Audy.
Hay un sentimiento extraño que inunda mi estómago y se evapora hasta mi pecho. Un vacío que desemboca en un mar de pensamientos nada sanos, intrusivos.
“Solo estas preocupado"
Eso dijo Noah hace dos días y lo estoy repitiendo como un mantra porque si no encuentro un significado me sentiré peor.
No tengo nada que perder, así que solo iré hasta ahí y le preguntaré.
Leo esta usando un portátil en las bancas del campus y la mayoría parecen desmayados al rededor, en las gradas y butacas.
Toque su hombro con suavidad, volteó enseguida.
—Bueno, yo...
Me detuve y él solo me observa fingiendo teclear en un área nula, supongo que estoy siendo molesto.
—¿Sabes la dirección de Kai?
Leo se acomodo sus anteojos mirándome inquiditivo, ahora.
—¿Qué harás?, no la sé, pero, podría conseguirla.
Sonreí.
—Hablé con la profesora encargada de su curso esta mañana.Oh, fue vergonzoso, pero, dijo que el motivo de la falta es influenza* así que pensé en ir y ver como esta.
Hay unas pizcas de mentira. Sean no dijo nada concreto sobre su hermano en la ultima llamada y tal vez su mamá sepa donde esta Sean, me daría la decepción de mi vida si lo encuentro en casa luego de que a dicho que no esta y no volverá estos días.
Quizás lo sobre pienso...
—¿Desde cuando eres amigo de Kai?, de todas formas. Danielle sabe donde es, esta al paso para el camino al taller de su papá. Deberías decirle que te lleve.
Es perfecto.
—Quizas hayamos empezado mal pero enemigos no somos, ¡gracias Leo!
Corrí hasta el salón de musica, ahí esta Noah escribiendo en su libreta y me senté a su lado.
—¿adivina adonde iremos hoy?— pregunté sacando mi flauta del estuche.
—A un acuario sino tuvieras miedo de que las vidrieras se quiebren.— su tono es hostil.
Desde la vez que discutimos algo cambio...se siente extraño, como si el aire estuviera sucio y pudiera intoxicarnos.
Esa noche no me di cuenta cuando se marchó y mi tía trajo un cerrajero para abrir la puerta, porque salió por la ventana y la dejó bloqueada. Decidimos no darle mas vuelta, también porque mi tía no es una persona de discusiones o complicarse. Ni siquiera preguntó lo que ocurrió.
No dije nada mas porque, si él quiere me seguirá.
.......
Luego de terminar con las clases corrí a buscar a Danielle. Estaba discutiendo con un grupo que supongo es de su mismo salón así que esperé un poco. Ella parece molesta.
La salude hasta que los vi dispersarce , se acercó a mi con una expresión mas suave que antes.
—Me preguntaba si puedes acompañarme en el camino. Necesito ver a Kai y Sean. Saber como están.— Me senté sobre el baúl donde guardan la utilería de manualidades y arte.
Ella alzó una ceja pero asintió.
— Te llevaré. Dejame ir por Ely.
Salió del salón luego de borrar la pizarra para yeso. Cuando volvieron noté un morete en el pómulo de Ely.
Ella me saludo distante y comenzamos a caminar.
Le envíe un masaje de texto a Noah.
¿vas a venir?
(15:59) Enviado √√
Estuve pendiente hasta que llegamos al estacionamiento y él nunca respondió. Supongo que esa es su respuesta.
A los pocos minutos un auto bajo de color azul metálico se estacionó frente a nosostros.
—Papá. Llevo un amigo.— Me señalo. Los tres nos sentamos en la parte trasera del auto.
En el asiento del copiloto hay una caja y el olor mentolado se encierra por los vidrios polarizados y el aire acondicionado.
—¿Tu nombre, jovencito?— Supongo que su gesto es verme por el retrovisor.
—Audrey, señor.
El ríe un poco.
—¿Sabias que vive a nuestro paso?— Me pregunto Danielle luego de un rato.
«Vaya...solo se lo pedí y siquiera explique »
—Bueno... Pensé que Leo sabría la dirección pero me recomendo contigo.
Ella alzó sus hombros haciendo que Ely se acomodará. Al parecer se quedó dormida.
— Sino es por eso no me hablas.
Una cosquilla fugaz me recorrió de la nuca hasta el estómago. Mis mejillas se sienten calientes.
—Lo siento mucho, yo-
— Es una broma.— aunque su voz no es tan anímica, me agrada.
Al bajar del auto me encontré con una casa imperial frente a mi.
—¡Ven a almorzar al taller algún día!— dijo el padre de Danielle a mis espaldas. Yo creí que no le agradaba.
—¡Me saludas a Thomas!— Pidió Danielle.
Escuché el auto marcharse pero no lo vi porque mi vista esta fija en la manija con una serpiente tallada.
Toqué tres veces pero nadie abrió. Hasta que alcé la vista noté el timbre. Al tocarlo, luego de un rato se abrió el portón. Es corredizo.
La puerta principal esta un poco abierta. Subí los tres escalones amplios y la puerta término de abrirse.
Sentí un peso enorme apretarme el pecho y mis costillas hundirse en mis entrañas.
«¿Porque no lo pensé antes...?»
— Llegaste al lugar correcto, hijo. Te estuve esperando.
Marcus esta vestido de forma hogareña y con una sonrisa cálida. Qué escalofríos.
Volteo solo para asegurarme pero el portón se a cerrado.
—¿Quieres venir, cariño?— Una tercera voz, dulce y suave hace eco entre tanto vidrio templado y mármol.
—Pasa. Mi esposa esta preparando un especial de calabaza. Te encantará.
Mis piernas se están conduciendo contra mi volunta o yo realmente perdí mi razonamiento.
En la cocina hay una serie de pequeños bollos naranjas humeantes.
—Esté es mi hijo del que te hablé. Se llama Azariel.
«Azariel...»
Sentí el aire pesado al escucharlo de su boca. Ese nombre...
—Es bonito.— Parece un susurro. Cabizbaja cubierta por un manto de sus rizos y con un vestido de mangas largas apenas puedo ver la piel de sus manos.
—¿Asi qué...? Por fin decidiste venir a verme.— Él me indico el taburete al margen de la barra.
Pero lo desplace más. Estar cerca seria mucha carga sobre mi.
—¿K-kai esta bien?
El voltea en dirección a su esposa. —¿Conocemos a algún Kai?
Ella da un pequeño respingo.— No-no. Ninguno.
Su risa seca se dirige ahora a mi.—¿De que hablas?
—¿No es él tu hijo?— Intento calmarme apretando las correas de mi bolso.
—No respondas con otra pregunta. Es de mal gusto.— Suspira.— Nuestro hijo esta en su estómago, ¿no la vez gorda? , esta ahí creciendo como los renacuajos.
Me aterra como su tono se profundiza y su mirada divaga hasta ponerse oscura.
Escucho el sonido de un golpe. Como madera contra madera. Observo hacia arriba por inercia.
El candelabro tiembla.
—No es nada.— dice apresurado y toma mi brazo.
Me incómoda tanto que de nuevo me siento dentro de un pozo sin salida.
Comienzo a retroceder tropezando con un escalón. Él me sigue. Caí sentado sobre las gradas.
—¿Qué ocurre?— parece hablarle a una minúscula criatura que huirá. Es mas bien mi perspectiva.
Y bueno...
¡Es lo que se hacer mejor!
Corrí en las escaleras saltando dos por dos, los pasillos y la penumbra formada por el sol. Llegué hasta un pasillo sin salida, rodeado por puertas cerradas.
El camina lento arreglando su cabello hacia atrás y guarda el reloj en su bolsillo.
—Tu habitación seria esta si no te negaras a venir conmigo.— Señala una de las puertas pero sus ojos contemplan de soslayo una que tiene cadenas y un candando.
— Yo...
No puedo articular las palabras cuando el mareo me sacude.
Mis piernas se debilitan y desplomo ahí mismo.
—Azariel, mi pequeño niño, no llores.
Las manos frías cubren un cuerpo sin rostro. Su rostro esta vacío.
—Si gritas, mamá estará furiosa.
Hay un llanto. Un llanto fuerte.
—¿Eres un buen chico?
Como si las palabras se mezclaran en un aspiral, estas se repiten confundiendose.
Sentí un impulso en mi espina dorsal. Me levante de golpe y el sudor frío se escurre por mi cuerpo cubierto por sábanas blancas.
Comienzo a traerlas sobre mi al sentir el frio sobre mis piernas desnudas.
Al rededor, es una habitación que no coznosco. Cortinas cerradas y luz morada de una lampara pequeña.
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