Los rayos del sol llegan a tocar los ojos del príncipe Ánzel, indicando que ya amaneció se había trasnochado en sus lecturas, se levanta de su cama se dispone a darse un baño y al verse al espejo ve el desastre de su cabello se lo acomoda un poco. Escucha unos ruinos en su habitación lo más seguro es que eran las sirvientas entrando para limpiar, una de ellas estaba preparando las prendas de vestir de su alteza y las deja en la cama a la vista de él que la momento de salir de su baño, no hizo más que poderse lo que le habían preparado.
Antes de que el príncipe, se céntrala en los libros de su escritorio alguien toca la puerta, él le da el permiso para que pasé, Lihli, quién es la mano derecha del emperador se presenta en su habitación.
-Le doy los saludos a su alteza el príncipe – dice haciendo una reverencia – su majestad, quiere verlo
-Mi hermano… – mantuvo silencio - ¿Ahora mismo?
-Si, lo espera en el comedor para desayunar
-Dile que ya bajo – Lihli, hace un movimiento con su cabeza y se retira.
En la gran sala del comedor se encuentra sentado el emperador quién espera pacientemente a su hermano para no sentir ese lugar tan vacío. Al rato el príncipe se presenta haciendo una reverencia y un cortes saludo, Rae, tan solo le indica que puede sentarse y Ánzel obedece.
-¿Cómo te sientes hermano? – le pregunta el emperador – en un mes se realizará tu examen en la escuela
-Estoy un poco nervioso, pero todo lo tengo bajo control
-Se que te será muy fácil por lo talentoso que eres
-Gracias…. Pero solo es magia básica es algo que cualquiera puede hacer
-Crees que cualquier persona puede hacerlo, se necesita mucha concentración y una gran memoria para saber hacer los gráficos – trata de darle ánimos – antes me era difícil hacer los círculos, por lo que era muy torpe
-¡Dudó que algo así sea cierto! – dijo emocionado – siempre sacabas sobresalientes en todas la materias, cómo es que no conocí esa faceta torpe
-Por qué a diferencia de ti no duro mucho con la práctica mejore, además soy mayor que tú para en ese tiempo tu aún eras muy pequeño – dijo entre una pequeña risa al recordar cosas de la infancia – lo que te he querido decir es que lo harás muy bien, por qué eres bueno en lo que haces por lo que no ahí razón para que dudes o te preocupes.
Ánzel, tan solo sonríe no puede evitar sentirse feliz cuando su hermano lo halaga, responde con un gracias mientras sus cachetes se ponían rojos por unos segundos el baja la cabeza para no ser visto pero Rae, ya lo había notado tan solo se quedó observando mientras una imagen de un tomate pasaba por su mente pues ahora su hermano se parece mucho a uno.
Al terminar el desayuno el emperador se dispone a realizar sus deberes pero antes le da unas palmaditas en la cabeza de su hermano mientras le sigue dando ánimos.
-Voy estar ocupado estos días por lo que no podré acompañarte en las comida – le avisa aunque ya llevaba unas semanas sin haberlo acompañado había concluido que era por su arduo trabajo por lo que no presento queja alguna y agradece que aún después le informé la situación – voy hacer lo posible para estar libre el día de tu examen
-No tiene por que..- antes de seguir hablando, su hermano mayor lo rodea con un abrazo que lo asfixia
-No tienes clases en la tarde deberías ir a visitar a nuestra hermana me preocupa que no se alimente bien, más cuando no tiene alguien de confianza a su lado
-Donde se esta quedando no es muy grande, por lo que es fácil de limpiar además tiene a un esclavo que se encarga de las tarea de limpieza y todo lo que necesite
-¿Esclavo? No había tenido ningún informé de que Celeste, haya solicitado algún esclavo de la mansión
-Es por qué no es de la mansión lo compró
-Lo compró – dijo desconcertado a lo que escuchaba - ¿de dónde?
-De la residencia Antzas, por lo que no debes preocuparte – Ánzel, nota la cara de disgusto de su hermano, no pregunto nada tan solo desvía el tema – Cómo dijiste antes está tarde no tengo clases por lo que iré a visitarla
-Si es lo mejor
Se despide de Ánzel, y se dirige a su despacho de un golpe abre la puerta, se encuentra Lihli, con una mirada perdida que se compone al ver quién está frente ella.
-Sabías del esclavo que compró, Celeste
-No, para nada su majestad, si lo hubiera sabido le informaría de inmediato
-Es de la residencia Antzas.
No hubo respuesta alguna solo una expresión sorprendida, a los segundos el emperador para liberar su enojo rompe todo lo que está cerca suyo, no duda en tirar al suelo los documentos de su escritorio.
-Crees que la Duquesa, está haciendo esto a propósito
-Lo dudo su majestad – contesta firmemente – no está informada de la situación
-Eso cierto, entonces tal vez sea una coincidencia, una muy molesta – responde con desagrado cuándo en su mente llegaba imágenes de la anterior Duquesa – averigua este asunto e infórmame lo más pronto posible
-Si su majestad.
°°°
Unos pies tocan el suelo al bajar del carruaje y extiende su brazo para ofrecerle ayuda a la Duquesa que se encuentra en la puerta del vehículo, ella le agradece mientras recibe su mano con la suya para poder bajar, desvía su mirada para evitar verlo a la cara, su guardia se percata de ese hecho y para romper el silencio le comenta.
-Estamos a unos pasos de la residencia de la princesa ¿Desea que dé aviso de su llegada? – Elden, espera una respuesta con sus palabras pero Daila, solo asiente con su cabeza por lo que se retira hacer su deber.
Al tocar la puerta, Ezekiel, la abre para atender la inesperada visita queda un poco desconcertado al ver frente el a su amigo.
-La duquesa te despidió – dijo en voz burlona, Elden, solo niega con la cabeza y procede a informarle que no venía solo - ¿Daila, viene a ver a la princesa Celeste? .
Elden, molestó le da un golpe a su amigo este se queja.
-No te atrevas a llamar a la Duquesa por su nombre
-Está bien, se me olvida que eres celoso – comenta con risas y se soba dónde lo habían golpeado
- Esto no se trata de celos, no seas ridículo – dijo firmé – no puedo permitir que le faltes el respeto a una mujer importante, no te menosprecio por ser un esclavo solo te recuerdo que debes respetar la posición
-Eso claramente es un insulto bien camuflado pero te lo dejaré pasar por qué se trata de la señorita Dai… - Elden, le dedica una mirada aterradora por lo que se retrata de sus palabras – de la Duquesa
-Habló enserio Ezekiel, nada bueno puede salir de la soberbia. Tienes un ego muy grande para ser esclavo
-Yo estoy lidiando con eso - dijo un poco disgustado al escuchar una realidad que solo le genera rencor - cómo sea le informaré a su alteza de la visita.
Celeste, deja caer su bolígrafo al escuchar quién venía a verla se acomoda un poco sus prendas y retira las gafas de protección para darle la orden de que prosiga la visita, se dirige a la sala dónde efectivamente está sentada la duquesa Daila, y atrás de ella parado su guardia personal, aún no podía creer quién estaba presente se da una palmada para reaccionar y se dispone a entrar de inmediato la duquesa se levanta con las manos extiende su vestido y hace una reverencia.
-Saludo a su alteza real princesa Celeste, me complace ver que disfruta de buena salud
-Lo mismo digo Duquesa – Daila, levanta su cabeza, le pide a su guardia que se retire dejándolas solas en la habitación.
Ninguna habla por unos segundos, Celeste, sabía muy bien que Daila, tenía sus razones para verla debe tratarse de algo importante por lo que espera que ella le informe de la situación pero no dice ninguna palabra y la intriga.
-Necesito su ayuda – logra decir
-¿En qué podría ayudarla? - pregunta la princesa un poco curiosa
-En una consulta médica, si es posible quiero que me haga una revisión – su manos se forman en puños – mi buena salud se está desvaneciendo.
La princesa está preocupada al escuchar la noticia, debe ser muy grave para que venga a verme pensó.
-¿Haz ido con otros médicos? – Daila tan solo niega con la cabeza
-Quiero que este asunto se maneje con discreción
-Es por el puesto de Duquesa – Daila, no le respondió y con ese silencio ya sabía la respuesta – entonces es mejor que me acompañes a mi estudio para hacerte la revisión.
Elden, entra a la cocina para encontrarse a su amigo comiendo una rebanada de una torta de fruta que se encuentra en la mesa.
-No deberías estar ocupado con tareas de hogar – le comenta
-Ya ño e realiga topa me di eres – no se logra entender lo que dice por la comida que está en su boca
-Podrías dejar de comer para hablar – Ezekiel, se termina todo el pedazo que sostenía en su mano de un bocado para luego limpiarse las migas que están presentes en su boca.
-No te preocupes, ya he terminado todos mis deberes está casa no es muy grande por lo que me es menos difícil – le responde más animado, Elden, se tranquiliza un poco al verlo así pues no le gustaría hacer sentir mal a su amigo sabe que se fue molesto hace un momento en la entrada por aquel comentario, siempre que está enojado Ezekiel, se acostumbra a comer dulces para calmarse
-¿Te ha dicho algo? – le pregunta mientras hace un movimiento con el brazo y extiende el dedo índice haciendo referencia a cómo se recibe a un ave mensajera, Zuhair, entendió el mensaje por lo que informa
-Lograron sacar a los conejos de la granja deben estar en camino a dejarlos en el campo
-¿Cuál campo?
-No tengo idea y es preferible que sea así – Elden asiente con la cabeza y sonríe
-Dime algún avance con la princesa
Zuhair, muestra una sonrisa victoriosa mientras presume
-Yo diría que nos hemos acercado – con sus brazos extendidos en la dirección de Elden, procede a dar la noticia – prepárate para lo que te voy a decir, me ha pedido que sea su amigo.
Elden, se sorprende al punto de sentir un desmayo pero se mantiene firme con una expresión de sospechas hacia su amigo
-¿Usaste tu magia? - Ezekiel, niega con la cabeza
-Debes entender que soy irresistible, me preocupa que con el tiempo llegué a enamorarse de mí, será difícil pero tendré que rechazarla - comenta mientras hace una interpretación dramática de un desamor
-Tu quieres poderme de mal humor.
Elden, se aproxima hacía Ezekiel, para rodearle con su brazo el cuello, mientras esté le pide disculpas y exige volver a respirar, una nota cae de su bolsillo su amigo al darse cuenta lo suelta para recoger lo que se le había caído.
- Mientras tú boca decía mi nombre, los latidos de tu corazón mencionaban otro – comenzó a leer, de inmediato Ezekiel, se lo arrebata de las manos – un poema
-Solo para aclarar no es mío
-Es obvio por la calidad del papel y la letra que no es tuyo además tú no tienes corazón para escribir del amor
-Ahora tú me quieres poder de mal humor
-¿De quién es?
-Del príncipe Ánzel, se le cayó y no tuve oportunidad de devolverlo – mintió en una parte pues iba decir que lo robó de su habitación cuando fue a hacer la entrega que le ordenó la princesa sabe que Elden, se enojaría aún más – apenas lo vea se lo entregaré
-Es mejor que lo hagas pronto, él tiene un libro con los poemas que suele escribir, ya debió darse cuenta que le falta uno
-No me imaginaba que el príncipe escribía poemas
-Nadie sabe aparte de su hermana y la Duquesa por lo que no es algo que sepa el público
Zuhair, no podía evitar sonreír al saber que tendría un motivo para molestarlo.
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