valía la pena, pero seguía a su lado por ti.

Un día hubo un recorte de personal en la Vinícola pues la habían vendido a un hacendado de Sermoneta, el dueño era de Roma y tenía varias vinicolas por toda Italia, por lo que al yo salir despedido por el recorte, me ofreció trabajar en su mansión en Roma como cocinero, entonces para no quedarme sin trabajo acepté el ofrecimiento, ahí conoci a Elena que era la esposa del dueño, el señor Antuan Stromboli.

- Stromboli? - Solo fue escuchar ese apellido y todo a mí alrededor se oscureció y no supe de mí.

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Comments

Maria Eugenia Romero Viñoles🤡

Maria Eugenia Romero Viñoles🤡

Y los hermanos se conocen en el taxi pequeña y corta que es la vida

2025-03-13

2

MONICA MARIA OSORNO SANCHEZ

MONICA MARIA OSORNO SANCHEZ

🤣🤣🤣🤣🤣esto está más enredado que un bulto de anzuelos....🤣🤣🤣🤣🤣

2025-02-05

3

Maria Eugenia Romero Viñoles🤡

Maria Eugenia Romero Viñoles🤡

Razón tenía yo ya el apellido me hacía ruido y estos hermanos se cruzaron en el camino

2025-03-13

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