Regresé a casa después de pensar las cosas de mejor manera, había buenas razones para hacerlo. Cherry era mi mejor amiga y mi hermana, quería creer que no lo había hecho con la intención de lastimarme y debía de sincerarme, las cosas no me molestaban tanto como hacía parecer, estaba siendo hipócrita. Así que cuando entre a mi cuarto ella estaba ahí, observaba hacia afuera, sentada en la cornisa de la ventana mientras abrazaba sus piernas, una imagen que llegué a ver tantas veces y me rompía el corazón. Ella me miró cuando cerré la puerta e inmediatamente se levantó y corrió hacia mí para abrazarme.
—Lo lamento de verdad. —dijo a punto de llorar— Lo que dije no estuvo bien, actúe por el enojo y me arrepiento por completo de haberte llamado de aquella manera, no pienso así.
—Tranquila, lo sé. Yo también dije cosas llevada por el enojo, no pienso así. Además, estoy actuando hipócritamente, creo que deberíamos dejar el tema por el bien de ambas. —ella se vio esperanzada cuando se separó de mí— pero si me preocupo por ti y recuerda que haré todo lo posible por estar contigo cuando lo necesites.
Ella asintió y volvió a abrazarme. Pasamos un momento así hasta que se separó de mí y se acostó en mi cama, yo regresé al trabajo que hacía. Hubo un silencio en el que solo se escuchaba mis dedos en el teclado de la computadora, pero yo sé que ella no puede pasar mucho tiempo en silencio.
—Deberías declararte. —dijo, retomando el punto por el que estaba aquí desde un inicio.
—¿Declararme a quien? —fingí demencia, comprendí a quién se refería.
—Tus orejas rojas saben a quien me refiero, él lo sospecha, no le molesta y tal vez necesite una declaración oficial de parte tuya para que todo vaya bien.
Me giré a verla, sonreía maliciosa pero al mismo tiempo divertida, su pierna derecha se balanceaba de derecha a izquierda sobre mi cama y realmente me estaba convenciendo.
—Él me dijo que me había visto muchas veces viéndolo.
Ella levantó las cejas y sonrió más amplio, eso me sonrojó aún más.
—¿Te das cuenta de lo que hablamos? Pasamos de un amorío del que me olvidaría con el tiempo, no de declararle mi amor, es mi primo.
—No es para tanto, no son tan cercanos.
—Vayamos al árbol genealógico. —dije estresada.
—Vayamos al árbol —dijo cansada, acostándose boca arriba en mi cama.
—Es hijo del tío Sho, que es primo de nuestro padre. Sus madres son hermanas. ¿No crees que es bastante cercano?
—No, no mucho. No te fijes tanto en eso, en el amor no hay distinción, no es como que vayan a casarse y tener hijos… o quién sabe, nadie se tiene por qué enterar, es nuestro secreto.
Ella me miró e hizo un puchero, yo solo regresé mi vista a la computadora.
—Lo voy a pensar. Me veré ridícula diciéndole o dándole algo.
—No es necesario que le des algo, solo dile “Hey, me gustas”
—Eso es peor.
—¿Se lo digo yo?
—No, déjalo así.
...14/02/2015...
Había huído de Cherry, me había perseguido por todos lados para ir a la casa de los Sakurai con el único fin de declararle mi amor a Daryl, pero lo que ella no sabía era que nunca pensé en decirle nada, se quedaría en eso, en un amor de niñez, un amor estúpido que nunca llegó a nada y nunca llegaría a nada. ¡Por dios! Tengo 15 años, me van a gustar otras personas, aún estoy por descubrir si definitivamente me gusta o no, si es que estoy mal o solo soy adicto a las cosas ilegales como el que me guste alguien de mi familia.
El hecho de que Cherry y él se hayan convertido en mejores amigos por siempre no le hacía experta en saber cómo reaccionaría, siempre decía que no le iba a importar, que lo aceptaría y hasta resultaría bien, mi cordura y mi poca dignidad me decía que no lo hiciera. Este Daryl había cambiado mucho, me seguía gustando pero algo me decía que seguiría cambiando y no sabía si me gustaría el resultado final, no quería arriesgar todo por nada, sentía que Daryl estaba en un continuo burlarse de mí y no sabía por qué.
—Así que la ardillita vuelve al mismo lugar de siempre.
Mierda. Esa voz burlona.
—¿No tienes mejores cosas que hacer el sábado?
Mierda por dos ¿Cuando te volviste tan contestona?
—No, de hecho. Los sábados suelo vagar solo, tu eres la que no tiene mejores cosas que hacer él sábado. ¿Nadie te dió flores y chocolates? Mis hermanos están atestados y los tuyos también.
—¿Y tú?
—Los rechacé.
Claro, los últimos años todos se habían vuelto muy atractivos y populares, yo… yo seguía siendo la apestada.
—¿Vas a subir o te vas a quedar a mirarme desde ahí?
Me dió una media sonrisa y comenzó a subir el árbol, yo me hice a un lado y él se sentó junto a mí, ambos observamos todo desde lo que dejaba ver las ramas de los árboles.
—¿Te molesta que no te hayan dado nada? —Me preguntó.
—No, me molesta sus falsas declaraciones hipócritas, todos esos que se declararon hoy a mis hermanas y a los tuyos llegaron a burlarse de ellos y ahora les dan cartas y regalos.
Él soltó una risa pequeña.
—Piensas igual que yo. Diana corto las rosas y las extendió por el patio para prenderles fuego junto con todo lo demás, se comió los chocolates y mis padres llamaron a los bomberos.
Rei por ello al imaginarme a Diana satisfecha al ver el fuego crecer.
—Coralie siempre fue popular, pero le dió los chocolates a mis padres, las cartas las guardó, tiene corazón de pollo. Cherry igual quemó todo en un bote de basura y se puso como loca reventarse la boca con los chocolates, creo que le dará un coma diabético.
Ambos reímos un poco por ello y luego hubo silencio, nunca fue incomodo estar en silencio con él, siempre fuimos así pero ahora que lo tenía ahí, tal vez era momento de deshacerme de la espinita, así que saqué la tarjeta de la sudadera y se la entregué.
—Puedes burlarte después.
—Será la única que aceptaré —me dijo, tomando la tarjeta y comenzando a leerla frente a mí lo que hizo que me diera un ataque al corazón de la vergüenza.
—Debiste decírmelo de frente, era más fácil. —dijo mientras guardaba la tarjeta en su chamarra.
—¡Prácticamente lo hice idiota!
Me dió una media sonrisa y me miró, nuevamente aquella mirada que no sabía cómo interpretar ¿Porque se había hecho tan difícil? ¡Por dios es un año menor!
—Te buscaré de esa manera dentro de unos años —comenzó y mi corazón se detuvo de la impresión— ahora no sé que estoy haciendo de mi vida, tal vez dentro de este tiempo se te pase y a mí también.
¿Es lo que creo que es?
—Pero no te hagas ilusiones April, no soy esa clase de persona. Tal vez a los 20 lo comprendamos mejor —sonrió de manera chocante y me dió un pequeño golpe en la nariz.
—Eso que me estás queriendo decir…
—Que cuando seamos mayores de edad tal vez…
—Mierda no me hagas ilusiones.
—Te dije que no te las hicieras.
—Me las hago, no me hubieras dicho nada.
—Eres un caso perdido. Pero lo dije, tal vez.
Me dió una media sonrisa y esta vez, en vez de enlazar nuestros dedos tomó mi mano y sentí el pecho cálido.
***¡Descarga NovelToon para disfrutar de una mejor experiencia de lectura!***
Updated 85 Episodes
Comments