Ambos amigos se quedan estupefacto ante la situación, no podían permitir que alguien más supiera sobre la condición de la Duquesa, pero menos podían ignorar la visita del príncipe Ánzel. Por lo que Elden, se dispone a informarle a la Duquesa de la visita y Ezekiel, se dirige a la puerta para atenderlo.
Apenas abre la puerta se encuentra con el rostro del príncipe, quién apenas ve a la persona que tiene al frente se le borra la sonrisa, era muy obvio que esperaba a la princesa.
- su alteza, un gusto verlo - hace una reverencia - dígame ¿Que necesita?
- ver a mi herma...... Ve a informarle a la princesa Celeste, de mi llegada - termina de hablar con un tono de voz más fuerte.
A Pesar que el príncipe quiso aparentar seriedad, Ezekiel, no pudo evitar pensar lo tierno que se ve cuando actúa de esa forma, al darse cuenta de lo que pensaba, borro esos pensamientos que solo eran absurdos y lo distrae.
- Le informarle a su alteza, sobre su llegada - le responde de una manera serena, hace un espacio en la puerta para invitar a entrar al príncipe - por favor, póngase cómodo.
Ánzel, solo pasa de lado para sentarse en uno de los muebles de la sala, observa a sus alrededores y le es extraño que no este ningún sirviente aparte del joven que le abrió la puerta, por lo que pregunta.
- ¿donde se encuentra el personal de la casa?
- estoy enfrente a usted, su alteza - le responde Ezekiel, con una sonrisa sin despegar los labios
- usted es el único que se encarga de las tareas domesticas - dice confirmando pero a la vez con duda por lo que el esclavo, le aclara
- si su alteza, yo mismo me encargo de los deberes de la residencia
- la princesa Celeste, esta viviendo sola....con usted - su disgusto era mas que evidente por su expresión y ceño fruncido
- le aseguro que soy muy eficiente en mi trabajo, siempre me encargo que la princesa tenga todo que necesite en sus investigaciones, mantengo toda la residencia limpia
- que seas eficiente, no es el problema - el príncipe hablo fuerte y seguro, que Ezekiel, se da cuenta que esta vez no esta aparentando como hace un rato en la entrada - ¡como se puede permitir que un hombre viva bajo el mismo techo que la princesa! y solos
- no pensé que ...
- es evidente que no piensas - le interrumpe, se levanta de su puesto - voy a hablar ahora mismo con Celeste
- su alteza, ya le informe a la princesa de su visita en un rato estará con usted, por favor espere - le pide el esclavo tratando de calmar la situación
- ahora no estoy para esperar, debo hablar seriamente con mi hermana.
Pasa de lado del esclavo para ir en busca de su hermana, necesitaba saber la razón de que permitiera que este sujeto extraño viviera con ella, sin ninguna otro personal. Ezekiel, estaba nervioso, la princesa se encontraba con la duquesa en estos momentos no podía permitir que nadie incluyendo el príncipe supiera de la situación a menos que la involucrada decida decirle, por lo que no dudo en ir tras él, y sin pensarlo lo detiene con un agarre en el brazo. Anzel, molesto pero a la vez desconcertado por la mano que lo sujeta fuertemente.
- La princesa Celeste, se esta cambiando por lo tanto se va tardar mas de lo normal por eso le pido el favor que espere
- tu...- solo puede mirar que aun seguía el agarre del esclavo en el - acabas de tocarme.
Ezekiel, se percata de su mano que sujetaba con fuerza el brazo del príncipe de inmediato lo soltó.
- Disculpe, su alteza - agacha la cabeza - no fue mi intención ofenderle
- tocar a un miembro de la realeza sin su permiso es una ofensa que se paga con la muerte, pero por esta ocasión te perdonare
- muchas gracias por su misericordia, su alteza - le decía mientras se inclinaba para el príncipe mostrando su agradecimiento, pero muy a sus adentros la ira lo consumía por esta absurda ofensa y aunque le molestara debía seguir hablando con el - su alteza, me permite saber la razón de su disgusto
- solo de pensar que la princesa esta viviendo sola con un hombre que no es su esposo
- disculpe mi descortesía, pero le recuerdo que solamente su un esclavo que vive con su ama
- se muy bien que eres un esclavo, y anteriormente servias a los Antzas de la familia principal pero el castillo o la residencia de la princesa y cualquier otro miembro de la realeza es muy diferente - aclara su voz para lo siguiente que va a decir - solo puedes permanecer al lado de la princesa, siendo un eunuco.
Ezekiel, queda estupefacto antes aquel comentario del príncipe, muchas ideas pasaban por su mente, una de ellas era ser eunuco para poder seguir infiltrado y seguir cumpliendo su labor pero rechazo la idea de inmediato, los segundos pasaban y el pensaba en la manera de convencer al príncipe que le permita esta al lado de la princesa sin tener que ser castrado.
- Yo le aseguro que jamas me atrevería a tocar o sobrepasarme con su alteza la princesa Celeste - le dice mostrando seguridad pero el joven príncipe solo levanto la ceja con desconfianza
- como podemos estar seguros de eso, tu sola palabra no basta, es mejor tomar las precauciones necesarias, no eres obligado a nada pero si no eres capaz de ser castrado lo mas conveniente es entregarte a otra familia de nobles y a la princesa se le conseguirá una acompañante femenina
- yo no puedo, ni deseo tocar a la princesa - confiesa el esclavo
- ¿no puedes, ni deseas? como es posible algo así
- no niego la belleza de la princesa, pero...- da un suspiro y toma aire, sabia que no tenia mas opción que decirle - no me gustan las mujeres
- no te gustan las mujeres, debes ser mas claro con lo que dices sigo sin intender - Anzel, sabia muy bien lo que le decía, el esclavo pero quería que el mismo le confirmara su conclusión
- a mi....me gustan - vuelve a tomar aire pues nunca le es fácil decirlo adelante de un noble y en este caso de un príncipe que solo lo hacia enojar mas - a mi me gustan los hombres y puedo confirmarlo
- que...confirmarlo - dice horrorizado, da unos pasos hacia atrás - no te me acerques
- no pensaba hacerlo, su alteza
- entonces dime ¿como lo vas a confirmar?
- con un sello de la verdad - le responde, mientras le muestra un bolígrafo y un papel café que es utilizado para pergaminos y sellos que sostenía en sus manos que había sacado de sus bolsillos. Comienza a dibujar en el papel un circulo que encierra a un cuadrado y otros signos mas, de ultimo escribe su nombre completo en el papel y lo cubre con una x, estaba terminado el sello que le permite decir la verdad al individuo que es escrito su nombre, es muy usado en interrogatorios y juicios durante el periodo de tiempo que se eliga, este al ser muy simple tan solo tardara cinco minutos máximo
- ah...un sello de la verdad - dice mas calmado - dame tu muñeca y el sello
- si, su alteza - le ofrece la muñeca al príncipe que la toma con fuerza para depositarle el papel con el sello, que al cabo de unos segundos los trazos pasan a la piel, con una sensación de ardor - juro decir la verdad y solamente la verdad
- ¿alguna vez has deseado a la princesa Celeste?
- no, su alteza, solamente deseo servirle
- ¿te gustan las mujeres?
- no, su alteza, me gustan los hombres pero no quiero estar en una relación - voltea la mirada avergonzado, ese sello lo obligaba a decir la verdad y al intento de mentir se sentía un ardor en la piel como si te estuvieran quemando vivo
- como estas seguro que te gustan los hombres
- cuando era joven, no dejaba de ver a un joven de mi aldea, me parecía hermoso desde ese momento puede darme cuenta de la diferencia de como miro a una mujer y a un hombre
- ¿alguna vez te ha gustado un mujer?
- no, para nada, ni siquiera se me levan... - muerde con fuerza sus labios para no continuar, el príncipe, se da cuenta pero pasa desapercibido ese comentario tampoco quería detalles de su intimidad
- ¿como te sientes?
- avergonzado
- puedo confirmar que no me has mentido - le suelta la muñeca - aun así voy a hablar con mi hermana sobre este asunto, pero haré lo que pueda para que permanezcas a su lado
- gracias su alteza
- ¿que asunto quieres hablar conmigo? - pregunta la princesa Celeste, quien aparece por la entrada de la sala, camina hasta donde se encuentras su esclavo y le susurra en lo mas bajo para que solo el pueda escucharla - la duquesa, se ha marchado
- yo me retiro su alteza - responde el esclavo, quién se despide con una reverencia para ambos hermanos.
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