capitulo 2 ( se conocé al extraño )

El tiempo se había detenido para ambos que estaban perdidos en la mirada del otro, ambos se preguntaron en su mente  ¿quién es la persona adelante?. El príncipe observaba con curiosidad mientras que el otro miró con desagrado al ver que se trataba de un noble a pesar de ser un esclavo no ponía negar su molestia hacia los alto estatus, algo que percató de inmediato Ánzel, por lo que no dudó en levantarse para quedar a la altura aunque la persona de adelante sea un poco más alta que el por unos cuantos centímetro de diferencia no importaba, se mantuvo firme en su postula mostrando la seguridad que no tenía. Por lo que el de los ojos verdes dio un paso hacia adelante haciendo que el otro de uno hacia atrás al dar su segundo paso quedo cerca del lago donde cayó cuando continuo avanzando.

Para su mala suerte, el príncipe no sabia nadar por lo que hizo unos movimientos con sus brazos, el desconocido sujeto no entendía nada de los gesto hasta que vio como el cuerpo empezaba a hundirse y desaparecer de la superficie, en ese momento fue que entendió que se estaba ahogando por lo que no dudo en saltar al agua para ayudarlo.

Antes del que el príncipe, perdiera el  conocimiento alcanzo a ver una figura borrosa entrando al agua, quién lo sujeto de lo cintura para llevarlo hacia la superficie. Lo recostó en la orilla mientras le daba unos golpes en el pecho para que no se vaya ahogar con el agua que debió consumir, a pesar de mantener la calma en su rostro, estaba comenzando a desesperarse al ver que aquella persona no despertaba,  cuando analizo  mejor su rostro se dio cuenta el cierto parecido que tenía con la Princesa Celeste, su dueña actual no tardo en darse cuenta que se trataba del segundo príncipe comenzó a cuestionarse si lo culparían a él por  lo que le vaya a pasar a su alteza en estos momentos.  Por lo que no dudo en observar en todos lados y prosiguió a usar su magia para que recupere la consciencia puso su mano en la frente del príncipe y recito unas palabras.

En un instante el príncipe se levanto tosiendo, el esclavo se acerco para verificar que se encuentre bien pero en ese momento Ánzel, comenzó a expulsar el agua que había consumido ese liquido cayó en el rostro del chico de ojos encantadores.

-¡agh que asqueroso! – exclamó mientras se limpiaba el rostro, desvio su mirada  del príncipe que aun se estaba recuperando

-¿Qué paso? – preguntó el príncipe

- casi se ahoga en el lago pero logre sacarlo a tiempo disculpe que me haya tardado en entender sus señales de auxilio

-No me sorprende – dijo Ánzel, pensando que tan malo es para comunicarse que hasta un simple esclavo como el no lo haya entendido

-Pido disculpa otra vez – responde el chico de cabello negro, que malinterpreto aquellas palabras como un reclamo de su alteza por su negligencia

-Ya no importa estoy bien, dime ¿quién eres tú? Jamás te he visto en el palacio eres uno de los nuevos trabajadores que trajeron.

《Trabajadores》 la palabra más sutil que usaba Ánzel, para referirse   a las personas que agarraban a la fuerza mientras atacaban en sus pueblo para  convertirlos en mercancía y luego venderlo como esclavos a las familias nobles. El chico al escuchar eso no pudo evitar reírse pensando en lo descarado y hipócritas  que podría llegar a ser la gente adinerada pero no se imaginaba algo así, pero todo esto era malinterpretado pues el príncipe no tenía ninguna intención de insultar a las perdonas humildes solo trataba de usar palabras sutiles para simpatizar  pero al parecer no sirvió de mucho.

El rostro de Ánzel, se había puesto rojo como un tomate por la vergüenza y pena que sentía en este momento, que ironía sentirse avergonzado frente a un esclavo pensó, el joven pelinegro se detuvo a recordar que a quién tenía enfrente no era un simple noble era un príncipe del clan Kana, dinastía que gobierna el reino.

-Mucho gusto su alteza, Soy Ezekiel Zuhair, pertenezco a la princesa Celeste – se presento, Ánzel, se compuso de inmediato al escuchar quién era su dueña – también estoy para servirle su alteza, puede que no tenga ninguna marca de propiedad pero le aseguro que soy esclavo de la princesa

-Entonces mi hermana no te puso ningún marca o sello de restricción para tu magia

-No tengo ningún tipo de magia especial, solo se la básica que es la que uso para mis labores – mintió pues no podía darse el lujo de comentar que  manejaba la magia del clan Zuhair, prefirió verse  como un hombre simple, pudo ver el disgusto en el rostro del príncipe, por lo que se arriesgo a decir – si cree que es necesario un sello de restricción para mi magia estaré dispuesto a usarlo su alteza

-No es necesario esa decisión la toma tu dueña no yo – afirmo el príncipe, dejando aliviado por completo a Ezekiel – puedes retirarte - Dijo eso último para levantarse del suelo pero el esclavo se mantuvo en su puesto observando  a lo que su alteza pregunta – ¿pasa algo?

-No, nada…… su alteza, solo quería asegurarme de que este bien me permite acompañarlo al palacio  - dijo sabiendo que se estaba arriesgando un poco pero de alguna manera debía entrar a ese lugar

-Como puedes ver estoy bastante bien, no es necesario que vengas solo encárgate de servirle a mi hermana, retírate antes de que me hagas enojar

-Como ordene su alteza – dijo Ezekiel, mientras le hacia una reverencia al príncipe y se retira justo cuando da la espalda escucha unas palabras

-Gracias por haberme ayudado no tuve la oportunidad de hacerlo antes y disculpa por toser en su rostro – dijo el príncipe para luego también dar la espalda y marcharse.

Ezekiel, no tardo en voltearse para atrás y observo como el príncipe, se encontraba ya a unos metros de él. Aquellas palabras no dejaron atónico pues escuchar un agradecimiento y una disculpa de alguien hacia un esclavo era muy raro de ver  bueno la difunta Duquesa Jazmín, siempre era amable con su servidumbre  al igual que lo es su hija Daila y su esposo, pero esta vez era un príncipe de un alto estatus le había agradecido. Llego a pensar que tal vez era una burla hacia el.

RESIDENCIA ANTZAS.

Todos los miembros de la familia principal estaban presentes en una cena, Daila, le incomodaba mucho este tipo de situación tan solo comía y mantenía silencio pero no se atrevía a hablar pues no habría tema de conversación que animara este ambiente. Su tía Margarita, la observa acomoda su tenedor, sus labios estaban por abrirse era obvio que iba a romper el silencio.

-Duquesa Daila, ¿le gustaron los chocolates que le envié? – preguntó

-Si, estuvieron deliciosos

-Me alegra que fuera de su agrado – contestó aquella mujer de piel pálida y ojos verdes oscuros - ¿Cómo se ha sentido estos días?, me informaron que estuvo toda una semana trabajando en su despacho y no fue a dormir en su habitación

-Estoy bastante bien, no debe preocuparse es solo mi trabajo

-Aun eres muy joven para tanto trabajo deberías descansar y disfrutar  tus días de juventud – afirmó su tía

-Es una lastima que  no hayas podido casarte con  el príncipe  pero eso no significa que vayas a estar sola toda tu vida – agregó su prima Tasha, con una amplia sonrisa de labios  –   solo por qué te rechazo, existe más hombre que estaría dispuesto a estar contigo

-Es una pena que no desee estar con ninguno – recalcó Daila, mientras sostenía una taza en su delicada mano - incluyendo a su alteza

-Entonces estas diciendo que rechazaste al príncipe, eso sería una decisión muy tonta

-¿Quién hablo de rechazo?, No he sido yo, querida prima fuiste tú quien lo mencionó. Te daré un consejo no te creas todo lo que digan las criadas , se que te preocupas por tanto por mí,  para estar al pendiente de todo lo que haga pero verifica que la fuente sea fiable antes de decir algo de mal gusto como ahora – respondió la Duquesa para levantarse de la mesa.

Antes de querer marcharse, su abuelo quién estaba bastante enojado por esa actitud de su nieta le ordena volverse a sentar.

-Tasha, no dijo nada que pudiera ofenderte ¡compórtate como debe ser una señorita de clase y vuelve a la mesa! – grito su abuelo mientras que Daila, solo le daba la espalda.

El ambiente se estaba poniendo pesado por lo que el señor Derek, su padre interrumpe.

-Esta un poco cansada es preferible que descanse – dijo tratando de calmar la situación pero solo recibió una mirada de mal gusto del señor   Crisanto.

A pesar de haberse casado con  Jazmín y obtener el titulo de Duque, y ser del clan Antzas, no era considerado  de la familia principal  por lo que su palabra solo eran un sonido irritante para el jefe de la familia.

-¡Silencio!. Te he dado una orden Daila, ¿porqué aun no estas sentada? – pregunto Crisanto, con un tono de voz molesto

-No te confundas abuelo – dijo de pronto su nieta, mientras se volteaba para dejarse ver su rostro – que seas el jefe de la familia no te da ninguna autoridad hacia mí, cuando quiera irme  me iré

-Como te atreves a hablarme así tan solo eres

-Una Duquesa – interrumpe las palabras de su abuelo – por lo tanto no puedes darme ordenes como te plazca, si no tienes nada más que decirme me retiro. – dijo firme mientras caminaba hacia la puerta.

-Yo también me retiro – dice el duque Derek, levantándose de su mesa – que disfruten su compañía - Quería ir a ver como se encontraba su hija.

La señorita Tasha, no dudo un segundo en levantarse de su puesto para correr hacia su abuelo, con lágrimas en los ojos.

-Pido perdón… - dijo la joven de cabello negro entre sollozos -  prima y tú, discutieron. Abuelo, nunca tuve la intención de hacerla enojar…solo quería animarla un poco estoy muy preocupada por ella

-Ya no llores, Tasha, yo se que no lo hiciste con esa intención. Tu prima Daila, es quién debería pedir disculpas no tu mi querida nieta.

-No dejemos que algo dañe nuestro momento padre, sigamos con un té en el jardín – sugirió Margarita, para calmar la situación – hija no hagas enojar a tu prima de esa manera, ella es una Duquesa - su hija pone una cara triste por lo que su madre continua para animarla - pero eso no quiere decir que no importes.

Todo esto era escuchado desde afuera en la puerta por Daila, su padre y Elden el guardia que siempre estuvo ahí esperando por ella.

-Hija, lamento no haber dicho algo más para defenderte – se disculpo su padre pero su hija solo se negó con la cabeza

-Eres un Duque padre, deberías comportarte con tal y hacer valer tu autoridad – exclamo Daila

-Sabes que ese titulo solo lo tome cuando me case con tu madre

-No importa como lo hayas conseguido, lo que importa ahora es que  eres un Duque y lo seguirás siendo hasta que emperador diga lo contrario

-Eres igual que tu madre, puede que te parezcas a mí, pero heredaste el carácter de ella, estaba preocupado que estuvieras triste

-No estoy triste padre solo molesta, con permiso me iré a mi habitación

-Descansa hija – le planta un beso en la frente – recuerda que estoy para ti, eres mi vida

-Con tu amor me basta y me sobra padre. – sonrió para luego irse con Elden, atrás suyo.

De un golpe abrió la puerta de su habitación para proceder a acostarse boca abajo en su cama mientras abrazaba con fuerza su almohada, las lágrimas comenzaron a salir. Su guardia cierra las puertas y no puede evitar sentirse mal al verla así pero no sabía si era correcto dirigirme la palabra.

-No importa cuanto haya pasado aun mi abuelo me odia, que he hecho yo para recibir este trato – se cuestiona, mientras enfoca sus ojos en los de Elden, que aun sigue en silencio

-No diga eso Duquesa, su abuelo no la odia

-¡que no!, Acaso no eres testigo de la forma en que favorece a Tasha, y en cambio en mí solo ve errores, no importa lo que haga o diga siempre es algo malo para ellos. Lo único que me mantiene con vida es el titulo de Duquesa

-No es cierto, su padre la adora sin importar que sea duquesa o no, lo mismo con su amigo su alteza el príncipe Ánzel - pone su puño en el pecho como señal de lealtad - Incluso yo le seguire sirviendo como guardián sin importar que sea de un titulo importante

-Gracias pero no deberías mentirme por lastima  - contesto Daila, mientras se limpiaba las lágrimas que no dejaban de correr por sus ojos

-No miento señorita Daila, siempre la he cuidado y siempre lo haré. Yo nunca rompo una promesa.

Al instante Daila, recordó aquella promesa que le había hecho hace mucho tiempo, Elden, era tan solo el hijo de un soldado por lo tanto era considera un sirviente. Siendo niños se llevaba bastante bien, siempre jugaban y se divertían por lo que una tarde le prometió que siempre la iba a proteger sin importar que deba dar su vida, la pequeña no se lo tomó tan enserio pero ahora en el presente se dio cuenta que sus palabras era verdad,  Cuando miro a su guardia, que estaba ya sentado en su cama asegurándose que este bien. No pudo evitar volver a llorar pero esta vez por recordar lo dulce y amigable que era con ella, mientras que ahora mantenía  su distancia  como si se tratase de un desconocido.

-Duquesa, no llore por favor, no deseo verla llorar – sin previo aviso, ella lo rodea con sus brazos

-Gracias, tu me ayudas a que no me derrumbe ante los demás

-Tranquila Duquesa, siempre estaré aquí contigo

-Solo llámame, Daila

-Como ordene, no llores más Daila.

Escuchar su nombre hizo que quisiera llorar más pero sin darse cuenta  sangre comenzó a brotar de su nariz y boca, con las lleva de los dedos toca las gotas de sangre entrando en pánico comenzó a toser, de inmediato ordeno a Elden, que pusiera un sello de privacidad en la puerta para que nadie de afuera pudiera escuchar o observar  lo que pase adentro.

Esta no es la primera vez que algo así le pasaba y tampoco seria la última llevaba enferma un mes, siendo difícil usar su magia, debía ver a un medico o portador de magia Hansuki, pero si iba a un medico su familia lo sabría y su abuelo no dudaría en pedirle al emperador, que escoja a otra persona de su familia para el cargo de Duquesa, la mas calificaba para ese puesto era Margarita, pero es más posible que se lo den a Tasha, pensar en eso le aterra. Por lo que recordó a la única persona que conocía que podría ayudarla, la princesa Celeste. Aunque haya tenido sus diferencia dejaría su orgullo atrás para ir a verla  ante los ojos de su familia, seria como ir de visita en vez de una revisión medica. 

○  ○   ○

En la noche mientras la princesa Celeste, dormía Ezekiel, sale de su habitación para dirigir a la parte trasera de la casa donde se encontraba una huerta, observo el cielo vacío sin estrella alguna, un ave aterriza en su brazo que lo tenía extendido le revisa la pata que contiene una carta que guardo en su bolsillo, luego se dispone  acomodar su carta en la ave que en un santiamén levanta sus alas y procede a volar por lo aires.

Se dispone a leer lo que había escrito en esa nota. Le había dado la orden que investigara los miembros de la familia real que estaban presentes en el palacio y informara lo más rápido posible destruye la carta para retirarse a su habitación.

Lo que no tuvo en cuenta fue los ojos que lo había estado observando desde una distancia.

Holis, Espero le haya gustado este 2 capitulo, puede que aun haya algunos errores de gramatica pero mejorare en eso, se los aseguro.

Vi en de una autora que escribia las cantidad de palabras que se puso en cada capitulo al final de este, pues me parecio interesante poderlo en pratica.

Palabras: 2725

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Comments

Unicornio magico🦄

Unicornio magico🦄

Que bien que Daila le cante sus verdades a su abuelo.

2023-06-30

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