El príncipe Ánzel, entra a su habitación al lado de la puerta esta Adaila, su esclava quién se encarga de todo lo que necesite su propietario que ahora la observa con suspicacia. La chica se dispone a recoger la prendas de su alteza que se quita.
-Alista el baño - le ordenó, ella solo asiente con la cabeza, para luego estenderle una toalla para cubrirse
Se puede sentir un ambiente pesado e incómodo pero Adaila, prefiere a esperar que hable su amo pero el solo mantiene el silencio pues no se atreve a preguntar sobre aquella predicción, de cómo se lo mostró primero a su hermana que a él, se cuestionó mientras entraba a la ducha, sumergió su rostro al agua pero lo saca al instante al recordar la mala situación que vivió hace un momento con aquel sujeto.
Al salir por la puerta nota que su ropa esta lista ubicada en una esquina de su cama, cuando se había vestido entra de un golpe la esclava Fátima, una joven de piel pálida, de ojos verdes y cabello de zanahoria que siempre se lo mantiene con dos trenzas.
-Su alteza, ha llegado estoy muy feliz, ¿Qué vamos a hacer hoy, su señoría? - preguntó emocionada, pues es una esclava de compañía se encarga de entretener con juegos y charlas a su amo, siempre debe mantenerse animada ante el y más si su alteza está desanimado como ahora - ¿Qué le pasa su señoría? He hecho algo mal
-No, para nada, me alegra verte pero siento que no estoy de humor para jugar
-Entonces me retiro - hace una reverencia y se dirige a la puerta
-Fátima, no es necesario que te vayas puedes quedarte - ella le obedece, regresando a su puesto se mantiene de pie con una sonrisa, esto hizo que el príncipe se sintiera un poco incómodo - podrías solo sentarte y hacer lo que quieras
-Si usted me lo ordena lo haré - se sienta en su sofá pero aún está sonriendo
-¿Qué quieres hacer? - le preguntó el príncipe, un poco preocupado por la actitud de su esclava
-Yo quiero hacer lo que usted quiere - esa respuesta tan solo hizo que las cosas se sintiera peor para Ánzel, pues siempre trataba de hacer que ella se comportará como era realmente, pero al parecer era un ser bastante dependiente de alguien que la ordené, pues desde su nacimiento fue una esclava
-Esta bien, yo quiero que hables de como fue tu día
-Fátima, cumplió con sus deberes de limpiar las habitaciones junto a sus compañeras, también me encargue de revisar su jardín y también estuve haciendo unos trabajo en la cocina
-Eso debió cansarte mucho
-Si, fue un día muy agotador - dijo la chica, esto sorprendió al príncipe, pues era la primera vez que escuchaba una opinión de ella - me siento can...cansada, pero no para atender a su señoría - lo había dicho dudando.
-Te doy la orden que duermas
-Es....una orden ¿Dónde puedo Dormir? - Ánzel, le señala su cama pero Fátima, se niega pero de un momento a otro se desmaya, por suerte el príncipe logra atraparla a tiempo impiniendo que se haya lastimado entre sus brazos la carga, camina hasta donde esta su cama y la deja ahí para que descanse.
¿Qué tan agotada debió estar ella para caer rendida? Se preguntó su alteza, mientras saca un libro de historia para leer.
Para sernos sinceros no era de su agrado leer sobre la primera guerra mundial, donde se explica que hace mucho tiempo atrás existieron cuatros reinos que eran gobernados por dinastías que tenía el control de una magia elemental que era concedida por los Dioses, El Reino de Gracias, sigue intacto gobernado por los Kana, poseedores de la magia del fuego. El reino de Vie, su magia esencial era la del agua quién la manejaba el clan Ruhe, su reino vecino Terre, sus propietarios era el clan Aubriot, con la magia de la tierra y por ultimo el reino Calmer, sus descendencia de emperadores proveída de la familia Sich, adquirentes de la magia del aire.
Se decía que los cuatro reino, se mantenía en paz, cada uno con una fortaleza aparte de su magia El reino de Gracia, se beneficiaban por una gran fuerza militar y buenos territorios, mientras el reino Vie , poseía una gran flora y fauna, sus tierra son excelentes para sembrar. Terre, por su parte se especializaba en el comercio mantiene una gran riqueza, a diferencia de el reino Calmer, que no tenia ventaja en territorio, defensas, fauna o riquezas como los otros reinos pero si lo suficiente para mantener a toda su gente.
Entre los cuatros clanes que gobernaban sus reinos, se ayudaban entre sí para sacar lo mejor de cada uno pero no siempre fue así, la manera en que llego el sentimiento de empatía y solidaridad llega la avaricia, envidia acompañado de un deseo del poder. Los Kana junto los Aubriot, familias que compartían los mismo ideales de crecer sus imperio sin importa el costo, iniciaron una guerra atacando para apoderarse de todo empezaron por invadir el reino Calmer, el cual fue muy fácil de conseguir pues era muy conocido por su baja defensa al contrario del reino Vie, pues la dinastía Ruhe, no pensaba rendirse tan pronto, la guerra entre reinos duro mil días hasta que triunfo los Kana y Aubriot, luego de un tiempo se repartieron los territorios y clanes que estos tenían.
Por supuesto aun ahí personas con el tipo de magia de los difuntos emperadores, que hoy en la actualidad puede ser esclavos como nobles pues todo se maneja por el estatus.
Ánzel, cierra su libro de historia, suspira de solo recordar su examen que será para la próxima semana, donde un hombre de avanzada edad le hace preguntas sobre el tema que estuvo leyendo, detestaba la forma de como sus antepasados consiguieron las riquezas que ahora tiene su imperio. Cometieron traición a otros que confinaban pero cada vez que comenzaba a dar sus argumentos era discriminado con miradas y su maestro solo ignoraba sus preguntas, diciendo que paso hace muchos años atrás, que nada se puede hacer para cambiar ese hecho.
Fátima, aun esta dormida por lo que el príncipe no tenía con quién hablar de sus inquietudes tampoco pensaba despertar a la pobre chica que estaba cansada, recordó una novela que le había recomendado Adaila, una semana atrás.
El era muy fanático de las novelas que contiene un buen drama y misterio, sus favoritas son las de romance. Siempre las ha leído a escondidas por que para su padre era mal gusto que un hombre lea novelas, la primera vez que lo vio con ese tipo de libros le dio un regaño severo el cual nunca se le vaya a olvidar, entendió que ese no era un tema de conversación para los grande grupos de personas que veía en las reuniones sociales, por lo que nunca volvió a hablar de sus gusto con nadie con prejuicios en esos lugares su deber era mantener una sonrisa y escuchar, dar unas palabras, eso era todo.
Por eso de alguna manera se sentía a gusto con los esclavos y sirvientes, aunque algunos no les parece bien que un príncipe este entre ellos, por lo que debía aparentar aunque no quisiera era la única forma de no causarles problemas a esas personas que llegaban a ser regañadas por hablar con el, sentía que en ningún lugar encajaba. Su unico consuelo es que Adaila, era su amiga a pesar de ser su esclava de compañía, se tienen un gran cariño pero ahora estaba un poco decepcionado de que le haya comentado su predicción a su hermana antes que él, llego a pensar que tal vez no era alguien de utilidad como para darle ese tipo de información. Fácilmente puede ordenarle que le muestre y por su marca de esclava la obligaría a obedecer a su propietario pero si se rehúsa sentirá un dolor insoportable. Ánzel, no deseaba obligarla a hablar esperaba que ella lo hiciera a su voluntad y a su vez se niega a hacer un daño.
Justo en ese momento su esclava toca la puerta, a lo que le da su permiso para que entre. Adaila, mira a su compañera descansar en la cama del príncipe, pero el solo le hace un gesto para que no haga mucho ruino.
- no esta haciendo algo indebido, yo le permití que descanse - dijo, el joven de cabellos rojos , mientras ella sigue viendo a la chica de las trenzas dormir
-Sigue haciendo trabajos pesados que ni siquiera son sus deberes - resoplo sentándose en el sofá - el otro día la encontré ayudando a las sirvientas de la cocina a llevar unas canastas llenas de verduras, luego se puso a limpiar el piso. Cuando quise detenerla termino por ir a lavar mi ropa
-¿te aprovechaste? Como fuiste capaz - dijo con sarcasmo, Adaila, solo hace una mueca
-No, claro que no, lo que paso es...Le explique que no debe hacer todo eso. Si desea limpiar o ser de utilidad que limpie su parte de su cuarto pero exagero al limpiar todo incluyendo mi ropa
-Al parecer se llevan muy bien - la mira para luego reírse de manera tierna - me pregunto ¿si Fátima, es realmente así? O solo es lo que cree que debe ser
-Su alteza no se preocupe
-Adaila, no me llames así puedes usar mi nombre.....bueno cuando estamos solos puedes hacerlo, si eso te hace sentir más cómoda
Son realmente amigos desde hace mucho tiempo pero como los prejuicios de la sociedad, hace que solo deban ser un amo y su esclava delante de los ojos de los demás. Ánzel, no le importaba realmente pero siempre demostraba su postura delante de sus padres, debía seguir ejemplos de todos llego a sentir un poco de culpa al sentirse libre cuando murió su padre pero mas que eso seguro y tranquilo nadie lo va a castigar por hablar cómodamente con los esclavos o gente de bajo estatus.
Su asunto más importante ahora es saber de aquella predicción que había mencionado su hermana, pues su esclava tenía dicha información. No sabía como iniciar el tema .
-Dime Adaila, ¿como estuvieron las predicción? Nada malo....digo si en un posible futuro el reino estuviera en un caos total, me contarías ¿cierto? Por que somos amigos. - afirmo, dejando atónica a su amiga, quién no podía formar palabra alguna
-Ah...bien...supongo que quieres saber algo en especifico pero necesito que me digas que, para que yo pueda darte esa respuesta que desea
-Quiero saber de aquella predicción que le mostraste a mi hermana
-Esta bien - dijo Adaila, para luego levantarse del sofá, se dispone a usar de su magia
-Espera - interrumpe Ánzel - haces esto por que te lo pedí como amigo o por que es tu deber hacer lo que desee
-Puede ser ambas, su usted me ordena algo lo hare, por que es mi obligación y lo quiero hacer. - mencionó mientras lo mira a los ojos, suspira - yo confió en usted
-Entonces adelante.
En el momento que realiza unos movimientos con sus manos interfiere los bostezos de Fátima, quién se estaba levantando. Sin importancia continua la joven de cabello marrón con su trabajo, unas luces de color purpura empezaba a forma una imagen y sin previo aviso se cae a pedazos lo que solo podía indicar una cosa que el futuro cambio.
-¿Qué paso? - pregunto el príncipe
-No...no lo se ... cambio
-Como que cambio
-Es como los dados - comento Fátima, levantándose de la cama - al lazar unos dados tienes 6 números posibles que pueden salir, lo mismo pasa con la predicción logras ver el una de las mas posibles reacciones pero si algo cambia se crea otras mas posibilidades.
-eso es cierto, al parecer eres una genio - dice Adaila, mientras le da una palmada en el hombro
-Para nada solo...lo se, leia muchos libros antes...creo...no me acuerdo - habla confusa pero cambia todo en un instante con una sonrisa - eso no importa ahora
-Tal vez las cosas cambiaron para bien, pero que hizo ese cambio
-No lo se, el futuro cambia muchas veces pero si quiere estar mas tranquilo puedo mostrare un poco de lo que llegue a pasar en unos meses
-No es necesario, retírense por favor
-Como orden - dijeron en coro las dos chicas, que en de inmediato se van de hacia la puerta para luego cerrarla
El príncipe se sienta a meditar un poco de lo que acaba de pasar, de alguna manera eso le preocupa aun más. Siempre que estaba nervios Adaila, veía el futuro y le decía que pasaba pero no todos los casos ocurren como los había menciona, tampoco es que fuera su culpa pues Ánzel, siempre hacía cosas de una manera espontanea sin pensarlo que cambia muchas de las predicción que ella hacía. A su vez era bastante estresante para la chica ver o que va pasar el día de mañana por lo que solo realizaba esta tarea cuando era necesario.
Trata de no preocuparse por nada de eso y camina por los jardines mientras observa asombrando la fila de unas hormigas que cargan alimentos para su colonia.
En la cocina de la servidumbre se encontraba Fátima, cocinando una sopa para comer junto con Adaila, quién solo se queja que no la deja hacer nada ni siquiera cortar las verduras.
-Aja, le informo que soy buena cocinando, así que si me permite - argumenta mientras empuja a la chica de trenzas para acomodarse a su lado - voy a hacer algo también
-Pero puedo hacer la cena , también soy buena cocinera
-Eso no me preocupa y no dudo de tu don culinario - olfatea el delicioso aroma que sale de la olla - tu ya limpiaste nuestra habitación así que yo cocinare
-Como ordene - se aleja un poco de su compañera para permitirle hacer su labor tranquila, pero Adaila, solo se pone un poco intranquila
-Estas podiéndome nerviosa, si solo te quedas ahí mirando en silencio...sabes que cocina y yo iré a organizar nuestras ropas que debe ya haber secado
-No debes preocuparte lave todo ayer y lo acomode esta mañana
-Otra vez - susurro.
En eso entra por la puerta el esclavo de la princesa Celeste, con una caja en sus manos, las chicas quedan un poco asombradas al verlo.
-Disculpe pero necesito hacer una entrega al príncipe Ánzel, de parte de su alteza la princesa Celeste.
-El esta en su habitación puedes ir - informa Fátima, alegre señalando pero su compañera la detiene para observar con mucha desconfianza al extraño
-¿Qué hace en la cocina de los esclavos? Si debe hacer una entrega alguien puede hacerlo no es necesario que entre al palacio, además la princesa no le confiaría a alguien desconocido algo para su hermano
-Cierto, cierto - dice Fátima, asentando con la cabeza - nunca antes lo he visto
-Soy su asistente personal, nunca me han visto por que me acaban de comprar puedo asegurar que soy de toda confianza, entre por la puerta de adelante y preferí ir sin un guía entonces me dieron algunas buenas indicaciones pero lo gracioso es que termine perdiéndome
-Si ese el caso, entrégueme la caja y yo misma le hare llegar a su alteza el principe - indico Adaila, se acerca a el y a punto de acercarse al paquete, Ezekiel, se niega
-Me ordenaron que debía entregárselo y debo asegurarme que así sea
-Podemos llevarlo para que se le entregue ese paquete a su alteza, verdad Adaila, después de todo es su obligación
-Esta bien, pero caminas atrás de mí y Fátima, lo observas desde atrás - ordeno desconfiada - su amiga solo asienta con la cabeza y se acomoda detrás de Ezekiel.
Los tres caminaba como se había organizado antes, el solo mira hacia atrás unas cuantas veces para ver la chica que lo observa con una sonrisa bastante agradable por lo que le devuelve una sonrisa al lado de un saludo, Fátima, se sonroja al verlo desvía su mirada. Adaila, se molesta un poco al ver lo que pasaba pero seguía marchando hasta llegar a la habitación del príncipe, da unos golpes para avisar de su presencias.
-Su alteza, tiene un encargo de parte de su hermana la princesa Celeste - No recibió respuesta alguna - debe estar dormido, no debemos molestarlo deja ese paquete conmigo y se lo entregare cuando este despierto
-Es muy temprano para que este durmiendo es mas seguro que no se encuentra en sus aposentos - dice Ezekiel, aun con la caja en sus manos, la chica de cabello marron y ojos violeta se cruza de brazos - por que no lo comprobamos .
En un instante le da una patada a la puerta para abrirla y entra como si nada a la habitación Fátima, solo da unos aplausos de felicitaciones y su compañera queda sorprendida de ver esa actitud que por alguna razón se le hacía familiar.
Ezekiel, puede ver en el escritorio del príncipe unas anotaciones y nota algo peculiar, procede a guardarlo en su bolsillo sin que las dos chicas se den cuenta.
-Al parecer tiene mala letra - menciono con un libro en su manos, Adaila, se lo rebata de un golpe
-Eso no te incumbe, acaso no sabes de quién estas hablando mantente callado o acaso deseas que te decapiten
-Pero el príncipe no se encuentra, entonces no ahí modo que se ofenda. - se defiende para luego alejarse de donde se encontraba para llegar hacia la puerta donde se encuentra Fátima, me retiro pero antes les dejo el aviso que nadie puede abrir el contenido de esa caja o puede que te decapiten
-Acaso me estas haciendo una advertencia, ni siquiera se me paso por la mente invadir la privacidad de su alteza
-Yo no he mencionado nada sobre ti Adaila, relájate. Me retiro vuelvo en un rato para confirmar que su alteza haya recibido su entrega sin problema, que tengas un buen día Fátima
-Igualmente.
Al escuchar como ese desconocido dijo su nombre , hizo que se congelada pues volvió a tener esa sensación.
Ezekiel, se marchar a los jardines del palacio un poco aburrido observa una fila de hormigas que llevan su alimentos pasa tratando de no pisarlas. Encuentra una especie de planta que atrapa todo lo que le llama la atención por lo que ahí que tener mucho cuidado con esta rara especie pues pueden cubrir todo tu cuerpo hasta dejarte sin oxigeno , escucha la voz de alguien conocido.
-¡Ayuda! Estoy atrapado - grito el príncipe, que se encuentra en la parte de arriba cubierto de los pies a el estomago por las ramas de esta planta con sus manos le da unos golpes tratando de liberarse
-¿Cómo llego hasta ahí? - se pregunto a si mismo - su alteza cálmese esta especie es muy pacifica si sigue golpeando hará que sea peor.
Ambos se observaron por alguna manera Ánzel, se calma al ver aquellos ojos que tienen un color particular que le gusta.
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Comments
Unicornio magico🦄
cada capitulo se pone mas emocionante
2023-08-03
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