Advertencia: Este capítulo contiene escenas explícitas, por favor leer con discreción.
Lorena
Se podía ver en el rostro de Leonardo, enojo y rabia. Y no es para menos pues debe estar creyendo que me avergüenza estar con él cuando es todo lo contrario, presumir de un rico bomboncito como él sería todo un privilegio, ojos claros, cabellos castaño, piel bronceada, cuerpo esculpido por los mismos dioses, wooo todo un adonis.
Por ahora nada de eso era posible, me daba miedo tener una relación seria y formal con él, no quería que se avergonzara de mí o que las críticas acabarán con algo que ni siquiera había empezado.
Llegamos al estacionamiento de un edificio, se bajó y me ayudó con la puerta. Me tomó de la mano y fuimos hasta un elevador, marcó el último piso y fuimos en silencio todo el recorrido. Luego marcó un código y entramos a una suite muy hermosa y de linda vista.
Él habló primero sacándome a mí del asombro, pues estaba observando todo muy bien.
— Soy todo oídos. — Su tono serio me indica que seguía molesto.
— Amor, no estés molesto conmigo... ven sentémonos. — Lo tomé de la mano y con la otra acaricie su rostro para que se relaje y nos sentamos frente a frente. Respire Profundo. — Por favor no me interrumpas... Esta ropa no me define como persona. De hecho solo ha servido para ocultar mi carácter y fingir delante de mi familia que soy débil. En casa las cosas son difíciles y siempre me han privado de todo por complacer a mi hermana mayor (hay le cuento todo lo que pasa con mis padres y ella) Por Favor ten un poco de paciencia ya solamente faltan un par de meses para recibirme y así salir de toda esa vida de mierda que llevo — Le conté de mis planes y es que las caras que él estaba poniendo me daba a entender que le molestaba todo lo que le contaba, me dijo que me apoyaba en todos los que fueran mis proyectos y que lo dejara acompañarme siempre, además de que iba a resolver esta situación a su manera y aunque no quería que se involucrará entre más rápido salgo de todo esto mejor. Así que no me opuse.
*************
Leonardo
No puedo creer lo que me estaba contando Lorena es que su familia es increíble. Ahora tengo más ganas de poner en su sitio a mi querido suegro. — Ya princesa, resolveremos esto de la mejor manera, deja que me encargue ¿si? — Ya en mi cabeza se ideaba todo un plan.
— Ven Aquí... quiero pedirte algo. — La atraje hacia mí y la senté en mi regazo. — Quiero verte sin toda esa ropa, ¿puedo? — Su cuerpo se tensó y su rostro se puso tan rojo como una manzana.
— Será mejor que hablemos de otra cosa… *Mi hombre directo ja, ja, ja y ahora, ¿qué hago?, pensó.*
— ¿Te piensas safar? Debes saber que no me rendiré. — La tomé por el cuello y comencé a besarla, ella poco a poco fue cediendo hasta que la puse en frente mío con sus piernas a cada lado, sentada en mi regazo. — Que rico beso... nos separamos agitados, ella se levantó y me dijo.
— Dime que no te burlaras… — Entre nerviosa y seria, jugando con sus manos.
— ¡Lo juro! — ¿Qué iba a hacer mi chica? O por dios Empezó a quitarse primero los anteojos, luego la sudadera quedando en una blusa y por último en un pantalón corto. — Voltéate *En tono autoritario* — Así como lo hizo yo a este punto estaba más que excitado. Ahí estaba mi princesa sin nada de maquillaje y con esa carita que me encanta...
Me levanté del sillón caminando hasta ella y la volví a besar este beso fue hambriento y desesperado quería quedarme grabado en su piel y que ella me diera todo de ella.
Entrelace una mano en su cabello y con la otra tomé su cintura. Mi pequeña torpe me siguió hasta volver a quedar sobre mí en el sillón... Nos separamos cuando el puto aire se acabó y nuestras frentes quedaron unidas… — ¡Lo sabía! Eres hermosa mi amor… — Su cabello en ondas largo la hacía ver como una leona de cabello castaño y ojos miel, tenía unos cuantos lunares en el rostro, boca pequeña y labios hinchados, rosados y jugosos, sus senos pequeños, mi mano cubría todo ese bulto a la perfección, ella simplemente encajaba conmigo.
— ¿Seguro te gusta? — Su inseguridad se adueñó de ella y no podía permitirlo.
— No tienes idea de cuanto. — La volví a besar, esta vez con mis manos tocando todo su cuerpo y pegándola más a mí demostrándole cuánto me gusta y la necesito.
— Espera... Tengo miedo. *Yo sabía lo que se venía y quería expresar lo que siento antes de que todo mi autocontrol se vaya a la nada, pensó* — Leo, mi amor yo… — Puse mi índice en sus labios para hacerla callar.
— Shuuu. No digas nada princesa, déjate llevar, yo me haré cargo ¡Lo Juro! — La llené de besos por toda la cara y cuello, me detuve en el lóbulo de su oreja para cambiar el ritmo de besos, mientras mis manos tocaban su cadera yo me adueñaba una vez más de sus labios. La agarré de la cintura y la levanté llevándola a la habitación estando ahí la baje y termine de quitar su ropa.
— Súbete *Le Ordene* — Me desvestí ante la atenta mirada de mi princesa quien respiraba agitada con las mejillas ruborizadas y mordiéndose el labio inferior. Yo la miraba como depredador a su presa y qué buena vista, ella en esa cama desnuda esperando por mí. No la hice esperar más y me lancé a besarla, a tocar sus muslos, sus pechos, subí hasta su cuello y su boca. Toqué su centro y se estremeció, estaba empapado, la mire a los ojos y baje a darle atención. Su caramelo estaba brilloso y suave. Con mi lengua lamí, chupe, succioné y ella se retorcía en la cama tomando mi cabeza pidiendo más atención a su centro. Sus gemidos eran música para mis oídos, era como escuchar un tierno gatito... Me levanté cuando sentí que estaba a punto de correrse, me posicione pase por su centro una y otra vez… Sus gemidos me invitaban a seguir, me decían que lo estaba haciendo bien al igual que su cuerpo.
Entre en ella después de tres intentos, la vi derramar una lágrima y cerrar sus ojos, así que me acerque, limpie sus lágrimas con un beso, me quedé quieto mientras ella se adapta, la empecé a besar de nuevo. — Ya Princesa, lo siento, te deseo tanto. — Le di muchos besos hasta que la sentí moverse dándome acceso y así lo hice, nuestros cuerpos bailaban juntos, era tan delicioso su interior, no quería que terminará, ella lo disfrutaba porque gemía desenfrenada y como me gustaba escucharla me ponía más duro... La acomodé encima de mí y la dejé tomar el control, ella empezó a dar saltitos lento y de adelante atrás...— Despacio princesa. — Sus gemidos de satisfacción y placer fueron la respuesta perfecta a mis palabras. La tomé de sus caderas para marcar el ritmo y sentí su contracción… — Vamos princesa córrete conmigo… — Sus movimientos se hicieron más fuertes y sus gemidos más desenfrenados…
***¡Descarga NovelToon para disfrutar de una mejor experiencia de lectura!***
Updated 74 Episodes
Comments
Katyani Carolina Paredes Umbria
todo muybhermoso, pero como que se entregonmuy pronto, ojala ese amor ses fuerte y no vengan los problemas
2024-09-14
1
Paola Torrez
hermoso todo
2023-08-12
4
Martha Castaño
está espectacular, me encanta!!!!!
2023-05-30
0