Stacy
Después de escuchar eso, me quedo en silencio, Mason parece haber recuperado el humor, luego de burlarse de mí y de mis sentimientos, simplemente se marcha. Una vez que me deja sola, pienso en todo lo que está pasando.
Abro el cajón próximo a mi cama y saco los análisis que me envió Kristel, no creo que Mason sepa de lo que hizo su amante, leo de nuevo el diagnóstico, tal vez lo hago para herirme un poco más y reafirmar el pequeño pensamiento que se estaba cruzando en mi mente y que llevaba algunos días susurrándome, lo ignore, pero ahora esa voz sigue insistiendo y se escucha más fuerte que antes.
Recuerdo cuando me llegaron los análisis, llegó por mensajería, junto con una carta de Kristel, al parecer Mason le había dicho que estaba casado, y aun así se embarazó de él, no perdieron el tiempo desde que ella volvió. Por eso me envió sus resultados, junto con una carta donde aseguraba que Mason era el padre del hijo que estaba esperando.
Aunque podía negar ese hecho y hablarlo con Mason, no dude de ella, incluso si me está mintiendo para deshacerse de mí, ya no me importa. Si es real o no, lo que ella me ha dicho, está bien, a pesar de eso, Mason siempre estará a la espera de Kristel y de nuevo quedaré tirada a un lado.
—Debo divorciarme —susurro, mirando los análisis.
Ya que Kristel está embarazada, la mujer que Mason nunca dejó de amar es obvio que se casará con ella tarde o temprano, por lo tanto, me pedirá el divorcio en algún momento, cuando haga eso... perderé todo lo que me queda, mi dignidad. Todo este tiempo había fingido que nada me dolía, que nada me importaba mientras que obtuviera el amor de Mason, pero nunca tuve nada de eso y, aun así, seguí esperando.
Es tiempo de ponerle fin a esto. Tengo que tomar la iniciativa está vez, no puedo dejar que Mason y Kristel se sigan burlando de mí. Para conservar la última dignidad que me queda, debo decirle adiós a está estúpida vida como esposa de Mason.
-
Me despierto cuando escucho algunos ruidos, parpadeo y enfoco mi mirada en la oscuridad de la habitación, tomo mi celular, no sé en qué momento me quedé dormida, ni siquiera pude cambiarme de ropa, enciendo mi celular, el brillo de la pantalla me ciega unos segundos. Veo algunos mensajes del abuelo McGraw.
Al parecer Mason fue a un banquete, no me dijo nada de eso, pero no es como que me cuente a dónde va o a qué hora regresará. El abuelo también tuvo que asistir al banquete, no era necesario que yo fuera... bueno, nunca es necesario. La boda que celebramos fue muy íntima, Mason nunca me lleva a sus eventos. Por eso es por lo que sus casos de infidelidad no se toman con tanta importancia, porque nadie sabe que Mason está casado, solo pocas personas.
Veo la hora y son pasadas de las dos de la madrugada, vuelvo a escuchar ruidos, todos los trabajadores deben estar dormidos y en sus respectivas habitaciones, así que la única persona que debe estar haciendo el ruido es...
—Mason —lo llamo en cuanto abre la puerta y entra a trompicones, está ebrio. No me sorprende verlo así. No parece notar que estoy despierta, así que aprovecho para cerrar mis ojos y ocultar mi celular, ahora mismo no quiero lidiar con él, estoy cansada, poco a poco me estoy cansado cada vez más.
Creo que se irá en cuánto noté que estoy dormida y que no puede pelear conmigo, ni ofenderme de ninguna manera, sin embargo, escucho algunos ruidos, el roce de las ropas y sus choques con cualquier cosa que este en su camino, se está acercando a la cama y de repente ya lo tengo detrás de mí, en la cama. Mi corazón se acelera, sé a lo que ha venido una vez que no se ha ido después de creerme dormida.
Acerca su rostro hasta mi cuello y comienza a besarlo, es entonces que dejo de fingir estar dormida, me hago a un lado, levantándome en el proceso, me siento en la cama y me giro para verlo, ya está recostado en la cama y con su camisa desabrochada.
—¿Qué tratas de hacer? —toma mi mano y me jala, me tira en la cama y se pone a horcajadas de mí, besa mi cuello y puedo oler el alcohol a esta distancia—. Mason... —trato de detenerlo, empujándolo lejos de mí, pero está tan pesado, tan perdido que me ignora por completo—. ¡Mason! —logro moverlo y alejarlo de mí, justo antes de que llegue a escabullir su mano debajo de mi ropa, arquea sus cejas.
Aunque la habitación está oscura, puedo ver un poco de sus facciones debido a la luz de afuera, las linternas del balcón están encendidas y la luz se cuela por las cortinas, por lo que puedo ver su expresión de confusión y sus ojos un poco encandilados.
—¿Qué? —arrastra un poco la palabra, respiro hondo, me siento algo agitada, nunca me negué o me resistí cuando Mason quería pasar la noche, imaginaba que venía a mí, porque me extrañaba, pero ahora me doy cuenta de que no es nada de eso, solo quiere controlar su deseo usándome como un medio.
—Quiero el divorcio —no creo que sea el momento para decirle esto, no es el momento ni el lugar, estando en mi habitación, en la madrugada, y él ebrio, ¿servirá de algo que le diga mi deseo actual?
—¿Qué? —vuelve a preguntar, luce un poco más lucido.
—Quiero el divorcio, Mason. Lo pensé bien y quiero que nos divorciemos —parpadea varias veces, no sé qué reacción estoy esperando, pero como siempre Mason me sorprende haciendo algo que nunca me imagine, se ríe. Se sienta en la cama y comienza a reírse, haciendo demasiado ruido en el proceso. Mi ceño se frunce. No puedo entender qué es lo gracioso.
—¿El divorcio? —pregunta entre risas, no se está creyendo lo que he dicho, se calma un poco y respira hondo antes de seguir hablando—. Tú... Stacy Thames... te quieres divorciar, ¿de mí? ¿Mason McGraw? —vuelve a reírse apenas termina de hablar, me siento en la cama y me recargo contra el respaldar, solo para separarnos.
—No entiendo la gracia en lo que he dicho —se sigue riendo, incluso vislumbro unas lágrimas que se derraman, se está burlando demasiado.
—¿Te estás escuchando? —respira hondo varias veces—. ¿Le dijiste a tu padre? Me refiero a que, si consultaste con tu padre tus planes de divorciarte de mí, ¿lo hiciste? —desvío mi mirada unos momentos, la verdad es que está es mí idea, este es mi plan, no es como que deba consultarlo con alguien más.
Mi silencio le da más motivos a Mason para reírse.
—Por todos los cielos, ¿la maravillosa y tierna Stacy planea darle la espalda a su hermano y a su padre? —escucho el sarcasmo en su voz—. ¿Cómo puedes sugerir algo que ni siquiera podrás cumplir? Recuerda que tu familia vive de mí, son igual que unos parásitos —chasquea su lengua, enfadado.
Me imagino que está recordando todas las veces que mi padre y hermano obtuvieron dinero de la familia McGraw. Todos los años, la empresa de mi padre sufre pérdidas, ahora es más notorio que antes, la única razón por la que no se han ido a la bancarrota ha sido por el Grupo McGraw, quienes lo respaldan solo porque estoy casada con Mason.
—No podrías divorciarte de mí cuando soy el alimento y sustento de toda tu familia, por favor, Stacy, sé más coherente.
Hago mis manos puños, esto se está volviendo insoportable. Sus burlas, sus duras palabras, su sarcasmo, ¿cuánto de esto debo seguir soportando?
Cada vez que mi familia cometía un error, Mason me culpaba a mí, creyendo que yo era el origen de la falla, y tal vez fue así. Todo comenzó desde aquella cena, en la que Mason escuchó a mi padre decir que yo seduje lo por su dinero, ¿quién diría que la persona que me metió a la cama de Mason fue mi propio padre?
Lo descubrí poco tiempo después de haberme casado con Mason, mi padre me lo confeso durante una visita que hizo a nuestra casa, hablo conmigo, preguntando si había quedado embarazada, si tenía noticias de eso, la seguridad con la que habló, la seguridad que mostró cuando me preguntó, solo me hizo sospechar y entonces le pregunté.
Tres años atrás.
—¿Cómo lo sabes? —le pregunto, mi padre arquea una de sus cejas mientras le da un sorbo a su bebida. Finge ignorancia, aunque es claro que lo que acaba de decir no es sin fundamentos. No le dije a nadie que el motivo por el que Mason se quería casar conmigo, fue porque pasamos la noche juntos y por el miedo de que había quedado embarazada, por eso se quiso responsabilizar de mí.
No le conté a nadie para evitar los problemas con Mason, sin embargo, mi padre sabe demasiado de ello, incluso lleva la cuenta, como si supiera lo que hice ese día. Es cierto que sigo sin recordar lo que sucedió esa noche, solo sé lo que la gente que me vio me cuenta.
Yo salí al balcón para tomar aire luego de haber bebido demasiado y después de eso, nadie supo a dónde fui o con quién fui. Es claro que en ese balcón me encontré con Mason, pero ¿cómo fue que me encontré específicamente con él? Entiendo que puede ser casualidad, pero había demasiados cabos sueltos en ese hecho. Ahora todo parece encajar.
—¿Saber qué? —mira a otro lado, no creo que sienta arrepentimiento de lo que me hizo.
—¿Cómo sabes lo que sucedió esa noche? —deja su bebida y la mirada de inocente que se había puesto cambia por una más seria.
—¿Quién crees que hizo tu sueño posible, querida? —mi ceño se frunce y retrocedo.
—¿Me drogaste? —pregunto, asustada. Mi propio padre... mi corazón se acelera y miro a todos lados, esperando que nadie más este escuchando, pero estamos solos en el estudio, Mason salió a trabajar y no llegará hasta más tarde, el abuelo McGraw ya no vive con nosotros—. ¿Cómo pudiste? —le pregunto, enfadada, sintiéndome traicionada y usada. Entiendo que nada malo me paso debido a que termine en los brazos de Mason, pero ¿y si no hubiera sido así?
¿Y si Mason no hubiera estado ahí? ¿Qué habría pasado conmigo? Mi padre se pone de pie y deja su vaso en la mesa y se acerca hasta mí.
—Por favor, Stacy, no seas tan dramática —me hace una mueca de asco y llega hasta mí, palmea mi mejilla con un poco de fuerza, me quedo quieta—. Es gracias a mí que tienes todo esto, que vives con lujos, que nunca tendrás que preocuparte por tu comida o tu vestimenta...
—¡Padre...!
—¡Cállate! —me palmea con más fuerza, arde un poco mi mejilla, mis ojos se llenan de lágrimas—. ¡Mira todo lo que te he dado! —grita y extiende sus brazos, señalando todo lo que hay alrededor—. ¡Ningún padre sería tan considerado con una hija como tú! ¡Solo eres una moneda de cambio, Stacy! ¡Di que sirves para algo! Cualquier otro padre te habría abandonado...
No digo nada, es obvio que lo que dice es falso, pero no lo contradigo o podría golpearme, no quiero que Mason se dé cuenta de lo rota que está mi familia.
En la actualidad.
Recordar ese horrible momento, solo me hace pensar en lo peor, en que Mason escucho todo ese día. Cuando salí del estudio Mason ya me estaba esperando, intente hablar con él, pero solo me ignoro, para Mason yo no fui nada más que una zorra astuta, nunca me dejó explicarle nada. Nunca creyó en mí.
Siempre tuve la mala suerte de que Mason escuchara a mi padre cuando se expresaba de ese modo, todas las artimañas de mi padre las descubrió y me culpó de ellas, porque soy su hija, porque tengo su sangre y porque para Mason yo solo era una marioneta más de los Thames.
No importaba cuánto me explicará, Mason jamás me escuchó, entonces un día deje de intentarlo. Deje de rogarle por un poco de su tiempo para que le pudiera explicar todos los malentendidos, de todos modos, ha vista de Mason, no era nada más que una vil mentirosa que se aprovechó de un momento de debilidad.
Y así fue como me quede sola.
Mi familia, mi padre que solo me veía como simple mercancía, mi hermano desobligado que solo se interesaba por el dinero de mi esposo y mi esposo infiel, que nunca me dio atención o cariño, al que nunca le importe a pesar de todo el tiempo que le dedique... realmente, no me quedaba nada.
Las personas que yo amaba, las personas que quería que me miraran, al menos una vez, me habían dado la espalda. Para ellos solo era una inútil, cuando nunca fue así.
Di todo de mí, por ellos. Me gradué de una prestigiosa universidad, con las notas más altas, tenía sueños y deseos por cumplir, porque me esforzaba todo el tiempo y cada vez que lo hacía obtenía algo que quería, en cambio, dejé todo eso para perseguir un único sueño, el ser amada por Mason.
Renuncié a todo lo que conocía, a todo lo que perseguía desde un inicio, solo por amor. Renuncié a mí misma por Mason, para Mason y eso es lo peor que pude hacer. Ahora me doy cuenta de eso.
Me mantengo callada un rato más, luce un poco desesperado, como si ya quisiera acabar con lo que vino a hacer y se quisiera ir, aunque es cierto lo que dice, gracias a Mason mi familia aún cuenta con su empresa únicamente por la familia de Mason y su dinero, sin embargo, estoy cansada de vivir para los demás, dejándome de lado a mí misma, yo soy mi prioridad ahora.
Miro mi celular oculto entre las sábanas y pienso en lo que hice antes de quedarme dormida. Vuelvo a mirar a Mason, quien tiene ladeada su cabeza, como si quisiera escucharme decir que me retracto.
—Mañana a las ocho treinta de la mañana, iremos a la oficina de asuntos civiles, obtuve una cita —una vez más, gracias al apellido McGraw, sacar la cita fue demasiado fácil, no tuve que dar ninguna explicación, solo con decirles que es una cita para el señor Mason McGraw, con eso basto para que me dieran tiempo en la primera hora del día de mañana.
Mason me mira durante unos largos segundos, puedo ver la mirada de desconfianza en sus ojos, estoy segura de que está dudando de mí, de que no soy capaz de firmar los papeles de divorcios.
No podemos divorciarnos si una de las partes se niega, estoy segura de que Mason firmará el divorcio sin ninguna queja, pero ¿yo? ¿Podré hacerlo? ¿Podré darle la libertad que tanto quiere? Debe estar preguntándose eso, no sabe lo decidida que estoy por alejarme de él y de todas las personas que me hacen daño.
Mason aprieta su quijada y asiente de manera brusca.
—Está bien, te daré el divorcio —por unos segundos, dejo de respirar, creí que se negaría, parece que me seguirá, suspiro y antes de poder agradecerle por la poca compresión que al fin me da, toma mi pierna y con una fuerza que desconozco de dónde la saca, en especial, estando borracho, me jala y vuelve a ponerse encima de mí.
—¿Mason? —pregunto, dudosa de lo que sea que vaya a hacer a continuación, ¿acaso me mintió? ¿Acaso planea lastimarme? No sé qué esperar, se acerca hasta mí, invadiendo mi espacio personal, su aliento alcohólico choca con mis labios, es cálido y apesta a alcohol, ¿cuánto fue lo que bebió?
—Aunque mañana te daré el divorcio que tanto pides, está noche sigues siendo mi esposa —mi ceño se frunce y me encojo, sintiéndome pequeña, teniéndolo encima de mí—. Está noche deberás cumplir con tu obligación como mi esposa —susurra cercas de mí.
¿Acostarme con Mason? ¿Debería hacerlo? No hace ningún movimiento, se queda quieto, esperando a que acepte su propuesta, es como si estuviera jugando conmigo, se siente como una pregunta con trampa y es obvio que he caído en ella, en especial cuando miro sus ojos.
Aquellos ojos que siempre me derritieron, que los veía y sentía como mi corazón se aceleraba sin razón alguna, solo por su bello rostro me deje engañar muchas veces, miro su pecho descubierto, la camisa queda a voladas de su cuerpo, falta mucha luz, pero he visto ese cuerpo muchas veces en los últimos tres años que llevamos de casados.
He pasado noches llenas de pasión con él, aunque no había amor de su parte, siempre hubo pasión, siempre hacia acelerar mi corazón y vibrar mi cuerpo entero, no creo que aquello que me mostraba, su rostro lleno de satisfacción, su mirada lujuriosa, nada de eso podría haber sido falso, de eso me queda claro.
No importaba qué tan horrible fuera nuestra relación, en la cama siempre hubo química, siempre hubo pasión y demasiado placer.
Mason era el peor marido, pero el mejor hombre para proporcionar satisfacción. Estando con él, a veces me ilusionaba de más, creyendo que me amaba, debido a que me hacía sentir como una completa mujer estando en sus brazos.
Debería negarme, pero no quiero hacerlo. Tiene razón, si mañana nos divorciamos, esta debería ser la última vez que podamos estar juntos, él me quitó tres años de mi vida, ¿por qué no puedo quitarle una noche? Solo una última vez, disfrutaré de este momento y mañana... mañana me alejaré de él para siempre, rodeo su cuello con mis brazos, eso lo hace sonreír, se inclina hacia mí, acortando la distancia y besando mis labios. Solo está noche, dejaré que amase mi cuerpo, aunque no me amé a mí.
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Updated 126 Episodes
Comments
Mildred Álvarez
Exacto aquí ven ésta última noche quedas embarazada.
2024-06-23
2
Irma Rocha Cruz
y... ahí es donde queda embarazada.....
2024-04-18
1
Irma Rocha Cruz
hay mija...te estabas tardando.....
2024-04-18
0