Stacy
Veo a Arath que me está platicando de sus proyectos y sus trabajos que solo parecen aumentar, aunque se nota cansado, luce como si eso siempre fue lo que quiso, veo el brillo en su mirada y eso me hace feliz. Saber que ayude a alguien a ser feliz, es totalmente emocionante.
—Lo repito. Nunca me cansaré de decírtelo, pero gracias, Stacy —toma mi mano por encima de la mesa, solo un breve momento para transmitir de manera física su gratitud, no lo veo como un mal gesto, de hecho, me parece lindo.
—En serio, Arath, no tienes nada que agradecer —me interrumpe, creo que está situación se ha repetido muchas veces.
—Es en serio. Si no hubiera sido por ti, no sé qué estaría haciendo en estos momentos, pero sé que no sería tan feliz como lo estoy siendo ahora —confiesa y eso me derrite el corazón y me hace recordar el pasado, hace casi un año que conocí a Arath, en América.
Un año antes.
—Quisiera pedir la cuenta, por favor —le digo al mesero que me ha estado atendiendo toda la cena, asiente y se marcha, mientras hace eso trato de sacar el dinero o al menos algo aproximado a lo que creo que será.
Llega la cuenta y mis cuentas no fueron equivocadas, no veo la propina incluida, así que se la dejo de una vez, me pongo de pie, tomo mi bolsa y salgo de ahí. Antes de salir del restaurante choco con alguien.
Retrocedo unos pasos, sorprendida por el golpe, estaba mirando mi celular que olvide ver al frente, levanto mi cabeza para encontrarme con un joven apuesto, es más chico que yo, de eso no me cabe duda.
—Lo siento, no vi a dónde iba —me disculpo, aunque es más joven que yo, luce igual o más cansado que mi propio rostro. Hay dos enormes bolsas negras colgando de sus ojos azules, su cabello rubio parece estar desalineado, también luce un poco hinchado su rostro, como si hubiera estado llorando.
—No... perdóneme —se disculpa y yo le sonrío levemente, veo detrás de él, para saber de dónde vino, y no veo a nadie que lo esté buscando, aunque es obvio que no pudo venir solo. Me siento un poco inquieta.
Este es un país diferente del que vengo, aunque todavía no estoy familiarizada con el ambiente, estoy segura de que hacer llorar a un joven no debe significar nada bueno, me lo pienso dos veces, pero al final termino por hablar.
—¿Me permites que te invite algo? —su ceño se frunce un poco—. En modo de disculpa por haber chocado contigo —parpadea, confundido, creo que se negará lo veo en su mirada, y cuando abre su boca entiendo que hice lo que pude, sin embargo, alguien más habla.
—¡Arath! ¡Vuelve! —grita alguien, el chico se tensa y me mira nervioso, me decido, tomo su muñeca y lo jalo conmigo.
—No me sentiría cómoda conmigo misma si no me disculpo apropiadamente —miento y logramos salir del restaurante antes de que alguien nos siga en busca del joven.
Cuando estamos lejos del restaurante, suelto su muñeca y escucho un pequeño sollozo, volteo a verlo y me detengo, ya que él también se detuvo.
—Lo siento... yo... —tartamudea, cubre su rostro con sus manos. Me acerco un poco, no sé si estoy haciendo lo correcto, pero cuando yo lloré nadie hizo nada por mí, creyendo que cualquier muestra de empatía sería mal vista, así que lo abrazo. Debe ser difícil, no sé por lo que esté pasando, pero verlo de esa manera solo me hace recordar a mí misma hace unos años.
Cuando estuve en momentos difíciles, lo único que quería era un abrazo y nadie me lo dio, a excepción de Bella. Abrazo al chico y sé que hice bien cuando me regresa el abrazo.
-
Mi celular suena y cuando veo el identificador sé que es Bella, deje mi otro celular, aunque no me deshice de él, sin duda está resguardado y apagado, para que nadie que no sea deseado me llame.
Por eso solo Bella y el jefe Ralston tienen mi número, y ahora alguien más.
—¡Buenos días! —exclama Bella, aunque aquí es de noche y allá debe ser de día, muy de día, hay una diferencia horaria de cinco horas, pero estoy despierta a las dos de la mañana, así que deben ser las siete allá.
—¿Estás rodando? —le pregunto, porque estoy segura de que Bella no me llamaría tan temprano al menos que este trabajando, ella prefiere el sueño antes que madrugar.
—¡Atrapada! —me río—. ¿Qué haces?
—Estoy estudiando.
—¿Te interrumpo?
—Puedo tomarme un descanso.
—Me agrada que siempre me pongas en primer lugar —ruedo mis ojos.
—¿Qué estás rodando? ¿Qué papel protagonizas?
—No todo el tiempo soy protagonista —vuelvo a poner en blanco mis ojos.
—¡Modestia! —me recargo en mi sillón y miro el ventanal, aunque es de madruga, la ciudad sigue viva o eso creo por todos los carros que pasan a lo lejos.
—Estoy grabando para un drama de una mujer empoderada que se enamora de alguien más joven que ella, ya sabes, típica historia dramática, pero me gusta, es romántica, dulce, un poco de drama, tristeza y secretos, ¡lo amo! —suena emocionada, aunque enseguida suspira—. Lo malo es... que el protagonista masculino renunció, ahora estamos necesitando de un actor joven de manera urgente —suspira—. De todos modos, te llamaba, porque en unos días iré a América, grabaremos algunas escenas allá... —la interrumpo, porque se me ocurre una gran idea.
—¡Bella! —exclamo, haciendo que se calle bruscamente.
—¿Qué pasa?
—¿Tu director y el guionista vendrá a América contigo?
—Sí...
—¡Perfecto! ¡Creo que encontré al mejor actor para ese drama!
—¿De qué hablas?
—Cuando vengas a América, te presentaré a alguien, es un joven actor, pero tiene la habilidad necesaria para poder actuar perfectamente contigo como tu coprotagonista —digo emocionada y no me detengo ahí.
Le hablo sobre Arath, es un gran chico, joven y un poco desafortunado, pero es trabajador y tiene talento para actuar. Creo que hará un buen papel en ese drama.
Actualmente.
—Si no fuera porque me recomendaste para actuar con Bella Derrickson, nunca habría salido a la luz, no sería tan famosos como ahora y todos me seguirían rechazando —me recuerda.
—Aunque gracias a ese trabajo, tuviste que mudarte de país, ¿sigues bien con eso?
—Tal vez este no sea mi país, pero es el primer lugar que me abrió sus brazos, no voy a rechazarlo, ni le daré la espalda —sonrío, me gusta ver que está mejor que cuando lo conocí—. Por eso, en cuanto supe que habías llegado, tuve que apresurarme para poder cenar contigo, esta es solo una pequeña muestra de mi gratitud por todo lo que hiciste por mí, en ese tiempo —retira su mano cuando el mesero se acerca.
Quiero que me cuente más cosas, pero el mesero nos interrumpe cuando muestra su bandeja, que solo lleva un postre, un pastel perfectamente decorado con trozos simétricos de fresa roja debe estar delicioso, hago una pequeña mueca viendo a Arath, tal vez él pidió el postre.
—No pedimos postre —dice Arath, eso es extraño.
—Lo sé. Señorita Thames, este es un postre ofrecido por un caballero de apellido McGraw, pidió el postre que es una especialidad en nuestro restaurante, es el más famoso y el más delicioso —en cuanto menciona el apellido, me enfado, la felicidad que sentía hace unos momentos se esfuma.
Busco con la mirada dónde diablos se metió Mason, pero no lo encuentro, así que vuelvo a mirar al mesero.
—No conozco a ningún señor McGraw, además... soy alérgica a las fresas, incluso si las tocó me sale sarpullido —ahora me siento incómoda. Duramos tres años casados, entiendo que no me prestaba la suficiente atención, pero ¿no sabe ni siquiera a lo que soy alérgica?
Que bien que me aleje de él o podría haberme matado con un postre de fresa. El mesero luce avergonzado, aunque es obvio que no es su culpa.
—Me disculpo —se marcha completamente avergonzado. Arath me mira sin comprender nada, pero le sonrío y cambio de tema, no creo que me pregunte si sabe que lo estoy evitando.
Mason
—¿Alérgica? —repito lo que me dijo el mesero, asiente y deja el postre en nuestra mesa, Oliver se ríe entre dientes y mira a otro lado, mientras yo fijo mi vista en el postre de fresas.
¿Si los toca le da sarpullido? Durante esos tres años que estuvimos casados, Stacy siempre me preparó postres y comidas deliciosas, los postres a veces tenían frutas, entre ellas las fresas, ¿cómo fue que me preparó eso si era alérgica?
Nunca me di cuenta de que ella era alérgica a algo.
—Qué vergüenza —susurra Oliver.
No tenía la menor idea.
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Updated 126 Episodes
Comments
Erika Lucena
así es con el látigo de la indiferencia /Tongue/
2024-10-22
1
Mildred Álvarez
ahhh! ohhhh!/Facepalm//Facepalm//Angry//Angry//Facepalm/
2024-06-23
1
Irma Rocha Cruz
idiota... ahí está...ni siquiera sabes a qué es alérgica.....
2024-04-19
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