Stacy
Estoy molesta. Aunque quiero olvidar el mal rato, no puedo evitar repetirlo en mi cabeza, a pesar de había sido un buen día y ni hablar de la noche, fue una cena divertida, estaba feliz de ver a Arath y en muy buenas condiciones, todo iba a bien, y aunque fue molestó toparme en el mismo lugar con Mason, y fue horrible su supuesto detalle de enviarme un postre de fresas, pude superarlo por el simple hecho de hablar con Arath y poder compartir nuestras emociones y buenas noticias.
Todo iba bien hasta que volví a toparme con él, estoy muy enfadada y sus palabras no dejan de repetirse en mi cabeza, para añadirle más enfado, es su mirada. Esa maldita mirada.
—¿Cree que todavía me gusta? —me cruzo de brazos, refunfuñando.
Esa mirada arrogante, esa seguridad con la que se atrevió a verme a los ojos. Debería sentir un poco de vergüenza, tres años casados y no conoce mis alergias, tres años horribles y ¿él cree que mis sentimientos seguirían como si nada? Ha pasado un año, pero ese tiempo fue suficiente para vivir bien, fui más feliz ese año que los tres años casados.
Durante un tiempo pensé que no podría vivir sin Mason, de verdad lo creía, me había convencido de ello.
Mi familia, la familia de Mason, Mason y todas sus amantes, todos ellos me hicieron creer que no podría vivir sin Mason, que lo que era, era gracias a Mason. Durante esos tres años estaba convencida de que si Mason se alejaba de mí sería yo quien perdiera más, no en el modo material, sino más bien en el ámbito emocional. Yo sería la única afectada en nuestra separación, de eso estaba convencida, por eso dude tanto en cuanto a separarnos, y cuando al fin lo deje... era yo la que estaba perdiendo más estando con él.
Pensar en eso solo me deprime un poco. Estuve a punto de perderme por intentar complacer a alguien más. Desde que dejé a Mason, pude ser más feliz y en el proceso, pude dejar de amarlo y eso es algo de lo que me enorgullezco, el poder amarme a mí misma.
-
—¿Qué harás después de esto? —me pregunta Bella, dejo de comer y la observo, sonrío un poco, pero antes miro de reojo mi celular que brilla con un recordatorio, no lo necesito porque jamás podría olvidar la fecha, de todos modos, para prevenir cualquier cosa lo tengo agendado. Vuelvo mi vista a Bella.
—Se acerca el cumpleaños del abuelo McGraw, por eso planeo ir al centro comercial y comprarle algún regalo —me encojo de hombros y Bella me sonríe divertida.
—No importa que odies a toda la familia McGraw, el abuelo McGraw siempre vivirá en tu corazón —no creo que me esté culpando o que quiera alguna excusa de mi parte, todas las decisiones que tomo Bella las respeta como una buena amiga. Entiendo que no quiera que me involucre de ninguna manera con la familia McGraw, pero el abuelo siempre fue muy diferente a todos ellos.
—El abuelo McGraw, siempre fue bueno conmigo, era el único que estaba preocupado por mí, que me aceptó y que a pesar del divorcio entre Mason y yo, el abuelo McGraw sigue preocupado por mí, interesado en lo que hago... —suspiro, me siento algo nostálgica, llevo un año sin ver al abuelo—. Hubiera querido que él fuera mi verdadera familia —Bella me observa con cierto temor, suspiro y le sonrío de nuevo— Iré a comprarle un regalo, ¿qué hay de ti? ¿Qué harás?
—Tengo la agenda ocupada, no te podré ver luego de la siguiente semana, lo siento —me cuenta de sus planes y cuando terminamos de comer, nos separamos.
Yo me dirijo al centro comercial y Bella es llevada por su representante hasta el siguiente punto de su agenda, ser una estrella es difícil.
—Bienvenida a nuestra tienda —los empleados me saludan de manera agradable cuando entro a una tienda de ropa para hombres. Es la mejor tienda que pude encontrar en este lugar, además de que le tengo confianza a la ropa hecha por esta marca.
—Gracias —susurro a los empleados.
Camino alrededor de la tienda, intentando encontrar algo que le pueda gustar al abuelo McGraw, no es una persona exigente, pero tampoco quiero regalarle cualquier cosa, él es una persona especial en mi vida. Pensar en que volveré a ver al abuelo McGraw, hace que sonría levemente.
Me detengo en la sección de corbatas y bufandas, el abuelo McGraw es una persona muy elegante y a pesar de los años, nunca pierde su toque, es muy atractivo. Sujeto unas bufandas que podrían gustarle, siento la tela y está hecho con buen material, solo quiero encontrar el color perfecto.
Estoy tan concentrada en mi tarea, que no me doy cuenta de nadie a mi alrededor, hasta que escucho una pequeña risa burlesca a un lado de mí. Dejo de ver la bufanda y levanto mi vista para ver a Mason. Quiero suspirar del pesar por encontrarme de nuevo con él.
¿Qué le he hecho yo a la vida para que me trate de esta manera?
Su sonrisa burlona está desplegada en su rostro, no me pierdo su mirada en la bufanda y luego sus cejas alzadas.
—¿Has venido para prepararle un regalo al joven con el que cenaste anoche? —me pregunta, como si tuviéramos la confianza para preguntarnos algo tan personal, no me pierdo la forma en que resalto joven refiriéndose a Arath. Vuelve a mirar la bufanda de estampado y se ríe, su risa es un poco molesta, pero sé que no ha terminado con eso—. ¿Qué clase de gustos crees que tienen los jóvenes en la actualidad? Por favor, Stacy, tu sentido de la moda sigue igual de muerto que cuando estábamos casados.
Me quedo callada. No hay nada que pueda decirle, bueno sí, pero no quiero hacerlo. Cuando Mason y yo estábamos casados, todos los días me esforzaba para prepararle la ropa que usaría, lo hacía con mucha emoción, porque esperaba que Mason estuviera contento con mis esfuerzos o porque quería que me felicitara, aunque sea un poco, sin embargo, hacía todo lo contrario.
Me ridiculizaba diciendo que todo lo que había escogido era feo o pasado de moda. Cualquier cosa que hacía nunca le parecía. Y aunque al principio dudaba de mi propio gusto. Ahora no es así, de hecho, confío demasiado en mi gusto.
Cuando Bella asistió a ceremonias de entrega de premios, muchas veces me pidió consejos y los aceptó, para saber cómo combinar su ropa y accesorios. Entonces de nuevo entendí, que Mason solo odiaba todo lo relacionado a mí.
Yo nunca fui la del mal gusto.
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Comments
Veronica Ibarra
si fue ella la del mal gusto, al enamorarse y dejarse pisotear por él
2024-08-27
1
Mildred Álvarez
que bueno, contéstale como se merece por patán.
2024-06-23
1
Adoración del Carmen Martinez sonni
otra cachetada con guante blanco 😀😀😀
2024-03-05
2