Cap. 6

Mientras Elios iba camino a casa los entes que estaban a su alrededor comenzaron a alejarse de él, aunque Elios no sabía bien por qué. Las personas seguían con su vida normal, yendo y viniendo por las calles mientras que Elios estaba perdido en sus pensamientos, sintiendo una oleada de emociones distintas por todo su cuerpo.

La sensación de los pequeños labios que lo habían besado hace unos momentos aún seguía permaneciendo en los suyos. La extraña calidez que sintió en las manos del infante hicieron confundir a Elios, ya que se supone que, un ser no humano como lo era Satanás, no debería tener temperatura corporal. Era algo completamente imposible e ilógico para cualquiera.

Al llegar a casa, Elios pudo ver la figura de Hansel sentado frente a la puerta principal cubriendo su rostro con sus brazos, esperando a su amigo. Elios llegó a su lado y miró a Hansel, tratando de adivinar por qué razón estaba en su casa, llegando a la explicación más obvia.

-¿Te peleaste con Mai?

-Sí.- Hansel seguía con su rostro cubierto y su voz salió como si estuviera haciendo un puchero, bastante infantil.

Elios suspiró un fastidiado y le dio unas palmadas en la espalda a su amigo.

-Vamos a dentro.

Luego de que Elios abriera la puerta principal, Hansel se levantó desganado y siguió a Elios dentro de la casa.

Hansel conocía muy bien la casa de Elios, casi como si fuera suya, así que se sentó en el sofá delante de la televisión, sin pedir permiso, esperando a que su amigo trajera algo para pasar el rato y poder desahogar sus problemas amorosos.

Hansel visitaba a Elios muy seguido y por varios motivos diferentes, la mayoría de las veces tenía que ver con alguna discusión que había tenido con Mai. Y es que nadie puede culparlos. Mai es una persona con muchos problemas y que ha pasado por muchas cosas desafortunadas en su vida, lo que la llevó a ser como es ahora. Por otro lado, Hansel es todo lo contrario, pero aun así logró que Mai confiara en él y se enamoraran del otro. Es una relación inquebrantable, con una linda historia detrás.

Elios buscó en su habitación algunos videojuegos y luego fue a la cocina para sacar un par de bebidas gasificadas del refrigerador, ya que él no acostumbraba a beber alcohol. Habían pasado unos cuatro meses desde la última vez que jugaron videojuegos juntos, algo que hacían desde muy chicos.

Unas horas después, luego de varios niveles, combates, risas e insultos, el ánimo de Hansel había vuelto a ser el mismo.

-Oye, ¿estás bien últimamente? No te he visto en la universidad estos días.- Hansel tomó una botella de coca cola para luego beber de ella.

-Tuve algunos problemas.- respondió Elios mientras seguía concentrado en el juego.

Hansel dejó la botella a un lado y miró a su amigo con curiosidad.

-¿Qué tipo de problemas?- Hansel hizo una pausa, como tratando de adivinar cuál era la raíz del problema, dando con el responsable. -¿Tiene que ver con tu tío?

Elios se quedó quieto un momento, ocasionando que perdiera el juego. Las palabras "Game Over" aparecieron en la pantalla del televisor, dando por terminada la partida. Los pensamientos de Elios eran un verdadero lío, pero trataba de ocultarlos y mantenerlos estables todo lo posible. Para Hansel no era muy difícil adivinar lo que Elios sentía, después de todo, crecieron juntos y sabía que si Elios estaba preocupado por algo la principal razón de esto, mayormente, tenía que ver con su tío.

Elios quería contarle a Hansel todo lo que le estaba pasando, pero claramente era imposible. Al final, Elios prefirió no decirle totalmente la verdad.

-Me despidieron del edificio.

-¿Qué? ¿Por qué?- ahora, Hansel estaba sorprendido y su curiosidad había aumentado. -Dijiste que te estaba yendo bastante bien en tus investigaciones, ¿por qué te echaron de repente?

Elios suspiró y se incorporó en el sofá, todavía debatiendo de sí contarle la verdad a su mejor amigo o no. Elios había matado a más de veinte personas en aquel subsuelo, aunque aún no sabía cómo había pasado. Los videojuegos pasaron a segundo plano, ahora lo que importaba era pensar en una forma de escapar de la situación. Elios decidió excusarse y trató de sonar lo más realista posible.

-Me despidieron porque dijeron que ya no me necesitaban, discutí con mi tío por eso y ahora no sé cómo arreglar las cosas. El señor Miles dijo que ya me había pagado por mi último trabajo, pero aún no reviso mi cuenta.

-¿Todavía no lo haces? No me jodas, Eli. A ver, dame tu teléfono, quiero saber cuanto te pagan.- Hansel extendió su mano hacia Elios, exigiendo que le diera su teléfono.

-¿Para qué quieres saber? No es algo que te importe, ¿sabes?

-Ahora que lo mencionaste me importa, así que préstamelo un momento.- Hansel no espero respuesta y tomó el teléfono de Elios que estaba en la mesita frente al sofá, nuevamente sin pedir permiso.

Hansel empezó a deslizar su dedo en la pantalla táctil, presionando quién sabe qué. Al dar con lo que buscaba, Hansel abrió sus ojos y su boca como platos. Si fuera una calavera, su mandíbula se habría caído.

-Si esto es lo que te pagan... no creo que tengas que preocuparte por nada. Con esto tienes para vivir hasta por dos años, y no exagero.

Elios frunció el ceño, confundido por la respuesta de su amigo. Tomó su teléfono de las manos de Hansel y miró el número que había en su cuenta bancaria, haciendo la misma expresión de sorpresa que había hecho Hansel.

-¿Qué mierda...?

El número que había en la pantalla era en verdad muy alto, tanto que lo que antes le pagaban se volvió un diez por ciento comparado con la cantidad que ahora tenía. Elios se quedó perplejo y se preguntó de inmediato por qué le habían pagado tal cantidad. ¿Habrá sido por lo que pasó en el subsuelo del edificio? ¿Acaso era para cerrarle la boca y no dijera nada? ¿Fue para que no se acercara nunca más a la iglesia?

La mente de Elios trataba de unir y responder las preguntas formuladas, intentando entender por qué el señor Miles le había pagado más de lo habitual. Pero por más preguntas que hacía, todas llegaban al mismo punto de partida.

"¿Qué pasó en el subsuelo...?"

El día pasó rápido y Elios trató de demostrar que el asunto no era importante, que seguramente fue para que no tuviera que preocuparse por los gastos, tanto de la casa como los de la universidad, aunque por dentro estaba totalmente confundido e inquieto. Hansel tampoco le dio importancia y hasta hacía alguna que otra broma sobre el asunto, lo que hizo que los nervios de Elios se calmaran un poco.

Luego de que Hansel se fuera, Elios llamó varias veces al padre Andrew, pero este no le respondía. Intentó seis veces, pero en ninguna tuvo éxito. Estaba claro que algo andaba mal.

Cuando Elios terminó de ordenar la sala, se fue a su habitación para guardar los videojuegos, sabiendo que no dormiría esa noche al tener tanto en qué pensar. Además, la aparición de aquel ser fue impactante para él, tanto que hasta el final del día no podía dejar de pensar en lo sucedido en el parque. No podía olvidar los ojos negros del niño y la calidez y delicadeza con la que lo había tratado. Aunque no sabía si en verdad volvería a verlo o si iba a responder sus preguntas como había prometido.

Las 3:30 a.m. marcaron en el reloj de alarma en la mesita de noche y la oscuridad y el silencio se adueñaron del lugar. Elios seguía sin poder dormir, daba vueltas y cambiaba de posición cada tanto en la cama, haciéndole imposible poder conciliar el sueño. Abrió los ojos, rendido, y se quedó boca arriba mirando el techo mientras pensaba en varias cosas, siendo aquel hombre quien dominaba su mente por completo. En medio de la oscuridad y el silencio, Elios susurró ligeramente lo primero que pasó por sus pensamientos.

-Satanás...

3:33 a.m.

Un ligero calor empezó a hacerse presente en el cuerpo de Elios, haciendo que se destapara completamente, quedando con una musculosa un poco grande y un pantalón corto de verano. Elios cerro los ojos otra vez, intentando volver a dormir, pero otra oleada de calor lo interrumpió, haciendo que frunciera el ceño y que sus mejillas se calentaran.

La habitación de repente se volvió sofocante. Un cosquilleo en la parte baja del abdomen de Elios se hizo presente, a lo que empezó a maldecir. Volvió a moverse en la cama, quedando de costado, con los ojos cerrados fuertemente. De pronto, un peso extra se sintió a sus espaldas y al mismo tiempo unas manos se colaron por debajo de su ropa, acariciaron su cintura libremente. El cuerpo de Elios se estremeció ligeramente al sentir unos labios besando la curvatura de su cuello y una lengua pasando por su oreja.

Elios se quedó congelado y abrió sus ojos de golpe. Rápidamente, se levantó de la cama, tratando de huir de quien sea que estuviera detrás de él, pero su pie quedó enganchado con las sabanas, provocando que cayera al suelo y se golpeara. Sin importarle el daño, Elios prendió la lámpara que había en su mesita de noche, la cual era la más cercana, y alumbró a la persona que seguía en su cama.

Unos ojos negros conectaron con los suyos, los cuales estaban bien abiertos. La persona acostada en la cama de Elios no apartó la mirada en ningún momento de él. Una sonrisa juguetona y burlona apareció en el rostro del recién llegado y se sentó en la orilla de la cama, abriendo sus piernas y apoyando sus codos en ellas.

-¿Me llamabas?

Elios estaba que no lo creía, estaba seguro de que no había dicho su nombre tan fuerte. Tan solo lo había susurrado, pero aun así él estaba frente a sus ojos, vestido con una camisa negra y una corbata roja como la sangre.

-Eh... yo... a-ah.- las palabras de Elios quedaron atascadas en su garganta y solamente podía balbucear. Por una parte, era embarazoso, pero por otra, estaba sorprendido por la aparición repentina del hombre.

El hombre sentado frente a él se río ante la tierna reacción de Elios, que seguía en el suelo apoyando sus brazos en la mesita de noche. Las mejillas del castaño se tornaron rojas de la vergüenza que sentía y se levantó del suelo, pero cuando apoyó su pie derecho soltó un quejido de dolor. Al parecer la caída hizo que se golpeara bastante fuerte el tobillo derecho.

Satanás, al ver esto, dejó de reír y tomó la mano de Elios, jalándolo hacia él suavemente. Tomó la cintura del castaño y lo sentó en sus piernas con total delicadeza, como temiendo romperlo. Satanás colocó los pies de Elios sobre la cama y empezó a masajear dulcemente su tobillo derecho.

-¿Cómo...? Uhm, ¿por qué estás...?- Elios llevó una de sus manos a su boca, tratando de cubrir sus rojas mejillas. Tenía tantas preguntas por hacer, pero ninguna quería salir.

"Mierda, ¿qué me pasa?", pensó Elios, queriendo que la tierra se lo tragara justo en ese momento. Otra risa se escuchó de parte del hombre, haciendo que los vellos de Elios se erizaran por tan encantador sonido.

-Adelante, puedes preguntarme lo quieras, mi zorro dorado.- Satanás le sonrió dulcemente a Elios mientras seguía dando pequeños masajes a su tobillo.

La delicadeza y caballerosidad con la que lo estaba tratando era completamente irreal, casi que Elios no podía creer que ese ser tan despreciable, poderoso y lleno de maldad, estuviera frente a él y lo tratara de esa forma. Después de pensar por unos largos segundos, Elios comenzó con su torpe interrogatorio.

-¿En verdad eres... Satanás?

-Lo soy.

-¿Cuánto tiempo vas a quedarte?- por alguna razón, Elios no tenía miedo hacia este ser, era como su lo hubiera conocido de toda la vida.

-El tiempo que tú quieras y necesites respondió Satanás, mirándolo atentamente.

-En ese caso...- Elios dudó sobre la pregunta que haría a continuación. -¿Cómo es que mi alma terminó en tus manos?

La luz de la lámpara de la mesita de noche seguía encendida, alumbrando a las dos únicas personas que había en la oscura habitación, una sentada sobre otra. La luz de la luna que entraba por la ventana era tenue y la brisa de la noche fría se colaba discretamente en el lugar. El tobillo de Elios ya no dolía y, al darse cuenta, Satanás dejó de masajear la zona y deslizó su mano por la suave piel de Elios hasta llegar a su rostro. Satanás tomó el mentón de Elios e hizo que lo viera directo a los ojos. Su mirada oscura era cálida y tranquilizadora, transmitiendo dulzura.

-Antes de que nacieras, tu padre me la ofreció como pago. La razón por la que estás aquí ahora y no puedo tenerte es porque Dios me lo impide.- sus palabras fueron lentas y suaves, como narrando un cuento de cuna.

-¿Dios?- Elios abrió sus ojos, un poco sorprendido al escuchar su respuesta.

-Sí. Al igual que yo, Dios también existe, mi zorro dorado.- Satanás le dedicó una sonrisa dulce a Elios, provocando que se sonrojara ligeramente.

-¿Por qué me llamas así?- Elios seguía mirando con atención los ojos negros de Satanás, escuchando cada palabra que este decía.

-Durante el ritual que llevó a cabo tu padre, usó como sacrificio un zorro rojo. Lo que estaba planeado era que nacieras con características parecidas a las de ese zorro, pero Dios se interpuso para que no me llevara tu alma y una pequeña esencia de él se fusionó contigo. De ahí el color de tus ojos y el nombre que te di.- Satanás sonrió tiernamente mirando los ojos dorados del pequeño.

-Ya veo.

Elios estaba realmente sorprendido al descubrir su origen. Esto era algo que Andrew nunca quiso responder, pero un ser maligno y despiadado como Satanás acababa de responder sus preguntas tan fácilmente. Elios tocó su barbilla e hizo un sonido de concentración, frunciendo sus labios mientras pensaba en su siguiente pregunta.

-Entonces, ¿conociste a mi padre? ¿Qué deuda tenía contigo? ¿Y por qué te ofreció el Alma de su propio hijo?

-Bueno, tu padre fue un buen hombre, temeroso de Dios y bastante trabajador. No sé muy bien cómo, pero acabó en la locura y acudió a mí pidiéndome venganza y poder. Cumplí con mi parte, pero él no cumplió con la suya, se enamoró y vivió tranquilamente. Cuando le reclamé el pago no quiso darme lo que quería, así que me dio el alma de su primer hijo, el cual aún no nacía, con tal de salvarse a sí mismo, pero al final no le sirvió de nada.

Elios escuchaba atentamente al hombre mientras hablaba, sin apartar sus ojos de él. Al fin había alguien que le daba respuestas, alguien que sí le decía la verdad sin importar qué tan fuerte o impactante sea. Aunque, claramente nunca habría imaginado que el mismo Satanás sería quien le contara la verdad de su pasado.

El reloj de alarma marcó las 5:32 a.m. . Poco a poco, el sueño invadió a Elios, sacándole un par de bostezos. Satanás acarició la mejilla de Elios y besó dulcemente su frente, pensando que había sido suficiente por esa noche. Acomodó a Elios en la cama con delicadeza y lo cubrió hasta los hombros con las sábanas mientras miraba al pequeño castaño.

Los ojos de Elios se cerraron finalmente, sus largas pestañas acariciaban gentilmente sus pómulos y sus labios quedaron abiertos levemente. Satanás memorizó cada detalle y los grabó en su mente para repetirlos cuando quisiera. Era un momento que sin duda atesoraría por el resto de su existencia. Satanás se acercó cuidadosamente al rostro de Elios, guiado por el deseo, dejando un tierno beso en los tentativos labios del muchacho, para así poder retirarse del lugar

-Buenas noches, mi lindo zorro dorado.

......................

.

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Comments

* Kassandra *

* Kassandra *

mmm... y porque le echan la culpa a la pobre madre?

2024-04-20

0

Sonia Salazar Renteria

Sonia Salazar Renteria

Hasta yo ya me enamore de él 🤭🤭

2024-01-31

3

Veronica Varón

Veronica Varón

satanás también tiene su corazoncito 🤷

2024-01-13

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