Advertencia:
Este capítulo contiene narrativa que puede resultar ofensiva para algunos lectores. Se recomienda discreción.
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Pasaron unos días, y Anco estaba tan afectada psicológicamente que perdió el brillo que alguna vez tuvo. Aunque los padres de Anco no eran los mejores, seguían siendo sus padres, y uno esperaría que su final fuera tranquilo y en paz. Sin embargo, ellos no merecían morir de una manera tan miserable y cobarde frente a su única hija.
Anco estaba en la recepción del funeral de sus padres, acompañada de algunos familiares y amigos de la pareja fallecida. Había decidido enterrarlos a una distancia considerable el uno del otro. El tipo de entierro que eligió y comunicó a los encargados de la funeraria fue sepultarlos en tierra, no cremarlos. Aunque la cremación sería más práctica, recordó que su madre, en una conversación casual, le había dicho:
"Si algún día no estoy contigo, quiero que me entierres en tierra"
En ese momento, Anco no le dio importancia a esas palabras, pero ahora estaba decidida a cumplir el deseo de su madre.
Anco reflexionó mucho sobre como enterrar a sus padres: ¿juntos o separados? Finalmente, optó por enterrarlos por separado y lo comunico al administrador del cementerio. No quería que su madre estuviera al lado de su padre. Pensaba que su madre ya había soportado suficiente durante su vida y merecía descansar en paz, lejos de él.
Por otro lado, los amigos de Anco -Emma, Juan y Juana-. No pudieron asistir al funeral. Esto la hizo cuestionarse si realmente la consideraban su amiga. Si la estimaban tanto, ¿por qué no hacer al menos acto de presencia? Estas situaciones hacen reflexionar sobre quien confiar y en quien no. Sin embargo, cada uno tiene sus razones: Emma estaba en el País I por negocios con su tío, Agustín, Juan estaba ocupado con el proceso de divorcio católico entre Anco y Marc. Y Juana estaba cuidando de sus hijos pequeños, quienes, según una creencia colombiana, no deberían ir a un cementerio porque los malos espíritus podrían hacerles daño.
Después de la última despedida de sus padres, Anco llamo un taxi para regresar a casa. Era tarde en la noche, y quería estar sola para reflexionar sobre su futuro y ordenar su vida. Cuando el taxi llego, subió y este arranco. Sin embargo, durante el trayecto, Anco y el conductor sintieron un golpe en la parte trasera del vehículo. Al voltear para ver que ocurría, Anco noto que una camioneta gris los seguía. De inmediato comprendió que el conductor de la camioneta tenía la intención de provocar un accidente automovilístico, poniendo en peligro tanto su vida como la del taxista.
En ese momento, Anco reacciono con una mezcla de alarma y miedo. En su mente, no encontraba una razón lógica para lo que estaba ocurriendo. Nunca había tenido enemigos, ni en el trabajo ni en su vida personal. Siempre se había reforzado por ser una buena compañera y amiga, tratando a todos con respeto y educación, sin importar su edad o condición. Entonces ¿quién podría querer lastimarla? Esa incógnita la atormentaba mientras el peligro se hacía más evidente.
Pocos segundos después, Anco, con voz temblorosa, pero firme, le dijo al conductor del taxi:
- ¡Señor apresúrese! Esa camioneta no tiene intención de detenerse. ¡Aceleré, por favor!
El conductor, al notar la urgencia en su tono, piso el acelerador, intentando ganar distancia de la camioneta que los perseguía.
Cuando Anco termino de hablar, el taxi recibió otro golpe. Está vez no fue en la parte trasera, sino en la puerta derecha, justo donde ella estaba sentada. El impacto fue tan fuerte que hizo temblar todo el vehículo. El taxista, sin perder tiempo aceleró aún más y maniobro para adelantarse un poco a la camioneta, que hasta ese momento estaba casi a la par con ellos.
Sin embargo, toda la historia tiene un desenlace. Después de una intensa persecución que parecía una lucha entre vida y muerte, la camioneta logro su objetivo. Un golpe preciso desestabilizo el taxi, dejando el vehículo sin control. El taxista intento frente, pero los frenos no respondieron. El taxi comenzó a deslizarse por la carretera, girando violentamente hasta volcarse en el aire. Finalmente, aterrizó con el techo hacia abajo, dejando a sus ocupantes gravemente heridos.
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