Transcurrió 2 semanas en las que Cataleya fue vigilada por el CEO, en dónde ya sabía de todos sus movimientos, pensando que ella era su esposa Isabella.
En este par de semanas en las que ella se estaba adaptando tanto a sus clases como a la empresa y sin percatarse que estaba siendo observada
¡Toc! ¡Toc! ¡Toc!
— Adelante —dijo Cataleya.
—¿cómo estás?, preciosa.
—Bien, Dorian, ¿y tú? ¿Qué tal tu día?
—Excelente, la verdad es que desde que llegaste mi trabajo ha bajado —dijo en tono burlón.
—¿Qué me quieres decir con eso? —frunciendo el ceño.
—Creo que merezco unas vacaciones, ¿no crees?, después de cubrirte por tantos años.
—Ja, ja, ja sigue soñando, ahora es que hay más trabajo.
—Hablando de trabajo, acuérdate de la reunión, que tenemos en dónde te presentaremos y que empezarás tus funciones como la presidenta de la empresa y la nueva CEO y claro, para que conozcas al socio, al CEO Mario Anderson.
— Si esta mañana hablé con Lee y me lo recordó.
***
—¿Y qué piensas hacer hermano? —Pregunto Lucas Smith.
—No lo sé, ya Boris me ha dado todos sus movimientos, pero lo que no entiendo es que nunca anda sola, y lo que no cabe en mi cabeza es de adonde saco la plata para comprar esa mansión en dónde se está quedando.
—¿Y has averiguado lo que hace en los lugares donde frecuenta? —su amigo lo veía con preocupación, porque parecía que el asunto se le estaba yendo de las manos.
—Sí, pero no la conocen, que te parece, mande al detective, pero dice que nadie la conoce y eso me intriga más —apretó los puños.
—Oye, me mencionaste que tienes una reunión en Beauty world.ca deberías de aprovechar esa oportunidad a ver si la encuentras ahí ese día.
—Cierto tienes razón, ya se me había olvidado, pero cuéntame ¿cómo va lo tuyo? —pregunto cambiando el tema, ya no quería seguir hablando de Isabella.
—Pues esa mocosa no quiere casarme conmigo.
—Ja, ja, ja, así que ella no está interesada.
—No te burles, de que me caso, me caso de eso te lo aseguro.
***
Cataleya, al terminar su trabajo en la empresa, decidió ir a la casa de su amiga Ana Braun para ver en qué la podía ayudar.
—Buenas Noches, señora Victoria, ¿cómo está?
—Buenas noches, querida, tiempo sin verte, pensé que estabas en otro lado
—Sí, estaba por fuera, pero regresé hace unas cuantas semanas, venía a visitar a mi amiga, la he estado llamando, pero me lleva al buzón.
—Ah, claro, bueno es que he tenido que castigarla, ha tenido el descaro de rechazar a su prometido.
—¿Prometido? —pregunto Cataleya no podía creer lo que escuchaba.
—Sí, su prometido, entiende Cataleya, yo solo quiero lo mejor para mi hija y ese muchacho será un gran esposo.
—¡Ah! —fue lo único que pudo decir.
—Espera aquí le diré a una de las sirvientas que te lleve con ella
Minutos después, una de las empleadas fue a llevarla hasta la habitación en dónde se encontraba Ana.
—Te dije que no te quiero ver —exclamo Ana, creyendo que era su madre.
—Pensé que querías ver a una vieja amiga.
—¡Cataleya! —grito al escuchar su voz, así que se levantó y no dudo en ir a abrazar a su amiga—. Me alegra verte, cuando llegaste, ¿en dónde estás?
—Igualmente amiga, te he extrañado bastante, llegue hace unas semanas, te llamé, pero nada, Dorian me dijo lo que estás pasando
—Sí —suspiro—. Mi madre está loca, ha arreglado un matrimonio para mí y no quiero eso cata, no lo amo ni lo conozco —dijo un poco triste.
—Te entiendo, y pues si ya vi que está bien loca, quiero ayudarte, pero no sé cómo.
—Me quiero ir, podría irme contigo.
—Amiga, claro que sí, pero tendríamos que cuadrar como hacerlo
***
Mientras tanto, en la empresa del CEO se encontraba en plena discusión con Martín Miller
—Dime Mario, ¿EN DÓNDE LA TIENES?, POR QUÉ SÉ QUE TÚ SABES —grito Martín.
—Ya te lo dije, no lo sé, tú eres su tío, deberías de saberlo —exclamó, ya se estaba cansando del reclamo que le hacían
—Fui a tu casa y me dijeron que tiene un año que ella no pisa esa casa, un año Mario, y tú aquí muy tranquilo, eso solo me dice una cosa que sabes en dónde está.
—Mire por última vez se lo diré y no pienso repetirlo, no lo sé, se supone que eres su tío, debes de conocerla más que yo, y además ¿para qué la quieres ver?, hasta donde yo sé, ella no es tu agrado.
—Eso no es tu incumbencia —dicho eso salió furioso dando un gran portazo.
—¡Demonios! —Exclamo—. ¿Por qué a mí?, me las pagarás Isabella.
Trato de tranquilizarse y se sentó en la silla frente a su escritorio, así que tuvo una gran idea, ya había dejado pasar mucho tiempo dejando hacer lo que ella quisiera, así que tomo el celular y marco
Ring, ring.
—Boris, te quiero aquí en la oficina, ¡pero ya!—exclamó de mal humor.
—Ya voy Jefe —se escuchó a través del celular.
¡Toc! ¡Toc! ¡Toc!
Boris tocó la puerta, al escuchar que podía pasar entro.
—Dígame jefe, que necesita.
—Mañana irás por Isabella, llévala a la mansión y si ella se resiste llévala a la fuerza.
—Está bien jefe, y ¿quiere que la amarre o solamente la encierre?
—La encierras en la habitación, arregla todo con Roberto, no quiero errores Boris, y no la lastimen, es todo te puedes retirar.
***
—Buen día, Lee, ¿cómo estás? —pregunto Cataleya.
— Estoy bien, ¿y a dónde vas? Pensé que descansarías hoy.
—Hace un magnífico día, está soleado, quiero ir a la playa.
—Ah, ya veo, ¿quieres que te acompañe?
—No, quiero estar sola —en esos momentos era lo que ella quería, se sentía triste porque su tío Martín se negó a verla y eso la afecto mucho, ella le tenía mucho cariño y necesitaba despejar su mente.
—¿Estás segura? Mira que no quiero que Dorian se moleste.
—¡Hay ya!, ¡por favor! Dorian, Dorian, me va a volver loca, es mi primo, no mi padre —hizo un puchero.
—ja, ja, ja te escuchará seguro que se molesta —dijo Lee, pues era cierto Dorian a veces se pasaba en ser muy sobre protector con Cataleya así que la entendía, pensando que esa era la única razón por la que ella quería estar sola, no insistió más en querer acompañarla así que dejó que se fuera a la playa
***
Cataleya estaba en la playa, ya había nadado un poco, así que iba a comprarse algo para tomar cuando vio que se le acerca un señor, lo cual le dio un escalofrío por el cuerpo
—Señorita, venga conmigo, por favor.
—¿disculpe? Usted me habla, ¿a mí? —hizo gesto con su mano señalándose.
—Si señorita Isabella, su esposo, la está esperando.
—Lo siento, está equivocado, yo no me llamo Isabella —y en ese momento se dio cuenta de que la estaba confundiendo con su hermana y por alguna razón sintió miedo.
—No, claro que no estoy equivocado, así que vendrá conmigo —dicho eso, le sujeto por el brazo y empezó a arrastrarla.
—No, suélteme, me hace daño —se quejó—. Se equivoca señor.
Al ver que el hombre no la soltaba, no tuvo más opción que golpearlo, y empezó a correr en dirección contraria y así empezó una persecución, después se dio cuenta de que no era uno solo sino varios hombres que la estaban persiguiendo
¡Ring! ¡Ring!
Al tercer repique contestaron.
—Diablos, ¿en dónde estás? —Dijo un poco agitada de tanto correr.
—Estoy algo ocupado, ¿qué pasó? —Pregunto tranquilo, Dorian.
—Me están persiguiendo, necesito que vengas ayudarme, no puedo ir a la casa, tengo que perderlos.
—¿Qué? —exclamó Dorian asustado—. ¿Y qué paso con los guardaespaldas?
—No lo sé Dorian, ya no estaban, por favor.
Mientras corría, el mismo hombre que se le había acercado la alcanzo, al verse tan cerca, no tuvo más opción que agarrarlo a golpes, el hombre realmente está sorprendido porque no sabía en dónde había aprendido a luchar.
Cataleya, como pudo a pesar de que él era más robusto, logró darle tres golpes, lo que le dio chance de zafarse de su agarre y salió corriendo.
Ya había corrido bastante y sintió como se desplomaba, pero antes de caer unos brazos la sujetaron.
****
—Jefe, lo siento mucho.
—¿QUÉ PASO ROBERTO? —grito Mario al otro lado de la línea.
—se nos escapó.
Estaba en su oficina, apretó su puño y le dio un golpe al escritorio, estaba furioso ¿cómo era eso posible?
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Comments
Izy Maldonado
que bien que sabes defenderte.
2024-11-07
0
Elvira Fretes
bien Cata, Mario te tendrá que ver en la empresa, en que lío te metió tu hermanita
2024-01-16
1
Anonymous
Su hermanita se las puso negra
2024-01-13
0