El sol salió mostrando la mañana, el príncipe Anzel, se acaba de despertar de su siesta; hace unos movimientos de estiramiento en los brazos y en el espejo de la habitación puede ver reflejado su rostro que no muestra ningún cansancio a diferencia de la princesa que no fue a dormir en toda noche, se mantuvo despierta en su laboratorio leyendo libros que le puedan ayudar con el problema de la Duquesa. Su esclavo ha estuvo al pendiente de ella por un muy tiempo pero tenía que descansar para estar preparado mañana en sus labores doméstica, se encargó de preparar un desayuno para los mellizos y a la vez limpiaba las habitaciones excepto la del príncipe que aún seguía adentro y no quería interrumpir su descanso.
Entra al laboratorio de la princesa sosteniendo una taza de café, al momento de verla se la ofrece, ella con una sonrisa lo recibe y agradece el gestó. Las ojeras marcaban mucho el rostro de Celeste, pero eso era lo que menos le importaba.
- ¿Ha encontrado algo? - le pregunta Ezekiel, y su pregunta fue respondía por la frustración que está reflejada en el rostro de su ama, da un suspiro y una suave palmada en la espalda dando su consuelo - mi señora, es mejor que se tome un baño y se dirija al comedor para desayunar con su hermano, le he dejado unos polvos en su habitación para que pueda cubrir las ojeras.
Celeste, solo asiente con la cabeza termina el café que le había preparado y lo deja en un borde. No sabía cómo decirle a su esclavo que lo había entregado a su hermano, sin que se sienta vendido, no obtuvo dinero a cambio por lo tanto no es una venta legalmente, más bien era temporal hasta que llegara a otro acuerdo con su hermano. Se retira del lugar para irse a hacer lo que su esclavo le recomendó.
El aroma de pan recién preparado llega a la nariz del príncipe, se contiene un poco al ver que seguía vestido con las prendas menores, así que se viste como debe ser para poder presentarse en el comedor, dónde estaba servido el desayuno.
- Buenos días su alteza - hace una reverencia Ezekiel, quién se encuentra en una esquina de la mesa
- ah...bueno días - responde, acto seguido se acomoda en su asiento, mira a los lados y no encuentra a su hermana - y la princesa
- en un rato lo acompaña, se encuentra tomando un baño - contesta, mantiene sus ojos en el suelo para no mirarlo y se atreve a preguntar - su alteza, ¿A qué acuerdo llegó con la princesa ayer?.
El de cabellos rojos, deja de mover los cubiertos y pone su mirada en el esclavo. Quería esperar que su hermana estuviera para que ella misma le comentará el cambio de dueño pues no quería parecer como si lo pidió para él, lo menos que quería es tener a ese extraño esclavo consigo, aunque le tuviera curiosidad y le gustará el color de sus ojos.
El esclavo, no se marchó a pesar del silencio en el comedor, era una clara señal que quería una respuesta, Anzel, lo mira de reojo y se da cuenta, de cualquier forma se iba a enterar del acuerdo, termina su bocado de comida, deja el tenedor al lado de su plato.
- Cómo debe ser la princesa se le obtorgara una acompañante femenina que se encargue de lo que necesita.
Y yo, era el mensaje que mostraba la expresión de Ezekiel, pero no dijo nada, de todas formas no tenía voz y decisión ante cualquier noble y en este caso un príncipe. Anzel, se percata por lo que sigue hablando.
- No te preocupes, eres importante para mi hermana y he decidido que tendrás un trabajo temporal en el palacio
- temporal...- dice desconcertado
- si, hasta que la princesa decida si volver al palacio o aceptar personal en su casa
- puedo saber de qué será mi trabajo - en su mente se imaginaba siendo un esclavo de carga o simplemente en la cocina - disculpe, no tiene que decirme, yo aceptaré cualquier labor
- serás parte de mi personal de esclavos - le dice, con su mirada en su desayuno para cubrir un poco su expresión
- de su personal...cómo un bufón - recibe una mirada del príncipe que cruza sus cejas - tengo entendido que usted tiene esclavos de juego y....por lo eso pensé que, olvide lo que dije, muchas gracias por su misericordia, su alteza
- está bien, solo estarás susplatando a Adalia, quién se encargará de la princesa
- muchas gracias, su alteza
- vete, debes empezar a empacar - le comenta con la mano extendida y moviendora como si fuera un abanico - no me gusta esperar a nadie
- cómo ordene su alteza - con una última reverencia, se retira hacía su habitación.
Al cabo de unos minutos entra la princesa por la puerta, se sienta frente a su hermano, observa con tristeza su plato de comida; en estos momentos su estado de ánimo no era el mejor, sientiendo que todo su esfuerzo de anoche fue en vano. El príncipe nota el humor de hermana y una culpa entró en él, pensando que la razón podría ser que le quitará a aquel esclavo.
- Le he informado a tu esclavo sobre el cambio - los ojos de Celeste, se abrieron apenas escucho la oración de palabras
- que...¿Que le dijiste exactamente? - pregunta, sin termina su bocado de comida
- lo que debia saber, qué será parte de mi personal de esclavos y que alguien más se encargará de ti temporalmente - le responde a su hermana
- temporal, ¿que quieres decir con temporalmente? - le vuelve a preguntar mientras se limpia con la servilleta los rastro de comida que estaban en su mejilla
- Ezekiel, sigue siendo tu esclavo legalmente lo compraste, volverá a ti, cuando decidas si volver al palacio o aceptes personal
- y quién elegiría el personal, el emperador por supuesto, sería lo mismo que vivir allá
- esas son las condiciones, he sido muy flexible contigo pero todo tiene un límite, cómo princesa tienes deberes por cumplir y durante un tiempo se te ha permitido un descanso, debes saber que todo tiempo termina
- ahora no estoy de humor para discutir contigo - dice Celeste, levantandose de su asiento - tengo algo importante que hacer.
Se marcha del comedor dejando su plato servido frente al príncipe quién solo observaba cómo otra vez tendrá que comer solo
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