Dulce Victoria Adams
-Un placer
Esas voces, esos rostros que aunque con más edad siguen siendo los mismos. No podría olvidar a quienes me desgraciaron la vida sin haberlo merecido. Dejé mí país para poder empezar de cero y en dónde más segura estaba acaban apareciendo. Solo espero que se mantengan alejados y que sus profesiones nada tengan que ver conmigo.
Los quedé mirando con sus manos extendidas porque no pensaba contacto y metí mis manos en los bolsillos.
-Somos Franco y Álex Scott- dijo el idiota algo incómodo porque varios notaron que no es un placer verlos
-No le pregunté doctor- respondí
-De todos modos es un placer conocerla- mencionó el otro
-El placer es todo suyo
-¿Disculpe?
-No soy Dios para disculpar, yo no perdono y mucho menos olvido- me marché antes de que dijeran algo y acabara practicando boxeo con ellos delante de todos.
Podía sentir las miradas de mucha gente, más que nada las de ellos porque no me reconocieron. Me destruyeron la vida y siguieron adelante olvidando todo, ahora encima los encuentro aquí y trabajarán en el mismo sitio.
Se que el cambio exterior quizás fue demasiado pero yo igual creo que soy reconocible. Más delgada y años, color de cabello diferente al igual que mis ojos pero aún así hasta mi apellido es el mismo y cuando escucharon Adams su semblante no cambió. Ahora podrán burlarse de mí otro nombre al cuál no le hago justicia. Victoria les resultó cómico pero ¿Dulce? No les parecí tanto luego de la breve conversación.
Volví al hospital y luego de verificar que todo estuviese bien me fui a mi apartamento dónde rogaba mi vecino no esté de fiesta porque hoy estoy más furiosa que nunca y deseo descansar.
Mis plegarias fueron escuchadas pero dormir no resultaría sencillo, más si no podía dejar de pensar y reproducir las imágenes del pasado y presente.
Mentiría fatal si dijera que no pensé mil veces en que pasaría si algún día los viera otra vez. Rogaba y pedía a Dios que no sucediera pero mis plegarias no fueron escuchadas. Ahora los tengo aquí y no puedo cambiarlo. No dejaré mi trabajo para darles gusto. De todos modos si llevo mucho sin cruzarlos se que seguiremos así o lo evitaré lo más posible.
Brenda y Elías se enteraron de mis pésimos modales con nuestros colegas y no entendieron por qué razón. Está bien que siempre mantengo distancia pero no al punto de no tener modales en absoluto.
-Necesitamos saber que fue todo eso Dulzura- Elías se cruzó de brazos y Brenda hizo lo mismo
-Son ellos
-Se más específica Dul
-Los que jugaron conmigo, los que me destruyeron en Argentina, los imbéciles responsables de todo el infierno que viví, de los intentos de abuso de mis compañeros, de que quisiera terminar con mi vida- respondí agitada hablando demasiado rápido para no tener que prolongar el momento de la conversación de mierda
-No puede ser, ¿Estás segura?- Elías preguntó demasiado sorprendido
-Creeme que jamás se olvida eso. Podría ver miles de personas pero a ellos jamás los confundiría. Son cosas que jamás se olvidan, ese es mi castigo por ser una estúpida, nunca podré olvidar
-Podemos irnos, sabes que te sigo dónde vayas. Con tus excelentes recomendaciones podrás conseguir trabajo en cualquier hospital de todo México- Brenda me dió un abrazo para reconfortarme un poco
-Yo puedo pedir un traslado a otro estado, no sería problema, no estás sola Dulce, nos tienes a nosotros
-Renunciare porque lo que menos quiero es que mis padres tengan problemas por mi culpa aunque eso signifique que ganaron otra vez
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Comments
Karina Stipelcovich
ella deberia hablar con sus padres y decirles quienes son asi los despiden
2024-08-05
1
mariposa 🦋
no creo que no sepan quién es!!! 🤬🤬
2024-07-18
0
Francisca Alcantara
No sea Cobarde ya es hora que enfrente esos micerables
2024-03-02
1