La esclava Adalia, se enfocaba en terminar un pañuelo blanco con bordes dorados que era cosidos con hilo de oro a simple vista, su compañero puedo percatarse que se trataba de un regalo para el príncipe. Ella, nota la presencia de su molesto compañero pero prefiere indorarlo, enfocando su tiempo en terminar su regalo pues esperaba terminarlo a tiempo para entregárselo a su alteza, como un amuleto de buena suerte para su examen final, se sabe que el príncipe carece de magia propia, razón por la que le fue difícil presentarse en una academia y tuvo que tener clases privadas en el palacio, con el tiempo se destacó en hacer sellos y códigos mágicos.
- Me he estado preguntando ¿dónde conseguiste hilo de oro? eres una esclava, no recibes salario - le interrumpió su concentración aquel esclavo que consideraba imprudente y ahora más con aquel comentario
- insiduas que lo he robado - dice con una expresión enojada en su rostro
- para nada, dudo que seas capaz de algo así - le respondo y indora el enojo de Adalia - ¿el príncipe te ha mandado a que le hagas un pañuelo?
- claro que no, él no está enterado, es una sorpresa que quiero darle - comenta un poco entusiasmada por la idea de sorprender a su amigo - cuando le estuve sirviendo a la princesa Celeste, encontré unos hilos de oro y ella misma me los obsequió, y pensé que sería buena idea agregarlo en mi bordado
- eso me hace tener otra pregunta - le dice con su mano en el mentón y su compañera protesta
- entonces pregunta, por qué se que no piensas irte
- ¿para qué piensas regalarle el pañuelo? Falta para su cumpleaños, y las damas solamente entregan pañuelos hechos a mano a sus amados, entonces tú y el príncipe - antes de que pudiera hacer otra pregunta que segura se trataba de que relación tenía con la esclava Adalia, ella misma le da una bofetada
- ¡¿cómo se ocurre pensar algo así?! Acaso eres estúpido
- eso es lo que me demuestra tus acciones - le respondió de la forma más calmada posible, pero en sus adentros estaba irritado ante el comportamiento brusco de Adalia
- su alteza y yo, no tenemos ese tipo de relación
- tu borrado tiene una rosa amarilla, eso significa futuro de éxito, cuando se lo entregas a alguien es que deseas un futuro a su lado
- ¿de dónde provienes? La rosa amarilla significa devoción y amistad, también puede significar suerte, es decir que le deseas las mejores suertes a esa persona
- entonces me disculpo por el malentendido - dice Ezekiel, mientras acaricia la parte que fue golpeada - para mí la rosa amarilla tenía otro significado, pero debo entender que la cultura de mi palenque es diferente a esta.
Escuchar la palabra Palenque, hizo sentir un poco de nostalgia a Adalia, pues también proviene de uno, lastimosamente no tiene muchos recuerdos de aquel lugar, desde que tiene memoria ha sido una esclava que ha servido a la dinastía Kana, para ella, eso era lo normal y lo mejor que le pudo pasar, pues lo que tenía peor trato eran los esclavos de los campos de cosecha, por eso agradecía haber sido elegida por el príncipe.
Vio a su compañero y no pudo evitar sentirse culpable pues a pesar de como lo ha tratado desde que lo conoció, él nunca le ha contestado o faltando el respecto, no podía decir que confiaba en él era todo lo contrario pero por ahora dejaría de estar a la defensiva.
- Disculpa, fui un poco molesta contigo - dice en voz baja
- ¿qué dijiste? No te escuche bien, podrías repetirlo - le contesto Ezekiel, en forma de venganza
- ¡lamento haberte golpeado! Ahora sí pudiste escuchar- ella le respondió con un grito molesto
- no creo, deberías gritar más fuerte para que te escuche
- serás...- cierra la boca antes de decir alguna otra imprudencia, Ezekiel, se percata que ya lo mejor es no molestarla tanto, pues ella es la clave a que sea más cercana al príncipe
- está bien acepto tus disculpas, solo quería molestarte un poco - dice animando el ambiente, le entrega el pañuelo que estaba por la mitad para que siguiera con su trabajo - entonces dime ¿para que es el pañuelo?
- Hoy es el examen final del príncipe, de su resultado depende si se gradúa - le responde sin apartar su vista del bordado - le pienso dar un obsequio para desearle suerte
- tú eres cercana a su alteza
- si estás volviendo a insinuar
- no para nada, solo quiero saber cómo has llegado a ser tan cercana a su majestad, si siempre es distante con todos a su alrededor
- solo soy su amiga - dice entre una sonrisa pues estaba cerca de terminar su labor
- una esclava y un príncipe, amigos, que curioso
- pero no vayas a decirle a los demás, otras personas no se lo tomaría a bien
- no te preocupes ni llegaría a imaginarse que algo así pase, entre amos y esclavos, es una jerarquía de poder, e imaginar que la amistad o amor llegue a cruzar esa línea
- una vez pasó y fue todo un caos
- en serio ¿quiénes? - pregunto curioso
- eso ya no importa, es una historia que quedó en los rumores - se levanta emocionada mostrado su logro a su compañero
- te ha quedado hermoso - dijo con una suave mirada
- gracias - dice un poco avergonzada ante el halago y sonrisa de Ezekiel - voy a entregárselo antes de que su alteza empiece con su examen
- espera me estabas contando una historia
- será para otra ocasión en este momento no me queda mucho tiempo - dijo para luego salir corriendo en buscar del príncipe.
En ese momento a Ezekiel, pensó en que podría darle un obsequio a su alteza para desearle buena suerte como ha hecho su compañera, tal vez de esa forma el llegue a considerarlo un amigo de confianza, lo único que se le ocurrió que podía conseguir con el poco tiempo que le quedaba es un ramo de flores, uno que tenga el mismo significado que el regalo de Adalia, los tulipanes, le parecieron perfecto pues su madre siempre le daba uno cuando tenía que hacer alguna demostración de fuerza en el Palenque, deseándole lo mejor con buenos ánimos.
Paso por el jardín que ha estado cuidando para buscar unos cuantos tulipanes y formarlos en un pequeño ramo que escondió bajo un pañuelo blanco.
Para su sorpresa en el camino saliendo del jardín; se encuentra en la entrada al príncipe que por su vestimenta de un traje blanco que le cubría hasta los pies, llegando a aparecerse a una deidad, estaba preparándose para ir a su examen, Ezekiel, aprovechó la oportunidad para llamarlo.
- Su alteza - esté voltea a ver quién lo ha llamado
- a Zuhair, dime ¿que pasa? - pregunta al ver como desvía su mirada nota que algo le está pasando - ¿te encuentras bien?
- si su alteza, no se preocupe me encuentro en perfectas condiciones, solo quería entregarle algo antes de su examen puede abrirlo cuando me vaya - le muestra el pañuelo blanco que envuelve el ramo y se lo deposita en la mano
- está bien, gracias por los ánimos - el esclavo solo asiente con la cabeza para marcharse del lugar.
Anzel, piensa que debe ser otro pañuelo de la suerte como el que antes recibió de su amiga Adalia, pero al abrirlo para ver que contenía su interior, se lleva una sorpresa al ver unos 4 tulipanes que son sujetados por un cordón rojo formando un ramo.
Su rostro comienza a tener el color de su cabello al ver el mensaje que contenía ese pequeño ramo, pues en el reino de gracia entregar tulipanes significa el enamoramiento, la pasión y amor verdadero, es decir que te estás confesando a la persona.
Y antes de que Anzel, pudiera procesar lo que acaba de recibir el maestro lo ha llamado para iniciar su examen.
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