capítulo 14 ( la búsqueda )

Fátima acomoda la silla para que el príncipe tome asiento, cierra la sombrilla y con una reverencia hacia el emperador y la princesa se marcha del lugar.

Una vez solo los tres hermanos, Anzel, no puede evitar preguntar por la situación tan pesada que se sentía en el aire.

- Se puede saber el motivo del disgusto de ambos - dijo el príncipe de forma serena y tranquila.

Rae, dejo de cruzar los brazos y suavizó su expresión al darse cuenta de que su hermano menor noto su enojo.

- Estamos discutiendo el asunto de fuga de los niños esclavos que se encargaban de las cosechas - contesto Celeste

- no creo que fuera una fuga, fue un ¡Robo! Es imposible que unos niños puedan escaparse del castillo - contesta con disgusto su hermano mayor

- nadie se los ha robado, es muy obvio que es una fuga y alguien los ayudó, porque es obvio que unos niños no pensarían en escapar del castillo

- ahora resulta que tenemos traidores bajo el mismo techo - dijo el emperador, mientras le da un sorbo a su té - no puedo aceptar esto

- yo estoy de acuerdo con Celeste - opinó el príncipe, mientras su hermano mayor, le dedicaba una mirada molesta - puede ser que alguien los convenció de escaparse y realizó todo un plan para hacerlo

- sigue siendo un robo el simple hecho de engañar a unos niños para escapar y llevarlos a las montañas - responde Rae, dejando de lado su raza de té

- eso ahora lo menos importante - interfiere Celeste - estábamos discutiendo sobre si ir a buscarlos o dejar el asunto pasar

- ¡como podríamos dejar ese asunto así! - exclamo el príncipe - no sabemos que podría hacerles a esos niños, ellos no están acostumbramos a las montañas y ese tipo de vida

- y seguro la vida de esclavo es muy diferente - dice en un sarcasmo Celeste, ganándose unas miradas desaprobadoras de su hermano mayor, por lo que cambia su expresión y prosigue - pienso que sería una pérdida, mandar un escuadrón de guardias para seguir a un grupo de niños, cuando se puede volver a comprar nuevos esclavos y mejores que unos niños que apenas saben manejar herramientas

- ¿qué consideras que podríamos hacer en esta situación, Anzel? - le pregunta Rae a su hermano menor y él nota como Celeste, le dedica una mirada pidiendo su apoyo y que la respalde y a su vez a su hermano mayor, que analizaba cada acción que realizaba.

Sintiendo el peso de la mirada suplicante de su hermana y la de crítico de su hermano, procede a dar una solución desde su criterio.

- es cierto que sería una pérdida de tiempo y dinero, el mandar un escuadrón de soldados en una búsqueda, que no nos garantiza existo - opinó Anzel, su hermana suspira de alivio, pero el emperador no está contento por la respuesta

- nuestro imperio es reconocido por su gran riqueza, no veo por qué sé es tan escasos, justamente es por estos asuntos que se necesita usar el dinero, no es ningún desperdicio - contesta el emperador con su voz firme y fuerte

- Rae, no he dicho que debemos ser mezquinos con las riquezas, pero es necesario tener un control - dijo el príncipe

- ¿acaso me estás diciendo cómo gobernar mi imperio? - le interrumpe molesto el emperador, mientras da un fuerte golpe a la mesa dejando sorprendidos a sus hermanos

- no, claro que no, por favor déjame terminar - le pide Anzel y Rae, hace un gesto con la mano para que continúe hablando - pienso que deberíamos solo enviar a dos personas capacitadas para la búsqueda, también hacer la compra de nuevos esclavos para que trabajen en las cosechas, de esa manera no perderemos tiempo.

- ¿quién crees que serían actos para esta tarea? - le pregunto su hermano mayor, en su mirada estaba reflejada la curiosidad por la respuesta

- deberíamos dejar este asunto pasar - intervino Celeste, mientras se cruzaba de brazos molesta, pero su hermano menor no se calló y tomó el suficiente valor para sugerir

- podría ir yo - dijo, atrayendo la mirada estupefacta de su hermana y una extraña sonrisa en mis labios del mayor - soy un príncipe, es mi deber mantener todo funcionando

- Anzel, aún no has realizado tu examen de graduación - le interrumpe la princesa, Anzel, nota la molestia y preocupación de su hermana por lo que prosigue

- solo falta una semana para mi examen, y una vez que me gradué debo empezar mis labores como príncipe

- pero no crees que es muy pronto para que realices una tarea como esa - le responde su hermana - yo pienso que deberías tomarte un tiempo para descansar y

- lamento informarte hermana, que a diferencia de otra personas, no deseo perder un año de mi vida para descansar, se lo que debo hacer - le interrumpe el príncipe, aquello molesto a su hermana pues su comentario en una parte se refería a ella.

- me alegra que tenga claro que quieres hacer, Anzel - interviene el emperador cuando noto que los mellizos mantuvieron el silencio por demasiado tiempo - aún así, no creo que sea muy seguro que vayas solo a una expedición de búsqueda

- es muy sensato de su parte majestad - comenta Celeste

- reconozco tu determinación, por ese motivo te daré la oportunidad que vayas, pero en compañía de máximo dos persona que tu consideres actos de confianza - Anzel, no puede evitar la sonrisa de oreja a oreja al escuchar a su hermano mayor darle tal voto de confianza

- eh...muchas gracias su majestad

- por ahora solo enfócate en tu graduación - El príncipe solo asiente con la cabeza y prosigue probar de su rebanada de pastel - Celeste, me estaba comentando sobre su estadía fuera del palacio

- ¿tienes algún inconveniente con el lugar que te asigne? Si ya no es de tu agrado puedo buscar otro lugar cerca - le pregunta Anzel

- no te preocupes, no se trata de eso - le responde Celeste, mientras deja a un lado su taza - he decidido volver al palacio, la señorita Adalia, volverá a su lugar de trabajo contigo

- ¿la esclava Adalia Zuhair? - dijo desconcertado el emperador, los mellizos se dedican unas miradas - ¿porqué esa esclava está contigo, Celeste, y no con su amo?

- yo le ofrecí mi esclava a Celeste, para que la atendiera en lo que necesitase - le responde el príncipe a su majestad

- me gustaría saber el motivo, tengo entendido que la esclava Adalia, es muy importante para ti como para cederla a alguien más - menciona con un tono de voz serio, dando el comienzo de un interrogatorio

- me marcharé primero, debo organizar todas mis cosas para mi regreso - comenta la princesa, levantándose de su silla, y marcharse con una reverencia a hacia al emperador.

Quedando solo el emperador y el príncipe, uno esperaba una respuesta y el otro buscaba que responder.

- ¿Algo hizo Celeste, que te hizo asignarle a tu esclava? - Rae, hace otra pregunta

- no, claro que no - dice a la defensiva el príncipe

- ¿hay algo que no me has dicho? - sigue con las preguntas, y el hermano menor se ponía más nervioso

- para nada, nuestra hermana se a comportado como una dama - dice con toda la calma posible

- entonces dime la razón de que te hayas llevado a su esclavo - príncipe, suelta su taza de té, mojando el mantel de la mesa - no te preocupes por esa mancha, los esclavos ya se encargarán de limpiarlo

- Pensaba informarte del cambio, pero veo que estás al tanto

- no te preocupes, no sé todos los detalles - le ofrece una sonrisa de medio lado al príncipe - alégrate tienes la oportunidad de contarme, lo que falta por saber.

Anzel, comenzó a pensar en alguna mentira creíble, donde no esté involucrada la falta al protocolo que hizo su hermana.

- quedé fascinado con su esclavo - agachó su mirada para que su hermano no notara su nerviosismo y gesto que hace al mentir - por esa razón, le ofrecí temporalmente a mi esclava más leal para poder tenerlo

- fascinado? - el emperador no esperaba una respuesta como esa, con sus dudas aún prosiguió - ¿qué te gustó de ese esclavo, para que hayas hecho un cambio como ese?

- tiene ojos verdes - dijo sin pensarlo, pues en una parte de aquello era verdad, su color favorito siempre ha sido el verde.

Rae, suelta una carcajada al ver como su hermano tiene la cabeza agachada y sus orejas rojas.

- Por un momento creí que habías descubierto a Celeste, en un amorío con su esclavo - dijo el emperador con su mano sosteniendo su rostro en la mesa

- ¡¿cómo crees que nuestra hermana estaría en un amorío con un esclavo?!

- un esclavo que fue capaz de dejarte fascinado - contraataca Rae, dejando un poco avergonzado a su hermano menor al recordarle lo que había dicho segundos antes

- no es de esa forma, solo me es útil - se cruza de brazos mostrando su molestia

- ¿en qué es útil? - volvió a preguntar, Anzel, se estaba poniendo nervioso con la idea de que su hermano mayor note sus mentiras

- su magia me es interesante para estudiarla, sabes es del clan Zuhair

- Adalia, también lo es

- pero, ya conozco bien su magia de premonición, la de él es diferente

- si te dejo fascinado, me gustaría conocerlo y tener la oportunidad de observar su magia - dijo el emperador, dejando helado al príncipe al ver el problema en que se involucró

- no deberías molestarte es solo un esclavo como para que pierdas tu valioso tiempo su majestad

- sé cómo manejar mi tiempo Anzel - dijo con un tono de voz firme y fuerte que provocó un escalofrío en el príncipe - nuestro tiempo se ha terminado - comenta mientras observa su reloj de bolsillo - me retiro primero, espero que disfrutes de tu pastel, apenas tengas oportunidad me presentas a esa cosa

- si su majestad - dijo en casi un susurro que alcanzó a escuchar el emperador antes de marcharse.

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