Stacy
En el pasado, cuando a Mason no le gustaba nada de lo que yo elegí, siempre me entristecía. Aunque sabía que sus intenciones eran para lastimarme y que bien pude haber dejado de preparar su ropa, nunca quise hacerlo, porque creí estúpidamente que un día Mason vería mis buenas intenciones.
Eso nunca paso, y no importaba qué, cada vez que Mason se quejaba de mis gustos, yo solo me mostraba sombría, me hería y algunos casos lloraba de tristeza, pero al día siguiente intentaba recuperar mis esperanzas. Poco a poco, esas esperanzas solo murieron lentamente, me hacía sentir patética.
No puedo culpar a Mason de todo el daño que me hizo, me culpo a mí misma por permitir que sus palabras me hirieran tanto, yo sola deje que Mason me hiciera sentir inferior y rechazada, hasta el punto en que casi me perdía por completo. Todo eso ocurrió porque yo permití a Mason llegar tan lejos.
Sin embargo, las cosas han cambiado, las palabras de Mason ya no me afectan como antes, sus comentarios hirientes ni siquiera me divertían, todo esto era ridículo, su absurdo comportamiento infantil de necesitar molestarme, aunque es claro que ya no me importa. Ya no vivo para él.
Sus comentarios con el afán de lastimarme ya no me importan. Incluso si para él sigo siendo la misma mujer inútil que conoció durante esos tres años de casados, ya no me importa. Es triste ver que sigue pensando en mí como la Stacy de hace un año, es triste creer que le dejé esa terrible imagen de mí, a pesar de lo que hice al final, para él seguiré siendo la inútil Stacy Thames, la mujerzuela que se colocó en su cama por beneficio propio.
Suspiro. Vaya que las cosas han cambiado demasiado.
Dejo de verlo y observo al empleado que nos está observando, un poco confundido porque no sabe qué está pasando. Le sonrío y le entrego la bufanda.
—Me llevaré este, por favor —el empleado asiente, tarda un poco en reaccionar, pero toma la bufanda y se mueve, yo lo sigo hasta el mostrador—. ¿Podría envolverlo, por favor? Será un regalo de cumpleaños —pienso de nuevo en el abuelo McGraw y las ganas que tengo de verlo. El empleado asiente y me entrega una tarjeta de cumpleaños.
—Puede llenar ahí sus buenos deseos y la adjuntaré a la caja de regalo —me presta un bolígrafo, lo tomo agradecida y comienzo a escribir mis buenos deseos hacía el abuelo McGraw. Una vez que termino, le entrego el bolígrafo y la tarjeta. Terminan de empacar la bufanda y le entrego también mi tarjeta de débito para que se cobre—. Serían veinte dólares con cincuenta y cinco centavos —asiento, termino de pagar y me entregan mi paquete, al igual que mi tarjeta.
—Muchas gracias.
—Gracias por su compra, vuelva pronto —salgo de la tienda con el regalo en mano.
Mason
No sé qué pensar mientras la veo irse.
Había entrado a la tienda aprovechando que estaba por aquí, para conseguir una nueva corbata, ya que la que traía puesta la había ensuciado en un percance, y necesitaba una corbata con urgencia. No me esperaba encontrar a Stacy, por supuesto que no, es una tienda de ropa de hombres y lo que es peor. Ignoro mis burlas y se fue, ni siquiera tuvo la decencia de corregirme cuando hable de sus malos gustos para un regalo hacía a un joven, mucho más joven que ella.
Una vez que la veo irse, extrañamente me siento abandonado, está sensación la había sentido en el restaurante donde nos encontramos, cuando tomo el taxi y se fue, de nuevo, ella vuelve a tomar sus cosas y se va.
Me siento algo molesto. Hasta hace más de un año, Stacy había afirmado con toda seguridad que ella me amaba y que nunca podría dejarme, ¿cuánto tiempo duró su nunca? O al menos que toda esta nueva actitud, sea solo una mentira. No puedo creer que en un año haya podido olvidar todas sus palabras de amor hacía mí, por eso mis acercamientos únicamente son para poder desenmascararla, que al fin admita su error de dejarme y confiese su amor.
Es lo único que estoy esperando que haga, porque no puedo esperarme nada más de alguien como Stacy, quien ha hecho muchas cosas solo para llamar mi atención. Sus métodos de atraerme son un poco comunes, y solo quiero que deje de fingir y admita que me ha extrañado.
Stacy
Apenas salí del centro comercial, planeaba regresar a casa, pero habiéndome topado con Mason, lo que menos quiero ahora es seguir topándome con él, así que mis planes de ver al abuelo McGraw, se adelantan, prefiero ir un día normal, antes que ir el día de su cumpleaños y volver a toparme con Mason. No iré un día que se espera que se encuentre con toda su familia.
Prefiero evitar a todo el resto de la familia McGraw, lo que menos quiero es enfadarme de a gratis.
Llego hasta la mansión del abuelo McGraw y en cuanto me ve, me recibe con mucho cariño. Llevo mucho tiempo sin ver al abuelo McGraw.
—Mi querida niña. Te ves tan bien —besa mi mejilla y la abrazo con fuerza, me alejo y le sonrío emocionada, una de las pocas personas que extrañe estando en el extranjero fue al abuelo McGraw.
—Abuelo McGraw, vine de manera adelantada para su cumpleaños que se acerca —me sonríe emocionado, puedo sentir su cariño solo con sus tiernas miradas.
—Te he echado mucho de menos, Stacy, por favor, quédate a cenar conmigo —lo pienso, pero no hay mucho que pensar, de verdad quiero quedarme más tiempo con el abuelo McGraw, hay muchas cosas que quiero contarle. Paso mucho tiempo y hay tanto qué decir. Así que acepto.
—Por supuesto, abuelo —su sonrisa se agranda.
—Bien, toma asiento hija. Iré a avisarles a los cocineros, al fin podré tener una cena cómoda —se ríe y me deja en la sala de estar, me siento en un sofá, el lugar sigue igual que antes, alguien entra y me imagino que es el abuelo, así que me giro emocionada y mi sonrisa se borra cuando veo a Mason.
Él también luce sorprendido de verme, incluso ha detenido su movimiento de aflojar su corbata. Su sorpresa pasa enseguida y se acerca, sonriendo de una manera muy arrogante.
—¿Qué hace aquí? —por su mirada, puedo darme cuenta qué es lo que está pensando, respiro hondo, no tiene caso que le responda, en estos momentos, Mason solo piensa que vine aquí para encontrarme con él, que eso era lo último que quería.
Abro mi bolsa y saco el regalo del abuelo, quería quedarme más tiempo, pero no podré hacerlo con Mason aquí. Así que dejo el regalo en la mesita y me pongo de pie, ignorando todo lo que me quiera decir con su mirada.
Ni siquiera puedo despedirme del abuelo, tendré que hablarle otro día para disculparme, pero no quiero quedarme más tiempo en un lugar con Mason.
Salgo de la casa, hasta eso Mason se queda callado.
Mason
¿Qué acaba de pasar? Estoy seguro de que Stacy vino aquí con la esperanza de encontrarse conmigo, hace unas horas nos encontramos en el centro comercial, obviamente vino aquí sabiendo que había una alta probabilidad de que yo también viniera, pero la veo irse apenas he llegado.
¡Stacy! ¡Creo que vas a disfrutar...! —me giro para ver a mi abuelo, quien viene emocionado con una bandeja llena de bocadillos, mi ceño se frunce y el de mi abuelo también, voltea a ver detrás de mí y luego a todos lados—. ¿Dónde está Stacy?
—Se fue —respondo, mi abuelo me fulmina con la mirada y suspira.
—¿Qué le dijiste?
—¿Por qué crees que yo dije algo para que se fuera? —creo que quiere golpearme, pero se contiene.
—¡Eres un malagradecido! Entiendo que nunca te haya agradado porque crees que todos giran alrededor de ti, pero las cosas han cambiado, al menos una vez... ¿no puedes llevarte bien con Stacy? Te llamé para que pudieras hablar con ella, para que vieras que ella no es la persona que tú creías que era... pero de nuevo, no valoraste las oportunidades que se te dan —miro hacía donde se fue Stacy, así que no vino por mí... ella vino por mi abuelo. Mierda.
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Comments
Erika Lucena
pero que se cree. /Right Bah!/
2024-10-23
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Maura Pericana
jajajaja que creído el niño 😡😡😡😡
2024-06-24
1
Maura Pericana
😡😡😡😡😡
2024-06-24
0