Dulce Victoria Adams
Trabajé arduamente y me tocaron casos muy difíciles donde habían dos vidas en riesgo pero logré salvar a ambas creando así una reputación y excelentes recomendaciones por parte de colegas como pacientes.
No sólo he ganado hacerme conocida por mí apellido y profesión como la doctora Adams por mí en vez de "La hija del doctor Adams". Me siento orgullosa de mí.
Traer vidas al mundo es lo único que me recuerda que vivo por un propósito y que si moría tal vez algunas vidas no permanecieran y otras no llegaran a existir. Ésta profesión me hace sentir más viva.
Hay veces que reflexiono por los últimos años de mí vida. Mis treinta años de acercan y no viví lo que muchas personas de mí edad. Muchas veces recibo abrazos de hombres emocionados cuando les doy la noticia de su nuevo hijo junto a la salud de su esposa y lucho contra mis instintos para no ser grosera y alejarme. Hasta he podido soportar esas muestras de afecto porque tengo en claro que son por agradecimiento y debido a la emoción del momento.
Presentes, flores, plantas de interior y exterior, bombones, invitaciones al cine, entradas para recitales, etcétera. Recibo de todo pero acabo devolviendo las entradas y regalando los presentes porque no me interesan. Tampoco soy del tipo de mujer de dar falsas esperanzas a nadie e intento ser cortante con los que considero interesados en mí.
Hace un año logré por primera vez salir a bailar con Brenda y Elías con la condición de que siempre uno de ellos se quedara conmigo. Cuando el novio de Brenda llegó yo me quedé bailando con Elías, de alguna forma es el único con quién me siento segura y se que así me abrace o me toque para bailar jamás me dañaría de ninguna forma.
De vuelta al trabajo me preparo para terminar este año y meses por delante que es lo que dura mí contrato para finalmente irme a trabajar con mis padres.
Me llamaron mientras descansaba en mí día libre de urgencia porque algo ocurrió y así no tuviera guardia por estar cerca me llaman a mí. Las emergencias son abortos, amenaza de aborto, partos. Raro es que surjan otros problemas.
Llego, me pongo mí chaqueta de uniforme y ya hay una enfermera y un psicólogo esperándome junto a dos policías. Seguramente un caso de abuso sexual o violación, algo terrible para mí.
Entro al consultorio y veo una adolescente de no más de quince años con su ropa desgarrada y sangre saliendo de su entrepierna llorando desesperada. No puedo expresar el dolor que sentí al verla y constatar que fue violada. Su primera vez arrebatada de una forma terrible.
Yo no fui violada pero pude verme en aquella niña indefensa. En la desesperación, el rechazo a que la toquen, la vergüenza del momento. Es allí cuando vi las cosas desde el lugar de mis padres también.
Hace años ya no soy capaz de llorar y aunque los recuerdos de Argentina aún me acechan hasta en mis sueños todo el dolor fue dando paso a una inmensa rabia. Tal vez mis sentimientos negativos más me alejan de ser normal algún día pero no puedo olvidarlo todo y fingir que nada sucedió. Un novio querrá sexo y yo luego de años jamás sentí deseos.
Llegué a casa afectada con la imagen de esa niña y ruego no atender más casos así de dolorosos pero se que llegarán de todos modos.
***¡Descarga NovelToon para disfrutar de una mejor experiencia de lectura!***
Updated 108 Episodes
Comments
Blacina Calvo Fernández
He llorado bastante al pensar todo por lo que pasó Victoria y por esa niña que le robaron sus sueños de disfrutar el primer amor y su primera vez. Que bien escribes AUTORA. Felicitaciones!
2024-08-25
2
Blacina Calvo Fernández
A esa edad ya nadie puede hacer nada por ella, solo ella misma.
2024-08-25
0
Mabel Figueroa
no siento tristeza , lástima SI, ya llega a los 30 y no va lograr olvidar, es una novela, pero que se deje de joder. !!
2024-05-06
0