—No deberías. Eres una mujer preciosa, mucho más que cualquiera de esas que estaban anoche, te lo puedo asegurar. Te has acostumbrado a infravalorarte y te has creído el discurso que algunos imbéciles, tu ex incluido y tu jefe actual, te han tirado encima. ¿Te gusta este hombre?
—¡Claro que sí! Es impresionante. Es un hombre formidable, atractivo, te juro que por un momento me sentí un pajarillo frente a una serpiente, no en el mal sentido— se corrigió.
Sharon la escuchaba mientras tipeaba en su móvil, obviamente buscando hacerse una idea gráfica del dechado de virtudes.
—¡Aquí está! Wooow, Santa Mierda de los hombres sexys! Te entiendo—la miró—. Es un espécimen abrumador.
Le mostró las imágenes que aparecían en línea, cada una de ellas mejor que la otra.
—Ese es.
—Yummy. Si un hombre así viniera por mí no tendría que rogarme para que me quitara las bragas.
Regina sonrió, mordiendo su labio inferior.
—Estoy a medias entre la incredulidad, el halago y el terror. Sé que lo que me propone es inmoral.
—¿Se atrevió a ofrecerte dinero? ¿Te trató como a una cualquiera?
—No, no. Dejó entrever que conoce mis problemas económicos. Se movió con rapidez para saber de mí.
—Esos hombres son objetivos de muchas cazafortunas, de ambos sexos. No es extraño.
—Me hizo saber con meridiana claridad sus intenciones. Te va a sonar horrible, pero casi me derrito cuando me dijo que me desea, que quiere hacerme suya. No sé, me hizo sentir…Mujer.
—Amiga, ¡cómo no entenderte! Tú y yo hemos pasado mierda juntas, ¿no es así? Desprecio y ninguneo, más desengaños—terció Sharon, con un dejo de tristeza en su voz.
—Lo sé. También fue muy enfático al aclarar que no tiene intenciones de involucrarse sentimentalmente.
—Práctico y al blanco. Un tiburón de los negocios. Su honestidad es algo a valorar.
—Me sentí extraña, como si no fuera yo. Le escuché sin inmutarme, en el momento me pareció hasta algo natural. Como si una parte de mi creyera que …Anhelara aceptar. No quiero que me juzgues mal.
Sharon la observaba con seriedad y Regina sintió que se ruborizaba. Sabía que estaba dando consideración a una oferta que no era más que sexo vacío, pero no podía dejarlo atrás.
—Vamos, Regina, soy yo. Jamás vería mal que hagas algo que te llene. Te detendría si fuera una locura total, si estuviera tu vida en peligro. ¿Qué puedes perder en esta propuesta? ¿Años de celibato, tiempo con tu consolador, las telarañas de tus zonas íntimas?
Rieron y apuraron la bebida.
—¿En serio lo piensas?
—No veo mal disfrutar del sexo, más si es con alguien así. Aquí lo que importa es lo que tú sientes y quieres. Y doy por sentado que lo deseas a rabiar. De no ser así, le hubieras abofeteado cuando te lo propuso y te hubieras ido rápido de ese lugar sin mirar atrás, sin siquiera plantearte la duda.
—¿Cómo no me va a gustar? ¿Cómo no me voy a sentir halagada de que un hombre así, alguien que puede tener a quien quiera con un chasquido de dedos, me desee a mí?—afirmó.
—Cariño, te has acostumbrado, por la fuerza de los hechos, a hacer el gusto y el bien a los otros. ¿Por qué no tomar lo que se te ofrece con tanta libertad? ¿Dar cabida a tu deseo, tener algo solo para ti?
—Porque está mal. Porque no puede durar.
—¿Según quién? Además, si te convences de antemano de que será sexo y nada más, podrás disfrutarlo sin etiquetas, sin esperar más. Podrás eejar que las cosas fluyan.
—Sabes que no soy así. Tampoco tú lo eres. No somos chicas para un rato, no queremos eso. Queremos todo.
—¿Nos ha ido bien? No—su voz se elevó un tanto para afirmar lo obvio—. Cambia el objetivo. Deja de pensar en el felices para siempre. ¿Por qué no liberar tu mente de ataduras y apostar por algo que puede ser lo más lindo que te puede pasar?
—Porque no va a durar.
—Tal vez no. Tal vez sea algo breve. No obstante, ¿si es de tal intensidad que te deja el mejor recuerdo de tu vida?
—No quiero que piense que quiero algo de él.
—Está clarísimo que quieres algo de él—guiñó el ojo con picardía.
—Algo económico, me refiero.
—Lo pensará y se va a desengañar. No necesitas tomar ni pedir nada que no sea el disfrute de su cuerpo y algunos regalos. Un hombre así se mueve en otros estratos, está acostumbrado a lo mejor del mundo. Vino por ti, amiga. Da una bofetada a ese ego maltrecho que tienes y menéalo para que todas las perras lo vean.
Volvieron a reír de manera ruidosa, ajenas a las miradas.
—Pensarme en esa situación me hace sentir vértigo, me consume de nervios… Y de deseo—reconoció, bajito.
—Regina, me pasaría igual—tocó su mano y le sonrió con aliento—. Estás en un momento de tu vida en el que apenas puedes superar las funciones básicas. Trabajas sin descanso, te desvelas por Tina y tu tía, te preocupa el futuro de ambas. No has pensado en ti hace mucho, en lo que anhelas, en tu futuro. Sé cuánto amas a tu familia, pero también mereces tener algo. Esto puede ser algo, grande, disfrutable.
Regina sabía que tenía razón.
—Me muero por tener algo con ese hombre—confesó.
—No lo dudes, ve por él. Llámalo ya—la instó, tomando su móvil—.
Dile que sí, que estás dispuesta a tener una relación con él. Y entonces, haz todo lo que puedas para disfrutarlo al máximo. Él quiere gozar de ti, tú has lo mismo. Hazte valer.
—¿Cómo hacer para no comprometer mi corazón? —expresó su reticencia más grave. Regina jamás había tenido sexo por el simple placer del mismo.
—Sabiendo que no puedes hacerlo. O pagando el precio—le contesto con crudeza—. Si al final te dejas llevar y te destroza, será porque decidiste ser valiente. ¿De verdad quieres vivir los próximos años pensando qué hubiera pasado si?
Regina supo que Sharon tenía razón.
—Amiga, no sé qué haría sin ti. Tenía miedo de que me juzgaras. Yo misma no he dejado de hacerlo.
—Nunca haría eso. De la misma forma que sé que tú no lo harías conmigo. Quiero que seas feliz. Que disfrutes. Y este es un primer paso, uno que reafirme tu confianza y te haga ver lo hermosa y bravía que eres, para que en un tiempo te sientas confiada y decidas que mereces más de lo que tienes y ese… Ese será el momento en que te comerás el mundo y dejarás atrás a todos los que te hicieron daño. ¡Por las mujeres anchas y buenotas, amiga! ¡Para que haya más millonarios sabrosos para ellas!
Regina rio y levantó su copa. Estaba decidida. Lo estaba.
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Comments
Maryy Lopez
Sharon no seas envidiosa y muestrame esas imagines del yumi yumi 🤤🤤🤤🤤
2024-08-12
1
Gabriela
Ay que Sharon mija que vamos a hacer contigo 🤦🏽♀️🤣
2024-05-17
2
Gabriela
Así mismo es
2024-05-17
0